La política económica e industrial europea es el instrumento principal en la modernización y descarbonización del tejido productivo. Es, por ello, una de las claves de la transformación económica europea hacia la consolidación de su
competitividad global. Los informes elaborados por Enrico Letta y Mario Draghi conforman una agenda de reformas orientadas a completar el mercado único y a promover una política industrial expansiva:
más flexibilidad en ayudas de Estado y control de fusiones, foco en tecnologías de la descarbonización, capacidad mínima en sectores críticos en las cadenas de valor, electrificación masiva, subsidios a la descarbonización de la industria intensiva y empuje a la innovación y escala en tecnologías de vanguardia (computación cuántica,
softwares de IA, robotización, semiconductores).
"Los principales puntos débiles de la UE son los precios de la energía y la fragmentación regulatoria y fiscal, así como la falta de un mercado de capitales plenamente integrado"
La financiación necesaria que proponen para lograr estas transformaciones combinaría, por un lado, medidas fiscales como un fondo europeo de competitividad apoyado en inversión pública europea (800.000 millones de euros anuales según Draghi), aunque el nuevo (Marco Financiero Plurianual) MFP prevé una cantidad muy inferior (una décima parte). Por otro lado, señalan la necesidad urgente de crear la Unión de Ahorros e Inversiones (Unión de Mercados de Capitales) y la Unión Bancaria para movilizar ahorro y capital no bancario, así como de poder contar con un
activo europeo "libre de riesgo" (emisión de deuda común) y de reforzar el euro (Letta). Los principales puntos débiles de la UE son los precios de la energía y la fragmentación regulatoria y fiscal, así como la falta de un mercado de capitales plenamente integrado que impide escalar las inversiones industriales y tecnológicas como sus rivales.
Siguiendo esta hoja de ruta, durante el primer año del segundo mandato de Úrsula von der Leyen la Comisión Europea activó iniciativas como la Brújula para la Competitividad, el Clean Industrial Deal, el Plan para una Energía Asequible y la Unión de Ahorros e Inversiones.
A pesar del giro político y de prioridades, no se han corregido todavía las carencias de fondo ni se han implementado las reformas fundamentales que señalan los informes. Europa está sobrediagnosticada, pero el ritmo de acción es preocupantemente lento.
Ahora, en enero de 2026, tras un año de la Comisión Von der Leyen II, EsadeGeo publica un informe en el que evalúa los progresos y déficits respecto a los objetivos establecidos por el
Clean Industrial Deal. Así como señalar las reformas imprescindibles para que dichos objetivos puedan realizarse.
Entorno y reformas. Hacia una Unión de Ahorros e Inversiones
La reforma fundamental para financiar la tecnificación, electrificación y modernización de la industria europea es la culminación de la Unión de Ahorros e Inversiones (sustentada por la Unión Bancaria). Esta es la única manera de canalizar el 70% del ahorro europeo de forma eficiente hacia inversiones productivas dentro del continente. Un mercado de capitales que provea escala, tanto en grandes "campeones" europeos como a incipientes proyectos innovadores.
Los datos actuales sugieren una fragmentación y
pasividad del capital privado europeo.
El 34% del ahorro acumulado en la UE, unos 11 billones de euros, se mantiene en forma de depósitos bancarios. Según la Comisión, cada año alrededor de 300.000 millones de euros del ahorro europeo se invierten en Estados Unidos.
Financiar la política industrial
El nuevo marco de Ayudas de Estado permite a los Estados miembros la convocatoria y concesión de ayudas concretas. Ahora bien, si la financiación pública se concede de manera descoordinada y acaba recayendo en los Estados miembros, puede provocar importantes distorsiones en el mercado único y en la competencia. En cuanto a la financiación pública, catalizadora de proyectos industriales, la Comisión Europea y el Clean Industrial Deal se apoyan en el Banco Europeo de Inversiones (BEI) como instrumento de inversión.
En 2024, el BEI batió un récord al lograr que el 60% de sus inversiones apoyaran directamente la transición energética. En 2025, los Estados miembros han elevado el límite anual de préstamos del BEI a la cifra de 100.000 millones, que, combinado con el presupuesto regular (MFP) aún está por debajo de la cifra anual de Draghi de inversión pública europea.
Electrificación y autonomía energética
En febrero de 2025, la Comisión Europea presentó el Plan de Acción para una Energía Asequible, un plan de medidas específicamente dirigidas a reducir los costes de la energía y a facilitar la electrificación de la economía a gran escala, condición principal de la competitividad industrial europea. El objetivo es aumentar la tasa de electrificación de toda la economía del 21,3 % actual al 32 % en 2030. Para ello es indispensable completar el mercado interior de la energía con interconexiones físicas. Es decir, modernizar la infraestructura de red eléctrica y las conexiones transnacionales europeas. La Reforma del Mercado Eléctrico, vigente desde 2024, fue un paso decisivo. El sector industrial en su conjunto compone el 25% del consumo energético final en la UE. La electricidad supone el 33% y el gas natural el 31% del consumo industrial. Un dato reseñable es que el 50% del consumo energético en industria es empleado para la generación de calor industrial, que es el segmento más difícil de electrificar.
"Pese a la rápida expansión de renovables, en torno al 67% de la demanda energética total de la UE sigue abasteciéndose mediante petróleo y gas"
La política industrial europea y el Clean Industrial Deal se basan en
la evidencia de que existe una interrelación muy clara entre reducción de costes de la energía, electrificación, competitividad industrial y autonomía de la UE. El precio de la energía es el mayor obstáculo a la competitividad global de la industria europea. En 2023, el 58% de la demanda energética total fue importada y 42% fue producida en la UE. Pese a la rápida expansión de renovables, en torno al 67% de la demanda energética total de la UE sigue abasteciéndose mediante petróleo y gas. El 19% proviene de las renovables y un 11% mediante fisión nuclear.
La manera más fácil de reducir los costes es sustituir la dependencia externa de combustibles fósiles por energía eléctrica generada mediante fuentes renovables y autónomas en suelo europeo. El dato actual es que la generación eléctrica supone aproximadamente un 23% del consumo energético final. El 47% de la demanda de electricidad en la UE se genera mediante fuentes de energía renovable; muchos países, España (57%) incluida, superan el 50%.
Existe capacidad para generar un 70% de la electricidad con fuentes renovables. Para desbloquear esa capacidad y poder abastecer de forma estable la producción industrial, es necesario modernizar las redes eléctricas y desarrollar infraestructura de almacenaje (baterías).
Autonomía tecnológica y reducción de dependencias
El Clean Industrial Deal se marca
el objetivo de alcanzar el 40% de producción europea de componentes clave de tecnologías limpias. En el caso de las baterías, se cumple el objetivo de más de un 40% de fabricación propia, aunque la dependencia sigue siendo alta y concentrada en China. Respecto a la energía solar, la producción de módulos fotovoltaicos sigue siendo muy dependiente de las importaciones y China sigue manteniendo el 98% del mercado europeo. En instalaciones eólicas, Europa no es dependiente y presenta cierta autosuficiencia, siendo exportador neto de turbinas y generadores, con un incremento del 27% en 2024. La verdadera dependencia europea se manifiesta en los minerales críticos y tierras raras.
Aunque la Critical Raw Materials Act —la
normativa europea de materiales críticos— establece unos objetivos de autoabastecimiento y reciclaje, la UE sigue dependiendo de exportaciones en más de un 60%, a menudo concentradas en un solo proveedor, para la mayoría de estos materiales. Materiales que, por otro lado, son imprescindibles para la fabricación de componentes tecnológicos, infraestructura de renovables y para la industria de alto valor en general.
La Ley de Aceleración de la Descarbonización Industrial es otra normativa fundamental para la que se prevé un borrador de la Comisión para inicios de 2026. Esta medida tiene como objetivo
impulsar la demanda de productos limpios fabricados en la UE, incorporando criterios de baja huella ambiental, resiliencia y "hecho en Europa" en la c
ontratación pública.
Europa tiene los elementos para acelerar sus tres objetivos conexos: competitividad, descarbonización y autonomía. Los elementos que se deben saber combinar con mayor dinamismo y eficacia son: capital privado y público, innovación tecnológica, talento, tejido industrial desarrollado, demanda interna,
comercio exterior, infraestructura de energías renovables, electrificación y cadenas de suministro globales. La política industrial europea y el
Clean Industrial Deal han marcado la senda y los objetivos.
Hace falta alcanzar el consenso necesario para abordar las reformas de calado que canalicen todos los recursos disponibles hacia la transformación económica e industrial de la próxima década. Los líderes europeos se reunieron en un encuentro informal para discutir la agenda de competitividad el pasado 12 de febrero buscando ese acuerdo.
- Creación de un "activo seguro" europeo mediante propuesta de la Comisión (precedente del NGEU). La emisión de dicho activo de deuda común es la manera más eficiente de financiar el empuje a las transformaciones urgentes.
- Incremento de los recursos fiscales de la UE. Utilizar los ingresos de CBAM y ETS en inversiones que beneficien directamente a la descarbonización de los sectores industriales.
- Financiación y el gasto público europeo, coordinado desde las instituciones de la UE. No desde los Estados miembros.
- Modernización de la infraestructura de redes eléctricas, innovación en almacenamiento y aumento de las conexiones transfronterizas, mediante el apoyo de capital público.
- Promoción y financiación pública de proyectos industriales y tecnológicos estratégicos a escala europea (campeones europeos). Computación cuántica, biotecnología, inteligencia artificial.
- Continuar la diversificación de las cadenas de suministro globales y acuerdos comerciales, especialmente en insumos críticos.
- Diálogo fluido y planificación entre las instituciones públicas y los sectores industriales.
- Reformar el ETS (Emissions Trading System) y el CBAM (Carbon Border Adjustment Mechanism), cuya ampliación está prevista en 2026.