

"El DMA busca limitar el poder de mercado de las grandes corporaciones tecnológicas o «guardianes de acceso», la mayoría de origen extracomunitario"Los guardianes de acceso tienen que cumplir con ciertas obligaciones y prohibiciones. Entre ellas destacan la obligación de apertura e interoperabilidad de las plataformas para permitir que otros servicios complementarios o competidores puedan interactuar e integrarse en el mercado con libertad de acceso, y la prohibición de favorecer sus propios servicios, dejando escoger al consumidor entre todas las opciones existentes en condiciones de equidad. La falta de cumplimiento de la normativa puede conllevar la imposición de sanciones económicas como las ya aplicadas a Apple y Meta en 2025 (de 500 millones y 200 millones de euros, respectivamente).
"No es posible valorar si los objetivos de la legislación se están cumpliendo, dado que no existen indicadores que permitan medirlos"Existe también el riesgo de que haya divergencias en la interpretación de la norma, ya que los tribunales de cada Estado miembro son competentes respecto a disputas que conciernen al DMA. Asimismo, y a pesar de que la Comisión Europea es el órgano que vela por la implementación de la norma, las autoridades nacionales de competencia de cada Estado miembro tienen capacidad para investigar y hacer seguimiento de posibles casos de infracción del DMA, lo que aumenta el riesgo de fragmentación interpretativa si no existen mecanismos de coordinación entre las distintas instituciones.
"Las 'startups', los desarrolladores y las pymes europeas pueden ser las grandes beneficiarias del DMA"No obstante, esta dinámica presenta riesgos. La obligación de abrir funcionalidades puede reducir los incentivos de innovación de los guardianes de acceso y disuadir inversiones intensivas en capital o proyectos de alto riesgo y envergadura. Además, los guardianes de acceso pueden retrasar nuevas funciones, productos o servicios en Europa por las dificultades técnicas del cumplimiento normativo o por el riesgo de liberar su propiedad intelectual sin contraprestación económica. Por ejemplo, Apple ha anunciado retrasos en Siri con IA y Meta retrasó el lanzamiento de Threads en la UE, y ambas compañías lo atribuyeron al DMA. Las startups, los desarrolladores y las pymes europeas pueden ser las grandes beneficiarias del DMA, pero también están absorbiendo los costes indirectos de la incertidumbre regulatoria y de garantizar la seguridad de sus servicios operando en un sistema abierto. Cada vez que una gran plataforma aplica la norma, tienen que adaptarse a la novedad que ello conlleva.
"La experiencia de usuario se convierte en un indicador central para evaluar si los objetivos regulatorios se traducen efectivamente en resultados reales"El éxito del DMA debería medirse, en última instancia, no solo por el grado de interoperabilidad alcanzado, sino también por si los usuarios experimentan una mayor agencia, transparencia y control en sus interacciones digitales cotidianas. En este sentido, la experiencia de usuario se convierte en un indicador central para evaluar si los objetivos regulatorios se traducen efectivamente en resultados reales para las personas.

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