Acaba de aparecer el Democracy Report 2024, del Varieties of Democracy Institute, en Suecia. Su publicación (marzo 2024) es un acontecimiento mundial. Es sin duda
el informe más serio y fiable sobre la situación de la democracia en el mundo. Yo soy uno de los múltiples expertos que lo elabora. Incluye —cada año— la situación de cerca de 200 países en el mundo, manejando unas 600 características de democracia [nota del editor: la serie incluye desde el año 2016 hasta la actualidad; se manejan 31 millones de datos para realizar estas comparaciones mundiales y se obtienen gracias a más de 4.000 expertos, en 180 países]. El
índice de democracia liberal (IDL) está formado con 71 indicadores diferentes.
Varía entre 1 y 88, simulando un porcentaje.
La conclusión general del informe es clara: “Democracy across the world is in decline”. El informe incluye, además, la evolución democrática de todos los países del mundo desde el año 1973 hasta 2023, es decir durante medio siglo.
Las noticias pues no son buenas. Este año el informe se titula Democracy Winning and Losing at the Ballot (
Democracia ganando y perdiendo en las urnas). En resumen,
en el mundo hay 91 democracias y 88 autocracias (algunas de ellas con elecciones). Pero
en las autocracias autocracias vive el 71% de la población mundial. Las autocracias cerradas se siguen extendiendo, equivalentes al 35% de la población mundial.
"El nivel de democracia global en el mundo disminuye, hasta los niveles del año 1985"
Actualmente el nivel de democracia global en el mundo disminuye, suponiendo un retroceso de 40 años, hasta los niveles del año 1985. En total, el 29% de la población mundial actualmente vive en democracias, bien sean democracias liberales o democracias electorales. Pero la población que vive en países autocráticos no hace más que aumentar. Las características que más empeoran son (por orden): la libertad de expresión, las elecciones limpias, y la libertad de asociación. Actualmente la libertad de expresión empeora sensiblemente en 35 países. Lo más mejorable (y crítico) en los países que se democratizan es la mejora de la libertad de expresión, así como la libertad de los medios de comunicación. También la disminución de la corrupción.
En el planeta se observa una volatilidad política considerable. Hay 60 países que se transforman de un modelo a otro; es decir se autocratizan o bien se democratizan. Pero, de todos ellos, solamente 18 países están en claro proceso de democratización.
La autocracia alcanza actualmente al 71% de la población mundial, pero hace dos décadas era solamente el 50%. A su vez el número de países que se democratizan disminuye (ya son solo 18 países). La hipótesis optimista es que tanto los procesos de autocratización como los de democratización pueden ser parados y revertir… y de hecho lo hacen. Pero hay que tener en cuenta que los países en proceso de autocratización suponen actualmente la tercera parte de la población mundial.
El informe analiza precisamente las diversas variedades de democracia, y termina clasificando a los países del mundo en cuatro grandes grupos:
- Democracias liberales: 32 países.
- Democracias electorales: 59 países.
- Autocracias electorales: 54 países.
- Autocracias cerradas: 33 países.
Para cada uno de estos grupos y países se calculan índices.
El IDL, por ejemplo, se elabora con 71 indicadores diferentes.
"Las 32 democracias liberales suponen el 13% de la población mundial, pero hay que tener en cuenta que una tercera parte de esa población vive en Estados Unidos"
En total se han conseguido datos completos sobre los regímenes políticos para 178 países. La distribución (que es aproximada) presenta una estructura simétrica, más por casualidad que forzada. Las 32 democracias liberales suponen el 13% de la población mundial, pero hay que tener en cuenta que una tercera parte de esa población vive en Estados Unidos.
Los países menos democráticos incluyen además la mayoría de los países que se autocratizan (con excepción de Madagascar). Mientras que la primera mitad de los países del mundo, los más democráticos, incluyen la mayoría de países que están en proceso de democratización (con excepciones como Grecia, Perú, y Polonia).
Es bien sabido: Europa occidental y Norteamérica son las regiones más democráticas del mundo. El 96% de la población de esos países vive en democracias liberales. Pero en esas dos regiones ningún país está incrementando sustancialmente su nivel democrático. En realidad, si se comparan las puntuaciones actuales con las de hace diez años (2023 con 2013) se nota un pequeño decremento de democracia. Son excepciones Estonia, Irlanda y Chequia, que mejoran un poco su estatus democrático. Los retrasos —aunque pequeños— son más evidentes en Alemania y Chile. Mayores deterioros en democracia se observan en Estados Unidos y en Uruguay.
En España la disminución es muy pequeña sobre todo si se tiene en cuenta el intervalo de confianza. Ciertamente el nivel democrático de España decrece un poco, si se compara 2023 con 2013. Pero hay que tener en cuenta que casi todos los países democráticos (liberal democracies) disminuyen un poco sus niveles en esta última década.
Hasta Japón (30º) y Taiwán (31º), la estructura democrática es muy gradual y estable, con puntuaciones del índice que decrecen suavemente desde 88 hasta 72. Tras estos 31 países la calidad democrática disminuye más bruscamente. A nivel mundial preocupa mucho el retroceso de China y Rusia en esta última década, por la cantidad de población que incluyen. En ese sentido el retroceso democrático de India es incluso más preocupante, siendo un país que se está autocratizando. Hay que tener en cuenta que India contiene el 18% de la población mundial, pero supone la mitad de la población del mundo que se está autocratizando. Actualmente India ocupa el puesto 104º (de un total de 179 países), con un índice de democracia del 28%.
En el contexto mundial la situación de España es muy buena. Está en el grupo de los
32 mejores países del mundo, que son democracias liberales. El
número de orden de España es el 23º, mejor que Italia (24º), Portugal (26º), Grecia (50º), Rumania (61º), o Polonia (72º). Pero a su vez la situación de España, con un índice de 76, es superada ligeramente por Estados Unidos y Reino Unido (ambos con un índice de 77), así como por Francia y Alemania (ambos con un índice de 81). Los diez países más democráticos del mundo, por orden, son:
- Dinamarca: 88 en IDL.
- Suecia: 85.
- Estonia: 84.
- Suiza: 84.
- Noruega: 84.
- Irlanda: 83.
- Nueva Zelanda: 83.
- Finlandia: 82.
- Costa Rica: 82.
- Bélgica: 81
España está en el puesto 23º, con una nota global de democracia de 76. Estos índices no son máximos, pues el país que logra una puntuación más alta de democracia, que es Dinamarca, alcanza un índice de 88. Eso sugiere que España tiene un nivel realista del 86% respecto de la máxima puntuación mundial de democracia, lo que supone
un nivel mundial muy bueno. En el grupo de la treintena de países más democráticos las diferencias son pequeñas.
En el otro extremo están los países menos democráticos del mundo: Eritrea, Corea del Norte, Myanmar o Birmania, Nicaragua y Afganistán. China está en el puesto octavo por la cola (es decir, en el puesto 172º) con apenas un índice de 4% de democracia. Además en la última década empeora un poco. Hong Kong (134º) está en una situación bastante mejor que China, con un 12% de índice de democracia, pero un fuerte deterioro en la última década. Rusia está en el puesto 21º por la cola (es decir, en el puesto 159º), con un índice de democracia del 6%, y seguramente empeorando sensiblemente con la guerra de Ucrania.
Es importante señalar los diversos factores e índices que se calculan, no solo el global de democracia (liberal). Así podemos evaluar en dónde nos aprieta más el zapato. Los índices y números de orden para el caso de España son los siguientes:
El índice más bajo —según el número de orden mundial— es el componente deliberativo, que sitúa a España en el puesto 45º. Pero en general los índices de este tipo son más bajos, con lo que España en realidad está en el 84% del máximo (que en este caso es Noruega). El componente deliberativo —que España debe mejorar— es cuando el razonamiento público, que debe enfocar el bien común, es el que motiva las decisiones políticas. Esto debe suponer además un diálogo respetuoso a todos los niveles.
El índice más bajo en España es el componente participativo, que señala la participación de la población (no solo de los y las “ciudadanos”) en todos los procesos políticos, electorales y no electorales. Incluye así la participación en asociaciones y organizaciones, los mecanismos de democracia directa, así como la participación y organización a través de los gobiernos regionales y locales.
Se puede analizar los números de orden de cada índice, comparando España con Francia, Alemania y Suecia. Se notan así de forma más clara las diferencias, que son mejorables:
Las puntuaciones relativamente bajas de España en los componentes igualitario y deliberativo obtienen en el caso de la vecina Francia puntuaciones incluso más bajas (en el número de orden mundial). Pero Alemania obtiene puntajes mucho mejores. Así el componente liberal en Suecia es el número uno del mundo [nota del autor: Suecia es ya miembro de la OTAN]. Globalmente Suecia es el número dos de democracia en el mundo, tras Dinamarca. Los países nórdicos acaparan las puntuaciones más altas de democracia en el mundo: Dinamarca, Suecia, Noruega y Finlandia están entre las ocho mejores democracias del mundo.
Pero la situación puede variar (e incluso empeorar). Este año 60 países celebran elecciones nacionales. De ellos 31 países están en un proceso de deterioro democrático, y solamente tres países están mejorando en su calidad democrática. ¡Estos 60 países suponen nada menos que el 45% de la población mundial! La razón es que algunos son países muy grandes (Bangladés, Federación de Rusia, India, Indonesia, México, Pakistán o Estados Unidos). El problema es que más de la mitad de estos países que celebran elecciones generales este año experimentan un proceso de deterioro democrático.
El informe dedica un análisis especial a la situación de la mujer en estos contextos políticos: “Women are Still Underrepresented in Political Positions” (p. 43).
“Las mujeres están menos representadas en posiciones políticas”. La paridad de género en política es todavía muy deficiente en el mundo. Solo un 10% de países están liderados por mujeres, bien como jefas de Estado (17 casos) o como presidentas de Gobierno (12 países). Pero la tendencia es creciente de forma clara. Hacia 1973 había entre un 2% y un 3% de líderes mujeres, que se eleva consistentemente hasta el 10% en 2023. Del total de cámaras representativas (unicamerales o bien la cámara baja) el 26% de diputados son mujeres. En 1973 eran solamente el 6%. El incremento se debe, en buena parte, al establecimiento de cuotas por género en los países. Hay ya 86 países que actualmente tienen establecidas cuotas por género en los parlamentos.
Pero esto no significa que realmente se incremente mucho el poder de las mujeres en política, ni tampoco su influencia política. Es cierto que en las democracias liberales la proporción de mujeres en los parlamentos se eleva ya al 34%. El establecimiento de una democracia liberal es básico para la mejora de la representación de la mujer en la política (y viceversa). En medio siglo las mujeres jefes de Estado o de Gobierno pasan de ser el 11% al 21% de los países. El progreso es evidente, pero no se llega a la paridad. En realidad hay todavía un largo camino por recorrer para lograr la igualdad de género.
Los datos del progreso de las autarquías y el relativo retroceso de las democracias no suponen una prognosis exacta. La expansión de la democracia en los siglos XIX y XX parece haberse estabilizado (o estancado incluso) en el siglo XXI. Pero —hay indicaciones— de que el proceso de autocratización se está ralentizando. Podría ser un wishful thinking. El futuro no está escrito.