Martes, 28 de julio de 2026
ANÁLISIS

La 'deep tech': clave en la defensa europea y diferencial para Barcelona

Barcelona se consolida como un referente europeo en inversión en 'deep tech', un campo crucial para el desarrollo estratégico del futuro. Faÿçal Hafied, autor del nuevo informe cuantitativo 'Deep tech en España', analiza el papel geopolítico de estas tecnologías y desentraña cómo Barcelona se posiciona en la vanguardia europea de una revolución que redefinirá la economía y la seguridad del siglo XXI.

Faÿçal Hafied Faÿçal Hafied 18 de noviembre de 2024
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Barcelona es una de las principales ciudades europeas en inversión en 'deep tech'. | Unsplash / Florian Schmid
Barcelona es una de las principales ciudades europeas en inversión en 'deep tech'. | Unsplash / Florian Schmid
La deep tech comprende tecnologías que se encuentran en la frontera del conocimiento actual y presenta un reto único para la inversión privada debido a sus altos costos iniciales y su elevada incertidumbre. Estas características —una alta intensidad de capital y un elevado riesgo de fracaso— desincentivan la inversión privada, limitando así el avance de estas tecnologías críticas. Por ello, los Estados juegan un rol crucial en su financiación para corregir estos fallos de mercado. Como detalla el nuevo informe cuantitativo de Faÿçal Hafied Deep tech en España.

"La deep tech comprende tecnologías que se encuentran en la frontera del conocimiento actual y presenta un reto único para la inversión privada debido a sus altos costos iniciales y su elevada incertidumbre"
Actualmente, la frontera tecnológica incluye sectores avanzados como la tecnología aeroespacial (cohetes, satélites, propulsión hipersónica), la salud (biotecnología y dispositivos médicos), la manufactura avanzada (semiconductores, fotónica, nanotecnologías), y la energía de descarbonización (hidrógeno, fusión nuclear). Estas tecnologías son esenciales no solo para el crecimiento económico del futuro, sino también para enfrentar desafíos globales como el cambio climático, la seguridad alimentaria y la defensa.

España, un mercado emergente en deep tech

España ha experimentado un crecimiento notable en deep tech, alcanzando una inversión récord de 506 millones de euros en 2023. Entre 2013 y 2023, la inversión anual creció en promedio un 28,6%, y a pesar de la ligera recesión del sector de capital riesgo entre 2022 y 2023 (-31%), el capital invertido en deep tech aumentó un 45,9%. Hoy, la deep tech representa el 22% de las inversiones en capital riesgo en España, comparado con el 19% en el periodo 2019-2023. Sin embargo, el país sigue rezagado en relación con Finlandia (30% del capital riesgo nacional invertido en deep tech), Noruega (39%) o Bélgica (41%) entre 2019 y 2023.
 

En 2023, España se posicionó octava en Europa en inversión en deep tech. Reino Unido, Francia y Alemania lideraron el sector con 3,9 mil millones, 2,9 mil millones y 2,2 mil millones de euros invertidos, respectivamente.
 

Catalunya: el núcleo de la deep tech en España

Catalunya ha dominado el panorama de deep tech en España en la última década. Entre 2013 y 2023, la región atrajo 931 millones de euros en 572 operaciones, consolidándose como el mayor hub de inversión tecnológica avanzada del país. Esto la coloca muy por delante de otras comunidades autónomas, como Madrid, que captó 348 millones en 240 operaciones, y la Comunidad Valenciana, con 236 millones en 133 operaciones.
 
 

Barcelona: en la liga de las capitales tecnológicas de Europa

Barcelona, en particular, sobresale no solo en el contexto español, sino también en el europeo, al posicionarse como uno de los epicentros de la deep tech en el continente. La capital catalana acumuló 891 millones de euros en inversión deep tech entre 2013 y 2023, repartidos en 526 operaciones, lo que la coloca muy por delante de Madrid (348,4 millones en 239 operaciones).

"Barcelona acumuló 891 millones de euros en inversión deep tech entre 2013 y 2023, repartidos en 526 operaciones, lo que la coloca muy por delante de Madrid (348,4 millones en 239 operaciones)"
En este ámbito, Barcelona no compite realmente en la liga nacional, sino que se posiciona en una liga europea junto a ciudades como París, Berlín, Estocolmo o Londres. Su capacidad de atracción de capital en deep tech ha sido 2,5 veces mayor que la de Madrid en la última década, reforzando su papel como un hub europeo de innovación avanzada.
 

Políticas públicas para apoyar deep tech: clave del éxito en Europa

Países como el Reino Unido, Francia y Alemania han implementado políticas de apoyo decididas para fomentar la deep tech. Estas medidas fueron clave para adelantarse al resto de Europa, porque la deep tech, con sus fallos de mercado que desincentivan la iniciativa privada, necesita una acción correctora del Estado.

En 2018, Reino Unido lanzó la Agencia de Investigación e Invención Avanzada (ARIA) y en 2021 el Breakthrough Innovation Fund de 375 millones de libras, mientras que el Enterprise Investment Scheme (EIS) estimula la inversión en deep tech mediante incentivos fiscales. Francia ha invertido 5.000 millones de euros en deep tech desde 2018, y su Plan Francia 2030 destina 54.000 millones de euros a tecnologías de descarbonización y proyectos avanzados. Alemania, a través de su Fondo de Deep Tech y Clima, canaliza mil millones de euros hacia sectores estratégicos como la robótica y la biotecnología.

Estados Unidos y China: una rivalidad tecnológica intensa

La competencia por la supremacía tecnológica entre Estados Unidos y China ha llevado a ambos países a destinar vastos recursos a la deep tech. En Estados Unidos, la Ley CHIPS de 2022 asigna 280.000 millones de dólares a la investigación, con 53.000 millones específicamente para semiconductores. La Ley de Reducción de la Inflación destina además 369.000 millones de dólares a la descarbonización y la tecnología climática. Con estas medidas, Estados Unidos no solo busca consolidar su liderazgo en tecnologías críticas, sino también frenar el avance tecnológico de China.

"La rivalidad tecnológica sinoestadounidense ha llevado a una serie de medidas y contramedidas que limitan la transferencia de tecnología"
China, por su parte, impulsa su plan Made in China 2025 con el objetivo de alcanzar un 70% de autosuficiencia en componentes críticos para 2025. Para ello, ha implementado "fondos de guía", que canalizan capital hacia subfondos de capital riesgo en sectores estratégicos como la inteligencia artificial y la biotecnología. Estos fondos han recaudado cerca de un billón de dólares entre 2015 y 2021, con el Estado cubriendo alrededor de un tercio del capital de riesgo en el país.

La rivalidad tecnológica sinoestadounidense ha llevado a una serie de medidas y contramedidas que limitan la transferencia de tecnología. Desde 2018, Estados Unidos ha restringido el acceso de empresas chinas a componentes avanzados mediante la Lista de Entidades (Entity List), afectando a empresas como Huawei. La Ley FIRRMA otorga al CFIUS amplios poderes para bloquear adquisiciones tecnológicas, mientras que la Ley ECRA requiere licencias de exportación para tecnología sensible.

China ha respondido con una lista de entidades no confiables, y en 2020 introdujo una ley de control de exportaciones para proteger tecnologías clave. Su política de circulación dual se orienta a reducir la dependencia de insumos extranjeros, promoviendo la producción nacional de componentes críticos.

La administración Biden ha reforzado estas restricciones (lo que indica una continuidad entre las administraciones republicana y demócrata) con la estrategia de friendshoring, promoviendo el comercio exclusivamente con países aliados, y la Ley de Innovación y Competencia busca reducir la dependencia de componentes chinos, especialmente en semiconductores. Además, el programa Clean Network excluye implícitamente equipos chinos de la infraestructura estadounidense.

El papel de la deep tech en defensa: del paradigma top-down al enfoque bottom-up

La deep tech ha sido históricamente clave en la defensa, y en el contexto actual, esta relación adquiere renovada importancia. Estados Unidos, a través de DARPA, ha liderado el desarrollo de tecnologías de doble uso (con aplicaciones civiles y militares) como el GPS y las pantallas táctiles mediante un enfoque top-down. En este modelo, el Pentágono define las necesidades tecnológicas y financia proyectos que luego se desarrollan en colaboración con la industria.

Sin embargo, en la última década, Estados Unidos ha comenzado a adoptar un modelo más bottom-up, captando innovaciones directamente del ámbito civil. Con la creación de las Defense Innovation Units (DIU) en 2015, ubicadas en centros de innovación como Silicon Valley y Austin, el Gobierno identifica y financia start-ups civiles con aplicaciones militares potenciales, permitiendo una integración rápida de innovaciones civiles en defensa.

China ha desarrollado su propio modelo con la estrategia de Fusión Militar-Civil, que desde 2014 promueve la innovación desde el sector privado en áreas como la inteligencia artificial, los drones y la ciberseguridad, adaptándola para aplicaciones de defensa. Este enfoque bottom-up permite a China integrar avances civiles en sus capacidades militares de forma ágil y flexible.

El rearme europeo y la deep tech

El conflicto en Ucrania ha motivado un rearme en Europa, junto a una creciente inversión en deep tech. Alemania, a través de su estrategia Zeitenwende, ha comprometido 100.000 millones de euros adicionales en gasto militar. Francia, con su Agencia de Innovación en Defensa y fondos como Définvest, ha priorizado la innovación dual. El Reino Unido, a su vez, ha creado la unidad J-Hub, dedicada al desarrollo de tecnologías de defensa avanzadas.

La OTAN también lanzó su fondo DIANA en 2022 para apoyar tecnologías de doble uso, con sede en Londres.

En este nuevo contexto geopolítico, la deep tech se consolida como un pilar estratégico, impulsando tanto la defensa como la innovación civil en un esfuerzo por mantener la resiliencia tecnológica y geopolítica en un mundo cada vez más fragmentado.

Europa a la sombra de Silicon Valley inversión en deep tech de doble uso


El esfuerzo europeo en innovación deep tech de defensa sigue estando muy por debajo del que realiza Estados Unidos, lo que plantea interrogantes en el contexto de una posible retirada de EE. UU. de los asuntos del continente. Después de 80 años disfrutando de los dividendos de la paz, Europa ha adoptado la costumbre de colocarse bajo el paraguas estadounidense. La guerra ruso-ucraniana, seguida de la reciente victoria del presidente Trump, defensor de una postura más aislacionista (al menos durante la campaña presidencial), recuerda a los europeos que no pueden seguir siendo "herbívoros en un mundo de carnívoros", parafraseando la declaración del presidente Macron el pasado 7 de noviembre en la Cumbre de la Comunidad Política Europea en Budapest. Los resultados electorales americanos vuelven a poner sobre la mesa el tema de una defensa europea integrada. Mientras que Estados Unidos gasta el 3,5% de su PIB en defensa, el promedio de la UE es solo del 1,5%.

"Los resultados electorales americanos vuelven a poner sobre la mesa el tema de una defensa europea integrada"
En cuanto a innovación en defensa, Estados Unidos experimenta un verdadero auge en inversiones, llevadas a cabo en simbiosis entre el Estado y el capital privado. De hecho, tras años de evitar las inversiones en tecnologías duales, los grandes fondos de capital riesgo estadounidenses vuelven con fuerza para financiar estas tecnologías, como es el caso de Andreessen Horowitz, lo que ha permitido el surgimiento y rápido crecimiento de prometedoras startups de defensa estadounidenses como Anduril o Shield AI.

 

Además, los vínculos entre la industria de capital riesgo privada estadounidense y el Departamento de Defensa se fortalecen gracias a la contratación de numerosos altos funcionarios del Pentágono por parte de los fondos de capital riesgo, quienes pueden movilizar sus redes para facilitar el acceso de las startups a contratos militares. Este fenómeno también cambia las trayectorias profesionales, ya que estos individuos anteriormente preferían unirse a los grandes industriales de defensa (Lockheed Martin, Raytheon) tras su paso por el servicio público. Como resultado, las startups estadounidenses de deep tech de doble uso, conocidas por ser más ágiles en innovación que los grandes grupos de defensa, logran captar rápidamente contratos públicos significativos, lo que les permite apalancarse con la adición de capital riesgo a estos contratos.

En contraste, el mercado europeo de defensa está muy fragmentado, y la contratación pública sigue siendo mayormente privilegio de los grandes industriales de defensa del Viejo Continente. Además, los fondos de capital riesgo europeos respetan mucho más estrictamente las normas de responsabilidad corporativa, lo que desincentiva las inversiones en el sector de defensa.

"Estados Unidos invierte en promedio, entre 2022 y 2023, 6,7 veces más capital riesgo en este sector que Europa"
Esto se traduce en recaudaciones de fondos significativamente mayores en Estados Unidos en comparación con Europa. Así, tras el inicio de la guerra ruso-ucraniana, las inversiones de capital riesgo en la defense tech aumentaron a niveles similares a ambos lados del Atlántico (+48% en Europa y +46% en Estados Unidos entre 2022 y 2023). Sin embargo, en cuanto a los montos agregados, Estados Unidos invierte en promedio, entre 2022 y 2023, 6,7 veces más capital riesgo en este sector que Europa.

En este nuevo contexto geopolítico, la deep tech se consolida como un pilar estratégico, impulsando tanto la defensa como la innovación civil en un esfuerzo por mantener la resiliencia tecnológica y geopolítica en un mundo cada vez más fragmentado.
Faÿçal Hafied
Faÿçal Hafied
Asesor financiero de empresas tecnológicas europeas
Participación