La ministra de Defensa, Margarita Robles (derecha), y el Comisario Europeo de Defensa y Espacio, Andrius Kubilius, en España. | Gabriel Luengas / Europa Press / ContactoPhoto
Más gasto no equivale, por sí solo, a más poder. España afronta el auge de la defensa europea con una oportunidad evidente, pero también con un riesgo: invertir más sin corregir sus debilidades industriales, explica Alberto Bueno, experto en seguridad. Entre la apuesta por Indra, la presión tecnológica que impone Ucrania y la dependencia de EE. UU., el debate ya no pasa por cuánto gastar, sino por cómo convertir ese esfuerzo en capacidades reales.