

"El gigante asiático observa en silencio cómo Europa debilita su principal herramienta de descarbonización industrial"Pensemos en el ETS como en las entradas de un festival: Bruselas emite un número limitado de derechos de emisión, uno por cada tonelada de CO2 liberada, y solo quien tiene entrada puede acceder al recinto, es decir, al mercado de carbono. Cada año la oferta se reduce a un ritmo fijo, anunciado con antelación, así que cada vez circulan menos derechos y, en consecuencia, los precios suben (igual que las entradas de un festival). Las centrales eléctricas y las industrias más intensivas en energía (acero, cemento, química, aviación, transporte marítimo) necesitan un derecho por cada tonelada que emiten. Cuanto más escasa es la oferta, más sube el precio de reventa, lo que empuja a las empresas a invertir en tecnología baja en carbono antes que seguir pagando por los derechos.
"Los responsables políticos han convertido el ETS en el chivo expiatorio de los problemas que ellos mismos han causado"Al mismo tiempo, algunos Estados miembros, como Italia o Polonia, han convertido el ETS en la cabeza de turco de sus problemas. Culparon al ETS de la subida de los precios de la energía, cuando el verdadero motivo fue el encarecimiento del gas por la guerra, que disparó los precios y alimentó la inflación. Los mismos responsables políticos también han fingido que el ETS era el responsable de que las siderúrgicas vieran caer su demanda y peligraran puestos de trabajo cuando lo que había y hay detrás es la sobreproducción de acero chino que inunda el mercado europeo.
"Para una parte de la industria europea, desgastada tras años de costes energéticos altos, la flexibilidad añadida supone un alivio"El primer motor de coste es la energía, que tiene un origen muy concreto: la dependencia europea del gas y el petróleo importados. Esta exposición proviene de la ruptura con el gas ruso tras la invasión de Ucrania y ahora se ha visto agravada por los vaivenes de la política exterior estadounidense, sobre todo en Irán. El ETS no es el responsable de ese coste. De hecho, mientras los precios de la energía se disparaban por esas mismas tensiones geopolíticas, el precio del carbono se mantuvo estable. La Agencia Internacional de la Energía estima que la UE ha ahorrado 51.400 millones de euros en importaciones de combustibles fósiles en 2025 gracias a las renovables y a la política europea. España es un buen ejemplo: gracias al peso de las renovables en su 'mix' energético, ha pagado hasta siete veces menos por la electricidad que Italia, que sigue dependiendo en gran medida del gas para mantener su industria en marcha y sus hogares calientes.
"Alcanzar el objetivo de emisiones de 2040 puede salir ahora más caro de lo que habría salido de haber actuado a tiempo"La propuesta de la Comisión es solo el primer paso para reformar la norma. El expediente pasa ahora al Consejo y al Parlamento, que definirán sus posiciones en diciembre, con el primer trimestre de 2027 como fecha límite para que las tres instituciones cierren un acuerdo. Será un esfuerzo considerable, aunque no imposible, sobre todo con las elecciones clave que se avecinan, no solo en España, sino también en Francia, Italia, Polonia y otros países. Los veintisiete gobiernos distan mucho de ser unánimes: unos impulsan recortes de emisiones más profundos y otros quieren aguar aún más el sistema. El Parlamento Europeo, por su parte, no ha logrado formar mayorías estables en los últimos meses.


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