El PIB de la Comunidad de Madrid crece, con el paso del tiempo, gracias, fundamentalmente, a los efectos beneficiosos de la capitalidad, que financiamos entre todos los españoles, y luego, sus responsables políticos, rebajan los impuestos sólo a los ciudadanos y empresas que allí residen, beneficiándose al mismo tiempo, como consecuencia de ello, de la atracción de actividades y personas con recursos de otros territorios, cual si de una especie de "paraíso fiscal" se tratara.