

"Si observamos la evolución del PIB de las tres principales áreas del mundo en el primer cuarto del siglo XXI, resulta evidente el significativo aumento de peso de China"Si observamos la evolución del PIB de las tres principales áreas del mundo en el primer cuarto del siglo XXI, resulta evidente el significativo aumento de peso de China. En dólares corrientes, China casi ha igualado ya el PIB de la Unión Europea, alcanzando los 18.700 millones de dólares en 2024, aunque continúa a gran distancia de Estados Unidos con un PIB de más de 29.000 millones de dólares.
"Estados Unidos en 2024 sigue siendo la primera economía del mundo, con un peso de más del 26% del PIB global, tras cambiar en 2012 la tendencia de pérdida de peso global que había iniciado"Como resultado de lo anterior, Estados Unidos en 2024 sigue siendo la primera economía del mundo, con un peso de más del 26% del PIB global, tras cambiar en 2012 la tendencia de pérdida de peso global que había iniciado a principios de los 2000. A continuación, se sitúa China, cuyo PIB supone ya casi el 17% del PIB mundial, cuando en 1990 representaba poco más del 1,5%. El PIB de la UE, la tercera economía del mundo, supone en la actualidad un 17,5% del total porcentaje que lleva descendiendo casi continuamente, desde mediados de los años 2000.
"Si combinamos las perspectivas sectorial y geográfica, en 2025 el dominio de Estados Unidos está precisamente muy concentrado en empresas que se han visto impulsadas por el auge tecnológico"Si combinamos las perspectivas sectorial y geográfica, en 2025 el dominio de Estados Unidos está precisamente muy concentrado en empresas que se han visto impulsadas por el auge tecnológico (o que lo impulsan), aunque la presencia del sector financiero es aún importante; China concentra sus empresas punteras en banca y tecnología y la Unión Europea, a pesar de la pérdida de peso, mantiene su liderazgo en sectores de bienes de lujo, farmacéutico y tecnología industrial, es decir, sectores que eran dominantes en los siglos XIX y XX.


"Europa debe actuar con celeridad. En primer lugar, es necesario que compita con su tamaño y escala, lo cual requiere contar, de una vez, con un verdadero mercado interior"Ante este panorama, Europa debe actuar con celeridad. En primer lugar, es necesario que compita con su tamaño y escala, lo cual requiere contar, de una vez, con un verdadero mercado interior eliminando las barreras existentes a todos los niveles y el exceso de regulación; asimismo ese aumento de tamaño y escala requiere contar con un mecanismo de toma de decisiones eficiente y ágil que sea consistente con esa unidad de mercado. En segundo lugar, ante la evidencia de que Europa está perdiendo la batalla tecnológica, debe plantearse dónde invertir: si conviene hacerlo en infraestructura esencial ya existente, aunque desarrollada por terceros, o si es posible articular alianzas estratégicas y bajo qué condiciones para garantizar un uso seguro de esas infraestructuras. En todo caso, debería concentrarse en nuevos nichos de mercado complementarios a lo ya existente, que permitan explotar sus ventajas comparativas.

Recibe nuestro análisis diario en tu correo
Recibe una alerta diaria en tu teléfono