Kirk, minutos antes de ser asesinado, en un encuentro con universitarios en Utah. | Charles McClintock Wilson / Zuma Press / ContactoPhoto
El escritor y periodista Julio Llorente se siente casi menos "desconcertado" por "la psicopatía" del asesino del comunicador que por "la complicidad de una multitud ideologizada", que ha hecho un "esfuerzo coral, acrobático" por "travestir la perversidad de justicia". "Charlie Kirk no era un fascista, mucho menos un nazi. Era un padre de familia que exponía sus ideas —algunas discutibles, otras irrefutables— en el ágora", asevera. Según resalta, el desafío ahora es reconstruir el 'nosotros', que exige también "un compromiso personal".