La receta La Toja: mayor competitividad y menor tensión política
El segundo día del Foro La Toja deja momentos de consenso y debates interesantes, difíciles de condensar. De las apariciones políticas de Alberto Núñez Feijóo y Carlos Cuerpo a las aportaciones de algunos de los grandes nombres propios del tejido empresarial de España, la ocasión empuja a debatir, con el mejor de los propósitos, algunos de los puntos más importantes de la actualidad económica, empresarial y, por supuesto, política.
El auditorio del Foro La Toja estuvo a rebosar durante toda la jornada. | Agenda Pública / Yanka Soto
La competitividad se ha convertido en una de las grandes palabras de moda cuando se debate el futuro económico de la Unión Europea, y también a nivel español. No es casualidad que esta edición del Foro La Toja haya puesto el foco en ella: varias conferencias y mesas redondas giraron en torno a cómo reforzar la productividad, el comercio y la innovación, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.
Este viernes algunas de las ponencias se centraron en estas cuestiones, además de contar con las intervenciones del presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, y el ministro de Economía, Carlos Cuerpo.
La economía mundial después de Trump
En esta economía, uno de los puntos fuertes está en el comercio internacional, así como en el rol europeo ante dos potencias comerciales e industriales como Estados Unidos y China. En la mesa sobre la economía mundial después de Trump intervinieron María Martín Prat, directora general adjunta de Comercio de la Unión Europea; Alicia García Herrero, economista jefe en Asia-Pacífico de Natixis, y Michael Beckley, del Foreign Policy Research Institute. La conversación fue moderada por Eva Valle y dejó algunos momentos destacados para entender cómo se vertebra la economía en la segunda etapa de Donald Trump.
María Martín Prat explicaba la perspectiva de la Comisión Europea en el comercio internacional. Foto: Agenda Pública / Yanka Soto
Comenzando por la parte europea, Martín Prat alabó y defendió el modelo comercial basado en normas, un aspecto clave para Europa, y en el pasado también para Estados Unidos como arquitecto de este modelo. Aun defendiendo este enfoque, tuvo espacio para elaborar un análisis crítico: "Dos tercios de lo que importamos nos hace falta para producir", dijo, apuntando con claridad a la necesidad del comercio que existe en Europa. Para poder transformar la UE en una institución más fuerte, propuso cambiar uno de los principios que hasta ahora la han regido: "Quitemos lo de comercio libre y pongamos comercio inteligente".
"Para que el comercio sea libre no podemos pensarlo solo nosotros: no depende solo de nosotros"
Siguiendo la pista, Alicia García Herrero —que conversó con Agenda Pública sobre varios de estos temas— empezó a tirar de ese hilo con una propuesta también innovadora: "Por una vez, Europa tiene que pensar en Europa". El egoísmo que propone viene impulsado en parte por la incapacidad para transformar al resto de potencias económicas: "Para que el comercio sea libre no podemos pensarlo solo nosotros: no depende solo de nosotros", explicaba al hilo de los comentarios de Martín Prat. Su posición se puede resumir con una sola frase: "Nuestra responsabilidad moral es responder a esto de forma egoísta".
Frente a las intervenciones de Martín Prat y García Herrero, Michael Beckley reconoció que tenía un posicionamiento más optimista. "Sí, se han erosionado las normas y han aumentado los aranceles", concedió, "pero esto es mucho mejor que el escenario cuando yo nací, con el telón de acero". Citando a Mike Tyson, el norteamericano vino a decir que aún queda mucho camino por recorrer en materia arancelaria y económica al afirmar que "todo el mundo tiene un plan hasta que te dan el primer puñetazo". En relación a este tándem EE. UU. y Europa, Beckley señaló que "Europa y Estados Unidos es una coalición tremenda de economías", si bien ahora esa coalición tiene solo potencial y no realidades.
La competitividad en España
Ana Aguilar, economista jefe de Deloitte España, centró su atención en la productividad en España, una cuestión que, a la luz de los datos macroeconómicos, supone un gran reto para la economía del país. Aguilar lo explicó de manera pausada: "La productividad por hora trabajada ha crecido [en España] dos décimas menos que la media de la Eurozona". Las consecuencias de este déficit de productividad son severas, pues "ya sabemos que cuando tenemos déficit de productividad esto se traduce en menores salarios y menores beneficios", además de "mayor dificultad de invertir y, por consiguiente, mayor dificultad de crecimiento". Asumiendo que la economía española sí ha crecido en los últimos años, Aguilar propuso pensar "en crecer mejor" como meta para el futuro más inmediato.
"El crecimiento del PIB es muy potente, pero cuando miramos el PIB per cápita, hemos perdido posiciones respecto a Europa"
Teresa García Milá, presidenta del Cercle d'Economia, acompañó también esta idea de ir más allá de los datos macroeconómicos simples: "El crecimiento del PIB es muy potente, pero, en cambio, cuando miramos el PIB per cápita, hemos perdido posiciones respecto a Europa". Otro tema recurrente fue la regulación: "en la regulación española falta una planificación a medio y largo plazo".
Borja Ochoa, presidente ejecutivo de Telefónica España, cerró la mesa y continuó con la línea de las otras ponentes: "Podemos decir que tenemos una red muy competitiva a todos los niveles, y el reto es llevar a la industria y la sociedad las ventajas de esta red". Comparando con otros países, "el precio de EE. UU. por gigabyte es tres veces superior a lo que es en Europa", y enfocado a la competitividad desde el sector de las telecomunicaciones, estos factores resultaron claves para Ochoa.
Núñez Feijóo: "España necesita más cordura y menos tensión"
El presidente del Partido Popular y líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, cerró la sesión matutina del viernes con una ponencia en la que destacó por abrazar diferentes temas con un tono muy distinto entre ellos. En una parte ejerció como cabeza de la lista más votada en las dos últimas elecciones, y en la otra tomó el papel de presidente de un partido en la oposición.
Alberto Núñez Feijóo compaginó dos tonos distintos durante su ponencia. Foto: Agenda Pública / Yanka Soto
El gallego comenzó su intervención dibujando un esquema general: "Los mapas de influencia se redibujan y los países se preguntan qué papel quieren desempeñar", dijo en alusión a la incertidumbre geopolítica del momento.
El tono comenzó a cambiar una vez avisó de que su propósito era decir lo que pensaba, "y si molesta, pido disculpas", advirtió. Una vez hecho el aviso, el candidato a la Presidencia del Gobierno comenzó a criticar, con dureza, pero con tranquilidad, el rumbo que España está tomando en el plano internacional. "Mientras el mundo se mueve, España está atrapada", "se ha intentado instalar la cultura de la resignación ante lo inaceptable" o "el Gobierno erosiona la democracia e invade las instituciones del Estado" fueron algunas de las frases que dedicó a esta materia.
"La polarización es un juego en el que nadie gana, sino en el que todos perdemos: puede que el interés que lleva a unos y a otros a compartir estrategia sea distinto"
A medida que avanzó en este frente, Feijóo fue reconduciendo su valoración hacia una perspectiva más amplia del estado actual del debate político español. Sus referencias a la polarización como "un juego en el que nadie gana, sino en el que todos perdemos" fueron también críticas veladas hacia partidos que, a su juicio, fomentaban esa polarización. Aquí miraba a su izquierda, pero también a su derecha: "Puede que el interés que lleva a unos y a otros a compartir estrategia sea distinto", refirió.
Carlos Cuerpo: "Hay un caldo de cultivo para narrativas pesimistas"
El ministro de Economía fue el otro nombre propio del día, al menos en términos políticos. Carlos Cuerpo comenzó su tarde en La Toja con cierta picardía al decir que venía a "ser un poco provocador, en el sentido de mandar un mensaje optimista".
Carlos Cuerpo fue la representación ministerial en este segundo día del Foro La Toja. Foto: Agenda Pública / Yanka Soto
Este mensaje optimista, que elaboró "frente al miedo y el pesimismo que nos viene invadiendo desde hace tiempo", vino acompañado de datos y de una discusión posterior con José Juan Ruiz, presidente del Real Instituto Elcano. Así, Cuerpo citó varios ejemplos para contrastar la narrativa más positiva que proponía. Por ejemplo, habló de una "tasa de paro similar a la de 2004", si bien esta "se da con una juventud que ha cambiado su relación con el desempleo". Dicho cambio se produce, por ejemplo, en la tasa de abandono escolar, que "estaba en el 33 %, frente al 12 % de hoy".
"Todo el mundo mira a Europa, si no fuésemos europeos, querríamos serlo"
En la conversación, más allá de referencias cruzadas a Joaquín Sabina o Rosalía, Cuerpo dejó un mensaje de unidad sobre Europa: "Todo el mundo mira a Europa, si no fuésemos europeos, querríamos serlo", argumentó. Y, para aterrizar esta idea, concluyó diciendo que "es el momento de España y el momento de España dentro de Europa", remarcando esa ecuación indisoluble, a su juicio, entre España y las instituciones europeas.
Crecimiento y prosperidad
Otra de las mesas del día de ayer fue la de crecimiento y prosperidad. Moderada por Antón Costas, presidente del Consejo Económico y Social de España, reunió a grandes expertos y actores relevantes como Ángela de Miguel, presidenta de la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (Cepyme); Alejandra Kindelán, presidenta de la Asociación Española de Banca (AEB); o Ignacio Conde-Ruiz, subdirector de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea).
Costas condujo rápidamente la conversación partiendo de que estaba hablando con tres personas "con conocimiento de la economía y con cierta sensibilidad". La primera en tomar la palabra fue Kindelán, quien señaló que "el motor de progreso económico y social son las empresas y nuestro país con su capacidad de crear empleo y generar riqueza", haciendo alusión a la primera pregunta sobre la discusión del crecimiento y el progreso. Bajo la perspectiva de Kindelán, Europa "no ha crecido lo suficiente" como para poder defender el modelo que quiere defender. "Necesitamos el motor económico", abundó.
Ángela de Miguel, como representante de las pequeñas y medianas empresas, insistió precisamente en la importancia de este tipo de compañías. Por ejemplo, defendió una regulación más justa explicando que "es mayor la gestión de los impuestos de una empresa de dos o tres trabajadores que los impuestos que después paga", "porque debe pagar la gestión, gane o pierda dinero, y hay países en los que esto no pasa".
"Hay que cambiar el 'es la economía, estúpido por el 'es la demografía, estúpido'"
Por último, Ignacio Conde-Ruiz aportó una valoración, en sus propias palabras, "más académica". El subdirector de Fedea se refirió a la conocida frase de "es la economía, estúpido", para cambiar el sujeto por la demografía. "Es la demografía, estúpido", defendió como nuevo lema. De esta manera original quiso centrar la atención del debate en "la demografía electoral", que define y determina las expectativas de los ciudadanos —de jóvenes a mayores— y de los partidos políticos.
El punto álgido de la charla llegó casi al final, con la última intervención de Conde-Ruiz, donde explicó con un gráfico que enseñó al moderador, Antón Costas, en el que mostraba una relación negativa entre la edad de emancipación y la cantidad de patentes que registraban los países: "cuanto mayor es la edad media de emancipación, menor es la innovación". Aunque posteriormente tuvo que matizar su descubrimiento, pues no había que interpretarlo como que había que "echar a los hijos de casa" tempranamente, sino que era necesario generar las condiciones socioeconómicas para que estos abandonen la dependencia familiar al menos en una edad cercana a la media europea.