Martes, 28 de julio de 2026
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Irlanda asume las riendas del Consejo de la UE: seis meses que marcarán seis años

Dublín tendrá la presidencia rotatoria del Consejo de la UE en un momento crítico para dos negociaciones: la del mercado de capitales y la del futuro presupuesto de la Unión. El corresponsal en Bruselas Nacho Alarcón explica los distintos retos irlandeses en este periodo, a los que se añadirán los primeros meses de entrada en vigor del polémico Pacto de Migración y Asilo.

Nacho Alarcón Nacho Alarcón 29 de junio de 2026
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El primer ministro irlandés, Micheál Martin, en Bruselas. | Hatim Kaghat / Zuma Press / Europa Press
El primer ministro irlandés, Micheál Martin, en Bruselas. | Hatim Kaghat / Zuma Press / Europa Press
Esta semana la República de Irlanda asume la presidencia rotatoria del Consejo de la Unión Europea, por lo que llevará las riendas de la institución que aúna a todos los Estados miembros hasta finales de año. Se trata de un semestre clave, con tres grandes dosieres en los que Dublín tendrá que jugar un papel muy activo y que marcarán buena parte del éxito o fracaso de la actual legislatura.

"Irlanda llevará las riendas de la institución que aúna a todos los Estados miembros hasta finales de año"
Por un lado, está la negociación del próximo marco financiero plurianual (MFP) para el periodo 2028-2034. António Costa, presidente del Consejo Europeo, tiene el objetivo de alcanzar un acuerdo antes de que termine el año. Eso significa que los irlandeses tienen un papel central en conseguir cerrar el pacto. Una fuente diplomática explica que todavía las negociaciones se encuentran en un punto "duro, táctico", con muchos rechazos frontales. Irlanda tendrá que ir suavizando los ánimos y preparando el terreno para tres cumbres que serán fundamentales.

La primera será la cumbre de octubre, cuando el equipo de Costa ha marcado que Dublín presentará una nueva caja de negociación o negobox, que sustituirá a la que ha sido presentada por la presidencia chipriota e inmediatamente destripada por las capitales de forma casi despiadada. Como tiene que ser, explica otra fuente. Es el destino de las primeras cajas de negociación: ser odiadas públicamente. Irlanda tiene el trabajo de unir posiciones. Los recortes son inaceptables: demasiado pequeños a ojos de los frugales, los países ricos del norte, que critican que la presidencia chipriota haya recortado únicamente un 2% la propuesta inicial de la Comisión Europea.

Dublín sabe que tiene que navegar con cuidado entre las oposiciones actuales. Recortar más para ganarse al norte puede llevar a la firme oposición del grupo más grande de Estados miembros, los llamados "amigos de la cohesión", que defienden las partidas clásicas del MFP y que se encuentran bastante cohesionados y organizados. Varias fuentes diplomáticas apuntan a que la única solución posible es presentar de cara a esa cumbre de octubre una nueva propuesta de recursos propios, es decir, impuestos europeos que van directos a financiar el MFP. Una fuente sueca ya se ha mostrado más que escéptica respecto a que eso pueda resolver el actual choque.

"Recortar más para ganarse al norte puede llevar a la firme oposición del grupo más grande de Estados miembros, los llamados «amigos de la cohesión»"
El presupuesto que ha planteado la Comisión es mucho mayor que el actual si no se tiene en cuenta el impacto económico del Fondo de Recuperación que se creó durante la pandemia de coronavirus, y si no se tiene en cuenta el pago de intereses de la deuda que se emitió para financiar ese Fondo. Eliminando ese pago de la deuda, el futuro MFP es solamente un 0,02% mayor que el actual. Sin embargo, resolver esta ecuación es extremadamente difícil.

Más allá de octubre, la presidencia irlandesa tendrá dos intentos más: una reunión informal de jefes de Estado y de Gobierno que se celebrará en la isla a principios de noviembre y el Consejo Europeo formal de finales de diciembre, la cita clave.

Reformas económicas

El otro ámbito en el que la presidencia irlandesa tiene mucho trabajo es la reforma del mercado de capitales, con la presión añadida que ejerce el grupo E6 de grandes economías europeas, es decir, Alemania, Francia, Italia, España, Países Bajos y Polonia, que tienen una clara hoja de ruta y exigen avanzar en las reformas. La semana pasada, en una entrevista con el Financial Times, Micheál Martin, primer ministro irlandés, aseguró que hay un 80% de acuerdo respecto a los planes del E6. Pero el 20% restante es lo que ha justificado el bloqueo durante muchos años.

De hecho, y aunque Martin ha explicado que hay "formas de aterrizar" el acuerdo, Dublín ha ejercido un papel muy activo en el bloqueo de cualquier acuerdo de la Unión de los Mercados de Capitales, hoy rebautizada como Unión de Ahorros e Inversiones (SIU), que, como piedra de toque, tendría una centralización de la supervisión en manos de la ESMA en París, algo que Irlanda nunca ha querido por miedo a perder el control y no poder seguir siendo una auténtica meca de la inversión financiera extranjera.

"Micheál Martin, primer ministro irlandés, aseguró que hay un 80% de acuerdo respecto a los planes del 'E6'"
Dublín ha ofrecido un regulador ágil, flexible y rápido, e impuestos muy bajos. El SIU eliminaría uno de los pilares de su modelo de negocio. No ha sido únicamente un problema para Irlanda: muchos otros Estados miembros pequeños consideran que, si no tienen la capacidad de ser atractivos por la vía de su regulador, perderán posibles clientes en favor de las grandes economías de la Unión Europea.

Ampliación, energía e inmigración

Más allá del dosier económico, la presidencia irlandesa tiene el objetivo de alcanzar acuerdos en otros ámbitos importantes. Por ejemplo, en energía, tiene el objetivo de concluir las negociaciones respecto al Paquete de Redes Europeas, una ambiciosa reforma de las infraestructuras energéticas de la Unión, para el que Bruselas y Dublín quieren tener un acuerdo antes de que termine el año.

La presidencia irlandesa también tendrá un papel activo en el dinámico debate sobre la ampliación, donde están ocurriendo muchas cosas: se han abierto ya negociaciones con Ucrania y Moldavia, mientras Montenegro se encuentra prácticamente a las puertas del club. Mientras tanto, se acumulan ideas para hacer la ampliación más viable políticamente para los habituales ampliófobos, aquellos Estados miembros menos entusiastas por agrandar la UE. Por ejemplo, el Gobierno alemán ha planteado un rol especial de observador para Ucrania, mientras se avanza también en ideas como un periodo transitorio en el que los nuevos miembros no tengan poder de veto en algunos ámbitos que requieren unanimidad, como, por ejemplo, la política exterior y de seguridad.

"Todo el sistema descansa sobre la confianza mutua entre Estados miembros que se quebró durante la crisis migratoria de 2015 y 2016"
Por último, Dublín presidirá los primeros meses de aplicación del Pacto de Migración y Asilo, que analistas y fuentes involucradas coinciden en identificar como una etapa clave. Todo el sistema, que se acordó durante la presidencia española en 2023, descansa sobre la confianza mutua entre Estados miembros que se quebró durante la crisis migratoria de 2015 y 2016. Para asegurar el buen funcionamiento del nuevo Pacto, es fundamental mantener una cooperación leal entre las capitales, un trabajo en el que la presidencia irlandesa se tendrá que aplicar a fondo al mismo tiempo que los Gobiernos se dividen por el corrosivo debate respecto a los centros de deportación fuera de territorio comunitario y la intención de diecinueve Estados miembros de que la iniciativa sea financiada con fondos europeos.
Nacho Alarcón
Nacho Alarcón
Corresponsal en Bruselas y experto en política europea
Corresponsal en Bruselas de 'El Confidencial' y autor de la 'newsletter' de asuntos europeos Nexo Europa. Premio de periodismo europeo Salvador de Mariaga 2024.
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