Domingo, 9 de agosto de 2026
ANÁLISIS

¿Cómo pueden las pymes contribuir a la economía circular?

La economía circular es un modelo económico sostenible. En su versión ideal, todos los recursos y energía que entran en los procesos se reutilizan, eliminando los desechos. ¿Solo las empresas grandes pueden contribuir de manera significativa a la economía circular? Un equipo del CSIC y de la Universidad de Alcalá de Henares (UAH) ha investigado esta pregunta mediante una encuesta a pymes del sector industrial en España y los resultados se analizan en este artículo.

Añadir AgendaPública en Google
Las pymes pueden ser la base para la implementación de la economía circular en España. | Unsplash / Francesco Lo Giudice
Las pymes pueden ser la base para la implementación de la economía circular en España. | Unsplash / Francesco Lo Giudice
El cambio climático y sus consecuencias directas e indirectas llegan cada vez más cerca. Las sequías y temperaturas extremas son tan solo algunos de los efectos más observables por nosotros, pero existen muchísimos más. 

En principio, existe un amplio acuerdo en la sociedad y la política que es necesario cambiar nuestra manera de producir y consumir a un modelo más sostenible. La economía circular es un modelo económico sostenible. En su versión ideal, todos los recursos naturales y la energía que entran en los procesos económicos se utilizan en procesos posteriores, eliminando así por completo los desechos (recursos que salen de los procesos productivos sin valor económico) y también la necesidad por incorporar nuevos recursos naturales y energía (ya que se usan, y re-usan continuamente, aquellos que ya han sido incorporados en los procesos económicos). 

"La economía circular es un modelo económico sostenible. En su versión ideal, todos los recursos naturales y la energía que entran en los procesos económicos se utilizan en procesos posteriores, eliminando así por completo los desechos y también la necesidad por incorporar nuevos recursos naturales y energía"
La investigación y la experiencia práctica nos informan que implementar los principios de la economía circular no solo genera importantes beneficios medioambientales, sino también beneficios económicos y sociales. Entre ellos, destacan por ejemplo el incremento de resiliencia de cadenas de valor (no se depende tanto de la importación de recursos naturales de terceros países), el fomento de la economía nacional o europea (contribución al PIB mediante un incremento en la actividad económica), la generación de empleo (relacionado con el reacondicionamiento, la remanufacturación, la reparación, etc.)

Hay un amplio acuerdo que la transición desde la actual economía lineal y no sostenible a una futura economía circular y sostenible es tanto deseable como es beneficiosa para todos los actores involucrados. Pero: siendo tan deseable económica, ecología y socialmente esta transición, ¿por qué no se ha avanzado más? 

Avanzar en la transición hacia la economía circular requiere un esfuerzo considerable por parte de las empresas (y también de los consumidores), ya que se requiere un cambio profundo en los procesos socioeconómicos establecidos, es decir, en la manera de producir y consumir. Con el objetivo de "cerrar" los procesos lineales y abiertos, muchas empresas desarrollan innovaciones tanto tecnológicas como sociales (por ejemplo, relacionadas con la economía colaborativa) que aumentan la circularidad de dichos procesos. Estas innovaciones se diferencian en dónde generan un aumento en la circularidad: puede generarse en el nivel micro en la propia empresa innovadora, o puede extenderse al nivel macro, afectando a muchas empresas a lo largo de la cadena de valor o en un sector económico concreto, hasta afectar a la economía y la sociedad en su totalidad. 

Cuando las innovaciones tienen un impacto en grandes partes del sistema económico, se habla de innovaciones sistémicas. Son especialmente relevantes en la transición hacia la economía circular porque constituyen un gran avance sobre el estado actual y una mejora considerable en cuanto a la circularidad de los procesos de producción y consumo. Otros tipos de innovaciones también contribuyen a la transición, pero comparativamente menos, en cooperación con menos empresas y consumidores, o en niveles más locales. 

Indubitablemente, el efecto positivo sobre la transición es más notable en aquellas innovaciones más sistémicas y que afecten a un mayor número de empresas y consumidores. Pero a la vez son mucho más difíciles de conseguir. Y más en el caso de las pymes, que por su tamaño reducido tienen menos recursos a su disposición para los procesos de innovación, y porque las redes de cooperación en las que se encuentran integradas y sobre las que pueden ejercer cierta influencia se encuentran limitadas. Sin embargo, sin las pymes no hay economía circular, porque la gran mayoría de las empresas en España y Europa son pymes (el 99,8% según Eurostat, 2023). 

Ha surgido la pregunta si las pymes también pueden introducir innovaciones sistémicas y contribuir así a la transición hacia la economía circular, o si solo las empresas grandes pueden hacerlo. 

Un equipo del CSIC y de la UAH ha investigado esta pregunta mediante una encuesta a pymes del sector industrial en España. Concluyen que las pymes sí tienen potencial para contribuir a la transición hacia la economía circular, pero también destacan su situación y sus necesidades peculiares. 


"Casi la mitad de las pymes españolas encuestadas dedican recursos a los procesos de innovación"
De hecho, casi la mitad de las pymes españolas encuestadas dedican recursos a los procesos de innovación (algo que también destaca el informe de la Cámara de Comercio y Mapfre sobre la Economía Circular). Algunas pymes lo hacen de forma más sistemática y otras de manera más ad hoc. El desarrollo interno y la mejora continua son las vías más habituales (casi el 60% de todas las innovaciones en pymes se desarrollan internamente y sin cooperación ninguna con externos). Un 30% son implementaciones de innovaciones desarrolladas por terceros. Tan solo un 10% de las pymes desarrollan innovaciones en cooperación con otras empresas o instituciones como las universidades. 

En cuanto a la contribución hacia la economía circular de estas innovaciones, existen diferencias pronunciadas. La mayoría de las innovaciones desarrolladas en las pymes encuestadas aporta algún aspecto de sostenibilidad. Casi la mitad de las innovaciones (un 45%) incrementan la circularidad en los procesos dentro de la empresa (por ejemplo, mediante el aprovechamiento de material sobrante, o de calor residual en otros procesos). Aproximadamente un tercio de las innovaciones (un 30%) incrementan la circularidad en procesos económicos en cooperación con otras empresas o consumidores (en la mayoría colocalizados o geográficamente cercanos). Y finalmente, un 20% de las innovaciones desarrolladas por las pymes encuestadas generan un impacto más sistémico, constituyendo un gran avance hacia la economía circular. 

Estas cifras son noticias positivas, porque demuestran que, a pesar de su tamaño reducido, las pymes españolas son relativamente activas en materias de innovación y contribuyen de manera activa al cambio positivo y a la circularidad. No obstante, los datos también demuestran las peculiaridades. Ante todo, las pymes españolas son más bien "lobos solitarios" a la hora de innovar. La mayoría no recurre a la cooperación externa (algo sorprendente, dada la disponibilidad reducida de recursos en pymes) y se centra en desarrollar nuevas soluciones o tecnologías para su uso interno. En esto, parecen tener un mindset enfocado en la solución directa de problemas que se encuentran en su día a día. En algunos casos (en un 20% de las innovaciones, aproximadamente), las innovaciones desarrolladas son posteriormente adoptadas por otras empresas del sector. Lo cual destaca la relevancia y "calidad" de algunas de las innovaciones así desarrolladas, por un lado, y por otro, la contribución sucesiva de las mismas hacia la economía circular. 

"El fomento de la actividad innovadora para la economía circular en pymes en España se puede basar en potenciar las capacidades internas de innovación"
El fomento de la actividad innovadora para la economía circular en pymes en España se puede basar en potenciar las capacidades internas de innovación; algo que puede no parecer intuitivo a primera vista, ya que la compresión general sobre la economía circular es que tan solo se llega a un sistema económico de círculos cerrados en estrecha colaboración con otros. Parece ser que la circularidad es un resultado de varios de la actividad innovadora. En el caso de las pymes, el fomento de capacidades internas tiene mucho que ver con la disponibilidad de recursos (tanto tangibles como intangibles). La tecnología, el conocimiento, los recursos humanos son ejemplos de recursos muy valiosos para la innovación y tienen que estar disponibles en las pymes. Estrategias empresariales y políticas públicas pueden ayudar a crear, mejorar y ampliar la base de recursos existente. Obviamente, no todos los sectores económicos necesitan tecnología puntera de la última generación, pero sí se necesita el acceso a la tecnología adecuada para este. 

Además de la disponibilidad de recursos y capacidades internas en las pymes, ciertos factores organizativos relacionados con la cultura y la estrategia empresarial (los llamados factores blandos) potencian la circularidad como resultado de las innovaciones desarrolladas. Destaca la cultura empresarial enfocada en la sostenibilidad y la orientación hacia el aprendizaje. No son recursos empresariales al uso, pero sí son auténticas palancas para el éxito económico y ecológico. Las empresas que establezcan una cultura más sostenible y crean entornos favorables para el aprendizaje (por ejemplo, a través de la formación continua de sus empleados, pero también de la experimentación) son capaces de cerrar círculos en niveles más altos de la economía en comparación con sus homólogos sin dichas culturas empresariales. O, dicho de otro modo, el impacto de las innovaciones que se desarrollan en contextos empresas adecuados se extiende relativamente más lejos, convirtiendo en más influyentes las empresas sobre aquellas adaptadoras posteriores. 

Las implicaciones para la gestión estratégica por parte de las pymes de la transición a la CE subrayan la importancia de tener una previsión estratégica, un compromiso con la sostenibilidad y una cultura impulsada por la innovación. Los directivos deben sortear las complejidades de integrar la sostenibilidad con los objetivos económicos. También deben aprovechar el conocimiento y el aprendizaje para la innovación con el fin de mejorar la contribución de su empresa a la CE.

Las empresas con una orientación hacia la sostenibilidad baja o media se enfrentan a un dilema de gestión. Por un lado, los resultados obtenidos en este estudio apoyarían que los directivos deben hacer hincapié en la mejora continua y las prácticas ecoeficientes para mejorar el comportamiento medioambiental de la empresa y avanzar así en los objetivos generales de la economía circular, al tiempo que contribuyen a obtener rendimientos económicos a través de la eficiencia y la reducción del consumo de recursos. Sin embargo, la investigación demuestra que la acumulación de cambios incrementales puede restringir a las empresas a soluciones circulares que actúan como barreras para alcanzar mayores niveles de circularidad. Por lo tanto, los gestores deben tener previsión estratégica y equilibrar cuidadosamente el desarrollo de innovaciones sostenibles y eficientes a corto plazo, que sirvan de puente para otras con mayor impacto en la circularidad a largo plazo, sin bloquear estas últimas.

"Aunque no existe una relación directa entre la intensidad de la cooperación y los mayores niveles de circularidad, los directivos no deberían pasar por alto los beneficios potenciales de las asociaciones estratégicas"
Los resultados de la investigación también indican que tener una cultura orientada a la sostenibilidad dentro de la empresa puede ayudar a facilitar la transición a la economía circular, especialmente a través de la mejora continua. Esto subraya la importancia de que los directivos creen una cultura organizativa en la que la sostenibilidad no se vea solo como un requisito de cumplimiento, sino como una estrategia empresarial fundamental. Entre las formas de lograrlo se encuentran la integración de la sostenibilidad en los valores y la visión de la empresa, el fomento de prácticas sostenibles entre los empleados y la incorporación de criterios de sostenibilidad en los procesos de toma de decisiones.

Una tercera implicación de para la gestión es que el impacto diferencial de la orientación al aprendizaje. Las empresas que se centran en la mejora continua deberían fomentar la experimentación y la innovación, invirtiendo en la formación de los empleados, creando equipos interfuncionales para facilitar el intercambio de conocimientos y estableciendo mecanismos para captar y difundir el aprendizaje. Por el contrario, las empresas deberían gestionar internamente y colaborar en redes estrechas, en lugar de redes más amplias o a escala más global. Por último, aunque no existe una relación directa entre la intensidad de la cooperación y los mayores niveles de circularidad, los directivos no deberían pasar por alto los beneficios potenciales de las asociaciones estratégicas.
Christoph Kiefer
Christoph Kiefer
Doctor en Economía y 'Senior Researcher' en el Fraunhofer Institute for Systems and Innovation Research (Alemania), en el Departamento de Política y Mercados Energéticos
Previamente, fue investigador post-doctoral en el Instituto de Bienes y Políticas Públicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC, España) y profesor asociado en la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M). Por sus cargos en Fraunhofer y CSIC participa en dos proyectos del Horizonte 2020 sobre aspectos de mercado en el contexto de la electricidad solar térmica y cooperación europea ('Mustec') y subastas para el apoyo a las energías renovables ('Aures II'), así como en varios estudios sobre energías renovables para el Gobierno alemán y la Comisión Europea.
 Javier Carrillo Hermosilla
Javier Carrillo Hermosilla
Catedrático de Organización de Empresas
Catedrático de Organización de Empresas en la Universidad de Alcalá de Henares.
Pablo Del Río González
Pablo Del Río González
Investigador científico
Investigador Científico de OPIS en el Instituto de Políticas y Bienes Públicos.
Participación