"El consenso europeo está roto y esto abre nuevas dinámicas de poder", apunta el exdirector de gabinete del Presidente José María Aznar. Añade que el impacto de Trump en la política europea "dependerá en gran medida de cómo actúe la izquierda". "El feminismo es posiblemente la fuerza política más poderosa" y en "España, su evolución será decisiva para definir las estrategias de los partidos. Si la izquierda mantiene el feminismo de Podemos, nosotros tendremos margen para proponer un programa propio. Pero si el PSOE adapta su discurso hacia posiciones más moderadas, el PP puede quedar emparedado entre la izquierda y Vox".
Aragonés es un referente intelectual en el ámbito liberal y conservador en España, apenas ha concedido entrevistas a lo largo de su trayectoria y vivió muy de cerca algunos de los acontecimientos más relevantes de la historia reciente. En esta conversación con Agenda Pública, en la que apunta a que "Trump está mucho más cerca del fascismo que Vox", analiza también el liderazgo de Feijóo y el PP en la derecha española: "Feijóo está intentando recuperar el espíritu de un PP que represente tanto al votante tradicional como al nuevo. Si logra proyectar una imagen de estabilidad frente a la fragmentación de la izquierda y los discursos más duros de Vox, tendrá posibilidades reales de consolidar el poder. Pero debe hacerlo sin perder el apoyo de una derecha que, cada vez más, reclama propuestas claras y contundentes".
Carlos Aragonés en la entrada de la Fundación Juan March de Madrid. Foto: Agenda Pública / R. P.
¿Cómo ha logrado Trump ganar estas elecciones?
Los demócratas intentaron generar ilusión cambiando de candidato y proyectar una imagen renovada con Kamala Harris, pero no lograron movilizar su base electoral. Desde el punto de vista de un político en activo, me fijo sobre todo en el plano operativo. Lo que consiguieron realmente fue proyectar una imagen de alguien improvisado e inexperto.
"En un sistema como el americano, donde casi el 80% de los distritos están predeterminados para un partido, la clave está en la movilización"
Estados Unidos es una democracia profundamente polarizada. En este sistema, donde casi el 80% de los distritos están predeterminados para un partido, la clave está en la movilización. Trump ha demostrado tener un votante fiel, lo que le da ventaja en un contexto tan dividido, cultural y políticamente. Trump, por su parte, es el candidato perfecto. Tiene una capacidad singular: dice lo que quiere y no pierde votos.
¿Es Trump un fascista?
Para ser fascista hay que tener estudios, Trump no los tiene. Hay que tener un cierto interés intelectual. La influencia del estilo político de Trump —ultrapersonal, caprichoso y populista— ha impregnado un sistema americano que ya es de por sí dado a la demagogia. Pero habiendo ganado el voto popular y con un paisaje institucional de color republicano, veremos si pasa de demagogo a autoritario.
"De Vox se podrá decir que son extremistas o radicales, pero no fascistas"
Si lo comparamos con España, Trump está mucho más cerca del fascismo que Vox. De Vox se podrá decir que son extremistas o radicales, pero no fascistas, porque no tienen una pretensión autoritaria del Estado.
Trump ha logrado que el Partido Republicano represente también a la clase trabajadora, desplazando parcialmente al Partido Demócrata. ¿Cómo ha logrado esta transformación y cómo podría ocurrir en España?
En Estados Unidos, la clase trabajadora blanca, que era la base tradicional de los demócratas, ha sido reemplazada por votantes urbanos con estudios. La deslocalización y la pérdida de industria han dejado a muchos trabajadores sin empleo ni identidad social. Esto les ha llevado a alinearse con el discurso republicano. Además, Trump ha conseguido atraer a latinos y negros que no encajan en el perfil de votantes precarizados, reforzando su coalición.
Vox busca consolidar un voto fijo, similar al de Trump, apelando a temas emocionales e identitarios. Para ello, han hecho una clara apuesta de centrarse en la inmigración como eje identitario, anticipando que las turbulencias en el Sahel y el aumento de la migración africana empeorarán.
¿Dónde deja la victoria de Trump al centroderecha español y europeo?
La respuesta dependerá en gran medida de cómo actúe la izquierda. Trump ha logrado atraer a mujeres de diversos orígenes —blancas, hispanas, negras—, lo que refleja cómo las dinámicas políticas pueden cambiar rápidamente. Aquí, igualmente, mucha gente joven vota a Vox, pero sobre todo, cada vez más mujeres jóvenes.
"El feminismo es posiblemente la fuerza política más poderosa. Si la izquierda mantiene el feminismo de Podemos, el PP tendrá margen para proponer un programa propio"
El feminismo es posiblemente la fuerza política más poderosa. En España, su evolución será decisiva para definir las estrategias de los partidos. Si la izquierda mantiene el feminismo de Podemos, nosotros tendremos margen para proponer un programa propio. Pero si el PSOE adapta su discurso hacia posiciones más moderadas, el PP puede quedar emparedado entre la izquierda y Vox.
El exjefe de Gabinete de Aznar con el redactor de Agenda Pública Matthew McLaughlan Merelo. Foto: Agenda Pública / R. P.
Decir que el PP puede quedar emparedado, ¿no es quitarle poder al que es en la actualidad el partido más votado de España?
En términos de iniciativa retórica entre el progresismo radicalizado —en un sentido clásico— del PSOE y el conservadurismo castizo de Vox, un partido como el PP, conservador y liberal, tiende a ser más pasivo en comparación. Durante décadas, el PP disfrutó de un electorado unificado, algo que era su mayor fortaleza frente a una izquierda fragmentada. Vox ha roto esa unidad, atrayendo a votantes desencantados con el PP.
"El PP necesita ganar con una amplia ventaja sobre el PSOE y, además, aumentar la distancia respecto a Vox"
El Partido Popular tiene una posición más fuerte que el PSOE en términos estructurales. Pero nuestro partido necesita ganar con una amplia ventaja sobre el PSOE y, además, aumentar la distancia respecto a Vox para garantizar una posición sólida.
¿A qué se refiere con que el PSOE está radicalizado?
El PSOE ya no juega a ser moderado en lo cultural y político, aunque en política económica es totalmente ortodoxo. En el resto, sin embargo, parece ir hacia el republicanismo, el catalanismo y un progresismo moral que toca todos los ámbitos. Habrá que ver qué plataforma aprueban en el congreso de noviembre, porque sin un modelo productivo industrial es muy difícil ser socialdemócrata, que es lo que está pasando en Alemania.
En el PSOE, lo que dice Sánchez domina completamente, no porque los suyos estén profundamente convencidos, sino porque parece depender de una especie de dinámica de necesidad. Si no siguen lo que dicta Sánchez, ponen en riesgo la presidencia.
Esa concentración de poder en una figura aún no existe en el PP; tenemos un funcionamiento más fluido. Por ejemplo, durante la etapa de Aznar, su liderazgo era fuerte, pero tenía que negociar cuestiones clave, como la política económica, con figuras como Rodrigo Rato. Y eso, afortunadamente, nos distingue. Pero también implica que nuestra estructura de liderazgo es menos vertical y, por ende, más compleja de gestionar.
¿Por qué el PP ha tratado de evitar el nombramiento de Teresa Ribera como comisaria europea?
El consenso europeo está roto, y esto abre nuevas dinámicas de poder. Patriotas por Europa, el tercer grupo más grande del Parlamento Europeo, representa la derecha más nacionalista, y ese crecimiento altera los equilibrios. Weber, desde la derecha de la democracia cristiana alemana, juega a contener esta presión y a posicionarse de cara al futuro. Para Feijóo, este contexto ofrece una oportunidad: no tanto para derribar a Ribera como para proyectar una imagen de firmeza frente al PSOE y las políticas que asocia con Sánchez, posicionando al PP como un defensor de los intereses nacionales en Europa.
En este marco, su estrategia puede interpretarse como un movimiento calculado. Feijóo busca presentarse como alguien dispuesto a anteponer el interés general a las conveniencias particulares, aunque el alcance de ese interés general sea ambiguo. Después, hay un interés muy particular en que se puedan explicar las inundaciones de València con 200 muertos, que han sido un suceso nacional —con su carga de negligencias atribuibles a diferentes administraciones—.
Sin embargo, el movimiento tiene riesgos. Bruselas no olvida, y alterar la estabilidad de la Comisión puede complicar futuras negociaciones. El PP, aunque numeroso, no tiene el peso de Alemania o Francia, y un gesto como este puede interpretarse como debilidad estratégica más que como fuerza. En ese sentido, se ha creado un problema hoy. Pero Feijóo estaba muy seguro de que podría conseguirlo, no era un mero gesto de protesta.
Carlos Aragonés durante el encuentro. Foto: Agenda Pública / R. P.
¿Ha debilitado al liderazgo de Feijóo?
Feijóo tiene el liderazgo asegurado dentro del PP, al menos por ahora. Controla el partido sin oposición interna significativa, ni siquiera en Madrid, donde tradicionalmente han surgido figuras más críticas. Aun así, no es inmune al desgaste que supone estar en la oposición y enfrentarse a un Gobierno respaldado por una red parlamentaria tan amplia como la que ha tejido Sánchez.
"En un escenario político tan polarizado, el perfil moderado de Feijóo le permite mantener una ventaja frente a Vox y ganar espacio entre los votantes más centristas"
Su estrategia se basa en el pragmatismo: esperar el momento adecuado para forzar un cambio, aprovechando las contradicciones y debilidades de los socios del Gobierno. Esto lo lleva a un tacticismo constante, que algunos pueden interpretar como falta de visión a largo plazo. Sin embargo, en un escenario político tan polarizado, su perfil moderado le permite mantener una ventaja frente a Vox y ganar espacio entre los votantes más centristas. El desafío será convertir esta táctica en una narrativa de liderazgo fuerte que inspire tanto a su partido como al electorado.
¿Cómo lo logrará?
El objetivo de Feijóo es gobernar en solitario, pero el camino no será sencillo. Su estrategia pasa por conseguir que Vox facilite su investidura sin imponer condiciones que comprometan la identidad del PP. Esto requiere habilidad para definir un programa que equilibre la moderación con ciertos gestos hacia la derecha, especialmente en cuestiones territoriales e identitarias.
La mayoría social parece inclinarse hacia la derecha, pero eso no garantiza el éxito. El PSOE, aunque debilitado, aún podría gobernar con alianzas parlamentarias. Por eso, el PP no solo debe ganar, sino hacerlo con una ventaja suficiente para evitar quedar atrapado en una negociación que lo condicione demasiado.
"Si Feijóo logra proyectar una imagen de estabilidad frente a la fragmentación de la izquierda y los discursos más duros de Vox, tendrá posibilidades reales de consolidar el poder"
Feijóo está intentando recuperar el espíritu de un PP que represente tanto al votante tradicional como al nuevo. Si logra proyectar una imagen de estabilidad frente a la fragmentación de la izquierda y los discursos más duros de Vox, tendrá posibilidades reales de consolidar el poder. Pero debe hacerlo sin perder el apoyo de una derecha que, cada vez más, reclama propuestas claras y contundentes.