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"Empieza a percibirse que esas formas con Venezuela o Groenlandia, tan propias de la Guerra de Cuba, se deben a las prisas americanas, por si entramos en la espiral de la famosa trampa de Tucídides"A raíz del "Caracazo", aparecen muchos análisis sobre la nueva guerra fría y los movimientos en las zonas de influencia, patios traseros y el control de los recursos que están detrás de esta versión actualizada del Gran Juego entre imperios en el que nos estamos sumergiendo. La geopolítica del siglo XXI rima mucho con la de finales del siglo XIX. Y, aunque en los últimos meses el emperador de nuestra parte del mundo nos ha pillado con el pie cambiado, esa no es una situación que pueda durar para siempre. Sobre todo cuando empieza a percibirse que esas formas con Venezuela o Groenlandia, tan propias de la Guerra de Cuba, se deben a las prisas americanas, por si entramos en la espiral de la famosa trampa de Tucídides.
"¿Y en España? Aceptando que somos vasallos, tiene que quedarnos claro que no es lo mismo serlo de primer o segundo nivel como nos ocurre hoy"Desde la derecha radical hasta el establishment europeo empieza a estar claro que hay que moverse. Jordan Bardella manifestó que lo ocurrido en Venezuela constata la necesidad de Francia de contar con autonomía estratégica para ser soberana. Merz habla de crear una única bolsa continental con sede en Alemania (¿y por qué no en Milán o Barcelona?) para canalizar el capital privado de los ahorradores del Viejo Continente hacia las empresas europeas y no al S&P 500.
"Se equivocan los federalistas que quieren construir en negativo, cortocircuitando Madrid como ciudad global y piensan que la solución está en embridar las capacidades de la capital"También pienso que se equivocan los federalistas que quieren construir en negativo, cortocircuitando Madrid como ciudad global y piensan que la solución está en embridar las capacidades de la capital y al mismo tiempo dotar a otros lugares de mayor autonomía (sobre todo fiscal) para defenderse de ese gran centro. Dar a unos pocos lo que se niega a otros. Eso solo creará más resentimiento y fricciones internas a las actuales. Nos empobreceremos todos y a cara de perro. Y de la bronca y de nuestras debilidades acentuadas se aprovecharán otros países y grandes corporaciones.
"Si somos inteligentes, Madrid y Barcelona pueden ayudar a financiar y configurar una región metropolitana transfronteriza donde cada ciudad puede aportar una función distinta"En muchos casos, estas ciudades no están solas: funcionan como regiones metropolitanas extendidas, redes de ciudades y nodos que, juntos, gestionan la complejidad global. Por cierto, un ejemplo fascinante es el sistema urbano del Estrecho de Gibraltar, que es donde potencialmente puede estar nuestra tercera ciudad global más allá de Madrid y Barcelona. Una ciudad con un objetivo fundamental: recuperar un orden pacífico basado en reglas equitativas.
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