Martes, 28 de julio de 2026
CONVERSACIONES

Javier Colomina (OTAN): "En una guerra europea como la de Ucrania, el 90% de los misiles que se utilizan proceden de Estados Unidos"

La inestabilidad global exige una maquinaria militar capaz de responder en cualquier latitud. En su conversación con el director y editor de 'Agenda Pública', Marc López Plana, Javier Colomina reivindica la "visión de 360 grados" de la OTAN. El vicesecretario general adjunto de la OTAN y representante especial para la Vecindad Sur, que es el español con el cargo más alto en la Alianza, sostiene que la OTAN "no tiene la opción de elegir entre amenazas" y apuesta porque Europa dé un paso más en su defensa, aspirando a tener una "capacidad real para producir lo que se necesita" y "fortalezca su capacidad de defensa propia dentro de la Alianza Atlántica".

Marc López Plana Marc López Plana 22 de marzo de 2026
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Marc López Plana (izquierda) y Javier Colomina (derecha) conversan en el Palau Macaya en Barcelona. | Agenda Pública / Tsun Ho
Marc López Plana (izquierda) y Javier Colomina (derecha) conversan en el Palau Macaya en Barcelona. | Agenda Pública / Tsun Ho
La autonomía militar europea choca con una cruda realidad industrial en el campo de batalla. En esta conversación con Javier Colomina, vicesecretario general adjunto de la OTAN y representante especial para la Vecindad Sur, el español desgrana las carencias del continente para su defensa diaria. Porque a pesar del esfuerzo político y financiero de los últimos años, la Unión Europea sigue dependiendo del mercado norteamericano para su día a día. Ese fue también el punto de partida que trajo al diplomático a Barcelona, donde participó en el microespacio organizado por Agenda Púbica titulado Defensa, seguridad e industria: una oportunidad estratégica para Europa, España y Catalunya.

El rearme continental resulta ineludible para reequilibrar la alianza occidental. Frente a las voces que reclaman alternativas, Colomina subraya que este avance debe materializarse "dentro del marco transatlántico". Este espacio compartido ofrece una disuasión nuclear inigualable, recordando además que "el 96% de la población de la Unión Europea vive en países de la OTAN". Una desconexión total está absolutamente descartada.

La industria comunitaria, que incluye a España y sus CC. AA., tiene el reto urgente de reducir su fragmentación operativa para multiplicar la producción propia. Actualmente, Europa adquiere el "80% de su equipamiento militar fuera" y sigue dependiendo de Washington para sostener a Kiev. Ante este déficit de capacidades soberanas, ¿serán capaces los Veintisiete de construir una verdadera defensa común y evitar que la escasez de recursos comprometa definitivamente la seguridad del continente?

 

El vicesecretario general adjunto de la OTAN y representante especial para la Vecindad Sur, Javier Colomina. Foto: Agenda Pública / Tsun Ho


En Oriente Medio, la OTAN está realizando labores en la identificación de misiles iraníes. Considero que esto da una muestra clara de la importancia de la organización y de sus capacidades de defensa y asistencia. ¿Cómo lo valora usted desde dentro de la Alianza? 


La OTAN, en los últimos años, ha tomado, en mi opinión, todas las decisiones correctas para aumentar nuestra capacidad de disuasión y nuestra capacidad de defensa colectiva en todos los ámbitos. Hemos aprobado planes regionales con asignación de fuerzas desde ese punto de vista, con una capacidad de movilización de más de medio millón de soldados en dos o tres semanas si se diera el caso, con el mando y control necesario. 

La seguridad funciona así: hay que estar preparados para cuando ocurra algo. Y ahora ha ocurrido efectivamente ese algo: tres misiles que hemos interceptado provenientes de Irán, con una respuesta absolutamente contundente y perfecta. Se han interceptado en minutos, se han localizado y se han derribado. 

"La Alianza es una alianza de carácter defensivo que fundamentalmente invierte en disuadir. Pero, si hay que reaccionar, reacciona"
Eso es la OTAN: es algo que hemos venido reclamando desde hace muchos años, y en particular españoles, italianos y otros aliados, con una visión de 360 grados, de manera que cualquiera de las amenazas tenga una respuesta contundente. Eso no cambia en absoluto el hecho de que la Alianza es una alianza de carácter defensivo que fundamentalmente invierte en disuadir. Pero, si hay que reaccionar, reacciona. 


Desde España puede existir una cierta percepción de que la OTAN, por razones obvias y comprensibles, está mirando más hacia el este. ¿Cree que, no solo por su responsabilidad, sino también por el conflicto actual en Oriente Medio, se abre una etapa en la que habrá que jugar con dos miradas y completar realmente ese enfoque de 360 grados? 

La OTAN sigue enfocada en apoyar firmemente a Ucrania para que pueda defenderse de la agresión rusa. Apoyar a Ucrania ya era una prioridad desde 2014, pero sobre todo desde febrero de 2022. Y no va a dejar de serlo, porque una de las dos amenazas que tenemos acordadas, y la más directa, es Rusia. La otra amenaza es el terrorismo, el cual nos lleva en gran medida al sur. 

Como decía, la defensa colectiva en los últimos años ha avanzado claramente en ese concepto de 360 grados que antes no estaba completamente instaurado en la organización. La organización siempre ha tenido una mirada, por inercia, hacia el este, ya que surgió después de la Segunda Guerra Mundial y en contraposición al Pacto de Varsovia. 

"Es indudable que lo que ocurre sobre el terreno marca también las agendas políticas de todos nuestros países"
Ahora bien, en los últimos años se ha avanzado, por ejemplo, permitiendo que se aprobara el Plan de Acción para la Vecindad Sur en la cumbre de Washington del año 2024. A las pocas semanas, fui nombrado para implementar ese plan de acción. Es indudable que lo que ocurre sobre el terreno marca también las agendas políticas de todos nuestros países. El conflicto abierto en Oriente Medio, sobre todo a raíz de los ataques terroristas de octubre de 2023; ahora la guerra en Irán; la situación en el Sahel... Todo eso pone el foco en las muchas amenazas y en los muchos retos de seguridad que tenemos en el sur. 


Eso es perfectamente compatible con el hecho de que, a día de hoy, una de las prioridades principales siga siendo el frente este por la guerra que tenemos en Ucrania. Pero la OTAN no tiene la opción de elegir entre amenazas: tiene que ser capaz de responder a todas ellas.
 

Plana y Colomina profundizan en el enfoque 360 de la OTAN. Foto: Agenda Pública / Tsun Ho


En esa estrategia hacia el sur, ¿cuáles son los países socios de la OTAN y qué relación tenemos con ellos? Visto desde España, es fácil pensar que muchos de los problemas también pueden venir del sur. ¿Cómo se está trabajando ahora mismo para prevenirlos? No en términos puramente económicos, sino de relaciones y cooperación con esos países. 

La OTAN tiene once socios en el sur además de Irak, donde tenemos una misión de asesoramiento. Esta semana, la Misión ha retirado su presencia física en el país. Se ha trasladado a su personal en Irak para seguir desempeñando sus actividades de asesoramiento desde nuestro Mando en Nápoles. Con otros socios, en general, no hay presencia operacional: la relación es más política. 

Esos socios van desde Mauritania y todo el norte de África hasta Egipto, Jordania, Israel y los cuatro países del Golfo, excluyendo Arabia Saudí y Omán. Además de esos socios, existen relaciones con otros países que no son socios formales, pero que son actores políticos con los que interactuamos y a los que, en algunos casos, también invitamos a cursos o abrimos parcialmente algunas de nuestras actividades. 

Con nuestros socios existe un amplio menú de actividades de cooperación práctica y de diálogo político. Trabajamos mucho con ellos en ámbitos como la, seguridad marítima, contraterrorismo, lucha antidrones, interoperabilidad —que es un elemento esencial—, ejercicios, entrenamiento y también en la formación de militares a todos los niveles, desde cuadros ordinarios hasta operaciones especiales. 

Trabajamos en distintos niveles, porque no todos nuestros socios reciben lo mismo: depende mucho de lo que quieren, de sus necesidades y también de lo que aportan. 

"Tienes que proteger tu propia seguridad y, con ello, normalmente aumenta la seguridad compartida. Ese es el objetivo final de lo que hacemos con todos estos países"
Aquí la lectura de todo lo que hacemos es que nuestra propia seguridad tiene que aumentar a raíz de lo que hacemos. Siempre hablamos de seguridad compartida, porque ese tiene que ser el concepto, pero la seguridad es también, en sí misma, un concepto egoísta. Tienes que proteger tu propia seguridad y, con ello, normalmente aumenta la seguridad compartida. Ese es el objetivo final de lo que hacemos con todos estos países. 


Existen distintos paquetes de construcción de capacidades. Los socios más avanzados son Jordania, Túnez, Mauritania y el caso de Irak, que tiene esa operación de asesoramiento. Los otros países avanzan más en unos aspectos que en otros, pero el objetivo final es que ellos sean más capaces de hacer frente a las amenazas de seguridad que compartimos y, al mismo tiempo, que contribuyan directamente a nuestra seguridad a través de su participación en nuestras operaciones y actividades. 

En ocasiones, por ejemplo, los países del Golfo o Marruecos tienen capacidades muy notables en la industria de defensa. Y ahí estamos tratando de identificar sinergias y ámbitos reales de cooperación. En particular, en la lucha antidrones o la defensa antimisiles, el Golfo es enormemente capaz. 

Marruecos merece una pregunta específica porque es nuestro vecino estratégico, tanto por su relación con África como con el Sahel. ¿Qué se está trabajando con Marruecos dentro de esa colaboración? 

Sí, Marruecos es un socio vital dentro del norte de África. Es un país activo en política exterior y política de seguridad, con amplia influencia no solo en el Magreb, sino también en el África subsahariana y en el Sahel. Por todo ello, para nosotros es un socio muy importante, como también lo es para España y para otros países de la cuenca del Mediterráneo. 

"Son muchos los ámbitos en los que cooperamos, pero creo que el potencial de crecimiento es elevado porque es un país clave en el norte de África"
Es un socio que, por cómo ha decidido posicionarse en los últimos años, va a aumentar en importancia. Tiene una relación muy buena con muchos de los otros países de Oriente Medio. Existe una buena relación, en general, con Occidente. Y mantiene un alineamiento importante con la zona euroatlántica y sus principios. Todo eso hace que la cooperación con Marruecos, que ya es buena, no deba hacer otra cosa que crecer en los próximos años. 


Trabajamos en muchos de los ámbitos que he mencionado antes. Ellos tienen interés en seguir coordinando actividades, desde la lucha contra el terrorismo hasta la seguridad marítima. Son muchos los ámbitos en los que cooperamos, pero creo que el potencial de crecimiento es elevado porque es un país clave en el norte de África. 
 

El diplomático español desempeña su puesto en la OTAN desde el año 2024. Foto: Agenda Pública / Tsun Ho


¿Defensa europea o mayor peso del pilar europeo dentro de la OTAN? 

Lo segundo. Tiene que haber un crecimiento indudable de la defensa europea. Ya estamos viendo decisiones que se están tomando por parte de la Unión Europea, en gran medida dinamizadas por nuestras propias decisiones y por las demandas que hemos hecho a los europeos para que tengan más protagonismo en la defensa europea. 

"La implicación entre la UE y la OTAN es una evidencia, y creo que avanzar en ese marco transatlántico, por mucho que a veces sea complejo, es como debemos ver las cosas"
Todos hemos escuchado lo que EE. UU. pedía, ese burden shifting. Nosotros creemos que, efectivamente, la relación estaba desequilibrada y que, para reequilibrarla, es necesario más Europa, también más Canadá, pero sobre todo más Europa. Europa tiene que tomar decisiones para crecer en la Europa de la defensa, para tener más peso y liderazgo, en particular en la defensa convencional del continente, pero, en mi opinión, debe hacerse todo dentro del marco transatlántico. 


Primero, porque ese marco nos da la capacidad de gestionar ese burden shifting, puesto que dentro de él tenemos visibilidad absoluta sobre dónde están las tropas, equipamiento o facilitadores norteamericanos, dónde se pueden producir cambios o movimientos y cómo deben compensarse con un mayor liderazgo europeo. 

Y segundo, porque es lo razonable: que los europeos avancen, crezcan, tengan muchas más capacidades y una mayor capacidad de influir en cómo se toman las decisiones, pero dentro de un marco sólido del que nos beneficiamos mucho.
 
El marco transatlántico ofrece una disuasión nuclear que no tiene parangón, una capacidad militar colectiva de los 32 países. Siempre hablamos de EE. UU., pero hay que hablar también del Reino Unido, de Turquía o de Noruega, que no forman parte de la Unión Europea. No podemos olvidar que el 96% de la población de la Unión Europea vive en países de la OTAN. La implicación entre la UE y la OTAN es una evidencia, y creo que avanzar en ese marco transatlántico, por mucho que a veces sea complejo, es como debemos ver las cosas. 

¿Más dinero es más poder? Tal y como funciona la OTAN, ¿puede explicarse que, si Europa pone más dinero, también tendrá más capacidad de decisión? 

La manera de explicarlo es otra: más amenazas y un contexto estratégico más difícil nos han llevado a la necesidad de tener más dinero porque son necesarias más capacidades militares. Esa es la reflexión general, válida para los 32 aliados de la OTAN. 

"Cuanto más inviertan los europeos, cuanta más industria de defensa y más capacidades militares pongan sobre la mesa, más capacidad de decisión tendrán en muchos ámbitos"
Ahora bien, dentro de esa reflexión, es indudable que los países europeos son los que estaban muy por debajo de las necesidades de inversión en defensa —que nosotros mismos habíamos definido para hacer frente a esas amenazas— y, por tanto, quienes más tenían que avanzar. Y, con ello, recuperar también influencia. 


Efectivamente, cuanto más inviertan los europeos, cuanta más industria de defensa y más capacidades militares pongan sobre la mesa, más capacidad de decisión tendrán en muchos ámbitos. La OTAN es una organización intergubernamental, decide todo por consenso, y eso va a seguir siendo así. 

¿Pero qué significa exactamente que todo se decide por consenso? 

Que todo se decide entre los 32. No hay mayorías cualificadas de ningún tipo. 
 

La conversación entre López Plana y Colomina ocurre tras el microespacio organizado por 'Agenda Pública'. Foto: Agenda Pública / Tsun Ho


¿No cree que eso pueda cambiar en el futuro? 

No, no lo creo. La fortaleza de la organización es precisamente que todo se decide por unanimidad. Y, aunque construir esos consensos es muy difícil, esa es la fortaleza de una organización que, a diferencia de la Unión Europea o de otras, habla solo de seguridad y de política exterior, que son espacios de soberanía muy potentes. 

En esos ámbitos, el concepto de solidaridad solo existe realmente si hay unanimidad en la toma de decisiones. Luego, naturalmente, el poder real de cada uno de los aliados es distinto, y eso tiene un impacto a la hora de negociar. El hecho de que los europeos hayan duplicado su inversión en defensa y vayan a producir más capacidades militares, más rápido y en mayor cantidad, tendrá también un impacto en su capacidad de influencia. 

De hecho, el mes pasado se anunciaron los liderazgos de los distintos cuarteles de la OTAN, tanto los mandos del componente como los mandos conjuntos. Ahí ha habido una decisión esencial: los mandos componentes —Mar y Aire— seguirán en manos norteamericanas, mientras que los mandos conjuntos, que hasta ahora también estaban en general en manos americanas, pasarán a manos europeas. 

Es una evolución que demuestra que estamos avanzando en la dirección de que las decisiones se tomen con un mayor equilibrio. 

Una última cuestión sobre la industria de defensa. ¿Poner más dinero significa producir más material militar? ¿Cuáles son los números actuales? Cuando hablamos de la relación entre EE. UU. y Europa, conviene poner las cifras sobre la mesa. 

Sí, es esencial. Cuando hablamos de buscar alternativas o de seguir trabajando dentro de un marco transatlántico, yo siempre digo que, además de que ese marco nos ha servido muy bien durante 76 años y ha garantizado un nivel de seguridad que ha permitido la prosperidad europea, hay que mirar cuáles son las alternativas reales a ese marco. Por supuesto que tiene complejidades y tensiones, algunas de las cuales vemos hoy y otras las hemos visto en otros momentos de la historia. Las cifras ayudan a verlo. 

"En una guerra europea, que linda con varios países europeos de la Unión Europea y de la OTAN [...] el 90% de los misiles que se utilizan actualmente proceden del mercado norteamericano"
En el presente, Europa compra el 80% de su equipamiento militar fuera de la Unión Europea y, de ese material adquirido fuera, prácticamente el 70% procede de EE. UU. Pero le voy a dar un dato que para mí es todavía más demoledor: hoy, los ucranianos, para su defensa diaria —y uno de sus elementos esenciales es la defensa antimisiles— utilizan el 90% de sus misiles procedentes de EE. UU. 


Es decir, en una guerra europea, que linda con varios países europeos de la Unión Europea y de la OTAN, para la defensa antimisiles, que hoy es absolutamente esencial, el 90% de los misiles que necesita actualmente procede del mercado norteamericano. 

Además, eso ocurre mientras los europeos llevan cuatro años situando de manera muy clara la prioridad de su acción exterior y de seguridad en el apoyo a Ucrania. A pesar de haber tomado decisiones políticas y financieras correctas, siguen necesitando que el 90% de esos misiles salga de los stocks norteamericanos. Financiados por los europeos, lo que indica claramente su compromiso, pero lo deseable sería que Europa pudiera producir una parte sustancial de lo que los ucranianos necesitan. 

Precisamente, hace unos días, el presidente Zelenski decía que el préstamo de 90.000 millones de euros que sigue pendiente de aprobación por la Unión Europea se utilizará para adquirir, a través del sistema que la OTAN ha establecido —PURL en sus siglas inglesas—, los misiles que Ucrania necesita. Porque a día de hoy, Ucrania no tiene alternativa, como añadía el propio presidente ucraniano. 

Eso pone en perspectiva todo lo que Europa tiene por hacer. 

La Unión Europea ha hecho ya mucho, y hay que reconocerlo, pero a partir de ahora se va a tratar menos de la decisión política y financiera en sí misma y más del resultado concreto de todo ese proceso. Ese resultado, en el ámbito de la seguridad y la defensa, se traduce fundamentalmente en industria de defensa y en capacidad real para producir lo que se necesita. 

La industria de defensa europea es potente, aunque está fragmentada. Ahora tiene que empezar a trabajar para reducir esa fragmentación y multiplicar su capacidad de producción. 

Muchas gracias.
Marc López Plana
Marc López Plana
Editor y director de 'Agenda Pública'
Participación