Martes, 28 de julio de 2026
CONVERSACIONES

Carlos Cuerpo: "Europa debe reducir sus dependencias estratégicas y avanzar con más agilidad en la integración"

Desde el Foro La Toja, el ministro de Economía expone su visión sobre los desafíos que afronta España y la Unión Europea en un contexto internacional incierto. Cuerpo analiza el reciente acuerdo comercial con Estados Unidos —útil para reducir la incertidumbre empresarial aunque insuficiente—, alerta sobre el impacto del "shock China" en sectores clave como el acero, reivindica la apuesta española por las energías renovables como motor de competitividad e inversión y defiende que la inmigración es esencial para sostener el crecimiento económico y no debe ser estigmatizada.

Agenda Pública Agenda Pública 5 de octubre de 2025
Añadir AgendaPública en Google
Marc López y el ministro de Economía, Carlos Cuerpo. | Agenda Pública / Yanka Soto
Marc López y el ministro de Economía, Carlos Cuerpo. | Agenda Pública / Yanka Soto
En el marco del Foro La Toja, el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, conversó con Marc López Plana, editor y director de Agenda Pública, en una entrevista en la que abordó los grandes retos económicos y políticos que enfrenta España y la Unión Europea. El punto de partida fue el reciente acuerdo comercial con Estados Unidos: un pacto que, según reconoce, "no es el que hubiéramos querido", pero que aporta un grado de estabilidad muy demandado por las empresas y que debe convertirse en una oportunidad para reforzar la competitividad.

La conversación se extendió después hacia el papel de China en la economía mundial y los riesgos de sobrecapacidad que ya afectan a Europa, la apuesta estratégica por las energías renovables como motor de seguridad económica y atracción de inversión, así como los cuellos de botella que está generando la alta demanda de conexión a la red. Cuerpo insistió en que España ocupa una posición de liderazgo en proyectos verdes y que este será un factor determinante para la reindustrialización y la autonomía estratégica del continente.

Otro de los puntos centrales fue la competitividad europea y la necesidad de acelerar la integración. Para ello, el ministro explicó la puesta en marcha del “laboratorio de competitividad”, una iniciativa impulsada desde España para dar más agilidad a la toma de decisiones en la UE mediante coaliciones de países dispuestos a avanzar sin necesidad de unanimidad a 27.

La entrevista no eludió cuestiones de fondo sobre la percepción ciudadana. Cuerpo reconoció la brecha entre la buena evolución de la macroeconomía y la sensación de incertidumbre que persiste en la sociedad, marcada por shocks sucesivos en la última década y por problemas estructurales como la vivienda. Finalmente, subrayó el papel positivo de la inmigración en el crecimiento y en la sostenibilidad del mercado laboral, desmontando los mitos que alimentan discursos de estigmatización.

En definitiva, una conversación que ofrece una visión panorámica sobre cómo España y Europa se enfrentan a los retos de la globalización en un contexto geopolítico inestable, y que refleja la voluntad del Gobierno de combinar realismo y ambición en el camino hacia una economía más fuerte, competitiva e inclusiva.

 

Carlos Cuerpo durante la conversación con Agenda Pública. Foto: Agenda Pública / Yanka Soto
 

La primera pregunta que quería hacerle es sobre el acuerdo comercial con Estados Unidos. ¿Cree que el acuerdo firmado con EE. UU. da más seguridad y estabilidad a las relaciones atlánticas?

Quizá es conveniente empezar por contextualizar el acuerdo, porque bebe de dos realidades. Una es la estadounidense —o la nueva realidad de la segunda Administración Trump—, donde de manera generalizada están levantando estas barreras arancelarias con todos sus socios comerciales y lo han hecho independientemente de cuál haya sido la estrategia de negociación adoptada, el tamaño del socio, o la importancia relativa de cada uno de estos. La segunda realidad tiene que ver con la Unión Europea. Eso es una competencia que está delegada a la Comisión Europea y en esta negociación ha habido, yo creo que acertadamente, un elemento que se ha puesto como prioridad por parte de la Comisión, que ha sido la unanimidad en la aproximación, intentando evitar la división. Sin esta posición europea, el resultado podía acabar siendo incluso peor, no a corto pero tal vez a medio plazo.

Con estas dos bases de realismo tenemos que seguir adelante con el acuerdo. Para esto tenemos quizá dos elementos que nos permiten ser más optimistas de lo que éramos antes de la firma. Ya hemos dicho, en cualquier caso, que este no es el acuerdo al que a nosotros nos hubiera gustado llegar con EE. UU., y hay que avanzar en integrarse en vez de levantar barreras, porque esto acaba siendo negativo para todos. Dicho esto, no debemos quedarnos con esa frustración, sino intentar hacer lo mejor del acuerdo que tenemos sobre la mesa.

"Este no es el acuerdo al que a nosotros nos hubiera gustado llegar con EE. UU., pero hay que intentar hacer lo mejor del acuerdo que tenemos sobre la mesa"
Lo pactado sí que sirve para reducir la incertidumbre, pero no la elimina. Hay que ser conscientes de ello. Esta reducción de la incertidumbre es lo que nos pedían las empresas a nosotros en España, pero también a nuestros socios en Europa: se quería llegar a un cierto grado de estabilidad, independientemente del número final de ese arancel. Nos pedían una visión que les permitiera volver a poder planificar decisiones, por ejemplo en el ámbito de la inversión. Eso es un elemento importante. El acuerdo también protegía, por ejemplo, el elemento asociado a los productos farmacéuticos, que entraría dentro de nuestro 15%. 


Otro tema es cómo quedamos en términos relativos con respecto a otros socios y competidores en el mercado norteamericano. Ahí Europa no queda mal parada. Intentando aterrizar ya en el rol que tenemos las autoridades nacionales, se trata de ayudar a las empresas a sacar el máximo partido de esta situación, para transformarla en una oportunidad y conseguir que nuestras empresas sean capaces de navegar es un buen objetivo. Por nuestra parte, pusimos desde el principio — solo doce horas después del anuncio del presidente Trump—, un plan de apoyo sobre la mesa que contaba con instrumentos de seguro de financiación y de servicios personalizados, que es lo que nos demandaban las empresas: información, inteligencia económica y en concreto este plan ICEX [Plan ICEX de Alto Impacto en Competitividad] también conocido como Plan Quinientos, porque su objetivo era apoyar a las quinientas empresas con mayor exposición a Estados Unidos, la cuales la mitad de ellas son pymes.

Estas quinientas empresas estaban implicadas en más del 70% de las exportaciones a EE. UU. Más del 20% ya están trabajando junto con ICEX en alguno de los servicios que provee el plan. En mi opinión, este ya es un resultado que habla a las claras del acierto de esta medida. De hecho lo hemos ampliado a ICEX mil, es decir, a las mil empresas más expuestas. El objetivo sigue siendo el mismo, intentemos ser realistas y sacar el máximo partido de esta oportunidad al tiempo que protegemos a nuestras empresas.

Se dice que el shock China será peor que el shock Trump. ¿Qué opinión tiene usted sobre esto? Hace pocos días en Bruselas escuché a alguien decir que tendríamos que cambiar la política arancelaria con China. 

En muchos sectores, el reto al que se venían enfrentando las empresas era anterior al incremento de aranceles por parte de EE. UU. Estos retos, por ejemplo, están en el sector del acero, asociado a la sobrecapacidad a nivel mundial, y que tiene mucho que ver con ese excedente que estaban exportando muchos países asiáticos. También de Oriente Medio.

Hay que hacer frente a los dos retos a la vez, por un lado está el reto de competir con una mayor fragmentación derivada de los mayores aranceles y, por otro lado, tenemos que proteger a nuestra industria de los excesos de capacidad. Unos excesos, además, que han aumentado conforme EE. UU. ha subido las barreras. Ahora, ese redireccionamiento de producción de la sobrecapacidad gira hacia Europa y tenemos que estar muy vigilantes. Estamos en coordinación con la Comisión Europea, haciendo una observación activa de las aduanas de la Unión para ver si existe o no desviación, tanto en productos de grandes industrias como el resto de sectores: textil, sector primario, etc. Lo estamos haciendo mediante una monitorización continua para comprobar si hay o no un impacto y proponiendo, en este caso desde España, pero también con otros países, medidas para proteger a nuestros sectores. 

Una de ellas tiene que ver con el sector del acero. Sabemos que el año que viene, en junio, terminan las salvaguardias que tienen nuestras empresas. Por eso, ya estamos empujando y trabajando con la Comisión para sustituirlas. De hecho, hace unos días el propio vicepresidente Stéphane Séjourné ya propuso una nueva medida para proteger al sector del acero. Esta tiene que ser la vía. Más allá, Europa tiene que pensar también en positivo y con dos agendas claras, me refiero al mercado interior y a ampliar la red de socios estratégicos. Por ejemplo, la ratificación del acuerdo de Mercosur, que es fundamental.

En este Foro La Toja ha salido un debate sobre el que en Agenda Pública hemos publicado mucho: la producción de energía barata. ¿Cuándo hablamos de defensa también tenemos que pensar en esto? ¿Tenemos que empezar a pensar en que obviamente, defenderse también significa que se produzcan paneles solares en Europa, por poner un ejemplo? 

Empiezo por el tema de la apuesta por las renovables. En mi opinión, es una apuesta decidida ya de medio plazo por parte de este Gobierno y que está generando muchísimas ventajas. La primera de ellas la vinculo al contexto de seguridad económica, y es la reducción de la dependencia de combustibles fósiles. España no tiene combustibles fósiles, no tenemos gas, no tenemos petróleo, pero sí que tenemos capacidad de producir a través del sol y a través de eólica. Con esta capacidad de producir renovables la apuesta estaba muy clara.

"España es el quinto país del mundo en nuevos proyectos de inversión en energía renovable"
No solo reducimos la dependencia estratégica, es que además son más baratas: nos genera un precio mayorista mucho más barato del
mix energético que teníamos antes. Y más barato también con respecto al de nuestros principales socios. ¿Esto qué genera? Pues elemento de competitividad para nuestras empresas, pero también atracción de inversión. El dato que suelo citar aquí es del Financial Times. Lo que llaman reporte Green Field Project evalúa una serie de nuevos proyectos de inversión en esta materia. Aquí, entre el 2018 y el 2024, España es el quinto país del mundo en nuevos proyectos en energía renovable. Creo que esto habla a las claras del efecto de esta apuesta. Para mí, resulta difícil rebatir a estas alturas la ventaja que estamos consiguiendo y que nos está posicionando en cabeza a nivel mundial.
 

Marc López Plana preguntando al ministro durante la conversación. Foto: Agenda Pública / Yanka Soto


Por la mañana, el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno Bonilla, decía: "me falta más conexión a la red".


Efectivamente, ¿cuáles están siendo los retos a los que nos estamos teniendo que enfrentar? Tenemos un nuevo desafío que es el boom de demanda de proyectos industriales en España para poder conectarse.

En parte tenemos este problema porque hemos mantenido ese esfuerzo inicial de inversión: bendito problema entre comillas. Lo que tenemos es mucha gente queriendo conectarse y hay que dar oportunidades para que no haga efecto cuello de botella, priorizando los proyectos industriales que más valor añadido generen para nuestro país, pero esto también hay que unirlo con elementos como la autonomía estratégica o la seguridad económica. Evidentemente esto hay que hacerlo en muchas áreas, por ejemplo en la solar que mencionaba, pero también en el coche eléctrico sin ir más lejos. 

A este respecto, Europa ha perdido el tren en cuanto a desarrollo tecnológico. En este tema hay que ser realista y lo que hay que tratar de hacer es una doble vía. Primero, pensando hacia delante para reducir las dependencias estratégicas: donde identifiquemos un elemento estratégico el objetivo debe ser reducir esa dependencia, ya sea diversificando proveedores o pasando a producirlo nosotros. Y a la vez también hay que atraer inversiones que puedan permitirnos cerrar esa brecha tecnológica. En mi opinión, España está trabajando en ambos flancos y de la mano de también de la Comisión Europea. Esta visión está cada vez más interiorizada.

Me dicen que usted está "obsesionado" con dar mucha fuerza al laboratorio de la competitividad.

Obsesionado es la palabra, sí.

Porque en el fondo nos va también el poder competir mejor si rompemos nuestros propios aranceles internos ¿Cómo evoluciona esta propuesta? Que, por cierto, es española. 

Sí. Todo esto surge de ese elemento de frustración que a veces tenemos en Europa, pues sabemos que queremos hacer, estamos casi todos de acuerdo en casi todo vemos cómo las cosas tardan demasiado en suceder.

Aquí lo que nosotros estamos intentando es dar un elemento más de agilidad a todo, a la gobernanza y al ecosistema de toma de decisiones en la Unión. Por eso hemos creado este laboratorio de competitividad junto a otros socios. El laboratorio ya está vivo y ya está funcionando. 

"Estamos intentando dar un elemento más de agilidad a la gobernanza y al ecosistema de toma de decisiones en la Unión. Por eso hemos creado el laboratorio de competitividad junto a otros socios"
De hecho, la semana que viene tenemos una reunión en Luxemburgo, donde se van a anunciar los primeros resultados prácticos, que en este caso son en materia de unión de mercado de capitales, que generan un de ahorro inversiones por parte de varios de los países que participamos. De forma general, pueden preguntarse: ¿cuál es la idea de este laboratorio? Pues bien, la idea es que podamos ir avanzando en el proyecto de integración con pequeñas coaliciones de países voluntarios. Lo que llaman las
coalition of willing.

De esta forma, colaborando con la Comisión, queremos que haya proyectos para los que no haga falta esperar a que estemos veintisiete en acuerdo. Con esta nueva forma de actuar, podemos ir avanzando por grupos de países que quieran liderar esa integración, y los demás que se vayan sumando en el momento que puedan. Y aquí lo bueno de este laboratorio es que entran proyectos, como el de la unión de mercado de capitales y también proyectos de mercado interior. Es muy flexible, pero también es imprescindible seguir avanzando coordinados con la Comisión, que es lo que estamos haciendo hasta el momento.

¿Cree que el Gobierno tiene un reto a la hora de explicar cómo se puede trasladar una economía que va como "un cohete" a la realidad?

Pues esto va a ser gran parte de mi intervención aquí en La Toja, porque creo que es un tema esencial. En primer lugar, yo diría que tenemos que entender cuál es la realidad de ese sentimiento que hay en la población. No solo pasa en España: está pasando a nivel mundial, en todas las economías avanzadas y en gran parte ha influido el resultado de las elecciones en muchos de los países de nuestro entorno. Porque, como resultado de estas, hay una cierta desafección de la población. Es fundamental ir al origen de ese sentimiento, y por eso es la parte más importante y, a mi juicio, el enganche de que tengamos una buena evolución económica y que siga existiendo ese sentimiento de desafección tiene dos causas.

La primera es que hay que entender, poniéndonos el gorro de ciudadano, no de político o de ministro, lo que hemos pasado en los últimos cinco o quince años. Hay una generación que está viendo como algo normal el que cada cierto tiempo y con regularidad venga un shock y esto genera una sensación de incertidumbre y de desasosiego. Esta sensación es muy difícil de contrarrestar para cualquiera, para cualquier Gobierno en el mundo, y está anclada en el hecho de que esta generación ha tenido que pasar por condiciones y situaciones muy difíciles. Esto es un punto de partida esencial. 

El segundo elemento que hay que tener en cuenta es sencillo: hay que entender que es compatible que las cosas vayan bien y que no estemos donde queremos estar. Una cosa no quita la otra. Pero la buena situación de la macro no deja de ser una condición necesaria para llegar ahí. Hay que crecer, pero hay que hacerlo con el propósito de mejorar la micro, porque no estamos todavía en el punto en el que queremos estar. 

"España está liderando a nivel mundial en crecimiento y en creación de empleo: medio millón de puestos de trabajo nuevos cada doce meses"
Dicho de otra manera, tenemos retos por delante y estos son dos elementos que hay que señalar. Sin ningún tipo de duda, y hay que hacerlo estando orgullosos de lo que hemos hecho estos años. A la vez, hay que unir esto al ser ambiciosos con lo que queda y tratar de ser conscientes de que hay retos enormes. Por ese lado, debemos estar orgullosos de lo que hemos hecho: España está liderando a nivel mundial en crecimiento y en creación de empleo medio: hay medio millón de puestos de trabajo nuevos cada doce meses.

Además, vinculado a la estabilidad en el empleo, está creciendo la productividad por hora, más de lo que creció en etapas anteriores, donde estábamos creciendo sin productividad o con poca productividad. Están mejorando el poder adquisitivo de los trabajadores más que en nuestro entorno. Estamos consiguiendo que nuestros jóvenes se formen mucho más de lo que se formaban antes. Aquí hay un dato esencial: tenemos ahora una tasa de paro más o menos similar a como estaba en 2004. Sin embargo, entonces veíamos que en torno a un tercio de nuestros jóvenes abandonaban los estudios para irse al mercado laboral. Hoy estamos en el 12%.

Son cambios positivos que se están dando y estamos consiguiendo. Sin ir más lejos, la tasa de paro ahora está en el 10,3%, cinco puntos por debajo del 2018. Alrededor de ocho o nueve puntos ha bajado la tasa de paro juvenil. Se están consiguiendo muchas cosas gracias a poder crecer. Estamos consiguiendo mantener ese Estado del bienestar, apoyar a ciudadanos con el escudo social cuando subieron los precios, porque crecemos. Pero sabemos que es crecer para algo. 


Sigue habiendo retos y sigue habiendo familias que tienen condiciones difíciles y que siguen notando —porque lo notamos todos— el incremento de la cesta de la compra. Sobre todo, la parte esencial aquí sería el reto de la vivienda. Somos conscientes de que esto sí que afecta más allá del día a día y que condiciona las decisiones de futuro de muchas familias y de muchos jóvenes. De aquí nace la intención, el trabajo y la orientación de nuestra forma de actuar.
 

El ministro de Economía durante la conversación. Foto: Agenda Pública / Yanka Soto


No me puedo irme sin preguntarle sobre la inmigración. Hay relatos extravagantes en relación con la inmigración, pero no podemos negar realidades de ciudades y de pueblos de España, que usted conoce mucho mejor que yo, que tienen un sentimiento de preocupación. Creo que es importante reflexionar sobre esto.

Sin duda, la reflexión es importante. En primer lugar, es necesario distinguir bien los discursos y vaciar cualquier narrativa que tienda a estigmatizar a la inmigración en el contenido económico, porque no tiene lugar. Cuando vamos a los datos, no hablo de percepciones, la aportación de la inmigración a la economía española es positiva o muy positiva. 

Lo queremos decir con todas las palabras: tenemos una población que va envejeciendo. Nosotros, pero en general en los países avanzados, para poder mantener una fuerza laboral constante, necesitamos que venga un flujo constante de inmigrantes, que se vayan incorporando a nuestro mercado laboral y que sean parte de nuestra sociedad. Esto es lo que está pasando en España, y es un hecho que nos están ayudando a mantener este ritmo de crecimiento, a generar estas oportunidades para nuestra economía.

"Cuando vamos a los datos, la aportación de la inmigración a la economía española es positiva, muy positiva"
Este solo es el efecto crecimiento asociado a una mayor población y a un mayor empleo, si no que se ve en estudios. Hay un estudio, en concreto de la Universidad de Murcia, en el que se señala el efecto positivo en productividad de los sectores a los que van. Por tanto, lo que tenemos que hacer es intentar maximizar esa aportación, y hacerlo optimizando la integración de esos inmigrantes y de sus descendientes, en particular de esa segunda generación.

Ese es el esfuerzo en el que deberíamos estar y, en mi opinión, se trata del discurso económico que tiene que salir de cualquier elemento de estigmatización. Si sacas el discurso económico, lo que queda es otra cosa, que es básicamente un discurso antiinmigración. Ese discurso antiinmigración tiene consecuencias, tiene consecuencias que repercuten en la percepción de la ciudadanía. Normalmente cito bastante
un estudio de la Fundación Iseak. Ellos hacen una encuesta para ver cuál es la percepción de la población nativa frente a la inmigración, y confrontan esa percepción con la realidad. 

Esa percepción lo que nos dice es que la gente piensa que hay el doble de inmigrantes de los que realmente hay. La ciudadanía piensa que la tasa de paro de los inmigrantes es el doble de la que hay y piensa que el acceso a subsidios a transferencias del Estado es cinco veces superior la que hay. Evidentemente, todo esto afecta a cómo la población va a valorar políticas que sirvan para la llegada y para la integración de estos inmigrantes.

Por lo tanto, el discurso no solo es que esté vacío de contenido económico, sino que no es inocuo. Tiene efectos en cómo vamos a ser capaces de hacia delante mejorar esa integración u la convivencia entre todos. Desde aquí y también desde el Gobierno tenemos la responsabilidad trasladar un mensaje cierto con respecto a la aportación de la inmigración, si no además intentar, pues, como ya lo ha dicho en numerosas ocasiones el presidente del Gobierno, favorecer estos canales de inmigración regular, favorecer su llegada, su integración y, por lo tanto, su aportación a la sociedad española.

 

Marc López y Carlos Cuerpo se saludan al finalizar la conversación. Foto: Agenda Pública / Yanka Soto


Muchas gracias, ministro.
En alianza con
Agenda Pública
Agenda Pública
Participación