Martes, 28 de julio de 2026
CARTA DEL DIRECTOR

¿Por qué es necesario un 'The Economist' español?

"Es imposible que España pueda tener un papel en el mundo, si lo que pasa en el mundo no forma parte del debate en España y es imposible condicionar lo que pasa a nivel internacional si no hay un criterio de España para el mundo". Nuestro director, Marc López Plana, invita a los lectores de Agenda Pública a reflexionar sobre la necesidad de que España se dote de "espacios dirigidos a audiencias globales para defender mejor nuestros intereses nacionales porque para estar mejor preparados para todo lo que está por venir en el siglo XXI hay que competir en la agenda pública global".

Marc López Plana Marc López Plana 20 de octubre de 2024
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El logotipo de la aplicación 'The Economist' en la App Store de un iPhone. | Sheldon Cooper / Zuma Press / ContactoPhoto
El logotipo de la aplicación 'The Economist' en la App Store de un iPhone. | Sheldon Cooper / Zuma Press / ContactoPhoto
Para mejorar la influencia de España en el mundo. Para ser protagonistas de las decisiones que condicionan la política internacional. Para generar una conversación pública global que no vaya solo de Londres, París o Nueva York hacia Madrid y Barcelona, sino también de Barcelona y Madrid hacia Londres, París, Nueva York, Rabat, Ciudad de México o Pekín. Para aprovechar el potencial geopolítico de nuestra lengua. Para defender mejor los intereses de España y los españoles en el mundo. Para participar con una visión propia en los debates de fondo de la agenda internacional. Para influir en la visión de Europa frente al modelo de China o Estados Unidos. Para que nuestros valores tengan mayor peso en la agenda pública global. Para estar mejor preparados, en definitiva, a todo lo que está por venir en el siglo XXI. 

"Necesitamos un The Economist español para generar una conversación pública global que vaya de Barcelona y Madrid hacia Londres, París, Nueva York, Rabat, Ciudad de México o Pekín"
The Economist o el Financial Times (ambos medios editados desde Londres) son dos publicaciones de referencia a nivel global. Son excelentes medios de comunicación y una larga tradición con una capacidad de influencia internacional donde trabajan muy buenos profesionales, son una referencia del periodismo político y económico y cuya audiencia no están solo en el país donde se editan, sino en lectores de medio mundo que son objeto de su influencia, condicionada tanto por unos valores determinados como por su origen geográfico. Son dos instrumentos geopolíticos de primer orden. Yo mismo soy un lector habitual con la lógica, olvidada muchas veces en España, de que la política internacional es solo la antesala de la política doméstica. 


"España, y el español, no disponen de un espacio mediático de análisis político y económico consolidado con una vocación de competición en el terreno de la opinión pública internacional en general, ni entre las élites globales en particular"
El País, El Confidencial o El Periódico de Catalunya son tres publicaciones de referencia, medios de comunicación generalistas españoles con muy buenos profesionales y con una capacidad de generación de información que contribuye al desarrollo de la agenda pública nacional y, en menor medida, internacional pero no de análisis político y económico. Yo mismo soy un lector habitual con la lógica de tener una visión transversal de lo que ocurre en nuestro país. Por su propia naturaleza, su objeto y los temas que pone sobre la mesa no compiten con otros medios como The Economist y el Financial Times y su audiencia global, sino entre ellos, por y para el desarrollo de una agenda pública española para españoles y en España. Sin embargo, España, y el español, no disponen de un espacio mediático de análisis político y económico consolidado con una vocación de competición en el terreno de la opinión pública internacional en general, ni entre las élites globales en particular. Y, con ello, nuestro país y nuestra lengua renuncian a jugar en igualdad de condiciones en la geopolítica del siglo XXI.


"Los espacios dirigidos a audiencias globales sirven para defender mejor los intereses nacionales de los países de sus editores porque para estar mejor preparados para todo lo que está por venir en el siglo XXI hay que competir en la agenda pública global"
Hace muy pocos años, un grupo de académicos fundaron
Le Grand Continent en París, una nueva publicación de la que también soy un asiduo lector. Un nuevo medio de comunicación francés, que sin competir con otras publicaciones tradicionales como Le Monde o Liberation, más centradas en la agenda política local, nació con la clara vocación de influir en la construcción de la agenda pública europea (con una edición española y la previsión de nuevas ediciones en otros países). Se dieron a conocer con una entrevista al presidente Emmanuel Macron, en un claro esfuerzo y síntoma de cómo el Estado en Francia entiende y asume la importancia de disponer de instrumentos de influencia en el mundo, que pasan, sin duda, por medios de comunicación dirigidos a lectores de terceros países. Le Grand Continent es un ejemplo muy reciente de cómo a nuestro alrededor, en otros países, surgen iniciativas que dan respuesta a la pregunta planteada en este artículo y que desarrollan lo señalado en la introducción: los espacios dirigidos a audiencias globales sirven para defender mejor los intereses nacionales de los países de sus editores porque para estar mejor preparados para todo lo que está por venir en el siglo XXI hay que competir en la agenda pública global. 

La política internacional ha tenido tradicionalmente un escaso impacto en el debate público español. Las causas de fondo son muchas y, probablemente, no se pueda desligar de nuestra propia historia donde casi la mitad del siglo XX, España no solo fue un país no democrático, sino que además fue un país ensimismado. La historia de España cambió no solo con la Transición, sino a través de la implicación de nuestro país en el proyecto europeo y, especialmente, bajo el liderazgo del presidente Felipe González. Posteriormente, la ambición del presidente José María Aznar pasó por jugar un papel en el eje atlántico y en alianza con Estados Unidos y, aunque probablemente no salió del todo bien, porque fue auto enmendado por sus propios protagonistas, fue el último intento serio de jugar un papel en el mundo hasta la llegada de Pedro Sánchez a la presidencia del Gobierno.

"De un tiempo a esta parte la política internacional vuelve a ser un elemento conformador de las preferencias de voto en unas elecciones en España"
La política internacional despertó un interés relativo de los presidentes Mariano Rajoy y José Luis Rodríguez Zapatero. Son 15 años, casi dos décadas, y eso tuvo consecuencias no solo para el peso de la política internacional en España, sino, especialmente, para el peso de España como actor internacional. Jordi Xuclà, exportavoz del Grupo Liberal en el Consejo de Europa, defendió hace unos meses en Agenda Pública que de un tiempo a esta parte la política internacional vuelve a ser un elemento conformador de las preferencias de voto en unas elecciones en España y ha dedicado una tesis doctoral a ello.


En muchos casos esta nueva dinámica es consecuencia de la lectura local de los acontecimientos globales: por ejemplo, hoy Venezuela tiene protagonismo en la agenda pública española porque el votante latinoamericano en nuestro país tiene también un protagonismo creciente y los partidos, en particular el PP de Madrid, ha detectado un factor de movilización. La inmigración latinoamericana es un factor demográfico de primer orden con consecuencias políticas y empezamos a ver los primeros síntomas. Lo relevante, en cualquier caso, es que es imposible que España pueda tener un papel en el mundo, si lo que pasa en el mundo no forma parte del debate en España y es imposible condicionar lo que pasa a nivel internacional si no hay un criterio de España para el mundo. Aquello que pasa hoy en Oriente Medio explicará el resultado de las elecciones en Estados Unidos. Aquello que pasará en Estados Unidos explicará la movilización de los movimientos reaccionarios en todo el mundo, y también en España. 

"Es imposible que España pueda tener un papel en el mundo, si lo que pasa en el mundo no forma parte del debate en España y es imposible condicionar lo que pasa a nivel internacional si no hay un criterio de España para el mundo"
Agenda Pública inició una nueva etapa hace unos meses con una vocación clara: desarrollar una visión de España desde Barcelona y una visión del mundo desde España. Hoy, cualquier lector, de cualquier país, y a través de su propio navegador, puede leer traducido de forma automática y con una precisión muy elevada cualquier texto de un medio de comunicación editado del inglés al español, del inglés al chino, del español al francés o del español al alemán. Lo relevante para la influencia ya no es tanto la lengua del editor, sino su origen, su agenda, los temas que pone encima de la mesa, la audiencia a la que se dirige y la vocación de contribuir con sus contenidos a un debate público global. Ese es el camino en el que estamos en Agenda Pública, desde Barcelona, desde España y en español, y pese a que en nuestro país, a diferencia de en Francia o Estados Unidos, no haya una cultura tan generalizada entre las élites donde se interiorice la relevancia de priorizarlo. Si España y el español no jugamos en el terreno de la agenda pública global, otros lo seguirán haciendo por nosotros y renunciaremos, de nuevo, a participar en igualdad de condiciones el trascendental partido que está por jugar en el siglo XXI. Sabemos que no estamos solos y como lector te invito a que nos sigas acompañando en este viaje. 
Marc López Plana
Marc López Plana
Editor y director de 'Agenda Pública'
Participación