Martes, 28 de julio de 2026
ANÁLISIS

Mirar hacia España: la gran oportunidad de México frente a su dependencia de Estados Unidos

La relación comercial de México con Estados Unidos es privilegiada, pero, al estrechar (aún más) los lazos comerciales con España, podría abrirse a nuevos horizontes económicos (y políticos).

Mauricio Hernández Cervantes Mauricio Hernández Cervantes 4 de noviembre de 2024
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La relación comercial de México con EE. UU. se verá gravemente afectada si Donald Trump vuelve a la Casa Blanca y cumple su promesa de incrementar los aranceles. | White House / Zuma Press / ContactoPhoto
La relación comercial de México con EE. UU. se verá gravemente afectada si Donald Trump vuelve a la Casa Blanca y cumple su promesa de incrementar los aranceles. | White House / Zuma Press / ContactoPhoto
Cada cuatro años, en vísperas de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, las previsiones sobre el futuro económico de México suelen quedarse en un largo y tenso suspiro. Ante esa cíclica y repetitiva situación, quizá sea el momento de que México se replantee su posición comercial (y política) en el mundo. 

"Cada cuatro años, en vísperas de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, las previsiones sobre el futuro económico de México suelen quedarse en un largo y tenso suspiro"

A pesar de que la relación comercial entre México y el vecino país del norte es una de las más intensas y potentes a nivel global (solo en el primer bimestre de este año las exportaciones mexicanas fueron de 78.287 millones de dólares), es imposible cerrar los ojos y negar que puede ser un arma de doble filo: cuando el 80% de las exportaciones dependen de un solo cliente, como es el caso del país azteca respecto a Estados Unidos, si las aguas están en calma todo fluye viento en popa, pero ante el mínimo oleaje la macroeconomía se tambalea y las relaciones se tensan. Y, como no podría ser de otra manera, esa situación define muchas áreas de influencia más allá de lo meramente económico. 

Primero, vamos a la cara más amable de la moneda. Un dato duro, uno determinante. Estados Unidos es el primer socio comercial de México; y para el mercado estadounidense el mexicano es el más grande (le siguen Canadá —el principal destino de sus exportaciones—, China y Alemania). ¿Los números? La suma de exportaciones e importaciones entre ambos países norteamericanos durante el 2023 (enero-noviembre) fue de 738.393 millones de dólares, es decir, el 15,8% del total del comercio estadounidense. Para comprender las dimensiones de ese volumen mercantil, consideremos que el segundo socio de México es Canadá, que recibe solo el 3% de las exportaciones mexicanas. Y, en tercer lugar, muy por detrás, está China, con el 1,5%. No hay punto de comparación.

Pero más allá de esas cifras, indudablemente el país que hoy gobierna Claudia Sheinbaum es (y puede serlo aún más) la puerta de entrada de productos y capitales a Estados Unidos, que sigue siendo en miles de millones de dólares el más rico del mundo (casi el doble que China). Ese contexto, en las condiciones del mundo actual, no se limita (y no deberían de serlo) a la exclusividad de mercados como el mexicano y el estadounidense. Esa situación de pujanza y privilegio comercial también podría ser benéfica para otros flujos como, por ejemplo, el de México con Madrid, su puerta más inmediata a la Unión Europea. 

"México tendría la oportunidad de rebajar la hiperdependencia con su socio comercial número uno"
Ahora bien, de cumplirse esa hipótesis, México tendría la oportunidad de rebajar la hiperdependencia con su socio comercial número uno. Ello le permitiría no solo convertir su mercado en uno multidimensional, sino que también podría contener la incertidumbre que llega cada cuatro años con las elecciones estadounidenses. "¿Y si Trump cumple la amenaza de salir del T-MEC (Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá?", "¿Y si ganan los demócratas y apuestan por el proteccionismo de Estado para proteger a las empresas locales y a los sindicatos?", "¿Y si, independientemente de quien gane, el endurecimiento de las políticas migratorias y el cierre de fronteras afecta a la balanza comercial de México?" Son preguntas que podrían diluirse si México mirara con más atención (e ímpetus comerciales) hacia la otra orilla atlántica.

México y Madrid, una oportunidad en un tiempo invaluable

Las relaciones entre México y España son mucho más estrechas y profundas que lo que las recientes y tenues tensiones diplomáticas suscitadas durante el Gobierno de López Obrador pudieron suponer.

De entre las incontables y reconocidas voces que han abordado la relación bilateral trasatlántica destaca la del escritor mexicano Carlos Fuentes. Él, en el paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, cuando recibió el Premio Cervantes en 1987, dijo una verdad que va más allá de lo literario y de lo familiar: "A España le concierne lo que ocurre en Hispanoamérica y en Hispanoamérica nos concierne lo que ocurre en España. Solo necesitándonos entre nosotros, el mundo nos necesitará también. "Solo imaginándonos los unos a los otros, el mundo nos imaginará". Hablar de ambos países es hablar de una historia de más de cinco siglos de intercambios, de familias que se han reinventado de ida y vuelta en ambas orillas del Atlántico; de zonas de Asturias, Galicia, Cantabria y Euskadi en las que un mexicano se siente en su tierra y rincones mexicanos como Veracruz, Puebla o la Ciudad de México donde un español bien se puede sentir en casa, de templos y editoriales, de gastronomía y costumbres. 

"Ningún país latinoamericano ha invertido tanto en España como México en estos diez últimos años"
Pero, sin ir más lejos, basta con mirar a la España de hoy y poner el foco en la presencia de México en ella. Más concretamente, en Madrid. Durante la última década, el flujo de capitales de inversión con origen mexicano no tiene precedente: en 2022, por ejemplo, el 60% del capital de inversión procedente de América Latina fue de empresas mexicanas. Basta pasar una tarde por las terrazas del barrio de Salamanca, o sus lujosos restaurantes, para entender por qué le han llegado a llamar el Little Polanco (en referencia al pomposo barrio de la Ciudad de México). Ningún país latinoamericano ha invertido tanto en España como México en estos diez últimos años. No en vano, son 126 aviones los que cruzan el Atlántico semanalmente. Estos números y estas realidades dicen mucho. 

Teniendo en cuenta este contexto, en el que más de 7.000 empresas españolas operan en México (el principal socio comercial de España en la región), ¿qué pasaría si, como se dice en términos económicos, México diversificara su porfolio y ampliara su ingente potencial comercial con miras a España a tal grado de convertirse en su segundo socio comercial? La respuesta parece más clara, pero ¿y si España también aprovechara más este momento en el que las inversiones entre ambos países parecen vivir un idilio?

Geoestratégicamente, ambos son la puerta a dos de los mercados regionales más potentes del mundo: la Unión Europea y Estados Unidos. Ahora bien, de la mano de ese volumen de inversión, también viene la capacidad de influir en la política interna española porque son nombres muy importantes los de los magnates que han encontrado en la piel de toro su nuevo destino idílico. Hablamos del reconocido millonario Carlos Slim, y de María Asunción Aramburuzabala (la tercera mujer más rica de Hispanoamérica y la quinta de México). También está Cementos de México (Cemex), líder en el sector, que, como así lo recoge una pieza del diario mexicano La Jornada, tiene 63 plantas y 246 canteras de agregados, además de otras cuatro plantas de concreto en las islas Baleares. Por supuesto, destaca Grupo Modelo, de la mano de Carlos Fernández González, que ya ha hecho importantes inversiones en el banco Santander, Inmobiliaria Colonial, y Grupo Prisa. También, Juan Carlos Uriarte Amann, propietario del grupo de transportes ADO, que compró la empresa de autobuses Avanza en 2013, y que tiene considerables participaciones en redes de transporte en ciudades como Granada y Zaragoza, entre otras. La lista es larga y otros nombres como Bimbo, Zeta Gas y Azteca Foods la engrosan cada día. 

"Quizá ya sea el momento de que aquella vieja frase de que "cuando a Estados Unidos le da una gripe a México le da pulmonía" quede en el pasado. Y la clave para ello, muy probablemente, se encuentre al otro lado del charco"
Lo cierto es que hoy, nuevamente, la realidad económica y política de México depende, como cada cuatro años, de si Donald Trump tiene su anhelado regreso a la Casa Blanca o de si Kamala Harris es la primera mujer en presidir al país más poderoso del mundo. Lo cierto es que, hoy, como cada cuatro años, los números y expectativas de México dependen de los swing states estadounidenses. Quizá ya sea el momento de que aquella vieja frase de que "cuando a Estados Unidos le da una gripe a México le da pulmonía" quede en el pasado. Y la clave para ello, muy probablemente, se encuentre al otro lado del charco.
Mauricio Hernández Cervantes
Mauricio Hernández Cervantes
Periodista y escritor
Es autor del libro 'El silencio del diente que quiso ser una flor. Textos de un periodista mexicano en España: un país donde el pasado (siempre) es un tema de actualidad'. Actualmente, escribe en la sección internacional de 'El Confidencial' y en la revista 'ETHIC'. Ha colaborado en medios como 'El Mundo', 'La Vanguardia', 'La Voz de Asturias' o el diario mexicano 'Reforma'.
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