Martes, 28 de julio de 2026
CONVERSACIONES

Fina Lladós, presidenta de FarmaIndustria: "Cada euro invertido en medicamentos devuelve cuatro al conjunto del país"

La industria farmacéutica es uno de los motores invisibles de la economía española. Genera empleo cualificado, atrae inversión extranjera, impulsa la innovación científica y se enfrenta al reto de responder al envejecimiento de la población. Sin embargo, pocas veces forma parte del debate público y político. Para abordar el tema, el editor y director de 'Agenda Pública', Marc López Plana, conversa con la presidenta de FarmaIndustria, Fina Lladós. El diálogo, que se produce en el marco del Foro La Toja, reafirma la ciencia, la salud y la innovación como prioridades editoriales de este medio.

Agenda Pública Agenda Pública 8 de octubre de 2025
Añadir AgendaPública en Google
Fina Lladós en conversación con Marc López Plana. | Agenda Pública / Yanka Soto
Fina Lladós en conversación con Marc López Plana. | Agenda Pública / Yanka Soto
"FarmaIndustria es la principal asociación empresarial de la industria farmacéutica innovadora en España. Representa a las compañías que investigan, desarrollan y producen medicamentos de uso humano", recuerda Fina Lladós, que desde finales de 2024 ejerce como presidenta de la patronal.

Licenciada en Farmacia por la Universidad de Barcelona, Lladós ha desarrollado toda de su carrera en multinacionales farmacéuticas, y especialmente, en Amgen Iberia, de la que también es directora general. En esta compañía estadounidense, referente de la biotecnología, ha trabajado durante los últimos veinticinco años, primero en el área de I+D y posteriormente en la médica y la comercial.

Catalana, de carácter dialogante y con un marcado perfil técnico, Lladós es reconocida por su capacidad de tender puentes entre la industria, la administración pública y el ecosistema de investigación académica. "Los medicamentos deben ser vistos no como un gasto, sino como una inversión en salud y una apuesta por nuestra economía", defiende durante la conversación en la Illa da Toxa, convencida de que la colaboración público-privada es la clave para reforzar el papel estratégico de España en el mapa farmacéutico europeo.

Fina Lladós se caracteriza por una visión pragmática y a la vez optimista sobre la capacidad de la ciencia para transformar la sociedad. Es firme en la defensa de la autonomía estratégica de Europa en salud y con una forma de liderazgo que combina exigencia profesional y sensibilidad social, consciente de que el medicamento no es solo un producto económico, sino una herramienta que puede cambiar la vida de los pacientes.

 

Fina Lladós responde a cerca de la relevancia de Barcelona en el contexto farmacéutico. Foto: Agenda Pública / Yanka Soto


¿Por qué la industria farmacéutica, a pesar de su creciente importancia en el desarrollo económico español —especialmente en Catalunya—, parece estar ausente del debate público?


Puede haber varias razones. Una es nuestro sistema sanitario: nuestro principal cliente es el sector público. Nosotros investigamos y desarrollamos fármacos para que lleguen a los pacientes, pero el reto está en cómo se incorpora la innovación. Cuando el discurso se limita a la sanidad, se percibe solo como gasto.

En cambio, si se abre la perspectiva, debe entenderse como inversión en salud y en economía: cada euro invertido en medicamentos devuelve cuatro al conjunto del país. Además, generamos empleo joven y cualificado y apoyamos la innovación en enfermedades sin solución, muchas veces surgidas de la academia, que pueden tardar hasta doce años en llegar al paciente. Esto exige ver el sector como un generador de valor, empleo e investigación, en colaboración con centros públicos de alta calidad.


¿Qué importancia tiene el capital público? Mariana Mazzucato recuerda que el iPhone no existiría sin inversión pública en defensa.

Es fundamental, porque marca prioridades estratégicas de un país. Estados Unidos, por ejemplo, decidió que la I+D en ciencias de la salud era clave: invirtió en universidades, atrajo talento y creó clústeres alrededor de la academia. Esa apuesta pública es lo que hace competitivo a un país.

¿Cómo estamos en España?

La Estrategia de la Industria Farmacéutica 2024-2028, publicada a finales del año pasado por el Gobierno, es una declaración de intenciones que reconoce a nuestro sector como estratégico para el país. Y es una buena noticia que ahora deberá materializarse con más inversión real y un cambio de mentalidad que genere un engranaje eficaz.

"España debe apostar por sectores en los que tiene experiencia como el farmacéutico, y potenciar la transferencia de conocimiento entre academia e industria"
Todavía existen barreras entre lo público y lo privado; mientras hablemos en esos términos, significa que la separación sigue ahí. España debe apostar con claridad por sectores en los que ya tiene experiencia como el farmacéutico, y potenciar la transferencia de conocimiento entre academia e industria para crear nuevas compañías.

 

Lladós profundiza en la idea de la autonomía estratégica. Foto: Agenda Pública / Yanka Soto

 

¿Por qué Barcelona y Catalunya se han convertido en un hub farmacéutico tan importante?

Porque desde hace años se apostó por crear ecosistema: las primeras farmacéuticas españolas nacieron con visión empresarial, acompañadas por instituciones y fondos que arriesgaron en salud e innovación. Universidades, centros de investigación, hospitales punteros y el papel de instituciones como Biocat fueron decisivos. Se generó, así, un entorno en el que la innovación atraía más innovación y la inversión llamaba a más inversión.

¿Con quién compite Barcelona a nivel europeo?

Principalmente con Lombardía, que es la primera región en Europa; Barcelona y alrededores ocupan la segunda posición. La gran competencia futura será quién lidere la incorporación de la inteligencia artificial en salud. Barcelona ya ha dado pasos importantes con la llegada de centros tecnológicos y el Barcelona Supercomputing Center. La clave es especializarse: si Europa intenta que todos los países y regiones hagan de todo, fracasará.

En la UE se habla de autonomía estratégica. ¿Cómo de dependientes somos en el sector farmacéutico?

La pandemia lo demostró: Europa y España fueron relativamente resilientes gracias a la presencia de fábricas locales. Pero debemos preservar este tejido industrial y desarrollar áreas en las que aún somos dependientes. La cadena debe ser completa: investigación, descubrimiento, protección de la propiedad intelectual, fabricación y comercialización. La situación geopolítica nos obliga a reforzar nuestra autonomía, porque la ciencia puede convertirse en un arma de poder global.

 

Marc López Plana pregunta a Fina Lladós por el desarrollo del debate público sobre la política farmacéutica. Foto: Agenda Pública / Yanka Soto

 

¿De quién dependemos más?

Principalmente de Estados Unidos, con quien compartimos más. Con China menos, aunque su peso crece mucho. Europa tiene una investigación excelente, pero necesita transformarla en realidad productiva. El reto no es tanto que otros no compartan ciencia, sino que Europa no esté preparada para aprovecharla con autonomía estratégica.

Draghi y Letta han señalado que muchas startups europeas terminan yéndose a EE. UU. por falta de financiación. ¿Cómo evitarlo en el caso de las farmacéuticas?

Desde FarmaIndustria impulsamos foros de contacto entre startups y compañías, pero el problema de fondo es la falta de cultura de capital riesgo en Europa. Aquí se invierte menos y se penaliza más el error. Mientras una startup está en fase preclínica puede financiarse con rondas pequeñas, pero cuando pasa a investigación clínica necesita capital muy alto y arriesgado.

"Europa tiene capital, pero le falta mentalidad inversora e infraestructuras para canalizarlo. Además, debe ofrecer seguridad regulatoria"
Estados Unidos tiene un ecosistema más dispuesto a asumirlo. Europa tiene capital, pero le falta mentalidad inversora e infraestructuras para canalizarlo. Además, debe ofrecer seguridad regulatoria: en EE. UU. los inventores saben que su inversión estará protegida, lo que garantiza retorno. En Europa aún no.


Europa es una sociedad envejecida. ¿Cómo debe responder el sector farmacéutico?

Es un reto y una oportunidad. Habrá más demanda de salud, más enfermedades crónicas y también más expectativas de vida. Los estados deben priorizar la inversión en salud como riqueza y bienestar. La investigación ya se ha adaptado: antes todos los tumores se trataban con quimioterapia; hoy se estudia la fisiopatología del tumor para diseñar fármacos dirigidos a las células específicas.

La innovación exige saltos cualitativos, tratamientos combinados y mejoras incrementales que aseguren adherencia terapéutica. La investigación actual es mucho más sofisticada y debe responder a las necesidades del presente y del futuro.

Muchas gracias, Fina.
En alianza con
Agenda Pública
Agenda Pública
Participación