Martes, 28 de julio de 2026
LA CARA BUENA (Y MALA) DE LA POLÍTICA

El rey de España: cuando la presencia del Estado es imprescindible para la democracia

Esta semana, en la 'Cara buena (y mala) de la política': la presencia del rey de España en Paiporta, un acto que reafirma el papel del Estado en momentos de crisis. Por otra parte, condenamos la violencia contra el presidente del Gobierno durante los altercados. Además, miramos hacia Estados Unidos, donde el presidente Biden y la vicepresidenta Harris han ofrecido una lección de institucionalidad democrática al asegurar un traspaso de poder pacífico.

Agenda Pública Agenda Pública 9 de noviembre de 2024
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El rey de España, Felipe VI, conversa con los vecinos de Paiporta durante la tensa visita del pasado domingo. | Crédito: Carlos Luján / Europa Press / ContactoPhoto
El rey de España, Felipe VI, conversa con los vecinos de Paiporta durante la tensa visita del pasado domingo. | Crédito: Carlos Luján / Europa Press / ContactoPhoto
En tiempos de polarización creciente, donde el debate público parece estar más dominado por la crispación y el enfrentamiento que por el diálogo, Agenda Pública se compromete a resaltar, cada semana, ejemplos de política responsable. Consideramos esencial destacar aquellas decisiones y actitudes que, por encima de las diferencias ideológicas, priorizan el consenso y el bien común.

El rey de España: cuando la presencia del Estado es imprescindible para la democracia 


Sobre la idoneidad de la visita de Felipe VI a Paiporta, uno de los lugares más afectados por el temporal de la DANA en València, el pasado fin de semana, nuestra opinión es clara: en un momento de grandes dificultades y donde el papel del Estado, sin el que nunca habrá solución posible ante ninguna dificultad estructural para la democracia española, ha sido tan cuestionado, el jefe del Estado puede y debe tener un papel determinante expresando su solidaridad y empatía con las víctimas y haciendo valer el funcionamiento de las instituciones a las que representa.
Felipe VI - Rey de España

El rey destacó en su visita no solo por su actitud, asumiendo lo que significa e implica la dimensión de la Jefatura del Estado, que solo su figura puede expresar en toda su dimensión, y en medio de un ambiente cargado de dolor y rabia, sino también por el trasfondo de lo que implican sus declaraciones. Felipe VI hizo una defensa del funcionamiento de la democracia y la legitimidad de las instituciones, compartió cómo en medio de situaciones de esas características hay quien aprovecha para generar el caos a través de la desinformación, algo cada vez más habitual en Occidente, empatizó con el sufrimiento de ciudadanos españoles que pudo ser mitigado si la administración hubiera alertado a tiempo y explicó la dimensión del despliegue del Estado ante una situación tan excepcional. En un momento tan delicado, donde se ha cuestionado el papel del Estado, el Estado debía dar la cara. 

Un total de 10.000 efectivos militares, policías y profesionales de emergencias fueron desplegados en los primeros días de la catástrofe, asistiendo y apoyando a las víctimas tras el desastre, mientras se restablecían las comunicaciones eléctricas, hidráulicas o las infraestructuras de transporte. La ola de solidaridad ciudadana ha sido y está siendo fundamental en el apoyo a las miles de personas afectadas por el temporal. Pero sin un Estado que funcione, bien coordinado, y que destine suficientes recursos, por el momento más de 10.000 millones de euros, no es posible que se den las condiciones para anticipar en el futuro una crisis de estas características, ni desde luego para restablecer de nuevo el desarrollo de la vida de los valencianos. 

Habrá tiempo. Podrá y deberá criticarse la gestión del Gobierno autonómico por no alertar de la que se venía, a diferencia de lo que hicieron, por ejemplo, Ayuntamientos como el de Utiel, instituciones como la Universidad de València o la Agencia Española de Meteorología. Debe hacerse y deben asumirse responsabilidades en toda su dimensión. Podrá y deberá criticarse cómo ante una catástrofe de estas características, la Administración General del Estado y la administración autonómica, todas Estado, deben coordinarse mejor y qué se puede aprender para mejorar la capacidad de respuesta. Sobre todo porque lo que ha pasado en València va a pasar más veces. El cambio climático existe. Pero todo ello solo podrá hacerse con un Estado fuerte. Y que funcione. La presencia del rey de España era necesaria, porque en las democracias liberales el Estado siempre es parte de la solución a nuestros problemas. Viva España. Viva la Constitución. Y viva el rey.

Rechazo a la violencia política y al odio que amenaza la democracia

Las recientes agresiones contra el presidente del Gobierno en Paiporta representan una escalada preocupante de violencia política en España. Estos actos no son aislados, sino parte de un fenómeno que también se extiende en otras democracias occidentales, como EE. UU., donde la retórica polarizante de la extrema derecha ha ido normalizando el odio y la confrontación.

Altercados en Paiporta
La normalización de la violencia política es una señal de alarma que no puede ser ignorada. Una vez que se abre la puerta a cualquier clase de violencia, es muy difícil volver a contenerla. Y, en su expresión absoluta, la violencia política es el fracaso de la propia política. España, con su historia de lucha contra la violencia política, debe actuar con firmeza.

La respuesta a estos brotes de odio no puede ser la indiferencia. Los líderes políticos tienen la responsabilidad de condenar de forma clara y sin ambigüedades cualquier acto que amenace la estabilidad democrática y la seguridad de sus ciudadanos. 

La democracia en acción: un traspaso de poder pacífico en EE. UU.


Por último, Agenda Pública quiere resaltar una acción significativa fuera de nuestro país. En un momento crucial para la democracia estadounidense, el presidente Joe Biden y la vicepresidenta Kamala Harris han demostrado una vez más el compromiso con los valores democráticos al felicitar al presidente electo Donald Trump y asegurar una transición pacífica y ordenada. Biden subrayó en su discurso: "El pueblo vota y elige a sus propios líderes, y lo hace pacíficamente [...] Eso es lo que merece el pueblo estadounidense".
Joe Biden y Kamala Harris - Presidente y vicepresidenta salientes de los EE. UU.

En una emotiva intervención, Biden, a sus 82 años, recordó que "los reveses son inevitables, pero rendirse es imperdonable". Sus palabras reflejan un espíritu de resiliencia y confianza en el futuro del país: "El experimento americano perdura".


Desde Howard, la vicepresidenta Harris destacó la importancia de aceptar la voluntad popular: "Un principio fundamental de la democracia estadounidense es que, cuando perdemos una elección, aceptamos los resultados". Su compromiso con un traspaso pacífico simboliza la esencia de una democracia que sigue avanzando a través de la confianza en sus instituciones.
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