Alexander Van der Bellen es aquel presidente de la República que empieza sus discursos dirigiéndose no solamente a los austríacos, sino también a aquellos que viven en Austria. Según datos de 2023, la inmigración suponía casi el 20% de la población, siendo los alemanes la minoría nacional más importante.
Viena es la tercera capital del Sistema de Naciones Unidas y sede de otros organismos internacionales como la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) o la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), así como de la Agencia Europea de Derechos Fundamentales (EU-FRA), entre otros. Más de 11.000 diplomáticos extranjeros están acreditados en el país alpino.
Quizás pensando en eso y desde su experiencia como comisario saliente en Bruselas, el conservador Johannes Hahn
se lamentaba en Twitter, la noche del anuncio de la dimisión de su compañero de partido y hasta ahora canciller federal, Karl Nehammer (ÖVP): "Es curioso que en tres horas de programa especial de la ORF sobre el fracaso de las negociaciones para formar Gobierno y sus consecuencias, en ningún momento se haya hablado de las posibles [derivadas] europeas e internacionales si [Herbert] Kickl es nombrado Canciller.
"En tres horas de programa especial sobre el fracaso de las negociaciones para formar gobierno y sus consecuencias, en ningún momento se ha hablado de las posibles [derivadas] europeas e internacionales si [Herbert] Kickl es nombrado canciller"
El presidente Van der Bellen le cogería el testigo el domingo por la tarde: "Si algo he aprendido [estos años] es que siempre hay nuevas situaciones. Después de haber vivido muchas cosas, uno se piensa que conoce el entorno, y entonces pasa algo nuevo".
En 2019, el propio Van der Bellen cesaba al entonces ministro del Interior, Herbert Kickl (FPÖ), en su cargo, a petición del entonces canciller, Sebastian Kurz (ÖVP), y como consecuencia del escándalo de los llamados vídeos de Ibiza, publicados por medios alemanes a pocos días de unas elecciones europeas, en el que los entonces dirigentes del partido populista FPÖ, Heinz-Christian Strache y Johann Gudenus, habían sido grabados hablando de presuntos casos de financiación ilegal, posible compra de medios y soborno a periodistas.
Gudenus fue uno de los arquitectos de la estrategia de internacionalización del FPÖ, en su momento un partido aislado en el parqué europeo, que llegó a generar importantes sinergias con el Kremlin en los años de la invasión de Crimea. Recientemente, un
pódcast de
Der Standard abordaba las intensas relaciones entre la Rusia de Putin y la Austria gobernada por la coalición entre la ÖVP de Kurz y la FPÖ de Strache y Gudenus. Junto con Irlanda, el país alpino es uno de los pocos miembros de la UE que no lo es de la OTAN.
En los últimos años, se han ido conociendo aspectos del presunto "asunto de espionaje" acontecido en los años de Kickl al frente del Ministerio del Interior. El Tagesschau alemán llegó a calificar a Viena como "capital de los espías" después de la detención de Egisto Ott en 2024. El agente de la entonces Oficina Federal de Protección de la Constitución y Lucha Antiterrorista (BVT) habría creado supuestamente una red que actuaba en el país, utilizando medios públicos propios de los servicios de inteligencia para defender intereses rusos.
En 2021, Agenda Pública informaba puntualmente de la dimisión del propio Sebastian Kurz, víctima de "presuntos escándalos de corrupción, malversación y manipulación de estudios, encuestas y artículos periodísticos relacionados con el proyecto
Ballhausplatz que le había llevado al poder". El Centro alemán para la Formación Política (BPB) lo calificó entonces de estrategia de flirteo con "las fronteras de la derecha", en esos tiempos desde la mayoría ostentada por parte del histórico partido popular austríaco.
"La situación en Austria se encamina hacia un escenario como el de la Argentina de Javier Milei, en el que el partido conservador tradicional acaba dando apoyo como socio minoritario a una fuerza radicalizada, ubicada en la ultraderecha, que ha crecido hasta pasarle por delante"
Dicha estrategia habría fracasado, puesto que quien se acabó debilitando fue el propio ÖVP. Ahora, la situación se encamina hacia un escenario como el de la Argentina de Javier Milei, en el que el partido conservador tradicional acaba dando apoyo como socio minoritario a una fuerza radicalizada, ubicada en la ultraderecha, que ha crecido hasta pasarle por delante. ¿Cómo se ha llegado a esta situación?
Con el inicio de 2025 y junto con Suecia y Finlandia, Austria conmemoraba los treinta años de su ingreso en la UE. Sin embargo, los medios apenas prestaban atención a la efeméride. Desde la Sociedad Austríaca para la Política Europea (ÖGfE), el colaborador de Agenda Pública Paul Schmidt defendía en
Kurier los
éxitos europeos: del programa Erasmus a una mayor protección de los consumidores, el euro, la tarjeta sanitaria europea, el fin del
roaming, la mayor calidad del agua o las inversiones en agricultura ecológica, sin olvidar la fortaleza del mercado común, las mejores interconexiones e infraestructuras de transporte y de energía, o la mayor cooperación en materia de seguridad y financiera. En una reciente encuesta, un 76% de los austríacos quería
seguir en la UE y valoraba que su país esté presente con voz y voto en la gran mesa de negociaciones europea.
"El FPÖ de Herbert Kickl es un partido profundamente antieuropeo y contrario a la inmigración, que flirtea incluso con medidas extremas como la salida del Euro"
Más allá de su actitud antivacunas o la defensa de determinadas supuestas teorías conspiratorias, el FPÖ de Herbert Kickl es un partido profundamente antieuropeo y contrario a la inmigración, que flirtea incluso con medidas extremas como la salida del euro.
A priori, el europeísmo era una de las motivaciones para la formación de un Gobierno tripartito entre conservadores, socialdemócratas y los liberales de NEOS, siendo esta última la formación con perfil más europeísta. Paradójicamente, la decisión de su líder, Beate Meinl-Reisinger, de hacer saltar por los aires las negociaciones, propició "una reacción en cadena de decisiones equivocadas", en
palabras del periodista Florian Klenk, que conducen a una situación inédita en la que una formación euroescéptica acabará muy probablemente llevando las riendas de la nación.
Como en los Estados Unidos presididos por Biden, la Austria gobernada por la saliente coalición de conservadores y verdes ha visto crecer la inflación, especialmente en lo que afecta a las familias y a las clases medias y populares. Kurz implementó la política del "que cueste lo que haga falta" para hacer frente a los estragos económicos de la pandemia, y ello acabó disparando el déficit y acercando al país a un procedimiento amonestador por parte de la Comisión Europea, que ha pedido medidas de corrección.
Como en Alemania,
la economía austríaca no va bien: 2024 fue
año récord en quiebras empresariales, con casos sonados como el escándalo financiero alrededor del magnate René Benko, perseguido por la justicia italiana, o la insolvencia del fabricante de motocicletas KTM. El pasivo acumulado supera los dieciocho millardos de euros, con setenta y nueve quiebras mayores de diez millones y una media de dieciocho concursos de acreedores diarios, en un país de unas dimensiones y población parecidas a las de Andalucía. Con ello, miles de familias han perdido sus fuentes de ingresos con el fin de año y la política no quiere ir a unas elecciones anticipadas, en las que el populismo mejoraría ostensiblemente sus resultados, superando en las encuestas el 35% de intención de voto, unas cifras de connotaciones históricas problemáticas.
El populismo austríaco no es solo de derechas. El partido comunista gobierna en Graz, segunda ciudad del país, y aparentemente ello fue percibido como una amenaza por la nueva dirección socialdemócrata, protagonizada por un Andreas Babler, que pasó de ser alcalde de una pequeña localidad a líder nacional, y que no ha sido capaz de generar confianza en círculos empresariales y económicos. En Bluesky, el alcalde de Viena, Michael Ludwig, perteneciente al ala moderada del partido y que gobierna en coalición con los liberales de NEOS, acusaba a los conservadores de anteponer la ideología al pragmatismo, el sentido de partido al sentido de Estado.
"El hasta ahora canciller federal, Karl Nehammer, no habría sido capaz de mantener la disciplina de partido, ante la creciente presión por parte de determinados círculos empresariales e industriales a favor de una coalición con el FPÖ"
Varios analistas consultados ponen de manifiesto que Karl Nehammer no habría sido capaz de mantener la disciplina de partido, ante la creciente presión por parte de determinados círculos empresariales e industriales a favor de una coalición con el FPÖ. Para dichos círculos, el SPÖ de Babler sería visto como una amenaza. El nuevo contexto geopolítico y la figura en la sombra de un Sebastian Kurz cada vez más presente en medios y talkshows en lengua alemana, como empresario de éxito asociado a la órbita del magnate germano-estadounidense Peter Thiel, podrían haber jugado asimismo un papel determinante en los nuevos equilibrios de poder.
En Viena, con el nombramiento de Christian Stocker como sucesor al frente del partido conservador, la formación se decanta por un candidato de transición y fiel soldado. En rueda de prensa, el propio Stocker recordaba las duras declaraciones realizadas en su día y contrarias a Kickl, para poner de manifiesto que "no se trata de personalismos, sino que este país obtenga un gobierno estable". Probablemente, los personalismos debieron jugar también su rol en el fracaso de las anteriores negociaciones, en las que el propio Stocker jugó un papel destacado.
Antes de las últimas elecciones generales, el presidente Van der Bellen afirmó que no querría encargar a Herbert Kickl la formación de un nuevo Gobierno, escudándose en las funciones constitucionales que le aseguran velar por el cumplimiento de los valores fundamentales de la democracia austríaca, y que cualquier candidato a ostentar la jefatura de la Cancillería federal debe acatar.
En la rueda de prensa de este domingo, Van der Bellen reconoció su "sorpresa" ante los acontecimientos, y habló del necesario "pragmatismo" para conseguir soluciones y compromisos que aseguren la gobernabilidad. En sus palabras, no puede existir una democracia liberal "sin los requisitos anclados en nuestra Constitución federal, como lo son el Estado de derecho, la separación de poderes, los derechos humanos y de las minorías, la existencia de medios libres e independientes, así como la pertenencia a la Unión Europea". A continuación, añadiría que "desde mi leal saber y entender velaré para que estos fundamentos de nuestra democracia sean respetados".
Desde la emisión especial del ORF, el politólogo Peter Filzmaier entendería estas afirmaciones como una exigencia de garantías del presidente al futuro candidato a canciller, Kickl, en cuanto al cumplimiento de la legalidad vigente y de los tratados internacionales suscritos por el Estado.
"Se espera que Austria no vaya a elecciones anticipadas, sino que FPÖ y ÖVP entren en negociaciones para formar un nuevo Gobierno, liderado por la ultraderecha y con apoyo de los conservadores"
Por lo tanto, se espera que Austria no vaya a elecciones anticipadas, sino que FPÖ y ÖVP entren en negociaciones para formar un nuevo Gobierno, liderado por la ultraderecha y con apoyo de los conservadores. Como anunciaba Johannes Hahn, dichos acontecimientos causarán un profundo impacto en Europa, especialmente en Alemania, donde tras la implosión de su propio tripartito, también por iniciativa del partido liberal (FDP), el país se enfrenta a unas elecciones generales anticipadas que se celebrarán el próximo 23 de febrero.
Ante la radicalización de la ultraderechista AfD, los antaño grandes partidos SPD (socialdemócratas) y la coalición formada por CDU (cristiano-demócratas) y CSU (socialcristianos bávaros) están decididos a evitar escenarios similares al austríaco, a toda costa. Con permiso de magnates de Silicon Valley como Elon Musk, que anunciaba una entrevista en su red X a la líder de la Alternativa por Alemania (AfD), Alice Weidel. Sus constantes ataques a los líderes constitucionalistas alemanes, junto con un artículo publicado en Die Welt, buque insignia de Axel Springer Verlag, propietario a su vez del tabloide Bild Zeitung y del grupo euroamericano Politico, uno de los más influyentes en Bruselas, han levantado fuertes polémicas en la sociedad alemana. A través de su plataforma social, Musk está intentando moldear cada vez más el panorama político europeo e internacional, expresando abiertamente su apoyo a la extrema derecha, en Alemania y en otros países como Reino Unido y Canadá. Musk tiene antiguos vínculos comerciales con el destacado donante republicano Peter Thiel, quien está conectado con el futuro vicepresidente estadounidense J. D. Vance y, como ya hemos visto, con el excanciller austríaco Sebastian Kurz.
Aunque Kurz permanezca de momento en Estados Unidos, su presencia en los países de habla alemana y su influencia en su antiguo partido y en determinados círculos conservadores seguirá siendo significativa. Cabe destacar que Thiel y su círculo están despertando un interés creciente entre las élites políticas y financieras de habla alemana. En 2021, el prominente empresario recibía en Berlín el prestigioso premio Schirrmacher, otorgado por la fundación que lleva el mismo nombre y que tiene su sede en Zúrich. Entre sus patronos están el copresidente del influyente Neue Zürcher Zeitung (NZZ), Martin Meyer, el presidente del Consejo de Axel Springer AG, Mathias Döpfner, así como el editor del
Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ), Jürgen Kaube, entre otros. La
laudatio o discurso de elogio al galardonado fue pronunciada por Sebastian Kurz, a petición de Thiel.
"Thiel y su círculo están despertando un interés creciente entre las élites políticas y financieras de habla alemana"
Ante el nuevo rumbo de la economía mundial, la prensa financiera en lengua alemana, desde el Handelsblatt de Düsseldorf al propio FAZ, se preguntan qué hay de bueno en las teorías libertarias y de reducción drástica del gasto público auspiciadas por Musk y Milei. Las tensiones presupuestarias y la negativa a aumentar la deuda pública alemana por parte del entonces ministro de Finanzas, Christian Lindner (FDP), llegaron al extremo del colapso de la coalición del Gobierno presidido por Olaf Scholz (SPD). Desde entonces, Lindner ha intentado la aproximación a Musk, que muestra, sin embargo, claras preferencias por la ultraderechista AfD.
De momento, la sorpresa ha saltado en Austria. Pocos esperaban que, coincidiendo con la toma de posesión del presidente Trump en Estados Unidos, el país alpino experimentaría el primero de una serie de posibles cambios significativos dentro de un nuevo entorno geopolítico. Contra todo pronóstico, la primera ficha de dominó en caer estará en el tablero centroeuropeo.