"¿Cuáles son los mayores desafíos a los que se enfrenta la democracia española?". Con esta pregunta, Jordi Sevilla arrancó el encuentro en Madrid del grupo de expertos convocado por Agenda Pública para abordar la revitalización de la democracia.
El profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Murcia Germán Teruel no tardó en lanzar una advertencia sobre el estado del sistema político:
"La política es un ecosistema complejo, y sus elementos esenciales se están deteriorando a pasos agigantados". En especial, mencionó la crisis de los partidos, el debilitamiento de los contrapesos de poder y la creciente ineficacia del Parlamento para representar a los votantes.
"La cultura política democrática en el mundo occidental está siendo erosionada de manera profunda"
En esta línea, la catedrática de Derecho Constitucional de la Universidad de Sevilla Ana Carmona denunció la "colonización partidista de las instituciones contramayoritarias", como el Tribunal Constitucional o el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). "La cultura política democrática en el mundo occidental está siendo erosionada de manera profunda", advirtió, antes de añadir que, aunque es necesario revitalizar la democracia, "no basta con regular; hace falta algo más profundo".
A su lado, el catedrático de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Manuel Villoria, constató que, "efectivamente, hay un deterioro de los pesos y contrapesos, en nuestra democracia y en muchísimas más". "Pero a mi juicio también hay un problema de fondo que tiene que ver con actitudes.
Las actitudes de la ciudadanía están cambiando de forma peligrosa. ¿Cuánta gente está diciendo que el presidente del Gobierno en España o el presidente de los Estados Unidos tienen derecho a no hacer caso al Parlamento o a saltarse las resoluciones judiciales? ¿Cuántos dicen que la clave de todo está en la soberanía popular, la voluntad del pueblo, y que la voluntad del pueblo es lo que debe decidir el marco de políticas, pero también cómo hacer las cosas", agregó.
En este contexto, Agenda Pública ha decidido tomar la iniciativa. En julio
convocó a un grupo de figuras de prestigio para diseñar un decálogo de medidas para revitalizar la democracia en España. Bajo la coordinación de Jordi Sevilla, exministro y consejero de Agenda Pública, los expertos han trabajado intensamente en los últimos meses, culminando con una reunión en Madrid para perfilar el documento final, que pronto será presentado. Además de Teruel, Carmona y Villoria, los integrantes son Gabriel Elorriaga, secretario de Estado del primer Gobierno de José María Aznar, y la jurista Elisa de la Nuez.
¿Hay que hablar de regeneración?
"El término regeneración ha sido muy usado durante la última década, tanto por los partidos clásicos como por los nuevos que han ido surgiendo. Pero, quiero entender vuestra opinión sobre si defender la democracia española requiere cambiar cosas para hacerla más fuerte", comenzó la conversación Sevilla.
"Lo de regeneración no me gusta. Es una terminología muy manida que remite a un pasado decimonónico"
Enseguida surgieron discrepancias en cuanto al mismo término "regeneración". Mientras algunos consideraron adecuada la expresión, otros señalaron que dicha palabra evoca un pasado que no se ajusta a los desafíos actuales. Gabriel Elorriaga argumentó: "Lo de regeneración no me gusta. Es una terminología muy manida que remite a un pasado decimonónico. Se ha convertido en un mantra de oposición, un elemento de crítica al Gobierno, pero no existe en él una voluntad de los partidos políticos para impulsar la reforma".
Sevilla planteó, entonces, si la respuesta a los problemas de gobernanza en España pasa necesariamente por la regulación. Esto abrió un análisis sobre el papel de la Administración pública en el país. Según los expertos,
la gobernanza en España tiende a limitarse a la publicación de normas en el Boletín Oficial del Estado (BOE), sin un adecuado seguimiento de su aplicación. Elisa de la Nuez lamentó que esto sea "un problema hiperdiagnosticado" y afirmó que ha empezado a "sospechar que a los partidos no les interesa tener una Administración digna de ese nombre".
"Empiezo a sospechar que a los partidos no les interesa tener una Administración digna de ese nombre"
Entre las soluciones propuestas, De la Nuez sugirió establecer requisitos, objetivos, y dar prioridad a todo lo que implique concurrencia y transparencia, así como penalizar las puertas giratorias. Manuel Villoria complementó esta perspectiva insistiendo en la importancia de disponer de datos y estadísticas para fundamentar las decisiones políticas:
"La calidad regulatoria y la evaluación de políticas son fundamentales. Sin datos de calidad, es muy difícil tomar decisiones serias y rigurosas".
El impacto de las cámaras de eco y el papel de los medios de comunicación
Aunque los expertos valoraron la pluralidad mediática en España, también señalaron los efectos negativos de las llamadas
cámaras de eco, que dificultan el funcionamiento democrático. No obstante, el grupo coincidió en que no es necesaria una intervención pública directa en los medios, si bien los poderes públicos deben permanecer atentos a las amenazas externas, especialmente provenientes de gobiernos extranjeros.
"Los poderes públicos deben permanecer vigilantes frente a estas amenazas externas", abundó Elorriaga.
A continuación, Teruel expresó su preocupación respecto al contexto comunicativo, que considera "hostil a la realidad ideal de cómo debería funcionar una democracia". Además, criticó que los partidos "han desnaturalizado" su papel, al priorizar la obtención de poder por encima de sus dos principales funciones: "canalizar la pluralidad y ser guardianes de la democracia".
Por su parte, Villoria resaltó la importancia de educar a la ciudadanía en valores democráticos, afirmando: "Si no es muy difícil. La gente busca simplificación y estos populistas se la dan". En línea con esta reflexión, Elorriaga concluyó que
la polarización "es mucho más inducida que real" y que "la ciudadanía sigue siendo muy moderada y pragmática".
El coordinador del grupo, Jordi Sevilla. Foto: Agenda Pública / Tania Sieira
¿Es necesaria una reforma constitucional?
En relación con una posible reforma constitucional, la mayoría de los asistentes coincidió en que, aunque sería deseable, no es estrictamente necesaria en este momento. En su lugar, Sevilla propuso
que los esfuerzos se enfoquen en la mejora de las prácticas políticas y en un retorno a la cultura de consenso. Según Carmona, es esencial "fomentar mejores prácticas políticas, el retorno a una cultura de consenso y la revitalización de una cultura social y política que favorezca el diálogo y el entendimiento entre diferentes sectores". Sin embargo, la catedrática sí defendió que la Constitución debería ser revisada en aspectos específicos, como las competencias autonómicas, pues considera que "el Título VIII está completamente agotado".
"Deberíamos acercarnos al funcionamiento del Parlamento Europeo, donde el diputado tiene una cierta independencia respecto a su partido y una mayor cercanía a los ciudadanos"
Por otra parte, los expertos discutieron sobre una posible reforma electoral que permita una mayor cercanía de los diputados a la ciudadanía. Carmona remarcó que "hay una profunda distancia entre el Parlamento español y la realidad social", pues "hay pocas audiencias públicas, ni siquiera se organizan foros de reflexión, informes o comparecencias de expertos". Y Germán Teruel sugirió que "deberíamos acercarnos al funcionamiento del Parlamento Europeo, donde el diputado tiene una cierta independencia respecto a su partido y una mayor cercanía a los ciudadanos".
Elorriaga hizo una firme defensa de la conveniencia de reforzar la independencia del Congreso y del Senado y cambiar los reglamentos para propiciar mejores debates y elevar también el nivel regulatorio. Más que "avanzar en mecanismos de democracia directa" —valoró—,
"el problema es el funcionamiento de la democracia representativa y que lo que hay que hacer es reforzar el funcionamiento de la democracia representativa".
El rol de la sociedad civil
De hecho, en un momento clave de la reunión, el coordinador del grupo planteó la necesidad de un papel activo de la sociedad civil en la revitalización democrática. Teruel sostuvo que España necesita una minoría crítica capaz de impulsar un cambio positivo: "Se puede alcanzar una masa de crítica suficiente como para tener una representación parlamentaria que pudiera forzar un impulso".
"No existe una sociedad civil fuerte y estructurada en España. Tiene dependencias de los gobiernos"
En contraste, Villoria mostró una visión más pesimista al expresar que "no existe una sociedad civil fuerte y estructurada en España", sino que "tiene demasiadas dependencias de los gobiernos como para actuar con independencia". Y De la Nuez mostró su decepción con el hecho de que la Administración use sus interacciones con las organizaciones de la sociedad civil de manera interesada: "El Foro del Gobierno Abierto es una forma del Ejecutivo de legitimarse a sí mismo, sin que tenga un impacto real".
Este encuentro de expertos permitió abordar, con profundidad y diversidad de perspectivas,
los problemas y posibles soluciones para revitalizar la democracia española, conscientes siempre de la complejidad del contexto político y social actual. Próximamente, Agenda Pública compartirá las principales conclusiones del grupo.