No siempre el que más sale en la tele es el más importante o el que más manda. ¿Tiene más poder un alcalde o un ministro? Directo, sin duda, un alcalde y más aún el de una capital y ciudad global como Madrid. Conversamos con José Luis Martínez-Almeida. “¿Por qué Madrid no va a tener un alcalde que no haya nacido aquí? Si algo define a esta ciudad es su carácter acogedor”, responde Martínez-Almeida sobre la posibilidad de que algún día Madrid tenga un alcalde de origen latinoamericano. Porque Madrid es también una capital de referencia para América Latina.
En esta conversación de Martínez-Almeida con Marc López Plana (editor y director de Agenda Pública) y Rodrigo Pinedo (consejero), el alcalde lo tiene claro: "El éxito de Madrid no puede ser el fracaso de España". "Si España no prospera, Madrid también acabará fracasando". "Como capital de la nación, tenemos una responsabilidad con el conjunto del país", afirma. Y advierte ante los movimientos globales de fondo: "Trump o China nos plantean desafíos" y “Europa no puede convertirse en un retiro dorado" que "pierde su capacidad real de competir".
El alcalde de Madrid en la conversación con Marc López y Rodrigo Pinedo. Foto: Agenda Pública / Tania Sieira
M. L. P.: Como alcalde de Madrid, que es una ciudad global de referencia, ¿cómo considera que debemos adaptarnos al segundo mandato de Trump?
Esa es una reflexión necesaria. Superaría el marco de las personas para situarnos en el debate de las ideas. No se trata solo de Madrid o España; esta reflexión debe hacerse desde la Unión Europea. El modelo de democracia liberal nunca ha estado tan amenazado como en este momento, debido a diversos fenómenos a lo largo y ancho del mundo, sin necesidad de señalar nombres.
En primer lugar, debemos reivindicar los valores de la democracia liberal —el respeto a la persona y su dignidad, los derechos, las libertades, el Estado de derecho y el valor de la democracia como elementos fundamentales—, aquellos que han permitido el mayor desarrollo de la humanidad en un periodo de tiempo tan corto desde la Segunda Guerra Mundial, especialmente en el marco del modelo europeo. La UE, España y Madrid deben ser el lugar donde se defiendan los valores de la democracia liberal. No es una cuestión de romanticismo, sino de puro pragmatismo. Solo así podremos preservar y defender estos principios para sobrevivir en un mundo complejo. No podemos competir en términos de populismo ni de autoritarismo.
"El modelo de democracia liberal nunca ha estado tan amenazado como en este momento"
En segundo lugar, debemos ser conscientes de con quién competimos en términos de políticas y entender que, para hacerlo, debemos adaptar cuestiones que hoy no son plenamente comprendidas por la ciudadanía y que, al mismo tiempo, nos lastran frente a otros sistemas económicos. Estados Unidos con Trump, aparte de los aranceles, o China, con su enorme capacidad competitiva, nos plantean desafíos. Europa no puede convertirse en un retiro dorado que lentamente va adormeciéndose y pierde su capacidad real de competir.
Hay una dificultad evidente: somos veintisiete, y articular una posición común entre tantos países es muy complejo. Sin embargo, debemos hacer un esfuerzo en este ámbito, especialmente en la normativa y la regulación, para garantizar nuestra competitividad y fortaleza en el escenario global.
R. P.: ¿Cómo defiende la democracia liberal el alcalde de Madrid?
El futuro de Madrid pasa por tres ejes esenciales que tienen que estar conectados. El primero es generar crecimiento, prosperidad y riqueza, ya que el progreso económico es clave para la evolución de la sociedad. El segundo es desarrollar las mejores condiciones de calidad de vida, porque las ciudades competirán cada vez más y lo local será el motor de la transformación global.
El tercero es que Madrid tiene que ser esa ciudad en la que ni se te cancele ni se te señale por ser diferente. Podemos convivir siendo diferentes y la gente se tiene que sentir libre para poder vivir, para pensar, para amar y para desarrollar sus proyectos personales y profesionales. Madrid tiene que ser un refugio frente a la tensión y la polarización global, un lugar donde puedes sentirte libre, siempre dentro de un modelo de convivencia.
"Madrid tiene que ser esa ciudad en la que ni se te cancele ni se te señale por ser diferente"
Si Madrid logra crecer económicamente, mejorar la calidad de vida de la gente en todos los aspectos —desde la movilidad hasta la vivienda asequible— y ser un espacio de acogida para quienes sencillamente quieren ser libres para vivir sus propias vidas, podrá competir con éxito y defender estos principios esenciales.
R. P.: Habla de vivienda, una de las grandes preocupaciones actuales…
La vivienda asequible es fundamental porque todas esas premisas se asientan sobre un pilar insustituible: el talento y las personas. Estamos hablando de inteligencia artificial y de grandes avances tecnológicos, pero, al final, quien mueve todo son las personas. Nosotros tenemos que generar que las personas quieran vivir en Madrid, pero hay un elemento obstativo: acceder a una vivienda asequible. Estamos enfocados en resolver este problema.
"No va a haber una ciudad que construya tanta vivienda asequible como lo va a hacer, en los próximos años, la ciudad de Madrid"
No puedo decir a los madrileños, porque sería engañarles, que mañana va a estar solucionado el problema de la vivienda. Esto no se soluciona de un día para otro; esto se soluciona con cierto tiempo. Pero sí les puedo decir a los madrileños que, en los próximos años, no va a haber una ciudad que construya tanta vivienda asequible como lo va a hacer la ciudad de Madrid.
Martínez-Almeida escuchando a Rodrigo Pinedo. Foto: Agenda Pública / Tania Sieira
M . L. P.: Madrid es una ciudad con una presencia muy importante de latinoamericanos. Hay un perfil de inmigrante latinoamericano con capacidad de inversión, lo que ha llevado incluso a que una parte del barrio de Salamanca se conozca Little Caracas, pero hay muchos otros perfiles. En el futuro, después de usted, ¿Madrid tendrá un alcalde latinoamericano?
Los alcaldes deben tener la nacionalidad española, por lo que, en todo caso, podrían tener ascendencia latinoamericana. Pero ¿por qué Madrid no va a tener un alcalde que no haya nacido aquí? Si algo define a esta ciudad es su carácter acogedor. No hablo solo de Latinoamérica, sino de cualquier persona que, sin haber nacido en Madrid, haga su vida aquí. Es algo inevitable: en una ciudad tan abierta, es natural que surja un alcalde sin raíces madrileñas de origen, aunque con un vínculo profundo con Madrid.
"En Catalunya se llama 'charnegos' a quienes no han nacido allí, en el País Vasco 'maquetos', pero en Madrid simplemente se les llama madrileños"
Históricamente, la mayoría de los alcaldes de Madrid hemos nacido y vivido siempre aquí, desde Manuela Carmena hasta Alberto Ruiz-Gallardón. Sin embargo, lo realmente importante no es el lugar de nacimiento, sino el compromiso con la ciudad y su esencia. Madrid es una ciudad donde la integración es plena. En Catalunya se llama 'charnegos' a quienes no han nacido allí, en el País Vasco 'maquetos', pero en Madrid simplemente se les llama madrileños. Esa es la mejor definición de lo que somos.
R. P.: Ruiz-Gallardón soterró la M30 y es indudable que Madrid Río ha mejorado la vida de muchas personas. ¿Qué proyectos tiene Almeida para transformar Madrid?
La primera pregunta es ¿y ahora qué? Nuestros adversarios políticos dudan de que Madrid se encuentre en una situación privilegiada desde el punto de vista económico y como referente en el ámbito global. Tenemos una repercusión que nunca habíamos alcanzado. Los rankings internacionales lo están reconociendo. Hace poco hemos sido elegidos la mejor ciudad del mundo. En términos de calidad de vida, somos la tercera mejor ciudad del mundo. Somos el segundo destino urbano del mundo. Todo proceso de crecimiento tiene sus riesgos, pero también tenemos que saber que no nos vale con estar como estamos ahora, sino que tenemos que permanecer. Y eso pasa por plantearnos el ahora qué.
R. P.: ¿Va a salir adelante Madrid Nuevo Norte?
Sí, Madrid Nuevo Norte va a salir. Se están ejecutando ya las obras en la estación de Chamartín, que es la pieza central sobre la que se asienta todo el desarrollo urbanístico, y se ha desbloqueado la operación desde el punto de vista jurídico, administrativo y registral.
Ahora tenemos que seguir ejecutando infraestructuras. Se está llevando a cabo el soterramiento de la A5 y tenemos un proyecto ambicioso para cubrir la M30 a su paso por Ventas… Madrid debe asumir que es una ciudad inacabada, en constante evolución. No podemos caer en la autocomplacencia. Si me preguntas qué será Madrid dentro de diez años, no dónde estará Almeida, mi aspiración es que permanezcamos en la situación en la que nos encontramos y eso pasa por los tres ejes que mencioné antes.
"Madrid no puede ser una ciudad a varias velocidades"
En términos de inversión, Madrid no había visto un esfuerzo similar desde el soterramiento de la M30 con Alberto Ruiz-Gallardón. En los últimos cinco años, se han destinado cerca de 3.000 millones de euros al espacio público de la ciudad, y tenemos que seguir en esa línea. Además de Madrid Nuevo Norte, hemos desbloqueado Campamento y tenemos una oportunidad histórica con Abroñigal, al sur de Atocha, porque la estación logística de ADIF se trasladará definitivamente…
Tenemos que evitar morir de éxito y garantizar la cohesión social. Madrid no puede ser una ciudad a varias velocidades, porque eso pondría en riesgo lo que somos hoy y lo que aspiramos a ser en el futuro.
Marc López, editor y director de Agenda Pública, preguntando al alcalde de Madrid. Foto: Agenda Pública / Tania Sieira
M. L. P.: ¿Cómo debe ser la relación con las otras grandes ciudades de España para que Madrid no sea percibida como una aspiradora, sino como impulsora del crecimiento?
El éxito de Madrid no puede ser el fracaso de España. Primero, porque si España no prospera, Madrid también acabará fracasando. Y segundo, porque como capital de la nación, tenemos una responsabilidad con el conjunto del país. Nuestra relación con otras ciudades debe basarse en lo que yo llamo diálogo competitivo: afrontar problemas comunes conjuntamente y, al mismo tiempo, generar mejores condiciones de vida y crecimiento para todos.
Más allá de ciudades como Bilbao, València, Málaga o Sevilla, que tienen un gran potencial, me preocupa especialmente el entorno de 200 kilómetros alrededor de Madrid. Es clave que estos territorios no vean a la capital como una amenaza, sino como un complemento.
"Nuestra relación con otras ciudades debe basarse en lo que yo llamo diálogo competitivo: afrontar problemas comunes conjuntamente y, al mismo tiempo, generar mejores condiciones de vida y crecimiento para todos"
En términos económicos, hay inversiones industriales que Madrid no puede asumir, pero su crecimiento puede beneficiar a esas zonas. En infraestructuras, no debemos verlas solo como medios de transporte, sino como herramientas para fijar población. Alguien que considere Madrid demasiado grande puede vivir en Segovia y disfrutar de sus ventajas sin renunciar a la conectividad con la capital.
Además, existen oportunidades de colaboración. Por ejemplo, Valladolid busca potenciar su institución ferial, mientras que Madrid cuenta con IFEMA; la proximidad facilita sinergias. Ciudades como València o Toledo, conectadas en alta velocidad con el aeropuerto de Barajas, pueden ser opciones atractivas para inversiones industriales con vocación internacional. El reto es construir esas sinergias y aprovecharlas en beneficio de todos.
M. L. P.: Entonces, ¿Madrid debería ser un área metropolitana o una ciudad-estado como Berlín? Pienso que también lo debería ser Barcelona…
El término ciudad-estado puede llevar a equívocos, porque no buscamos una situación privilegiada. Lo que sí hemos trabajado —y lo hemos hablado con Barcelona— es la necesidad de un marco normativo que nos permita competir a nivel global. Si Berlín, Londres o París tienen un marco específico, Madrid y Barcelona no pueden quedar limitadas.
"El término ciudad-estado puede llevar a equívocos pero lo que sí hemos trabajado —y lo hemos hablado con Barcelona— es la necesidad de un marco normativo que nos permita competir a nivel global"
Este marco normativo no solo beneficiaría a Madrid, sino también a su entorno, ya que nuestra capacidad de competir y crecer se extiende a toda la zona de influencia, en un radio de 200 o 300 kilómetros. Es fundamental contar con herramientas que nos permitan estar a la altura de otras grandes ciudades sin que esto suponga un perjuicio para el resto del país.
R. P.: ¿Siente que a veces no se entiende este papel de Madrid y que incluso se le ponen algunas trabas?
La política debe confrontar modelos distintos, pero esa batalla no puede traducirse en enfrentamientos entre territorios. Que Madrid tenga un modelo diferente al del Gobierno de España no debería llevar a señalarla como culpable. Lo que el Gobierno debería hacer es explicar su propio modelo y dejar que los ciudadanos elijan, en lugar de presentar a Madrid como un problema.
Es paradójico que Madrid nunca haya crecido tanto como en el actual modelo descentralizado. En un Estado centralizado, la capital podría haber parecido más beneficiada, pero, en realidad, Madrid es la mejor prueba de que el sistema autonómico funciona. Ha sabido aprovechar las ventajas del autogobierno para impulsar su desarrollo, y los datos lo demuestran.
Por eso, no tiene sentido decir que Madrid se ha aprovechado del sistema de manera egoísta. La generación de modelos políticos diferentes no puede llevar al señalamiento o a la generación de un caldo de cultivo para decir que Madrid es culpable.
Martínez-Almeida durante la conversación con Agenda Pública. Foto: Agenda Pública / Tania Sieira
M. L. P.: ¿Cómo ve, a nivel local y nacional, la relación con un competidor de derechas?
La relación con Vox ha sido clara y sin complejos. Siempre he dejado claros nuestros principios y convicciones, sin permitir que otros marquen los pactos y acuerdos a los que podemos llegar. Lo digo desde mi experiencia personal: fui alcalde gracias a Vox. Se me criticó duramente por alcanzar acuerdos con ellos, pero siempre he defendido que cualquiera podía revisar las cien medidas pactadas y señalar cuál de ellas no era aceptable dentro de nuestra democracia y nuestro Estado de derecho.
Posteriormente, Vox decidió que yo no era un alcalde en el que mereciera la pena confiar y optó por torpedear acuerdos, como la aprobación de presupuestos en el Ayuntamiento de Madrid. Pocos dirigentes del PP han hablado con tanta claridad sobre Vox como lo he hecho yo, señalando nuestras diferencias.
"Pocos dirigentes del PP han hablado con tanta claridad sobre Vox como lo he hecho yo, señalando nuestras diferencias"
Finalmente, los madrileños decidieron darme la mayoría absoluta, aun con un Vox fuerte en la ciudad. Creo que es un buen ejemplo de que nadie me dice con quién debo pactar ni qué debo acordar. Me guían únicamente mis principios, mis convicciones y mi relación con los ciudadanos. Si Vox pretende que me achante, no lo conseguirá. Al final, serán los ciudadanos quienes decidan.
M. L. P.: ¿Cómo ve a la Barcelona que sale de una situación de diez años de procés en Catalunya? ¿Qué espera de esta Barcelona y de la relación entre las dos ciudades españolas más capaces de competir a nivel global?
Espero que a Barcelona le vaya bien, porque las dos grandes ciudades de España tenemos una responsabilidad importante en el crecimiento de nuestra sociedad. El fenómeno urbano es imparable y cada vez vamos a tener más peso político. Quizás no tanto a nivel competencial y financiero, pero sí en términos de relevancia política. Por tanto, que a Barcelona le vaya bien, también nos permite competir y trabajar juntos. Creo que somos dos ciudades determinantes en el proyecto común que es España.
A partir de ahí, es cierto que Barcelona sale de una situación muy complicada. En primer lugar, por el procés; en segundo, porque el Gobierno municipal de las dos últimas legislaturas ha tomado decisiones que, más allá de la valoración que cada uno pueda hacer, han generado una imagen de Barcelona muy distinta a la de antes.
"Madrid y Barcelona somos dos ciudades determinantes en el proyecto común que es España"
Pocas ciudades han proyectado una imagen de éxito como la Barcelona del 92. Y, sin ánimo de provocar, sino de reflexionar, en una conferencia en Barcelona dije: "Creo que Madrid es la Barcelona del 92 en estos momentos". Una ciudad abierta, libre, cosmopolita, con capacidad de atracción, donde la gente quiere estar. Madrid ha tomado ese relevo.
Pero para Madrid no es bueno que a Barcelona no le vaya bien, ni en términos de proyecto nacional ni de progreso urbano. Por eso espero que le vaya bien. Tengo una buena relación con Collboni. No tiene una situación fácil en el pleno del Ayuntamiento de Barcelona. Se lo dije en su momento: yo tampoco tuve una situación fácil en la legislatura anterior, pero al final los asuntos pueden acabar saliendo adelante.
Ya ha habido un cambio. No es el cambio que yo habría querido para Barcelona desde mi posición política e ideológica. Dicho de otra manera: me gustaría que Dani Sirera fuera el alcalde de Barcelona porque tiene un mejor proyecto para la ciudad. Pero, en cualquier caso, Barcelona está mejor que en las dos legislaturas anteriores. Ahora queda por ver si continúa evolucionando en esa dirección.
M. L. P.: Aunque Dani Sirera hizo bien en votar a Collboni…
Sin duda. Nosotros hicimos ese ejercicio de responsabilidad; muchas veces el Partido Socialista no lo valora, pero espero que los ciudadanos sí que lo hagan. Que no haya un alcalde que haya continuado la vía o la filosofía del procés para Barcelona es un cambio, aunque ideológicamente el alcalde esté más próximo al equipo de Gobierno anterior porque formó parte de él.
El alcalde de Madrid en conversación con Agenda Pública. Foto: Agenda Pública / Tania Sieira
M. L. P.: Hay dos políticos alternativos en España que son el alcalde de Madrid, que es del Atlético de Madrid, y Salvador Illa, que es el Espanyol. ¿Podría suponer esto el principio de un amor con Salvador Illa?
Hay aspectos de Salvador Illa que se pueden valorar positivamente. En primer lugar, que no es independentista. En segundo, algo especialmente importante: cuando se tienen responsabilidades institucionales, hay que respetar las instituciones. Que Illa haya asistido a Fitur por primera vez como presidente de Catalunya me parece un paso adelante positivo.
"Hay aspectos de Salvador Illa que se pueden valorar positivamente"
También considero que la ruptura con el procés no puede hacerse desde una falsa sensación de tranquilidad, sino desde una certeza real. En este sentido, me sorprendió mucho que Illa recibiera a Jordi Pujol en el Palau de la Generalitat. No sé si esa era la reunión adecuada para alguien que quiere abrir una nueva etapa en Catalunya. Recibirle —más allá de los gravísimos casos de corrupción por los que será juzgado junto a su familia— no supone precisamente una ruptura con las políticas que llevaron a Catalunya al borde del abismo. En cualquier caso, serán los catalanes quienes valoren a Salvador Illa.
Dicho esto, valoro positivamente que respete la institucionalidad. La democracia liberal se sostiene sobre las instituciones, y su degradación es el primer síntoma de erosión democrática. Por eso, me parece importante que Illa esté actuando con respeto hacia las instituciones. Ahora bien, los problemas y la deriva de Catalunya no se solucionan con una falsa tranquilidad, sino con políticas reales.
M. L. P.: Antes ha aludido a la inteligencia artificial. ¿Qué puede hacer un ayuntamiento como el de Madrid a la hora de aplicarla para mejorar las políticas y los servicios públicos?
En cuanto a la inteligencia artificial, y de manera general, me preocupa el papel que debe desempeñar la Unión Europea. Estados Unidos tiene su propio proyecto en este ámbito; China también, y Europa aspira a regular la inteligencia artificial. Ahí tenemos un problema. Si no contamos con un proyecto común que nos otorgue una voz y una identidad propia, y nos limitamos a regular lo que viene de fuera, nos veremos en una posición de debilidad. Estoy seguro de que se están haciendo esfuerzos, pero no sabemos exactamente cuáles son. Si existen, deberían comunicarse con claridad desde la Unión Europea en términos de innovación.
"Estados Unidos tiene su propio proyecto en este ámbito; China también, y Europa aspira a regular la inteligencia artificial. Ahí tenemos un problema"
Por otro lado, las aplicaciones de la inteligencia artificial en Madrid son innumerables. Puede parecer una cuestión menor, pero los servicios jurídicos del Ayuntamiento ya la utilizan en gran medida. Por ejemplo, para gestionar los 40.000 pleitos anuales relacionados solo con multas en Madrid.
En términos de seguridad y emergencias, la inteligencia artificial permite prever reacciones ante cada caso concreto y realizar simulaciones para mejorar la respuesta ante incidentes. Esto evita perder un solo segundo en situaciones críticas. También es imprescindible para la toma de decisiones en políticas públicas, ya que facilita el análisis de datos y la elaboración de modelos de simulación. En el ámbito de la movilidad, por ejemplo, es una herramienta esencial.
Además, si queremos seguir creciendo en el sector turístico, atraer visitantes y fomentar su retorno, debemos utilizar la inteligencia artificial para comprender mejor sus preferencias y expectativas. Las aplicaciones en el ámbito de las políticas públicas son prácticamente inabarcables.
Muchas gracias.