Desde hace varias décadas, la defensa ocupa un lugar extraño en la política española:
es muy importante para el Estado, pero aparentemente secundaria para los electores. Los gobiernos tomaban decisiones en esta materia creyendo que no serían determinantes en el resultado de unas elecciones. Y
la política europea quedaba al amparo de un consenso permisivo: España era europeísta y su pertenencia a la Unión apenas se discutía.
La encuesta de Cluster17 para
Agenda Pública muestra que los españoles atribuyen una importancia media similar a las posiciones de los partidos sobre defensa y gasto militar y a sus planteamientos sobre la Unión Europea.
En una escala de cero a diez, la primera cuestión obtiene una puntuación media de 5,68, frente al 5,64 de la segunda.
"Los españoles atribuyen una importancia media similar a las posiciones de los partidos sobre defensa y gasto militar y a sus planteamientos sobre la UE
La mitad de los encuestados concede a la defensa una importancia de entre seis y diez, mientras que
el 29,4% le concede entre cero y cuatro puntos de importancia. Las proporciones son casi idénticas para la Unión Europea: un 51% le otorga entre seis y diez puntos y un 30,2%, entre cero y cuatro. En este sentido,
la defensa y el gasto militar son cuestiones que los ciudadanos tienen en cuenta al valorar a los partidos.
La generación de la guerra
Las respuestas de los más jóvenes (18 a 24 años) son de lo más interesante de esta encuesta.
Son ellos quienes más importancia conceden a Europa y a la defensa, con notas medias de 6,47 y 6,67, respectivamente, aproximadamente un punto por encima de las del conjunto de la población.
Estos resultados cuestionan la idea de que la defensa solo interesa a las generaciones mayores, educadas durante la Guerra Fría o más vinculadas a las instituciones tradicionales. Esta generación de jóvenes ha crecido en un mundo completamente diferente, aunque también profundamente inseguro:
han vivido la invasión rusa de Ucrania, la guerra de Gaza y la rivalidad entre Estados Unidos y China, y además viven con la incertidumbre sobre el
compromiso estadounidense con Europa y el regreso del debate sobre el reclutamiento militar. Para algunos de los más mayores, la guerra forma parte de sus recuerdos de infancia; para los jóvenes, es una posibilidad que aparece a diario en sus teléfonos.
Una posible explicación de estas valoraciones es la conciencia de que
las grandes decisiones políticas ya no se toman exclusivamente dentro de las fronteras nacionales. La regulación tecnológica, el cambio climático, la seguridad energética, la inmigración o la guerra se discuten en Bruselas y
dependen cada vez más de la capacidad europea para actuar conjuntamente.
"Para algunos de los más mayores, la guerra forma parte de sus recuerdos de infancia; para los jóvenes, es una posibilidad que aparece a diario en sus teléfonos"
Las valoraciones no siguen una progresión lineal con la edad.
El grupo de 65 a 74 años concede la menor importancia a ambas cuestiones: un 5,13 a Europa y un 4,97 a la defensa. Entre los mayores de 75 años, la valoración de la Unión Europea vuelve a subir hasta el 6,05, aunque la defensa se queda en el 5,48.
En esta pregunta, hombres y mujeres conceden una importancia media prácticamente idéntica a la defensa:
5,66 y 5,69 puntos, respectivamente. Que hombres y mujeres compartan las mismas respuestas sobre el aumento del gasto militar o las prioridades concretas de la política de defensa es una cuestión distinta.
La importancia de la defensa atraviesa izquierda y derecha
La importancia atribuida a la defensa no sigue una ordenación clara de izquierda a derecha. En los datos por recuerdo de voto, electorados situados en posiciones muy distintas conceden gran importancia al asunto.
En la muestra, la puntuación más alta entre los electorados estudiados, un 6,71, corresponde a los votantes de Ahora Repúblicas —la coalición formada por ERC, EH Bildu, BNG y Ara Més para las elecciones europeas de 2024—. Les siguen los de Podemos, con un 5,86, y los del Partido Popular, con un 5,83.
Más atrás quedan los de Sumar, con un 5,35; los de Vox, con un 5,04, y los del PSOE, con un 4,74.
La importancia que los votantes de Ahora Repúblicas o Podemos otorgan a la defensa
no debe confundirse con una demanda de más gasto militar. Es posible que, al menos en una parte de esos electorados, la posición de un partido resulte determinante precisamente por su rechazo al rearme, a la OTAN o a determinadas intervenciones internacionales.
La defensa interesa tanto a quienes quieren reforzarla como a quienes aspiran a limitarla, del mismo modo que la inmigración puede movilizar a partidarios de políticas más restrictivas y a defensores de una posición más abierta. En otras palabras,
que un asunto gane importancia no anticipa por sí solo la dirección de las preferencias.
"Que un asunto gane importancia no anticipa por sí solo la dirección de las preferencias"
El caso de los votantes socialistas merece particular atención.
Su puntuación de 4,74 en defensa queda casi un punto por debajo de la media nacional. La Unión Europea recibe un 5,32, también inferior a la media del conjunto de la muestra. Para Pedro Sánchez, esto plantea un problema estratégico.
El Gobierno necesita justificar ante una base electoral que concede a la defensa menos importancia que el conjunto de los encuestados
decisiones que estarán cada vez más condicionadas por la OTAN, la presión de Washington y las exigencias de los socios europeos. El PSOE corre el riesgo de presentarlas como obligaciones técnicas o compromisos inevitables y
renunciar a elaborar un argumento político propio a su alrededor.
La derecha parte, en principio, de una ventaja discursiva, en tanto que puede vincular la defensa con el orden, la soberanía, el patriotismo o la fortaleza del Estado. Sin embargo, eso tampoco debería llevarla a interpretar los datos como una autorización automática para reclamar más gasto militar.
Los votantes de Vox conceden al asunto una importancia inferior a la media nacional. Los del PP muestran más interés, pero sin alcanzar niveles extraordinarios.
Ya no hay una excepción en defensa
España ha sido durante mucho tiempo
uno de los países europeos con menor gasto militar en proporción al PIB y menos conflicto político en torno a la integración europea. Pero la guerra de Ucrania, la incertidumbre sobre el compromiso estadounidense con Europa y la creciente inestabilidad internacional están erosionando esa doble excepcionalidad.
Los debates sobre Europa y la defensa están cada vez más entrelazados.
Resultará más difícil separar el presupuesto militar de cuestiones como la autonomía estratégica, la industria de defensa, el apoyo a Ucrania o la relación con Estados Unidos.
"La derecha parte, en principio, de una ventaja discursiva, pero eso tampoco debería llevarla a interpretar los datos como una autorización automática para reclamar más gasto militar"
Los datos de la encuesta de Cluster17 muestran que los ciudadanos atribuyen una importancia media similar a ambas cuestiones. La política española sigue aproximándose a estos debates con incomodidad y cierta cautela.
El Gobierno evita explicar con precisión cuánto está dispuesto a gastar y para qué. Enfrente, el PP denuncia la falta de compromiso de Sánchez, pero rara vez detalla qué otras partidas presupuestarias estaría dispuesto a sacrificar. Al otro lado,
los partidos situados a la izquierda del PSOE rechazan el rearme, aunque no siempre ofrecen una respuesta alternativa al deterioro de la seguridad europea.
El debate sobre defensa ya no puede aplazarse y será difícil.
Su importancia abre un terreno de competición política sin garantizar un nuevo consenso. Probablemente, la principal lectura política de la encuesta sea que
la seguridad tiene peso en la valoración de los partidos, aunque estos todavía no hayan decidido cómo quieren hablar de ella.