Hacia un pacto de Estado por la industria del motor: "Si no hacemos nada, esto se pierde"
Europa y España aceleran hacia un futuro incierto. Mientras EE. UU. y China alteran las reglas del comercio mundial, España —segundo productor de coches de la UE— se juega su posición en una industria clave. Renault Group reunió en Madrid a políticos y expertos para lanzar un manifiesto por el futuro del automóvil y reclamar un pacto de Estado que garantice estabilidad y competitividad para el sector.
Planta de ensamblaje de vehículos de Renault en España. | Renault Group
Europa se encuentra en una posición vulnerable al contexto geopolítico y comercial que Estados Unidos y China están tratando de imponer. La política arancelaria de Donald Trump, por un lado, y los subsidios de Xi Jinping, por otro, crean un terreno de juego desigual para los competidores europeos.
Durante años, la Unión Europea y en particular España han sabido moverse a la hora de desarrollar una industria de movilidad que estuviese a la vanguardia. Sin embargo, los retos del presente requieren volver a pensar una nueva estrategia para un sector que aporta cerca de catorce millones de puestos de trabajo en la UE. El momento es especialmente sensible cuando se observa que España es el noveno país que más automóviles produce a nivel mundial y el segundo entre los Veintisiete.
Bajo estas premisas, el pasado viernes, 31 de octubre, Renault Group organizó un encuentro en Madrid con representantes políticos a nivel nacional y europeo junto a diversos expertos. El objetivo, "apoyado por el 73% de los españoles", era promover un pacto de Estado para la industria de la automoción y la difusión de un manifiesto por el futuro del sector.
De país ensamblador a país innovador
El presidente director general de Renault Group Iberia y presidente de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac), Josep María Recasens, puso el foco en que España tiene una industria potente y de enorme relevancia, aunque también el desafío de "ponernos en marcha y activarnos" porque, "si no hacemos nada, esto se pierde".
Aparte de reivindicar "la confianza y estabilidad" que deben existir en el sector "más allá de los ciclos electorales", el ejecutivo pidió crecer en "la fabricación de coches eléctricos", dado que "el 95% del valor del automóvil en España depende del coche de combustión". En esta transformación, según relató, también hay que impulsar "el ecosistema industrial", con el fin de "diversificar proveedores y apostar por el I+D", y también es conveniente una "reforma fiscal" que contribuya a combatir "la incertidumbre que atraviesa el sector". Solo así, España saldrá "del foco de ensamblaje para convertirse en un país innovador".
El acto incluyó una ponencia con representantes políticos y empresariales. Foto: Imagen cedida
Vehículos made in China
La economista Judith Arnal, investigadora sénior asociada del Real Instituto Elcano, entró de lleno en los datos económicos del sector y valoró que la automoción es determinante para la Unión Europea: "Equivale el 7% del PIB y genera casi catorce millones de puestos de empleo". Además, en términos de innovación, "la industria representa 60.000 millones de euros en gasto en I+D".
La también consejera del Banco de España explicó que, en el último año, España ha tenido un mayor desempeño en cuanto a registros de coches. Sin embargo, incidió en que se están empezando a ver algunas "señales de alerta". "Las exportaciones españolas a EE. UU. cayeron un 30% en términos interanuales". Y la cifra global "cayó un 9,3%", con una diminución del 2% atribuible directamente al sector automovilístico. "Son tendencias que deberían preocuparnos", abundó.
"Los vehículos eléctricos chinos llegan a ser un 40% más baratos que los vehículos europeos con la misma tecnología"
En cuanto a la perspectiva geopolítica, la investigadora afirmó que "el sector de la automoción nos puede ayudar a entender las tendencias geopolíticas del momento tanto con EE. UU. como con China". Hoy, según desgranó, China es el principal fabricante de los coches importados en Europa, quizá porque sus automóviles "llegan a ser un 40% más baratos que los vehículos eléctricos europeos". Esto se debe, de acuerdo con la economista, al "apoyo del Gobierno chino a la industria de vehículos eléctricos con distintos mecanismos", como "préstamos", "financiación preferencial" o "suministro gubernamental de materias estratégicas". Y a pesar de la respuesta arancelaria de la UE, "los vehículos eléctricos chinos continuaron siendo ligeramente más baratos" porque "hay determinados movimientos, como la integración vertical, que hacen que la industria china se pueda beneficiar de economías de escala".
Para dar un vuelco a esta situación desfavorable, Arnal propuso varias alternativas. Desde "aumentar la contratación pública en el sector" hasta ponerse a la vanguardia de la legislación, apuntando que "no se trata de esperar a todas las regulaciones europeas" y que "España puede aprender mucho de los países escandinavos".
La economista Judith Arnal durante el acto. Foto: Imagen cedida
Los ciudadanos piden apoyo al sector del automóvil
Con el fin de medir el grado de implicación y de preocupación de la ciudadanía sobre el sector automovilístico, Ramón Mateo, socio de la consultora beBartlet, analizó una encuesta reciente realizada por Cluster17. Según detalló, hay una correlación entre el mapa económico y la percepción ciudadana, ya que "solo el 5% de los españoles cree que la situación del sector automovilístico sea buena". Frente a este presente y a unas expectativas que no son mejores, valoró que el futuro "invita a la reflexión y la necesidad de actuar".
A este respecto, Mateo remarcó que "el 44% de las personas considera que el vehículo de combustión seguirá siendo mayoritario". Esta visión no es heterogénea, porque "las personas con menos renta son las menos optimistas" y, en sus propias palabras, esto obligaría a "replantearse el futuro del sector".
Desde una perspectiva política, "el 62% de los ciudadanos piensa que no se está haciendo lo suficiente para apoyar al sector" y, además, "reclama un papel más importante de los poderes públicos". "Este parecer es transversal", puesto que todos los grupos de votantes —salvo los del PNV— coinciden en esta valoración. "A partir de la demanda de una mayor ambición, más del 70% de los españoles estaría a favor de un pacto de Estado por la automoción", una perspectiva con "consenso total entre todas las sensibilidades políticas", concluyó Mateo, para dar paso al coloquio entre los representantes políticos.
Flexibilidad con el fin de los coches de combustión
Los eurodiputados Susana Solís Pérez (EPP) y Nicolás González Casares (S&D) y el director de Relaciones Institucionales de Renault Group, Ignacio Rodríguez-Solano, compartieron su preocupación por el futuro de un sector estratégico para España y Europa, si bien aportaron recetas algo distintas para abordar su crisis.
"Si tenemos que ponernos de acuerdo en algunas flexibilidades, busquémoslas"
González Casares reconoció la dependencia de España de las energías fósiles y quiso resaltar las oportunidades del vehículo eléctrico. Su propuesta tendió puentes, pidiendo que, "si tenemos que ponernos de acuerdo en algunas flexibilidades, busquémoslas". También reclamó objetivos claros: "Cualquier señal de duda va a ser usada por nuestros competidores". El marco europeo, añadió, "tiene que pasar por que las ayudas públicas lleguen a las personas que lo necesitan".
"Pragmatismo" fue lo que pidió Susana Solís porque, como comparten "la sociedad, fabricantes y sindicatos", "no llegamos" al objetivo de acabar con el uso de vehículos de combustión en 2035. También expresó sus dudas con el propósito del año 2030, la "meta intermedia" de reducir en un 50% las emisiones de CO₂ producidas por los coches. A este respecto, Solís subrayó que "el 2030 es pasado mañanay necesitamos seguridad jurídica para las empresas".
Los europarlamentarios Nicolás González Casares (S&D) y Susana Solís Pérez (EPP). Foto: Imagen cedida
En este sentido, la eurodiputada popular trasladó al socialista González Casares que "tenemos que estar de acuerdo en muchas cosas". "Hay que apoyar la electrificación y hay que impulsar medidas como los supercréditos, que ayuden a mejorar los objetivos", propuso. También destacó la importancia de los híbridos enchufables, que son "necesarios como tecnología para esta transición", y habló de la urgencia de acotar la producción automovilística con un porcentaje de productos fabricados en Europa (made in Europe). Esta última idea la compartió González Casares, si bien matizando que "habrá dificultades para ponerse de acuerdo entre los fabricantes".
Como representante del sector del motor, Rodríguez-Solano aplaudió "muchos espacios comunes". Apelando nuevamente a la urgencia, dado que "el partido nos lo estamos jugando hoy aquí", reivindicó "el concepto de flexibilidad". Como señaló, la flexibilidad consistiría en buscar fórmulas mixtas que permitan transformar la industria y generar la infraestructura necesaria para "llegar a las dos bolas de partido en 2030 y 2035". "En juego está la diferencia entre ser un mercado y ser un mercado con un hub tecnológico", zanjó.
El director de Relaciones Institucionales del Grupo Renault, Ignacio Rodríguez-Solano y el consultor de beBartlet Ramón Mateo. Foto: Imagen cedida
Hacia una industria fuerte
María Canal, portavoz y jefa de prensa de la Representación de la Comisión Europea en España, fue la encargada de ampliar la visión europea. "La Comisión está muy orgullosa de su industria automovilística", aseguró, antes de citar al comisario Stéphane Séjourné, quien ha alertado de que la industria del motor "está en peligro de muerte".
La portavoz hizo un repaso del papel de las instituciones europeas en su afán por reactivar esta industria. Como recordó, "la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, decidió iniciar el diálogo estratégico con el sector de automóvil" y, además, "se está trabajando el plan de acción para la industria avanza en varias líneas: innovación y digitalización". Por último, aludiendo a las cadenas de suministro, enfatizó que "se está negociando con China" a fin de buscar las mejores condiciones para Europa.
La portavoz y jefa de prensa de la Representación de la Comisión Europea en España, María Canal. Foto: Imagen cedida
El acto concluyó con la presentación del manifiesto por el sector de la automoción, valorado por Ignacio Rodríguez-Solano como "un primer paso" y "un llamamiento a seguir trabajando" porque "a partir de aquí, vamos a tener que seguir haciendo muchas más cosas".
El documento propone un diagnóstico de características similares al planteado por los ponentes, destacando que "la industria del automóvil es motor de crecimiento y prosperidad, pilar fundamental de nuestra economía". Dentro de este contexto, y asumiendo la existencia de gran cantidad de retos, se desarrolla la intención de consolidar el papel de España como "protagonista en la automoción de Europa". Con tal fin, se pueden resumir sus conclusiones en cinco puntos:
Urge reforzar la industria automovilística como motor de crecimiento, empleo y bienestar.
Existe un consenso político, empresarial y social favorable a ese impulso.
El sector necesita una agenda estratégica basada en la transformación, el talento y la estabilidad regulatoria.
Es clave un diálogo entre Gobierno, empresas y fuerzas políticas para acordar medidas de modernización, innovación y atracción de inversión.
España tiene el potencial para liderar en Europa la transición hacia una movilidad competitiva y sostenible.
En línea con estos propósitos, el presidente y director de la división en España y Portugal del Renault Group, Josep María Recasens, vislumbró el objetivo de "ponernos en marcha y activarnos" porque, "si no hacemos nada, esto se pierde". El directivo habló de la importancia de "salir del foco de ensamblaje para convertirse en un país innovador".
El encuentro, que es fruto de un proceso de diálogo con distintos actores sociales, dejó patente la necesidad de definir una hoja de ruta común para el sector. La transición hacia una automoción más sostenible y competitiva no se limita al ámbito nacional, sino que forma parte del debate europeo sobre autonomía industrial y política económica. Reforzar la cooperación entre instituciones, empresas y ciudadanía será clave para situar a España en esa estrategia compartida.
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