Seis meses después de tomar la decisión de abandonar precipitadamente los cinco gobiernos autonómicos de los que formaban parte Vox, no parece haber corrido
la misma suerte que Ciudadanos (Cs). La formación naranja abandonó en 2021 los gobiernos de Murcia y Madrid, para después presentar mociones de censura. Hoy
las encuestas sitúan a Vox en crecimiento, impulsado por un viento a favor procedente del exterior
con las victorias de Trump,
Milei o el posible
nuevo Gobierno austriaco.
Tras las elecciones europeas, en las que Alvise y su Se Acabó la Fiesta (SALF) obtuvieron 800.000 votos, pareció que Vox entraría en crisis al dividirse su espacio, pero solo un semestre más tarde SALF ha quedado como un voto de protesta puntual, sin capacidad de implantación territorial ni arraigo demoscópico.
"Solo un semestre más tarde SALF ha quedado como un voto de protesta puntual, sin capacidad de implantación territorial ni arraigo demoscópico"
El cambio de grupo en Europa, donde Vox se marchó del grupo de Meloni para irse con Orbán, fue otro elemento que introdujo dudas sobre el futuro de la formación presidida por Abascal, que parecía haber tomado un camino de radicalización que podía afectarle electoralmente. El salto de los Conservadores a Patriotas en Bruselas, contra todo pronóstico, no ha enfriado a la relación entre Abascal y la primera ministra italiana y su relación sigue siendo sólida.
Visto en perspectiva, la decisión de abandonar los gobiernos autonómicos ha favorecido a Vox que, por ejemplo, no sufre desgaste por formar parte del Gobierno de la Comunitat Valenciana, muy cuestionado por la gestión de la DANA.
Este gráfico apareció originalmente en 'La fuga de votos del PP hacia Vox continúa aumentando' de Mario Ríos en 'Agenda Pública'.
Castilla y León, Aragón, València, la Región de Murcia y Extremadura podrían haber sido buenos exponentes de lo que Vox era capaz de cambiar desde los gobiernos y no pocos auguraron su declive tras la espantada. Algunas de sus decisiones, como el pin parental en Murcia, fueron polémicas, otras como el recorte de subvenciones a las organizaciones sociales en Castilla y León fue muy bien recibida por su electorado.
Las salidas de los gobiernos no fueron fáciles, pero al fin solo dos consejeros, en Extremadura y Castilla y León, abandonaron la formación para no seguir las instrucciones de Bambú (sede nacional de Vox).
"Confrontar con Vox puede no salir gratis al PP"
El argumento para unos —la excusa para otros— para salir de los gobiernos autonómicos, fue la negativa a que las comunidades gobernadas por ellos recibieran inmigrantes llegados de forma ilegal a las Canarias. El PP aprovechó la situación para marcar distancias con Vox, buscando su perfil más centrista y competir con el PSOE. No obstante, confrontar con Vox puede no salir gratis al PP, dado que todas las encuestas, con la única excepcional del CIS, apuntan a una holgada victoria del PP… que solo podría formar Gobierno con el concurso de Vox.
La salida de los gobiernos autonómicos refuerza el perfil político de Vox y le da más margen de maniobra en cuanto a mensaje, pero le acantona, ya que al abandonar las consejerías han perdido la vitola institucional que les permitía romper el cordón sanitario al que los de Abascal están sometidos.
Junto al PP, los consejeros de Vox habían aprobado en 2023 y gestionado presupuestos por valor de más de 70.000 millones de euros, la pérdida del control de los boletines oficiales no ha menguado, hasta ahora, sus expectativas electorales.
Vox parece ser una formación más madura de lo que llego a ser Cs a pesar de que los naranjas en verano de 2018, según el CIS, encabezaban la intención de voto, cosa que nunca ha conseguido Vox. El partido verde ha capeado crisis como las salidas de Espinosa de los Monteros o Macarena Olona y ha demostrado una resiliencia que no tuvieron los de Rivera y Arrimadas.
El PP y Vox comparten, parcialmente, un mismo espacio electoral y compiten; su relación es, en muchas ocasiones, tensa. El PP, históricamente, nunca ha llevado bien la aparición de opciones políticas que invadan lo que Manuel Fraga calificaba como "mayoría natural", que abarcaba desde el centro hasta la derecha extrema. Siempre miró con desdén al CDS, UPYD, Cs y también a Vox, a la que despreció desde su fundación en 2014 y que casi le cuesta la entrada de Vidal-Quadras en el Parlamento Europeo, del que quedó a 1.351 votos.
Vox tiene pocos alcaldes en toda España, solo treinta y tres, uno de los más importantes en Náquera (València) con algo menos de 10.000 habitantes, pero mantiene un amplio poder local en coalición con el PP en capitales como València, Burgos, Elche, Valladolid, Toledo, Alcalá de Henares, Cartagena, València, Guadalajara, Ciudad Real.
"A nivel local Vox no ha tenido grandes escándalos y el espantajo del miedo a la ultraderecha en estas ciudades choca contra una cotidianidad más apacible que el discurso del miedo que se difunde desde el Gobierno"
Las relaciones entre el PP y Vox a nivel local se caracterizan más por cuestiones locales que por instrucciones desde sus sedes centrales, aunque Vox es un partido que ejerce más control sobre sus cuadros territoriales que el PP. Las crisis en los ayuntamiento responden más a temas municipales que a crisis globales. En general, no ha habido grandes escándalos y el espantajo del miedo a la ultraderecha en estas ciudades choca contra una cotidianidad más apacible que el discurso del miedo que se difunde desde el Gobierno.
Vox está crecido y no es de extrañar. Abascal estuvo al lado de Netanyahu, Orbán, Bukele, Meloni, Milei, Le Pen y Bolsonaro en la investidura de Trump el pasado lunes. Asistió como socio preferente del presidente americano y como máximo representante de Patriotas, el tercer partido del Parlamento Europeo.
Los de Abascal se sienten tan confiados que han recomendado a los líderes autonómicos del PP que se sacudan la influencia de Feijóo si quieren que se sienten a negociar los presupuestos. Algunos barones autonómicos intentan tender puentes con Vox, otros como la presidenta extremeña, María Guardiola, la más locuaz entre los líderes territoriales populares, acusó a Vox de "no querer pactar nada".
"Los de Abascal se sienten tan confiados que han recomendado a los líderes autonómicos del PP que se sacudan la influencia de Feijóo si quieren negociar los presupuestos"
El PP mantiene el discurso de que cada autonomía es un caso distinto e insinúa que, si no hay presupuestos, podría forzar un adelanto electoral en Baleares y Castilla y León. Desde Vox recuerdan que la última vez que el PP adelantó las elecciones en Castilla y León, buscando la mayoría absoluta, fueron ellos los que tuvieron que salir al rescate del PP para evitar que la comunidad en manos del PP desde 1987 cuando la conquisto José María Aznar, cayera en poder de una coalición PSOE-Podemos.
El PP vive en la encrucijada de querer ocupar el espacio de centro, que deja libre Sánchez al lanzarse este a por el electorado de Sumar, pero a la vez necesita realizar un discurso que sea del agrado de los votantes de Vox para evitar que esta opción siga creciendo. Los asesores demoscópicos de Génova saben que un Vox por encima del 15% lograría un buen puñado de diputados en las provincias menos pobladas y los situaría por encima de los cincuenta escaños.
Génova y el equipo de Feijóo están en el diván, ni contigo ni sin ti. ¿Cómo lograr el éxito de Ayuso, que frena a Vox y derrota a la izquierda, pero con Feijóo? No pueden llegar al Gobierno sin Vox y criminalizarles alimenta y da la razón al discurso socialista sobre los riesgos de la ultraderecha.
"Quizás el principal problema del PP es que, si bien Vox ha aprendido cómo debe tratar al PP para no ser engullido; ellos no saben cómo convivir con Vox sin darle bazas a la izquierda"
El PP tiene pendiente o bien cuadrar el círculo, o bien tomar una decisión estratégica. Muchos creen que la foto de Colón con Casado, Rivera y Abascal le puso en bandeja la presidencia a Sánchez en 2019, otros creen que ceder cierto espacio a Vox, como sucedió en las elecciones andaluzas de 2018, cuando el PP perdió siete escaños, pero Vox ganó doce, no es un drama y puede acercarles el trayecto a la Moncloa. Quizás el principal problema del PP es que, si bien Vox ha aprendido cómo debe tratar al PP para no ser engullido, en cambio, ellos no saben cómo convivir con Vox sin darle bazas a la izquierda.