

"La vulnerabilidad energética es una amenaza expresamente consignada en la Estrategia de Seguridad Nacional de 2021"En primer lugar, la ESEN de 2015 requiere de su actualización inmediata. El apagón masivo, la discusión sobre el sostenimiento de la producción nuclear, la irrupción de otras tecnologías energéticas —presentes o futuras—, la interconexión —15% en recomendación UE; 3% real en España— o el cuestionamiento de la autonomía estratégica energética por la guerra de Ucrania lo motivan. Son cuestiones de índole fundamentalmente política, que tienen que ver con la propia configuración de isla energética de la península Ibérica. La vulnerabilidad energética es, además, una amenaza expresamente consignada en la Estrategia de Seguridad Nacional de 2021. Los fallos internos disruptivos han de ser recogidos expresamente, aunque los operadores trabajasen ya sobre escenarios de cero energético.
"La gestión de crisis ha de integrar a los operadores de otros mercados: transporte, telefonía, alimentario… La seguridad nacional es un esfuerzo colectivo"Sin embargo, dicha colaboración va más allá del sector energético. La gestión de crisis ha de integrar a los operadores de otros mercados: transporte, telefonía, alimentario… La seguridad nacional es un esfuerzo colectivo que, desde estos parámetros de economía de mercado, exige que los actores privados participen en la planificación estratégica, no solo en la prevención o anticipación. Como algunos de sus representantes han señalado de forma acertada en medios de comunicación, han de ser parte de los protocolos, de forma proactiva. La respuesta como sistema no debe dejarse a la incertidumbre de la disponibilidad y la buena voluntad.
"La gestión de emisión de alertas e información queda como un gran debe dentro de esa política comunicativa para la autoprotección"En cuarto lugar, la gestión de la comunicación. Durante horas, el país tuvo una caída generalizada de los principales canales de información. Asimismo, hubo horas de apagón de novedades gubernamentales. Así, a la alusión del presidente del Gobierno en sus comparecencias a informarse por vías oficiales para evitar bulos, se respondía con un cómo. Tampoco se establecieron mecanismos de comunicación directa —en calles mediante megafonía, por ejemplo—. Por tanto, la gestión de emisión de alertas e información queda como un gran debe dentro de esa política comunicativa para la autoprotección. La comunicación de crisis, como asignatura pendiente.
"No sea el apagón masivo una oportunidad sobrevenida para pensar que la defensa stricto sensu no es una política específica y única que demanda sus propios recursos"Una última adenda clave: el apagón masivo afecta de lleno en la agenda política del Plan Industrial y Tecnológico de Defensa y Seguridad; el presidente Sánchez tiene prevista su comparecencia en el Congreso el próximo 7 de mayo y ya ha anunciado que abordará ambas cuestiones. La crisis apoya la lógica dual civil-militar de muchas tecnologías o enseña la vulnerabilidad cibernética. Integrar estas capacidades dentro de un ecosistema nacional mejoraría la seguridad y la soberanía nacional. Por tanto, invertir en emergencias —una partida que se lleva casi el mismo monto inversor que el rearme en el Plan—, no es solo una opción complementaria, sino una prioridad estratégica de esfuerzo sostenido. Ahora bien, no sea esto una oportunidad sobrevenida para pensar que la defensa stricto sensu no es una política específica y única que demanda sus propios recursos.

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