Viernes, 31 de julio de 2026
THE ECONOMIST: ¿ALERTA DE CRISIS?

La burbuja de la IA podría borrar 35 billones de dólares de la economía

La ex economista jefe del FMI, en abierto para España de la mano de 'Agenda Pública' y 'The Economist', alerta de que el mundo se ha vuelto peligrosamente más dependiente de las acciones estadounidenses. Gita Gopinath advierte de que esta burbuja podría liquidar “el equivalente al 70% del PIB estadounidense”, con consecuencias globales mucho más graves que en la crisis de las puntocoms.

Gita Gopinath Gita Gopinath 21 de octubre de 2025
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Gita Gopinath, profesora de Economía en la Universidad de Harvard. | Ilustración: Dan Williams / The Economist
Gita Gopinath, profesora de Economía en la Universidad de Harvard. | Ilustración: Dan Williams / The Economist
El mercado bursátil estadounidense ha experimentado fluctuaciones últimamente debido al recrudecimiento de las tensiones comerciales, pero se mantiene cerca de su máximo histórico. El auge, impulsado por el entusiasmo en torno a la inteligencia artificial, ha suscitado comparaciones con la exuberancia de finales de la década de los noventa, que culminó con el estallido de la burbuja de las puntocoms en el año 2000. Aunque es innegable que la innovación tecnológica está transformando las industrias y aumentando la productividad, los inversores tienen buenas razones para temer que el actual repunte pueda estar preparando el terreno para otra dolorosa corrección del mercado. Sin embargo, las consecuencias de tal colapso podrían ser mucho más graves y de alcance más global que las que se sintieron hace un cuarto de siglo.

En el centro de esta preocupación se encuentra la enorme exposición, tanto nacional como internacional, a las acciones estadounidenses. Durante la última década y media, los hogares estadounidenses han aumentado significativamente sus participaciones en el mercado de valores, animados por los fuertes rendimientos y el dominio de las empresas tecnológicas estadounidenses. Los inversores extranjeros —especialmente europeos—, han invertido capital en acciones estadounidenses por las mismas razones, al tiempo que se han beneficiado de la fortaleza del dólar. Esta creciente interconexión significa que cualquier caída brusca de los mercados estadounidenses tendrá repercusiones en todo el mundo.

"El crecimiento mundial podría verse reducido un 3,5%, lo que equivale a un impacto que reduce en un 2% el PIB mundial"
Para poner en perspectiva el impacto potencial, calculo que una corrección del mercado de la misma magnitud que la caída de las puntocoms podría acabar con más de 20 billones de dólares en riqueza para los hogares estadounidenses, lo que equivale aproximadamente al 70% del PIB estadounidense en 2024. Esto es varias veces mayor que las pérdidas sufridas durante la crisis de principios de la década de los 2000. Las implicaciones para el consumo serían graves. El crecimiento del consumo ya es más débil que antes de la caída de las puntocoms. Una crisis de esta magnitud podría reducirlo en 3,5 puntos porcentuales, lo que se traduciría en un impacto de dos puntos porcentuales en el crecimiento global del PIB, incluso antes de tener en cuenta la caída de la inversión.


Las repercusiones a nivel mundial serían también muy graves. Los inversores extranjeros podrían sufrir pérdidas patrimoniales superiores a quince billones de dólares, lo que equivale aproximadamente al 20% del PIB del resto del mundo. A modo de comparación, el estallido de la burbuja puntocom provocó pérdidas extranjeras de alrededor de dos billones de dólares, lo que equivale aproximadamente a cuatro billones de dólares actuales y menos del 10% del PIB del resto del mundo en ese momento. Este marcado aumento de los efectos secundarios pone de relieve la vulnerabilidad de la demanda mundial ante las crisis originadas en Estados Unidos.

Por qué este escenario de crisis es nuevo

Históricamente, el resto del mundo ha encontrado cierto amparo en la tendencia del dólar a subir durante las crisis. Esta "huida hacia la seguridad" ha ayudado a mitigar el impacto de la pérdida de riqueza denominada en dólares sobre el consumo extranjero. La fortaleza del dólar ha proporcionado durante mucho tiempo un seguro global, a menudo apreciándose incluso cuando la crisis se origina en Estados Unidos, ya que los inversores buscan refugio en activos en dólares.

Sin embargo, hay razones para creer que esta dinámica podría no mantenerse en la próxima crisis. A pesar de las expectativas fundadas de que los aranceles estadounidenses y la política fiscal expansionista reforzarían el dólar, este se ha depreciado frente a la mayoría de las principales monedas. Aunque esto no supone el fin del dominio del dólar, sí refleja la creciente inquietud de los inversores extranjeros sobre la trayectoria de la moneda. Cada vez más, se están protegiendo contra el riesgo del dólar, en señal de una disminución de la confianza.

Este nerviosismo no es arbitrario. La percepción de la fortaleza y la independencia de las instituciones estadounidenses, en particular de la Reserva Federal, desempeña un papel crucial en el mantenimiento de la confianza de los inversores. Sin embargo, los recientes desafíos legales y políticos han puesto en tela de juicio la capacidad de la Fed para operar libre de presiones externas. Si estas preocupaciones se agravan, podrían erosionar aún más la confianza en el dólar y, en general, en los activos financieros estadounidenses.

"Con la deuda pública en máximos históricos, la capacidad de generar estímulos fiscales para apoyar a la economía sería mucho más limitada que en otras ocasiones"
Además, a diferencia de lo que ocurrió en el año 2000, el crecimiento se enfrenta a fuertes vientos en contra, avivados por los aranceles estadounidenses, los controles de exportación de minerales críticos por parte de China y
la creciente incertidumbre sobre el rumbo del orden económico mundial. Con los niveles de deuda pública en máximos históricos, la capacidad de utilizar estímulos fiscales, como se hizo a comienzos de siglo para apoyar la economía, sería limitada.

Para agravar la situación y aumentar el riesgo general, se suma la escalada de las guerras arancelarias. Nuevas medidas arancelarias de represalia entre Estados Unidos y China perjudicarían no solo su comercio bilateral, sino también el comercio mundial, ya que casi todos los países están expuestos a las dos mayores economías del mundo a través de complejas cadenas de suministro. En términos más generales, evitar decisiones políticas caóticas o impredecibles, incluidas aquellas que amenazan la independencia de los bancos centrales, es fundamental para prevenir un colapso del mercado.

Más allá de EE. UU. y China

Mientras tanto, es importante que el resto del mundo genere crecimiento. El problema no es tanto el desequilibrio comercial como el desequilibrio del crecimiento. Durante los últimos quince años, el crecimiento de la productividad y los fuertes rendimientos se han concentrado en unas pocas regiones, principalmente en Estados Unidos. Como resultado, las bases de los precios de los activos y los flujos de capital se han vuelto cada vez más estrechas y frágiles.

Si otros países pudieran fortalecer el crecimiento, eso ayudaría a corregir el desequilibrio y situaría a los mercados mundiales en una posición más sólida.

En Europa, por ejemplo, completar el mercado único y profundizar la integración podría abrir nuevas oportunidades y atraer inversiones. Los premios Nobel de Economía de este año ofrecen una valiosa receta para el crecimiento impulsado por la innovación. Hay señales alentadoras de que el capital está comenzando a fluir de nuevo hacia los mercados emergentes y otras regiones. Sin embargo, esta tendencia podría estancarse a menos que esas economías demuestren que son capaces de generar un crecimiento constante.

En resumen, es poco probable que una caída del mercado hoy en día dé lugar a una recesión económica breve y relativamente benigna como la que siguió al estallido de la burbuja puntocom. Ahora hay mucha más riqueza en juego y mucho menos margen de maniobra política para suavizar el impacto de una corrección. Las vulnerabilidades estructurales y el contexto macroeconómico son más peligrosos. Debemos prepararnos para consecuencias globales más graves.
Gita Gopinath
Gita Gopinath
Profesora de Economía en la Universidad de Harvard
Es una de las voces más relevantes en el mundo de la economía. Entre 2022 y 2025 fue la subdirectora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), institución de la que también fue economista jefe. Después de esta etapa, regresó a Harvard para impartir clases de Macroeconomía y Finanzas Internacionales.
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