Javier Carbonell y Kilian Withwein comparten los resultados de su estudio 'Juventud vulnerable y democracia en España'. Su conclusión principal es que la edad en la que se obtiene el derecho al voto debería rebajarse a los 16 años porque así se podría dar más peso político a la juventud y fortalecer la democracia en el largo plazo.
En la próxima década, si España es capaz de hacer las inversiones necesarias para adaptar el sistema a la electrificación de la economía y acelerar el despliegue de fuentes de generación de menor coste, su mix eléctrico puede suponer un choque de competitividad positivo.