Los edificios españoles suponen cerca del 30% del consumo de energía final ―siendo el sector residencial responsable del 17,1% del consumo y el sector terciario del 12,4%―, del 25,1% de las emisiones ―de las que el 8,2% son emisiones directas asociadas al consumo de combustible en el sector residencial, comercial e institucional―, y algo más del 20% del consumo de gas en España.