

Alicia García Herrero es economista jefe en Asia Pacífico para el banco de inversión francés Natixis. Con casi una década de experiencia en su puesto y diversos roles en investigaciones académicas en paralelo, como en el think tank Bruegel o en el Real Instituto Elcano, García Herrero es una de las voces con más experiencia a la hora de hablar del rol de China en el mundo.
Por ello, será una de las expertas que analice en el Foro La Toja el nuevo paradigma de la economía mundial, centrando el debate en el papel de Trump, pero por supuesto también mirando hacia Asia. Antes de ello, conversa con Agenda Pública sobre algunos de los retos a los que nos enfrentamos con Donald Trump, ante lo que ella advierte que la problemática no es económica, sino que "el riesgo más grande para Europa es político e ideológico". En concreto, considera que el objetivo en la Casa Blanca es "la búsqueda de que Europa siga el modelo ideológico de Trump y del MAGA".
Alicia, usted es una española liderando la sección económica de Natixis, un banco de inversión francés que opera en China, ¿cómo describiría hoy la percepción dominante en China sobre la UE y los europeos?
China ha perdido mucha confianza en Europa como continente, especialmente en cuanto a su capacidad industrial e innovadora. Incluso en la parte regulatoria, desde tecnologías verdes o en descarbonización, piensa que Europa es lenta y demasiado pesada. Por ejemplo, China se opone al CBAM. Son muchas cosas que hacen que la imagen en general de Europa haya empeorado enormemente en Pekín.
"La respuesta de Europa a Donald Trump ha hecho mella en la confianza de China en el continente"
Otra cuestión que ha hecho mucha mella es la respuesta de Europa a Trump, digamos, de su visión a la hora de negociar. Esto es un tema que China siempre había dicho que era la posición de la UE, pero, por decirlo de alguna manera, esto les manda un mensaje sobre cuál es el rol de la Unión Europea en el mundo.
Tras la llegada de Trump y su política arancelaria, parecía que podía existir un cambio en la relación entre la UE y China que, por el momento, no se ha dado. ¿Detecta interés chino en retomar esto y acercarse más a Europa?
Sí, China tiene mucho interés en retomar el CAI (Comprehensive agreement on investment), en invertir en Europa y en mejorar las relaciones comerciales con los veintisiete, porque la UE sigue siendo su principal mercado. Hay quien dice que es Asia, pero Asia como tal no es un mercado único, sino una serie de mercados más o menos grandes, entonces lo correcto es decir que el mercado principal para China es el europeo. Destacaría que lo que haga Europa respecto a las importaciones desde China es la parte más relevante para Pekín. Al mismo tiempo, China sabe que es cuenta atrás, porque Europa cada vez va a ser un mercado más pequeño para ellos. Entonces, aunque tiene intención siempre de aprovechar oportunidades para firma de tratados y otras cuestiones, China también sabe que a Europa no le tiene que ofrecer demasiado, porque con el tiempo cada vez su importancia será menor.
Esta vuelta de Donald Trump y los efectos en la economía mundial son el eje central de su mesa en el próximo Foro La Toja. Bajo su punto de vista, ¿cuál es la principal consecuencia de las políticas que está desplegando?
Yo creo que los europeos ven más allá de toda la incertidumbre relacionada con los aranceles, desregulación, que afectan al mundo entero. Si bien es cierto que afecta de una de manera más importante a Europa, porque somos el principal socio comercial de Estados Unidos. Sobre todo hay dos cosas que afectan a Europa y solo a Europa —quizás también al Reino Unido—, que son la ideología del Gobierno de Trump y la búsqueda de que Europa siga el modelo ideológico de Trump y del MAGA: desde el supremacismo cristiano a todo lo demás. Por tanto, a mí me parece que el riesgo más grande para Europa es político e ideológico, relacionado con esta apuesta de Trump de que Europa cada vez se asemeje más ideológicamente a Estados Unidos.
Usted es un poco pesimista, si me permite, con el rumbo que está tomando el mundo: sostiene que Xi Jinping está siendo arrastrado por Vladímir Putin para chocar con Occidente. ¿Hay un punto de no retorno que ya hemos cruzado, o todavía puede cambiar esta situación?
Me encantaría equivocarme y solo ser pesimista, pero me temo que, como digo, ese rumbo que ha tomado China hacia un mundo más beligerante y antioccidental es realmente difícil reconducirlo. Porque para eso haría falta por ejemplo un Gobierno americano diferente, y de momento no lo vamos a tener. No veo cómo vamos a dar vuelta atrás. De hecho, en mi opinión no hay una vuelta atrás como tal.
"El mundo se gira hacia China, porque no quiere seguir los pasos de Trump. No sé si esta visión es pesimista, pero desde luego creo que bastante realista"
Esto es si aceptamos que las fuerzas como, China, Rusia, etcétera, digamos, consiguen sus objetivos. Igual no los logran. En tal escenario, quizá sí que habría vuelta atrás, pero en el orden actual de las cosas y con una Administración Trump, me parece muy difícil que no consigan sus metas porque se los estamos poniendo en bandeja. El mundo se gira hacia China, porque no quiere seguir los pasos de Trump. No sé si esta visión es pesimista, pero desde luego creo que bastante realista.
Una de las consecuencias que usted detecta sobre la política comercial de Trump es que hace más fácil a algunos países llegar a acuerdos con China. Seguro que este tema aparece en La Toja, pero, pensando en el sur global, ¿existen incentivos para que los países apuesten más por China?
Sin duda, los países están apostando más por China por motivos obvios: Estados Unidos no les da nada, les quita, les obliga, les hace invertir en su país de forma obligatoria, como ha ocurrido con Japón, Taiwán o Europa. Y lo que hace con todos es forzar a comerse unos aranceles que al final en buena medida están tragándose los exportadores. Esto no es voluntario, ya sabemos cómo funciona.
Entonces, cada vez hay más países que claro que prefieren tener un socio comercial como China, aunque hay que decir que es un socio difícil, a un socio comercial como Estados Unidos.
Además de su puesto en Natixis, también es investigadora económica para Bruegel en Bruselas. En el Parlamento Europeo se habla mucho de extender las alianzas económicas de la Unión precisamente para no perder terreno contra China ¿Cómo cree que lo está haciendo Europa en esta materia?
En cuanto a comercio europeo, se ha firmado [un tratado de libre comercio con] Indonesia, y yo creo que se va a firmar también el de la India para final del verano. El problema es que más allá de firmar y ratificar acuerdos, hay que procurar que esto lleve a grandes inversiones: hacen falta grandes proyectos.
Aquí podemos poner el ejemplo negativo, del Mercosur, pero también el acuerdo pasado con México. La Unión Europea firmó en 1994 el acuerdo de libre comercio con México, a la vez que ellos firmaron el NAFTA [el acuerdo de libre comercio de América del Norte, que engloba a Canadá, Estados Unidos y el propio México], y no le dio nada. ¿Por qué? Porque respecto al NAFTA, el acuerdo con la UE no era relevante. Eso es lo que nos puede pasar con algunos acuerdos que se están empujando en la actualidad. No solo por este ejemplo que pasó con México y puede repetirse, sino también por la lentísima ratificación que ha llevado a cabo la Comisión Europea con el caso del acuerdo UE-Mercosur.
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