El presidente de Turquía, Recep Erdoğan, durante la cumbra de la Alianza en Ankara. | Beata Zawrzel / Zuma Press / Europa Press
El investigador del CIDOB Samuele Abrami analiza cómo la cumbre de la OTAN en Ankara confirmó el creciente peso militar e industrial de Turquía. Europa, que ya integra sus capacidades mediante compras, tecnología y cooperación operativa, tiene ahora la labor de definir su encaje político. Como sostiene el autor, Ankara es "demasiado importante" para seguir siendo tratada como un actor periférico.