Martes, 28 de julio de 2026
UNA SOCIEDAD DE OPORTUNIDADES

"A más presencia de la migración en la política, peores políticas públicas"

En un encuentro organizado por Agenda Pública, la ex secretaria de Estado de Inmigración Anna Terrón sostiene que España se encuentra todavía en "una posición menos histérica que una mayoría de países donde la politización de la inmigración lleva muchos más años" y "ha tenido un impacto muy negativo en las políticas públicas".

Agenda Pública Agenda Pública 12 de junio de 2024
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Jordi Sevilla, Anna Terrón y Carlos Giménez en el coloquio en el CaixaForum Madrid. | Agenda Pública / Tania Sieira
Jordi Sevilla, Anna Terrón y Carlos Giménez en el coloquio en el CaixaForum Madrid. | Agenda Pública / Tania Sieira
“A más presencia de la migración en la política, peores políticas públicas”. Así lo subrayó la politóloga Anna Terrón, ex secretaria de Estado de Inmigración, este martes, 11 de junio, en el encuentro Migraciones, una oportunidad, impulsado por Agenda Pública dentro del ciclo Una sociedad de oportunidades.

En el coloquio, organizado con la colaboración de la Fundación “la Caixa”, la también fundadora de InStrategies incidió en que en España “estamos en una situación mejor” que “la mayoría de los país de la Unión Europea” en materia de migración y su tratamiento en el debate público no está todavía tan polarizado, quizá por causas “relacionadas con la historia” y con “nuestro carácter”, “si es que eso existe”. 

Como recordó antes de abrir la conversación con una treintena de representantes del tercer sector y la universidad, “somos un país que en diez años admitió a diez millones de personas”. Y, por mucho que “un científico que se dedicaba el tema en Reino Unido” le dijera que “según su modelo España era un país colapsado”, no ha sido así.

 
En defensa del arraigo

Para ahondar en esta idea, Terrón puso el foco en varios elementos. En primer lugar, destacó que España nunca se ha adherido a “esa visión radicalmente separada —fundamentalmente desde el Tratado de Niza— entre la migración regular y la migración irregular”. “No se lo digan, por favor, a nadie fuera en España. [...] Tenemos una institución como el arraigo que nos permite jugar, a partir de las comunidades locales, de los informes de integración, etcétera, con la bolsa de irregulares. Mantengámosla en secreto. Es broma, pero no tanto”, aseveró.

En segundo lugar, la politóloga valoró “nuestra relación con América Latina”, aunque negó que haya “migrantes buenos” y malos. A su juicio, es clave que “los latinoamericanos se pueden nacionalizar con dos años de residencia legales”, es decir, “tres años antes de que los demás obtengan la residencia de larga duración”. “El hecho de que haya un millón muy largo de personas en este país que ya están nacionalizadas y que se suman los tres millones de migrantes, hace que haya un flujo hacia la nacionalidad y el sentimiento de que no es tan lejana la posibilidad de ser español. Eso también afecta a sus actitudes”. 

Para ilustrarlo, rememoró que en la crisis del 2008 se hizo “un esfuerzo brutal para que la gente pudiese retornar” y se ofrecieron “una serie de beneficios” como “congelar su situación migratoria”, pero pronto vieron que “solo retornaban quienes tenían pasaporte”. “¿Por qué? Porque sabían que podían volver y que, incluso si decidían quedarse en su país de origen, podrían venir sin tener que estar luchando por un visado los que lo necesitaban”, reconoció.

 
“Por suerte, no tuvimos modelo de integración”

En tercer lugar, la ex secretaria de Estado de Inmigración destacó que muchas veces le preguntan por “el modelo de integración español” y su respuesta es que “por suerte, no tuvimos". En España pasó “una cosa casi mágica” y fue que “cada sector, cada comunidad, consideró a los recién llegados como parte de la comunidad con la que trabajaba”. 

“Por casualidad, porque ninguna ley lo impedía —sostuvo—, los migrantes se pudieron empadronar y eso permitió a los ayuntamientos ver quién había. Las comunidades educativas matricularon a los niños, que se convirtieron en alumnos. Los sindicatos afiliaron a trabajadores...  Eso configuró una llegada y posteriormente un sistema migratorio que no ha sido tan chocante, en algunas relaciones de la sociedad, como en otros países”.



Aunque lamentó que en España hay “un sistema de asilo muy negro”, con tasas de aceptación menores que los países del entorno, “se ha transferido a ese sistema de migración laboral u otros sistemas de residencia más permeables buena parte de ese flujo mixto”. En contraste, en otros países, “la mayoría de las personas en esa zona gris infinita entre los necesitados de protección y los migrantes por razones económicas” acuden a “ese one shot game que es el asilo”. 

Por estos tres aspectos, de acuerdo con Terrón, España se encuentra todavía en “una posición menos histérica que una mayoría de países donde la politización de la inmigración lleva muchos más años” y “ha tenido un impacto muy negativo en las políticas públicas y en la propia gestión de la migración y en la percepción de las migraciones”.

Sin embargo, la ex secretaria de Estado de Inmigración advirtió de que sí está calando en redes e incluso en cierto “discurso mainstream” una imagen más negativa de la migración.  Mucha gente —agregó— “tiene una idea de la migración completamente distorsionada” y, además, “por lo que oye, tiende a magnificar la cantidad de migrantes que hay”. 
 

“Tenemos que hablar de justicia social y de redistribución”

Asimismo, como recogía su último artículo en Agenda Pública, “la gente considera que los migrantes son infinitamente más pobres de lo que son”. De alguna forma, así “la pobreza deja de ser un problema de nuestra sociedad” porque “aquí no hay pobres, sino extranjeros”, y también se alimentan discursos de que “los migrantes son útiles y les tenemos que tener compasión”. “La compasión es hacia los individuo, pero en términos de política tenemos que hablar de justicia social, de políticas sociales y redistribución, no de compasión”, remarcó.

En este sentido, Terrón denunció que la extranjerización de la pobreza “pone en contradicción, de algún modo, la solidaridad hacia el exterior y la solidaridad hacia adentro” y que “esa percepción muy distorsionada de la migración contribuye a ese chovinismo del Estado del Bienestar”. 
 

La coconstrucción de la casa

En términos parecidos, Carlos Giménez, asesor científico intercultural en Programas Sociales de la Fundación “la Caixa”, aseguró que “no son posibles las democracias selectivas” y que los migrantes “son parte estructural y sustantiva del demos”. También pidió una “resignificación de la categoría de persona”, para que se entienda no como un elemento individualista, sino como quien “tiene sentido en su comunidad”. 

“Hay quien está planteando «primero los de casa, Americans first» —añadió— y es una metáfora muy hábil. Usted está en su casa  y a usted le preocupa su familia, su mujer, su marido, sus hijos… Eso es lo primero. Lo demás, ya veremos. En antropología lo llamamos familismo amoral. La metáfora está obviando que hay seis millones y pico de personas que están desde hace 50 años coconstruyendo esta casa. La casa catalana, la casa gallega, la casa española, la casa europea es algo dinámico, es algo plural”.
 

Ataques a la democracia

Como cierre, el moderador del encuentro, el exministro Jordi Sevilla, afirmó que “en este momento estamos viviendo uno de los mayores ataques a la democracia de los últimos 50 años”: “Hay ataques externos e internos. Hay okupas, rojos peligrosos o fachas irremediables... Hay una concepción de la vida social que es nosotros contra ellos. No nosotros y ellos. Nosotros contra ellos”.

Frente a este “populismo”, el también consejero de Agenda Pública manifestó que la democracia es “cómo vivimos y trabajamos juntas personas que no somos iguales, que no tenemos el mismo color de pelo, que no tenemos la misma religión, que no tenemos las mismas creencias...”. “Hoy hay dos grandes desafíos para los seres humanos: el cambio climático y la inteligencia artificial. Y no vale que yo dé mi solución y tú la tuya, sino que tenemos que hacerlo de una manera cooperativa y no estamos siendo capaces de hacerlo”, concluyó.

En esta línea, Marc López Plana, director de Agenda Pública, cerró el encuentro reivindicando la importancia de los buenos debates sobre cuestiones de fondo para una democracia como la española, al tiempo que alentó a los presentes a suscribirse a su nuevo canal de WhatsApp.

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