Martes, 28 de julio de 2026
ANÁLISIS

No es solo la DANA, también Mazón

La gestión del presidente de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón, ha sido cuestionada por suprimir la Unidad Valenciana de Emergencias, ignorar las advertencias de la AEMET y minimizar el impacto de las tormentas en una rueda de prensa, lo que pudo llevar a que la población no comprendiera la gravedad de la situación. Según el periodista y analista político Víctor Guillot, "La DANA es una catástrofe política y ha abierto la posibilidad de que Carlos Mazón, presidente de la Generalitat Valenciana, se vea obligado a dimitir".

Víctor Guillot Víctor Guillot 4 de noviembre de 2024
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Feijóo visita el Centro de Coordinación de Emergencias de la Comunidad Valenciana. | Jorge Gil / Europa Press / ContactoPhoto
Feijóo visita el Centro de Coordinación de Emergencias de la Comunidad Valenciana. | Jorge Gil / Europa Press / ContactoPhoto
A lo largo de la historia política y social, hemos podido comprobar en numerosas ocasiones que las imágenes retransmitidas de las catástrofes naturales enmascaraban realmente una tragedia de orden político. Uno de los ejemplos que ha quedado grabado en la retina de Occidente fueron los estragos y muertes que ocasionó el huracán Katrina en Nueva Orleans. Catástrofe que David Simon, showrunner de la magistral The Wire, dejó registrada en la serie Treme. La trama narra, desde un realismo excepcionalmente humanista y sobrecogedor, la reconstrucción colectiva de Nueva Orleans inmediatamente posterior. "No es una catástrofe natural, ha sido una catástrofe humana, una tragedia política", afirmaba el venerable profesor de literatura Creighton Bernette, interpretado por John Goodman, ante el reportero de televisión encarnado por un Kevin Spacey alejado de su propia catástrofe personal, al comienzo del primer capítulo. Y en esas estamos 15 años después, tras la DANA que ha asolado en cuestión de horas el interior de València, dejando más de 90 fallecidos, mientras el recuento hace prever que la cifra alcanzará la cota de los tres dígitos. 

"La DANA es una catástrofe política y ha abierto la posibilidad de que Carlos Mazón, presidente de la Generalitat Valenciana, se vea obligado a dimitir"
La DANA es una catástrofe política y ha abierto la posibilidad de que Carlos Mazón, presidente de la Generalitat Valenciana, se vea obligado a dimitir. Las catástrofes no suelen destruir presidentes. George W. Bush continuó su segundo y último mandato antes de entregar el relevo a Barack Obama. Pero la flagrante mala gestión del Gobierno autonómico ha despertado la ira de los valencianos expresándose a través de la red social X, la misma que nos ha regalado una foto singular, la de Alberto Núñez Feijóo abrazado a Emiliano García-Page en Letur, Albacete. Que fuera más tarde a València y fuera desmentido por Mazón, nos indica cómo están las cosas en este momento por el PP. José María Aznar, mientras tanto, observa.


Cuando a Mazón le hagan la autopsia política, en el informe se determinará que, a las 13.00 horas del martes, el presidente valenciano anunció públicamente que la previsión meteorológica advertía una disminución de la tormenta a las 18.00 horas. El peor político es aquel que trata de desacreditar la realidad. Es por eso que treinta minutos después de esa hora, las lluvias torrenciales lograron que el río Magro se desbordara, provocando una enorme inundación y la pérdida de centenares de vidas. El Gobierno de Sánchez activaba la Unidad Militar de Emergencias, pero solo podía funcionar si Mazón lo reclamaba. Juegos de guerra con 200 cadáveres encima de la mesa. Nadie dijo que la política fuera un juego de niños. En ninguna parte está escrito que los huracanes suspendan las reglas del poder político. Todo continúa con otros discursos, diferentes puestas en escena, mismos personajes y mismo destino. 

Hay grandes razones y hay razones domésticas que nos explican una tragedia. Entre las primeras, Josep Vicent Boira, geógrafo, explicaba este miércoles cómo el crecimiento demográfico y económico de València se había concentrado en el sureste valenciano y cómo el desarrollo urbano en las zonas costeras había aumentado hasta el paroxismo provocando "un aumento de los riesgos humanos, sencillamente por vivir en un determinado lugar". Entre las segundas, el factor humano penetra como una bala en el corazón del Gobierno valenciano. Se trata de una gestión política que comenzó suprimiendo la Unidad Valenciana de Emergencias; continuó con la falta de atención a las advertencias de la AEMET y, finalmente, concluyó con el intento de ocultación de la rueda de prensa en la que el propio Mazón afirmaba que las tormentas disminuirían a partir de las 18.00 horas del martes, provocando que la población no tomara verdadera conciencia de la gravedad de la situación.

"La Confederación Hidrográfica del Júcar informó de la existencia de barrancos desbordados a mediodía del martes, pero el Centro de Coordinación de la Generalitat no se reunió hasta la tarde"
La negligencia política está en el horizonte vital del presidente valenciano. La magnitud de la tragedia de la DANA ha sembrado la duda en el propio PP, donde algunos cuadros políticos ya reconocen que se avisó tarde a la población. Efectivamente, Protección Civil alertó del peligro cuando ya había pueblos inundados. La Confederación Hidrográfica del Júcar informó de la existencia de barrancos desbordados a mediodía del martes, pero el Centro de Coordinación de la Generalitat no se reunió hasta la tarde. Todos estos hechos podrían poner en marcha la acción de la Fiscalía General del Estado para poder determinar si en la gestión de esta crisis existió, además, una negligencia penal por parte de la Generalitat valenciana


Pero la responsabilidad no solo ha sido de Mazón y su Gobierno. La patronal valenciana también ha jugado un papel decisivo en las muertes y las desapariciones que la DANA ha provocado. De nada sirve que el propietario de Mercadona se calce unas katiuskas ante sus trabajadores. Y en ese sentido, conviene que la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, active una investigación a través de la inspección de trabajo que fiscalice la responsabilidad que se le puedan atribuir a los empresarios que obligaron a sus empleados a mantenerse en su puesto desde las 18.00 horas del pasado martes. Es más que posible que hayan sido igual de negligentes que Mazón al impedir que se cumpliera el artículo 21 de la Ley de Riesgos Laborales que determina que "si se detecta que las condiciones de trabajo son peligrosas, presentándose una situación de riesgo grave e inminente, los trabajadores pueden negarse a trabajar".

"El negacionismo del cambio climático mata. Pactar con Vox mata"
La DANA ha sido un ensayo general de las catástrofes que el cambio climático ofrecerá en próximas ocasiones. Nos explica hechos que ya conocíamos. El negacionismo del cambio climático mata. Pactar con Vox mata. La polarización del PP atribuyendo falsas responsabilidades a Sánchez solo han ralentizado los rescates y la identificación de los cadáveres. Sánchez, en su rueda de prensa, insinuó que en València no habría un Yak-42. En definitiva, se ha desvelado que la política, lejos de suspenderse, se acentúa en la vida de todos los ciudadanos. Lo imposible tiene perfiles eminentemente políticos. 


Por otra parte, el desastre de València ha puesto de manifiesto que los gobiernos autonómicos del PP viven en una especie de niebla, que diría Zygmunt Bauman, empeñados en negar el valor predictivo de la ciencia y en realzar el bien intrínseco del librecambismo más feroz. Las aguas torrenciales que arrasaron municipios como Utiel, arrastrando coches, camiones y personas, o los barrios periféricos de València, completamente inundados, pusieron en evidencia que donde no está el Estado solo existe la supervivencia llevada hasta sus últimas consecuencias. La civilización consiste en pagar impuestos, en tener recursos, para que la vida cotidiana se abra y resista a los zarpazos de la naturaleza. Como en el Katrina, durante la DANA y después de ella, la ley, el orden y las secuencias acostumbradas se quebraron, dejando un paisaje desolador y siniestro más cercano a un mundo desheredado de la civilización que a un territorio dotado de recursos suficientes para resistirla. El auténtico horror fue el del caos y el de la muerte en la oscuridad. 

Cada catástrofe que vivimos nos demuestra que somos más dependientes de sistemas más complejos y sofisticados y que, precisamente, por ese motivo, nos hemos vuelto más vulnerables a los trastornos externos si nos olvidamos de ellos. Para impedir una catástrofe, antes hay que creer en su posibilidad. Si Mazón no lo hizo, cabría preguntarse por qué tendrían que haberlo hecho el resto de los valencianos. Quizá en esta reflexión inspirada en la soberbia, la ignorancia o ambas cosas radique la razón por la que el presidente de la Comunidad Valenciana es responsable de lo que ha sucedido y, por lo tanto, la razón última por la que deba dimitir. 

Mientras tanto, la vida política continúa. Siguen sucediendo cosas. El control de CaixaBank regresa a las manos de un catalán, Tomás Muniesa, tras la dimisión por razones personales de José Ignacio Goirigolzarri. Illa gobierna en Catalunya y continúa la amnistía, al tiempo que Pedro Sánchez ha decidido mantener el impuesto sobre la banca. Por su parte, Junts, PNV y PSOE han pactado la retirada del impuesto sobre las energéticas sin el apoyo de Sumar y los presupuestos generales del Estado están más cerca de ser aprobados, como anticipé en Agenda Pública hace una semana, ¿quién es tan ingenuo de pensar que la política se vuelve un relato diferido a momentos menos trágicos?

Y, por supuesto, en el PP también pasan cosas. Al silencio inicial delator de Isabel Díaz Ayuso, que no ha dicho ni media palabra a lo largo de la semana, le sigue el tambaleo del club de las Pitiusas (Egea, Mazón, Azcón, Diego Calvo y López Miras), mientras en FAES continúan pensando que la fruta en la Puerta del Sol sigue verde. A nadie, fuera de la M-30, le gusta la fruta verde. Feijóo continúa con las uvas y todavía no ha pedido la dimisión a Mazón.

"Gracias a David Simon y a sus personajes, comprendimos que los que nada tienen son los que están más obligados a quedarse y resistir un huracán o el miedo a un futuro sobrecogedoramente incierto"
La vida se abre camino y siempre está bien volver a Treme porque es un relato acogedor. Reconstruir un hogar produce un efecto amable y alentador, más aún, cuando la narración de una comunidad se teje desde una mirada coral, diversa y posmoderna, como lo es realmente Nueva Orleans. El epítome de las ciudades que, de algún modo, han logrado evolucionar sin perder su identidad y su dignidad, reconvertidas en crisol de muchas culturas y una historia llena de música, gastronomía y grandes cantidades de violencia.

València, en ese sentido, resulta un territorio tan hedonista como lo es aquel. Gracias a David Simon y a sus personajes, comprendimos que los que nada tienen son los que están más obligados a quedarse y resistir un huracán o el miedo a un futuro sobrecogedoramente incierto. El acto heroico de su propia supervivencia no los inmuniza de la corrupción ni tampoco de otras negligencias políticas, pero, sin más alternativa que la de continuar, no que queda otra que mirar al horizonte, entregarse a la vida, volver a empezar y saber, sobre todo, qué es lo que se vota. 
Víctor Guillot
Víctor Guillot
Periodista y analista político
Periodista y analista político, colaborador en el programa de radio 'Julia en la onda' de Onda Cero. También ha sido director adjunto del diario Nortes. Ha dirigido durante 12 años el Centro de Interpretación del Cine en Asturias y ha publicado, en 2019, el ensayo 'Ceniza a las cenizas, David Bowie y la revolución visual de la cultura pop'.
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