Martes, 28 de julio de 2026
CIERRE DEL FORO

Conclusiones del Foro La Toja: "Las mejores soluciones son las que nacen del diálogo"

Carlos López Blanco, presidente del comité organizador del Foro La Toja y colaborador de 'Agenda Pública', aporta el discurso que hizo a modo de conclusión en la séptima edición del foro. En este escrito, López Blanco hace un repaso de lo que fueron todas las mesas de debate. Al mismo tiempo, enarbola con precisión una síntesis con los puntos clave que se discutieron y de los principios que dan sentido al encuentro.

Carlos López Blanco Carlos López Blanco 13 de octubre de 2025
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Carlos López Blanco hizo un repaso cabal de lo que fueron los tres días de charlas y diálogos del Foro La Toja. | Agenda Pública / Yanka Soto
Carlos López Blanco hizo un repaso cabal de lo que fueron los tres días de charlas y diálogos del Foro La Toja. | Agenda Pública / Yanka Soto
De los siete foros que hemos celebrado hasta la fecha, tres han sido especialmente difíciles: no el primero, pero sí el de la pandemia, cuando fuimos uno de los primeros eventos en tener lugar en formato presencial. Normalmente, los que organizamos este evento respiramos tranquilos el último día, pero en aquella edición no lo hicimos hasta que no pasó el periodo de incubación del Covid-19.

El segundo foro muy difícil, porque fue el primero tras la muerte de Josep Piqué: motor intelectual e inspirador del foro. El tercero más complicado ha sido el de este año.

"No hay principio o valor de los que creíamos firmes bases de nuestra sociedad que no esté hoy puesto en cuestión"
Para los que defendemos los valores que inspiran el Foro La Toja vivimos una tormenta perfecta: no hay principio o valor de los que creíamos firmes bases de nuestra sociedad que no esté hoy puesto en cuestión. El populismo no solo crece, sino que infecta el debate político y a algunos partidos tradicionales; el peor desafío al futuro de Europa desde el Brexit
se está materializando con la ruptura de hecho del vínculo atlántico, solo sostenido, de momento, por la OTAN; los principios del comercio global están puestos en cuestión con la resurrección de unos aranceles que creíamos un vestigio del pasado; la polarización domina el discurso político; los principios del Derecho Internacional Humanitario saltan por los aires; y el Derecho y las reglas han sido sustituidos en las relaciones internacionales por la fuerza como en tiempos pasados, que creíamos que nunca volveríamos a ver.

Como señaló Amancio López Seijas en su discurso inicial de esta edición, hoy tenemos que reafirmar con más fuerza que nunca los principios que inspiran el Foro La Toja.
 

Carlos López Blanco durante su intervención en calidad de presidente del comité organizador. Foto: Agenda Pública / Yanka Soto


Nuestro ideario se basa en los valores que definen las sociedades abiertas: defensa de las libertades y la democracia representativa, unas instituciones sólidas y respetadas, los poderes sometidos a control y el pluralismo político. En el ámbito económico, una economía de mercado basada en la iniciativa privada pero comprometida con la prosperidad compartida. En el ámbito internacional, una gobernanza global definida por el derecho internacional, la defensa de los derechos humanos y un orden multilateral cooperativo.

Estos principios y valores, que animaron el nacimiento del Foro La Toja, siguen vigentes y creemos que hoy, sometidos a nuevos y radicales desafíos, su defensa es más imperiosa que nunca.

"Reafirmamos nuestra convicción de que el vínculo atlántico continúa siendo un factor decisivo para la democracia representativa"
Reafirmamos nuestra convicción de que el vínculo atlántico continúa siendo un factor decisivo para el mantenimiento del modelo de sociedades abiertas y democracias representativas que compartimos. Igualmente, mantenemos la convicción de que Iberoamérica debe ser el tercer vértice de ese espacio atlántico.


Europa no debe renunciar a su modelo económico, ni tampoco puede ni debe renunciar a su modelo de sociedad, el cual debe ser motivo de orgullo. Sin embargo, debemos ser conscientes de que el mantenimiento del Estado social europeo ha de basarse en el trabajo y el esfuerzo de los ciudadanos, la innovación, la productividad y la excelencia de la educación, y un alto nivel de seguridad, física y jurídica.
 

Felipe VI fue el encargado de entregar el premio Josep Piqué a los ganadores de este año. Foto: Agenda Pública / Yanka Soto


En esta situación de gran incertidumbre global, este foro nacido de la sociedad civil mantiene algunas certezas. Seguimos confiando en los principios y valores de la democracia liberal y las sociedades abiertas; también tenemos la convicción de que las mejores soluciones a los problemas de la sociedad son aquellas que resultan del diálogo y la conversación pública.

"El extraordinario éxito político y económico de nuestro país en los últimos cincuenta años se ha fundamentado en los grandes consensos que reflejaban la centralidad de la sociedad española"
Si miramos a España, el extraordinario éxito político y económico de nuestro país en los últimos cincuenta años se ha fundamentado en su apertura al exterior, una sólida fortaleza institucional construida a partir de la Constitución y en los grandes consensos que reflejaban la centralidad de la sociedad española.
La monarquía que hoy encarna Felipe VI ha sido motor de esa transformación histórica y garante de su permanencia.

Precisamente por eso saldamos una deuda moral con el reconocimiento del mayor instrumento de convivencia que ha conocido España en su historia reciente: la Constitución de 1978 y por ello, era más que justificado el premio Josep Piqué a los padres de la Constitución en las personas de Miquel Roca y Miguel Herrero de Miñón. Permítanme destacar las palabras de Miquel Roca de que ninguno de los problemas actuales tienen su origen o su causa en la Constitución de 1978.

Y hablando del premio Josep Piqué me veo en la obligación de recordar, una vez más, la dramática situación, cada vez peor, de las mujeres afganas, abandonadas alevosamente por la comunidad internacional.

Con estos desafíos en mente hemos comenzado el séptimo Foro La Toja, que ha tratado de abordar los cuatro problemas principales que afrontamos hoy: la autonomía estratégica de Europa con la relación trasatlántica en juego y la guerra de Ucrania, el comercio mundial y la supervivencia de las reglas que lo han regido en las últimas décadas, y el contagio del populismo que llega a afectar, por activa o por pasiva, a alguno de los partidos tradicionales en Europa.
 

Michael Ignatieff logró abrir con su intervención muchas de las discusiones que después ocurrieron en la Illa da Toxa. Foto: Agenda Pública / Yanka Soto


Con una visión de largo alcance, Michael Ignatieff, premio Princesa de Asturias de las Ciencias Sociales, nos proporcionó, como siempre, una importante reflexión sobre el momento presente y sus desafíos.

"Vivimos una zona gris con nuevos riesgos y la necesidad de construir una relación trasatlántica, recuperando al tiempo la capacidad de ser agentes activos de la Historia"
Vivimos una zona gris con nuevos riesgos y la necesidad de construir una relación trasatlántica basada en la nueva relación entre Europa y países como Canadá, —con quienes compartimos intereses y valores comunes— recuperando al tiempo la capacidad de ser agentes activos de la Historia.


Sin descartar que, como nos recordó Ignatieff, a veces los imperios se suicidan, esta necesidad de actuar juntos debe ir acompañando con la rapidez necesaria en la toma de decisiones. No es la última vez que oiremos este mensaje.

Seguidamente, los presidentes Rajoy y Zedillo —este último acude a La Toja por primera vez—, nos han dado su visión del mundo de hoy y la crisis de las instituciones, preludiando algunos de los debates posteriores. Describieron el asedio a la democracia representativa y al orden liberal que, sin embargo, para el presidente Rajoy no está en peligro.

"Europa tiene que reconocer sus propias fortalezas y de nuevo se nos habló de construir una nueva relación de alianza con otros países"
Nos recordó el presidente Zedillo que hoy Europa es la única potencia benigna y tiene la responsabilidad de defender la democracia y el Estado de derecho. Hacia dentro, pero hacia fuera también. Europa tiene que reconocer sus propias fortalezas y de nuevo se nos habló de construir una nueva relación de alianza con otros países y del sentido de la urgencia en hacerlo. El expresidente mexicano también
nos anticipó uno de los temas candentes: la chinofobia.

Una de las cosas que hemos aprendido es que el Foro tiene vida propia, independiente de la intención de sus organizadores. El año pasado Europa no estaba en nuestra agenda y no se habló de otra cosa. Este año hemos tenido dos temas no previstos en la agenda, pero que han ocupado un papel central en los debates: la posición de China y su relación con Europa y un clásico: la regulación europea, escasa para unos y excesiva para otros.
 

Marc López Plana, director y editor de Agenda Pública, fue el encargado de moderar una mesa internacional. Foto: Agenda Pública / Yanka Soto


Abierto el melón de la chinofobia, China ha sido objeto de un enérgico debate y no puede obviarse la circunstancia de que, entre nuestros panelistas, los mayores expertos en China, aquellos con un profundo conocimiento de su realidad, son los más críticos con las políticas cercanía a Pekín. Sirva por todos la neodickensiana historia de las tres ciudades que nos ha propuesto Alicia García Herrero y, si de China se trata, no deberíamos olvidar la frase del exvicepresidente Schinas de que, si China quiere un gesto de amistad con Europa, que propicien el fin de la guerra de Ucrania.

La relación trasatlántica ha sido, como no puede ser de otra manera, objeto de intenso debate y con dos puntos de coincidencia entre todos nuestros intervinientes: lo que se ha llamado el final de la inocencia europea y el paso de la política de las reglas a la política de la fuerza en una transición tan dolorosa como inevitable. Algo en que han coincidió prácticamente todos nuestros oradores, desde Ignatieff hasta el ministro Cuerpo: Europa tiene que buscar nuevos aliados en este nuevo mundo que permita equilibrar la pérdida que para todos supone el alejamiento de EE. UU. de las reglas del comercio y el Derecho Internacional.

"Se abre así la perspectiva sugerida por Ignatieff de una Europa no basada solo en la geografía, que integre a Canadá y Reino Unido"
Se abre así la perspectiva sugerida por Ignatieff de una Europa no basada solo en la geografía, que integre a Canadá y Reino Unido y establezca relaciones estrechas con los países más próximos. No a nivel geográfico, sino de valores: América Latina, Japón y Corea del Sur, entre otros, como forma de compensar la manera desacomplejada con que China y EE. UU. usan la política comercial por razones geopolíticas.


Europa, en suma, tiene que aprender a ser egoísta, mirar para dentro, no esperar a que otros cambien y el trumpismo escampe y convertirse en un agente creíble en la geopolítica y la economía global.
 

Jose Juan Ruiz hizo de conductor de la ponencia del ministro de Economía, Carlos Cuerpo. Foto: Agenda Pública / Yanka Soto


Confieso que con el ministro Cuerpo esperaba que repitiese lo que nos dijo el año pasado: que había más de 30.000 normas al año y que debía acabarse con la sobre regulación. Ya no tan reciente en el cargo, fue más prudente y se limitó a recetar simplificación administrativa.

Sí hizo hincapié en algo que ha sido bastante habitual en todas las mesas: el problema de Europa no está en sus diagnósticos ni estrategias, numerosas y bien concebidas, sino en que tiene que aprender a actuar rápido en este cambio que José Juan Ruiz describió como "el cambio de un juego de suma positiva a un juego de suma cero".

Un gran momento del Foro ha sido el debate digital, normalmente áspero y frío. Este año Alex Romero ha convertido en un interesante juego de espejos entre uno de los mejores científicos del MIT —que por cierto nos recordó que el problema de la investigación en Europa no es de dinero, sino de cómo se usa y la ausencia de la meritocracia— y una filósofa de Oxford profundamente crítica con las consecuencias sociales de la tecnología.

Ese juego de espejos nos permitió asistir a un relevante debate sobre los aspectos éticos de la tecnología, de su producción y de su uso y nos recordó, como en el tango, que veinte años no son nada.

En el último día, dedicamos nuestro tiempo a tres debates centrales: la defensa europea, la situación en Oriente Medio y la guerra de Ucrania con la posición de Rusia en el mundo.

La defensa, y en particular la defensa europea, ha sido objeto de debate, no solo en la mesa específica, sino también en las dedicadas a la competitividad de la economía española. Esto es muy significativo y refleja el papel central que la defensa juega no solo en el debate geopolítico sino en el de la competitividad de la industria europea.

"Como señala el general Hodges, las amenazas son reales y el dinero de los contribuyentes está bien empleado en contrarrestarlas"
El debate en defensa se ha centrado en dos temas esenciales: la cultura de defensa o, mejor dicho, la falta de cultura de la defensa y la necesidad de persuadir a la opinión pública que era gasto en defensa es esencial porque,
como señala el general Hodges, las amenazas son reales y el dinero de los contribuyentes está bien empleado en contrarrestarlas. Se ha insistido en que el gasto en defensa es indispensable y que la industria europea tiene la capacidad de producción y tecnológica para ser el motor de este proceso.

Después, el foro se ha centrado en Oriente Medio, con el primer evento de este nivel en que se ha podido discutir en profundidad la reciente propuesta de plan de Paz.
 

Ehud Ólmert y Samer Sinijlawi comparten un abrazo al finalizar su diálogo. Foto: Agenda Pública / Yanka Soto


Pero además, permítanme destacar que aun en tiempos de crispación, conflictos de blanco y negro, conmigo o contra mí, incluso en el asunto más complejo y sentimental que existe, es posible encontrar personas que debatan y dialoguen. Y créanme que no ha sido fácil ni bien comprendido, pero ese es el espíritu del Foro La Toja y la razón de su existencia.

El diálogo entre Ehud Ólmert y Samer Sinijlawi ha sido uno de los momentos más importantes y emocionantes del foro y en un momento especialmente significativo, con el plan de paz que acaba de proponerse.

Después de recordar Sinijlawi la Intifada y su importancia para la historia reciente de Palestina y por Ólmert la trágica experiencia del 7 de octubre y la necesidad de no dejarse dominar por la rabia en la respuesta, en el diálogo se han producido coincidencias importantes y muy significativas:
 
  1. Que el momento actual representa una oportunidad extraordinaria que debe aprovecharse por parte de todos. Nadie pensaba en los primeros años 40 que Alemania y Francia llegarían a ser no solo socios, sino a integrarse en una institución común.
 
  1. Encontrar los equilibrios no es difícil si las partes reconocen sus necesidades sustanciales: seguridad y autodeterminación.
 
  1. No hay otra solución que la de los dos estados y está probablemente más cerca de lo que pensamos.
 
  1. La solución del conflicto y la paz definitiva requieren de manera indispensable de nuevos liderazgos y en consecuencia pasan por las elecciones tanto en Israel como en Palestina.

La última intervención de este foro, que no defraudó a la expectación que había despertado, fue la del campeón de ajedrez y hoy presidente de la Fundación Renew Democracy Initiative, Garry Kaspárov, del que destacaría alguna de las cosas que nos ha dicho:
 
  • Los dictadores no juegan al ajedrez, prefieren el poker.
  • No hay antiguos agentes del KGB.
  • Los dictadores nunca se preguntan por qué sino por qué no.
  • Todo lo que Putin ha hecho estaba dicho o escrito, no debería haber sorprendido a nadie.
  • Ucrania es una guerra contra el mundo occidental, no solo contra Ucrania.
  • Putin entendió muy bien la reacción europea, pero minusvaloró la voluntad del pueblo ucraniano.
  • Estamos en guerra porque nos han declarado la guerra.
  • Nuestro futuro no se decide en Oriente Medio, se decide en Ucrania.

En resumen, nos vamos de este foro con algunas cosas claras: que al populismo no se le combate con el populismo, que Europa tiene que aprender a jugar desde su autonomía estratégica y a entender los juegos de poder y que China es un país complejo al que hay que acercarse al menos con cautela. Pero, sobre todo, salimos con la lección de que defender los principios de la democracia liberal, la sociedad abierta y las reglas del derecho en el comercio internacional es hoy más importante que nunca.
En alianza con
Carlos López Blanco
Carlos López Blanco
Asesor sénior de Flint Global
Abogado, consultor y experto en regulación de telecomunicaciones y economía digital con más de 30 años de experiencia. Senior Adviser en Flint Global. Abogado del Estado (ex) y abogado en ejercicio. Profesor en ESADE Law School. Presidente de la Fundación ESYS y de la Comisión de Digitalización de la Cámara de Comercio de España. Preside el comité organizador del Foro La Toja y es patrono de las fundaciones Euroamérica, Teaming y NTT Data.
Participación