El filibusterismo en el corazón de la Unión Europea tiene firma española. Bruselas no es Madrid. En la capital europea mandan unas formas y equilibrios que en Génova 13 muchas veces no se entienden. La esgrima de florete la han olvidado para dar paso al sable, más rápido y ofensivo. La confrontación del Partido Popular contra el Gobierno de Pedro Sánchez se celebra en un circo de tres pistas: los medios de comunicación, la judicatura y, ahora también, las instituciones europeas. En el origen de todo: la necesidad de Feijóo de enmascarar la nefasta gestión de la DANA llevada a cabo por el presidente valenciano, Carlos Mazón.
"Desde el grupo popular europeo, ya la semana pasada, fuentes polacas y holandesas hablaban de que no seguirían a los españoles por el acantilado por el que querían tirar a Ribera y con ella a la Comisión Europea entera"
Diez días de ruido que en la capital europea han visto con asombro la inmensa mayoría de eurodiputados y de corresponsales, sabedores de que la sangre nunca llegaría al río porque los 22 eurodiputados populares españoles, en un grupo de 188, no tenían ninguna posibilidad de lograr lo que pretendieron. Si es que lo pretendieron. Desde el grupo popular europeo, ya la semana pasada, fuentes polacas y holandesas hablaban de que no seguirían a los españoles por el acantilado por el que querían tirar a Ribera y con ella a la Comisión Europea entera. Que Manfred Weber, líder de los populares europeos, siguiera a los de Feijóo no se debe al peso de estos, sino al intento de Weber, también fracasado, de forzar que los socialistas y los liberales europeos aceptaran sus juegos de coaliciones con los grupos de derecha radical y de ultraderecha.
La posición de Weber tiene una explicación personal más allá de su intención de mover al Partido Popular Europeo hacia la extrema derecha y de sus cuitas personales con la presidenta de la Comisión Europea, su compatriota y compañera de partido, Ursula Von der Leyen. El alemán quiere renovar su cargo en el congreso del Partido Popular Europeo del próximo mayo en València.
Hay un movimiento de fondo, con decenas de eurodiputados de su grupo moviéndose para convencer al comisario austríaco saliente, Johannes Hahn, para que se presente contra Weber. Hahn tendría el apoyo de varios gobiernos conservadores, como el polaco y el griego. Weber depende del alemán Friedrich Merz. Si su patrón no le apoya, y no lo hará si necesita una gran coalición con los socialdemócratas, dependerá de los españoles. El Partido Popular supo usar su baza para mover a Weber a su lado.
Derrotados, Weber y Feijóo, quienes fueron a por el cargo de Ribera, deberán ahora cuidar el suyo. Weber sabe que puede tener un rival, en Hahn o en otro posible candidato, hasta que a finales de enero acabe el período para presentar candidaturas al congreso popular europeo de mayo. Weber midió mal sus fuerzas y terminó por enfrentarse no solo a Von der Leyen y a los socialistas, sino también a las veintisiete capitales y a ochenta y dos de sus eurodiputados, que son miembros de partidos que ya habían visto como trece de sus cat candidatos a comisarios (todos excepto la finlandesa Henna Virkkunen) habían pasado sus exámenes parlamentarios.
Imaginen un escenario en el que los socialistas españoles, con Ribera ya confirmada, se vieran forzados a votar contra la Comisión Europea porque a los socialistas polacos no les gustaba el comisario nombrado por su Gobierno conservador. Ridículo, ¿verdad? Pues eso intentó el Partido Popular.
El futuro de Weber es una anécdota frente al acuerdo de legislatura que se negociaba este martes en Bruselas entre el alemán, la socialista española Iratxe García y la liberal francesa Valerie Hayer. Además de para sacar adelante a la Comisión Europea sin ninguna baja, el pacto que intentaban arrancar García y Hayer, con apoyo de Terry Reintke, la líder ecologista, debería servir para forjar una coalición de legislatura clásica, en la que la base serán los cuatro grupos europeístas: populares, socialistas, liberales y ecologistas. Los dos pactos van unidos, por lo que si no saliera el segundo el primero estaría de nuevo en riesgo, pero fuentes de los cuatro grupos aseguraban la noche del martes que la voluntad era de pactar.
"Patriotas por Europa, donde se integran Le Pen, Orbán o Abascal, queda fuera de los acuerdos y detrás del cordón sanitario a pesar de ser la tercera fuerza de la Eurocámara"
A esa mayoría que saldría de ese pacto, la izquierda alternativa aportará algún voto en algunos asuntos, como lo haría la derecha soberanista de ECR, el grupo que integra a los cada vez más influyentes eurodiputados de la italiana Giorgia Meloni, ya definitivamente a este lado del cordón sanitario. Von der Leyen podrá respirar. Patriotas por Europa, donde se integran Le Pen, Orbán o Abascal, queda fuera de los acuerdos y detrás del cordón sanitario a pesar de ser la tercera fuerza de la Eurocámara.
Los efectos políticos de esta última refriega también se concentran en Madrid. Con Teresa Ribera, a punto de ser elegida como vicepresidenta ejecutiva de la Comisión, España ocupa uno de los asientos más relevantes de la institución comunitaria desde que esta se creó. El diario online Politico contaba en septiembre que Ribera tendrá un poder que nunca tuvo ningún comisario europeo, de ningún país.
Ribera debe impulsar políticas que a España le harán bien, como la descarbonización industrial, financiada con fondos del Next Generation. Entorpecer la puesta en marcha de la nueva Comisión habría perjudicado a la economía española, en un contexto europeo de crecimiento anémico y cuando Europa necesita moverse rápido si no quiere que Ucrania, con la creciente amenaza de perder el apoyo estadounidense, acabe desapareciendo del mapa bajo los misiles rusos.
El ataque fallido de Feijóo en Bruselas le podría salir caro al Partido Popular español, porque trasladar la crisis valenciana a las instituciones comunitarias ha sometido a los órganos de la UE a un estrés institucional inédito en el proceso de formación de su Ejecutivo, además de inútil. La influencia del PP en las instituciones europeas disminuirá, mientras ve cómo en la ultraderecha crece la de Vox con Santiago Abascal, recién elegido presidente de los Patriotas por Europa.
Cuando el PP hace crac, la ultraderecha crece, tanto en Madrid como en Bruselas. La política nacional y europea están estrechamente conectadas. Al mismo tiempo, Pedro Sánchez saldrá reforzado ante el resto de los partidos que depositaron su apoyo parlamentario en la investidura. Se diría que España se ha convertido en un oasis para la socialdemocracia en Europa.
"El apoyo europeo a Teresa Ribera podría tener continuidad en España con la aprobación del paquete fiscal y de los presupuestos generales del Estado"
El apoyo europeo a Teresa Ribera podría tener continuidad en España con la aprobación del paquete fiscal y de los presupuestos generales del Estado. Sería un chute de optimismo y estabilidad para una coalición gubernamental que ha pasado un año contra las cuerdas. Cualquier otra cosa sería un escenario político teñido por la incertidumbre política y económica.
La última estrategia de Feijóo puede haber quedado reducida a mera estratagema, un gesto torpe, inútil y desesperado que se pondrá previsiblemente en escena este miércoles y que dejará en evidencia la escasa solvencia del líder del PP español ante Europa.
La imagen de los populares españoles queda comprometida en Bruselas, especialmente ante la presidenta Von der Leyen, tras dejar patente un sorprendente desconocimiento de los equilibrios de poder actuales en la Unión Europea; además del sutil y sofisticado andamiaje institucional de la UE.
Es la segunda ocasión en la que el PP traslada a la UE una crisis institucional de orden estrictamente español. Aún está reciente la foto entre Félix Bolaños, ministro de Justicia, y Esteban González Pons, tercer vicepresidente del Parlamento Europeo, cerrando un acuerdo por la Justicia en España sellado bajo la atenta mirada de la comisaria Vera Jourova. Ese pacto había sido eternamente aplazado por la constante obstrucción que el PP de Pablo Casado primero y de Alberto Núñez Feijóo después hicieron para entorpecer la renovación del Consejo General del Poder Judicial.
Los datos del último CIS de Tezanos, publicados este lunes, expresan una caída electoral importante del PP. El sondeo otorga a los socialistas una estimación de voto del 34,2% si hoy se celebrasen elecciones generales, dos décimas más que en octubre, mientras que los populares bajarían dos puntos y lograrían un 29,3%. Sabiendo el sesgo a favor del bloque de izquierdas que es tradición en Tezanos, lean esos datos con desconfianza.
"A medida que se miniaturiza la figura política de Alberto Núñez Feijóo, la presencia de Isabel Díaz Ayuso aumenta"
A medida que se miniaturiza la figura política de Alberto Núñez Feijóo, la presencia de Isabel Díaz Ayuso aumenta. Ni en la agenda política de la presidenta de Madrid ni en la de José María Aznar, la UE es una prioridad. El presidente de FAES observa los últimos acontecimientos en el continente americano y afianza sus lazos en la costa floridana de los EE. UU., convertido en bisagra del trumpismo y el conservadurismo republicano, elevado a referencia ineludible de los intereses norteamericanos en Europa y España.
Hace exactamente un año la familia Murdoch confirmó a José María Aznar, después de dieciocho años, en el consejo de administración de News Corp, el conglomerado de empresas dueño de medios como The Wall Street Journal, The New York Post, o el canal de noticias Fox News. Tras la tormenta europea, es oportuno preguntarse si el único presidente español que ha hablado ante los congresistas del Capitolio de los EE. UU. está en condiciones de tomar definitivamente las riendas.
Víctor Guillot
Periodista y analista político
Periodista y analista político, colaborador en el programa de radio 'Julia en la onda' de Onda Cero. También ha sido director adjunto del diario Nortes. Ha dirigido durante 12 años el Centro de Interpretación del Cine en Asturias y ha publicado, en 2019, el ensayo 'Ceniza a las cenizas, David Bowie y la revolución visual de la cultura pop'.
Idafe Martín
Corresponsal en Bruselas
Corresponsal europeo de 'Clarín' y colaborador para otros medios. Columnista en 'El País' y en la Cadena SER. Responsable de la versión española de 'La Matinal Europea'.