Miércoles, 23 de septiembre de 2026
TRAS LA CRISIS

Hoy vota el Marruecos que España necesita entender

Marruecos vota este 23 de septiembre para renovar la Cámara de Representantes tras una campaña atravesada por el empleo, la vivienda, la sanidad y el coste de la vida. Darío Salinas Palacios, cofundador de Kartex Risk, recorre la modernización económica y territorial de Marruecos y los límites del poder que pasa por las urnas. "La transformación interna del país está ligada a esa inserción exterior", escribe.

Darío Salinas Palacios Darío Salinas Palacios 23 de septiembre de 2026
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Parlamento de Marruecos (Rabat). | Taha aah
Parlamento de Marruecos (Rabat). | Taha aah
Este miércoles 23 de septiembre Marruecos celebra elecciones legislativas. De las urnas saldrá una nueva Cámara de Representantes y, después, el Gobierno que gestionará buena parte de las políticas públicas durante los próximos años. Hay 15,8 millones de electores inscritos para cubrir 395 escaños. De ellos, el 45% pertenece al medio rural. En el plano demográfico, los mayores de sesenta años representan el 29%; los jóvenes de entre dieciocho y veinticuatro años, apenas el 4%. La inscripción no es automática, por lo que ese 4% no equivale a su peso demográfico. Los electores marroquíes residentes en el extranjero pueden participar mediante voto por procuración, encargando el voto a un elector inscrito en Marruecos.

La crisis de Ceuta alteró durante unas semanas la precampaña y volvió a situar Ceuta y Melilla en el debate español. Conforme se han acercado las elecciones, sin embargo, han ganado peso problemas mucho más próximos a la vida cotidiana marroquí, como lo son el empleo, la vivienda, la sanidad, la educación y el coste de la vida. Son cuestiones que afectan con especial intensidad a una generación joven muy visible en las movilizaciones del último año y, al mismo tiempo, poco presente en el registro electoral.

"Han ganado peso problemas mucho más próximos a la vida cotidiana marroquí, como lo son el empleo, la vivienda, la sanidad, la educación y el coste de la vida"
Estos comicios llegan después de varios años de transformación económica y territorial. La economía creció un 4,9% en 2025, frente al 4,4% revisado para 2024, apoyada en la demanda interna y en la recuperación agrícola. Marruecos exporta automóviles, amplía sus infraestructuras portuarias y ferroviarias y prepara junto con España y Portugal el Mundial de 2030. A nivel político, existe una incógnita respecto a cómo ese proceso se traduce en empleo, servicios públicos y oportunidades para territorios y grupos sociales que parten de posiciones muy diferentes.

El poder que sí pasa por las urnas

La Constitución de 2011, aprobada después de las movilizaciones del Movimiento 20 de Febrero, amplió las competencias del Ejecutivo y del Parlamento. El rey debe nombrar al jefe del Gobierno entre los miembros del partido que haya obtenido la primera posición en las elecciones a la Cámara de Representantes. El Ejecutivo dirige la Administración y dispone de capacidad de actuación en numerosas políticas económicas y sociales.

"Las elecciones determinan quién gobierna y con qué apoyos, pero no todas las políticas están sometidas al mismo grado de alternancia"
Ese margen está condicionado por unas competencias muy amplias de la monarquía. Mohamed VI preside el Consejo de Ministros, donde se deliberan las orientaciones estratégicas de la política del Estado, las líneas generales del proyecto presupuestario, determinados nombramientos y los asuntos militares, entre otras materias. Las elecciones determinan quién gobierna y con qué apoyos, pero no todas las políticas están sometidas al mismo grado de alternancia.

El Gobierno saliente de Aziz Akhannouch se apoya desde 2021 en una coalición formada por el Reagrupamiento Nacional de Independientes (RNI), el Partido Autenticidad y Modernidad (PAM) y el Istiqlal. Entre las fuerzas de oposición, el Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), de orientación islamista, trata de recuperar parte del terreno perdido tras quedar reducido a 13 escaños en 2021, después de haber obtenido 125 en 2016. El relevo de partidos y las alianzas parlamentarias importan, aunque se produzcan dentro de una arquitectura en la que la monarquía conserva una capacidad de dirección muy superior a la de las monarquías parlamentarias europeas.

Esta distribución formal no agota el funcionamiento del poder. El majzén es un término histórico que hoy se emplea, con sentidos distintos según los autores, para referirse a redes políticas, administrativas, económicas y territoriales vinculadas a la monarquía. No es una institución paralela. Más bien recuerda el hecho de que en Marruecos la influencia y la intermediación no circulan únicamente a través de partidos e instituciones representativas.

"En Marruecos la influencia y la intermediación no circulan únicamente a través de partidos e instituciones representativas"
Dentro de la competición electoral destaca una fuerte dimensión territorial. En muchas circunscripciones pesan las trayectorias personales, las redes profesionales o familiares y la capacidad de determinados notables para mediar entre Administración y población. Del mismo modo, el peso del electorado rural mantiene la relevancia de esas formas de implantación. Ese reparto del poder delimita el terreno sobre el que será juzgado el próximo Gobierno: política exterior, seguridad o Sáhara Occidental muestran mayor continuidad entre legislaturas; empleo, sanidad, educación, vivienda, protección social o inversión territorial dependen más de la acción gubernamental.

La geografía desigual de la modernización

El territorio sobre el que se celebran estas elecciones ha cambiado con rapidez. El censo de 2024 situó la población en 36,8 millones de habitantes y la tasa de urbanización en el 62,8%. Casablanca sigue concentrando buena parte de la actividad empresarial y financiera, mientras el norte ha adquirido un peso industrial y logístico mucho mayor que hace dos décadas.

Uno de los mejores ejemplos de esa evolución está en Tánger. Tanger Med movió en 2025 11,1 millones de TEU, la unidad equivalente a un contenedor estándar de veinte pies, y unos 161 millones de toneladas de mercancías. Es casi el doble de los 5,66 millones de TEU gestionados por Valenciaport ese mismo año. Las terminales del complejo canalizaron además la exportación de casi 455.000 vehículos producidos por Renault/SOMACA y Stellantis en Marruecos. Puerto, zonas industriales y conexiones terrestres forman hoy un corredor que se prolonga hacia Kenitra y Casablanca y que está estrechamente integrado con las cadenas productivas europeas.

Su especialización productiva no se limita al automóvil. Marruecos fue en 2024 el segundo productor mundial de roca fosfática, después de China. Los fosfatos conectan cuencas mineras del interior con complejos industriales y puertos y ocupan una posición central en la economía minera y química del país. Esa fortaleza depende también de energía e insumos procedentes del exterior.

"Las desigualdades tampoco se ordenan simplemente entre costa e interior o entre campo y ciudad"
En espacios de oasis como Tata, las posibilidades económicas están condicionadas por el agua, la agricultura y la salida de población joven. En el Souss, la agricultura exportadora y el turismo sostienen una economía más dinámica, aunque sometida a una fuerte presión hídrica. Las desigualdades tampoco se ordenan simplemente entre costa e interior o entre campo y ciudad: las áreas metropolitanas concentran servicios avanzados y empleo cualificado, pero también periferias con problemas de vivienda y mercados laborales difíciles.

Según la encuesta laboral del Haut-Commissariat au Plan (HCP), en el segundo trimestre de 2026, la participación laboral era del 66,5% entre los hombres y del 18,1% entre las mujeres. Entre los jóvenes de 15 a 24 años era del 22,9%; entre los activos de esa edad, el desempleo estricto alcanzaba el 27,2%, frente al 9,5% nacional. El HCP estrenó en 2026 una metodología distinta, por lo que estas tasas no deben compararse directamente con la antigua serie.

El salario mínimo da otra escala a las preocupaciones materiales. Desde enero, el salario mínimo interprofesional garantizado (SMIG) del sector privado no agrícola es de 17,92 dirhams por hora. Tomando la referencia habitual de 191 horas mensuales, equivale a unos 3.423 dirhams brutos al mes, alrededor de 313 euros al cambio del 22 de septiembre. Es una conversión nominal, no una comparación de poder adquisitivo, pero ayuda a entender por qué los precios, el empleo y los servicios públicos ocupan tanto espacio en la campaña.

"Que los jóvenes representen apenas el 4% de los inscritos no describe, por tanto, a una generación simplemente despolitizada; muestra también su distancia respecto de los canales partidistas tradicionales"
No hay que olvidar las movilizaciones juveniles de 2025, las cuales se encargaron de trasladar parte de esas tensiones a las calles. El deterioro de los servicios sanitarios se combinó con demandas sobre educación, empleo, corrupción y prioridades de gasto. GenZ212 utilizó Discord y otras redes para coordinar protestas y cuestionó el contraste entre la inversión asociada a grandes eventos y el estado de determinados servicios públicos. Que los jóvenes representen apenas el 4% de los inscritos no describe, por tanto, a una generación simplemente despolitizada; muestra también su distancia respecto de los canales partidistas tradicionales.

Marruecos entre Europa y África

Tanger Med, las fábricas de Kenitra, los fosfatos o la agricultura exportadora del Souss tienen algo en común: dependen de mercados y cadenas de suministro que desbordan ampliamente el territorio marroquí. La transformación interna del país está ligada a esa inserción exterior.

La Unión Europea continúa siendo el principal socio comercial de Rabat. La Comisión Europea cifra los intercambios de bienes en el año 2025 en unos 62.200 millones de euros. Para España, esa integración adquiere una intensidad particular por el comercio, la inversión y la proximidad de las cadenas productivas. En la agricultura aparecen fricciones: el acceso al mercado comunitario sostiene zonas exportadoras como el Souss, mientras sectores agrícolas españoles y franceses cuestionan periódicamente las diferencias de costes, regulación y condiciones de competencia.

En el Sáhara Occidental, comercio y territorio terminan siendo inseparables. En octubre de 2024, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea resolvió varios asuntos sobre la aplicación al territorio de acuerdos entre la UE y Marruecos. En el caso del etiquetado de tomates y melones, estableció que el origen debía figurar como Sáhara Occidental y no Marruecos, y situó el consentimiento del pueblo saharaui en el centro de su razonamiento. Posteriormente, la UE y Marruecos aprobaron una modificación de los protocolos comerciales aplicada provisionalmente desde octubre de 2025.

"El texto supuso un avance claro para la posición de Rabat, pero no un reconocimiento formal de su soberanía sobre el territorio"
El marco de Naciones Unidas también cambió en 2025. La resolución 2797 del Consejo de Seguridad, aprobada el 31 de octubre, pidió que las negociaciones tomaran como base la propuesta marroquí de autonomía y consideró que una autonomía genuina bajo soberanía marroquí podía ser la opción más viable. El texto supuso un avance claro para la posición de Rabat, pero no un reconocimiento formal de su soberanía sobre el territorio: mantuvo como objetivo una solución política justa, duradera y mutuamente aceptable que garantizara la libre determinación del pueblo del Sáhara Occidental.

Estados Unidos reconoce desde 2020 la soberanía marroquí sobre el territorio, una decisión que acompañó a la normalización de las relaciones entre Marruecos e Israel. La cooperación bilateral se ha desarrollado desde entonces en defensa, seguridad y tecnología. La guerra de Gaza ha trasladado esa política exterior al debate interno: las protestas contra la normalización han reunido a sectores islamistas, organizaciones de izquierda y otros actores sociales. La relación estatal con Israel encuentra así una oposición que los partidos pueden canalizar, aunque no controlen su orientación estratégica.

La disputa sobre el Sáhara ocupa un lugar central en la relación con Argelia, aunque la rivalidad entre ambos Estados es anterior al conflicto. Las disputas fronterizas posteriores a la independencia y la competencia por el equilibrio regional precedieron a la cuestión saharaui. Esa rivalidad se proyecta hoy hacia el Sahel y África occidental: Marruecos amplía allí su presencia empresarial y promueve una conexión atlántica para los Estados sahelianos sin litoral, mientras Argelia parte de su frontera directa con Malí y Níger y de décadas de implicación diplomática y de seguridad.

"Esa dependencia en materia fronteriza amplía el margen de influencia de Marruecos en su relación con España y la Unión Europea"
Para España, esa proyección exterior se superpone a una relación mucho más inmediata. La gestión de la frontera exige la cooperación cotidiana de las autoridades marroquíes. Esa dependencia en materia fronteriza amplía el margen de influencia de Marruecos en su relación con España y la Unión Europea. La reciente entrada irregular de unas 80.000 personas en Ceuta, excepcional por su magnitud, volvió a hacer visible esa asimetría y trasladó la crisis del plano bilateral al europeo.

El Parlamento Europeo aprobó el 17 de septiembre una resolución que reclama reforzar la protección de las fronteras exteriores, aumentar el apoyo europeo e intensificar la cooperación con Marruecos en control fronterizo y retornos. El 22 de septiembre, José Manuel Albares anunció una reunión en Nueva York con Nasser Bourita para abordar los retornos pendientes y prevenir nuevos cruces coincidiendo con la votación.

Las elecciones del miércoles apenas modificarán las grandes orientaciones de la política exterior marroquí. Donde el próximo Gobierno dispondrá de mayor capacidad de actuación es en los problemas que han atravesado la campaña y las movilizaciones de los últimos años. Empleo, vivienda, sanidad y educación serán los terrenos en los que tendrá que responder a unas demandas que el crecimiento económico y las grandes inversiones no han absorbido por sí solos.
Darío Salinas Palacios
Darío Salinas Palacios
Cofundador de Kartex Risk
Es doctor en Geopolítica (Université Paris 8, Instituto Francés de Geopolítica), cofundador de Kartex Risk y embajador del Pacto Climático de la UE.
Participación