Martes, 28 de julio de 2026
MOMENTO AMÉRICA

¿Con resistencia o respaldo? Así afectaría la guerra en Irán a las 'midterm' de Trump

La actual guerra en Irán puede ser el talón de Aquiles del trumpismo. El descontento político y social gestado, tras el estallido de ese conflicto, será medido en las elecciones 'midterm' de noviembre, y con ello se definirá si el resto de la gestión de Trump será con resistencia o respaldo. El periodista Mauricio Hdez. Cervantes ahonda en un fenómeno también definido por las grietas que ponen en jaque al movimiento MAGA.

Mauricio Hernández Cervantes Mauricio Hernández Cervantes 16 de abril de 2026
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El presidente de EE. UU., Donald Trump, podría perder el apoyo de las cámaras legislativas en las elecciones de medio mandato. | Bonnie Cash - Pool vía CNP / Zuma Press / Europa Press
El presidente de EE. UU., Donald Trump, podría perder el apoyo de las cámaras legislativas en las elecciones de medio mandato. | Bonnie Cash - Pool vía CNP / Zuma Press / Europa Press
Como un elefante en cacharrería: así irrumpió la guerra en Irán en la política interna de EE. UU. Sacudió las certezas de ese país en la víspera de sus elecciones intermedias. Y, como sucede, por lo menos, una vez cada década, la violencia en Medio Oriente se filtró de nuevo en los noticieros, las redes y las sobremesas. Esta guerra se ha convertido en un espejo áspero para la Administración Trump, y la realidad se ha exhibido como discordante: no hay relación entre el discurso del presidente, tan pedante como glorificador, y las imágenes de los bombardeos, de la devastación y de la inflación global. En pocas palabras, Washington está de nuevo frente a la fragilidad de un conflicto que no se deja domesticar.

Como un termómetro del poder presidencial. Así son las elecciones midterm en EE. UU. (que se celebrarán el próximo 3 de noviembre), algo que va mucho más allá de un trámite legislativo. Cada dos años, los votantes deciden cómo se compondrá la Cámara de Representantes y un tercio del Senado: grosso modo, esto define si el resto del mandato del presidente será con respaldo o con resistencia. En la historia reciente, esta cita electoral ha funcionado como un castigo o un premio; es decir, es un plebiscito indirecto sobre la figura que ocupa la Casa Blanca. En el contexto actual, y dependiendo de los resultados, para Trump será un cruce de caminos: o mantiene su discurso bravucón, sosteniendo su polémico proyecto actual, o cambia el rumbo hacia uno que erosione menos la figura presidencial, como ya lo está haciendo la actual guerra en Irán.

Porque este último conflicto bélico internacional (o "el último capricho" de Trump, como sostienen muchas voces opositoras al actual régimen estadounidense) se ha convertido en una suerte de toro salvaje y descontrolado que ya embiste contra las expectativas electorales. Por una parte, los republicanos intentan capitalizar el miedo y la necesidad de seguridad. Por otra, los demócratas señalan el costo humano y económico de lo que consideran una política exterior improvisada. Pero, además, hay una disidencia importante dentro del movimiento MAGA y del propio Partido Republicano que no está, en absoluto, de acuerdo con los movimientos geopolíticos de Trump, y mucho menos con su acercamiento a Benjamín Netanyahu. Y la guerra, en los mítines de ambos lados, aparece como un telón de fondo: unos la usan para reivindicar la figura de un líder al que consideran tempestuoso y pragmático, mientras que otros la usan para denunciar la irresponsabilidad de un presidente fanfarrón y de un gobierno que está arrastrando al país hacia un peligrosísimo abismo.

"Las 'midterm' son ese esperado referéndum sobre la guerra —y sus efectos en la economía y la seguridad internacional— y sobre el relato de la fuerza que la sostiene"
Entonces, los escenarios más probables, como no podía ser de otra manera, se bifurcan: si la guerra en Irán lograra ser percibida como un acto de defensa legítima —la opción menos probable—, Trump podría mantener el control de la Cámara y reforzar su mayoría en el Senado; en cambio, si la sensación de desgaste y de caos se instala, los demócratas tendrían una oportunidad para recuperar espacios legislativos y limitar el margen de maniobra presidencial, fungiendo como un elemento de contrapeso ante el actual autoritarismo de Trump. Es decir, las midterm son ese esperado referéndum sobre la guerra —y sus efectos en la economía y la seguridad internacional— y sobre el relato de la fuerza que la sostiene.


Pero, como es habitual en la política, nada está escrito. Si recordamos el escandaloso caso de Roger Ailes (el fundador de la cadena Fox News), no podemos pasar por alto que la manipulación mediática juega un papel fundamental cada vez que hay una convocatoria a las urnas. Recordemos también que, en la víspera de las elecciones presidenciales de 2024, las encuestas no favorecían tanto a Donald Trump y, finalmente, terminó obteniendo una mayoría sorprendente. Queda tiempo, pero ya hay indicios claros de que el actual conflicto bélico en Irán podría definir el resto de la segunda era Trump: o frena la impetuosa belicosidad que, día a día, genera más detractores —incluso internos—, o será un indicador de que la segunda mitad de este mandato seguirá la línea de la imposición de la fuerza, la impunidad y la ambición desmedida por los recursos de otros países.
 

La publicación de Donald Trump en su red social en la que se asemeja a Jesucristo, eliminada por él mismo posteriormente.

Del descontento por el Trump mesiánico a las grietas en el MAGA

Una imagen que vale más que mil palabras. A inicios de esta semana, los titulares de todas las cabeceras internacionales abrieron con la misma noticia: "Trump se percibe como Jesucristo". Y, por si fuera poco, ocurrió en el mes de abril.

No son pocas las voces que ya denuncian el deterioro del estado mental y de la personalidad del presidente estadounidense. Incontables vídeos de psicólogos y expertos en salud mental llenan las redes, advirtiendo, principalmente, de los efectos negativos del trastorno de la personalidad narcisista de Donald Trump en la geopolítica. Y una de las muestras más recientes que dan sustento a esa argumentación fue la imagen (creada con IA) que el mismo Trump compartió en sus redes, una en la que se mostraba como un sanador mesiánico, con iconografía nacionalista, rodeado de gente de origen caucásico. Tras la polémica, el presidente declaró que no era una cuestión religiosa, sino que él se percibía como un médico. Después borró la imagen de sus redes. Luego arremetió sin filtro contra el Papa León XIV.

"La autora exhibe cómo las fisuras dentro del movimiento MAGA avanzan a pasos agigantados. Uno de los casos más emblemáticos al respecto es el de Nick Fuentes"
Ahora bien, ¿qué relación tiene esto con las midterm y la guerra en Irán? La respuesta a esta interrogante puede ser muy compleja y extensa, pero una pista importante se encuentra en el último artículo de Antonia Hitchens, publicado en The New Yorker, titulado No enemies to the right ("No hay enemigos a la derecha"). En él, la autora exhibe cómo las fisuras dentro del movimiento MAGA avanzan a pasos agigantados. Uno de los casos más emblemáticos al respecto es el de Nick Fuentes —un activista ultraderechista y supremacista estadounidense que originalmente apoyó la causa trumpista— y sus groypers (el nombre de sus fieles seguidores), que denuncian que Trump "ha traicionado" la causa de los estadounidenses auténticos y, peor aún, que su gobierno es ilegítimo.


Otro indicador de los tiempos que corren, y de cómo podrían vaticinarse las elecciones midterm, es el testimonio del protagonista del reportaje de Hitchens, un treintañero nacido en el seno de una familia progresista californiana, pero que se ha unido al movimiento groyper y que representa el descontento generalizado de la juventud más conservadora de EE. UU., a quien ella se refiere bajo el pseudónimo de G. "No tenemos, literalmente, nada por lo que vivir. Estamos listos para morir. (Los políticos) nos han robado la inocencia", sentencia el joven. Para él, el estado actual del mundo —de su percepción del mundo— es desolador, y compara constantemente cómo eran EE. UU. y Europa hace doscientos años con lo que hay ahora. Bajo su criterio —o fantasía—, lo actual no es más que el producto del abandono, de la traición comercial (principalmente, por parte de "la mafia sionista billonaria"). G enaltece la figura de Hitler y es uno más de los que consideran que el actual presidente de su país vela más por los intereses de élites y mafias globales que por el pueblo estadounidense. Él es otro más de los que lo acusan de ser "tibio" o "blando".

"Una de las grandes grietas dentro del movimiento MAGA es la que divide a quienes han apostado por «los valores tradicionales» y el cristianismo, y a quienes se decantan por posiciones proisraelíes"
Tomando en cuenta lo anterior, ¿cómo puede reflejarse este fenómeno en las midterm? Bueno, otro de los puntos del trabajo de Hitchens es la importancia que cobró el movimiento Turning Point —creado por Charlie Kirk, el joven predicador ultraconservador que fue asesinado en septiembre de 2025— en jóvenes como G. Una de las grandes grietas dentro del movimiento MAGA es la que divide a quienes han apostado por "los valores tradicionales" y el cristianismo, y a quienes se decantan por posiciones proisraelíes. El texto de The New Yorker destaca que voces como las de Megyn Kelly, Tucker Carlson y Steve Bannon, desde el inicio de la actual gestión, criticaban que el gobierno apuntaba más hacia lo que ellos llaman —peyorativamente— MIGA (Make Israel Great Again, o "hacer a Israel grande de nuevo").


Lo que comenzó como un rumor ahora tiene megáfonos. En la política, Ilhan Omar (congresista demócrata por Minnesota y primera mujer de origen somalí y de confesión musulmana en formar parte de la Cámara de Representantes de EE. UU.) ha denunciado en varias ocasiones que la política exterior de su país "está demasiado alineada con Israel" y, respecto al actual conflicto en Irán, ha sostenido que "se trata de una guerra que no responde a los intereses estadounidenses". Además, ha sugerido que se investigue la influencia israelí en la Casa Blanca. Rashida Tlaib (congresista demócrata por Michigan, también musulmana, de origen palestino) es otra voz que ha denunciado "el genocidio de Israel contra los iraníes" y ha exigido un debate en el Congreso sobre la intervención militar de EE. UU. en Irán. Y Rand Paul (senador republicano por Kentucky) ha dicho que esa guerra, que no beneficia a su país, está claramente impulsada por intereses externos.

Más duro ha sido el mismo Tucker Carlson, quien declaró: "Esto pasó porque Israel quería que pasara. Esta es la guerra de Israel, no la de EE. UU.". También la comentarista Megyn Kelly ha dicho abiertamente que Washington fue arrastrado por Tel Aviv a este conflicto.

Al grano: ¿qué pasará en las midterm? Tal vez sea pronto para hacer un pronóstico certero, pero lo cierto es que la polémica segunda gestión de Donald Trump está polarizando no solo la opinión internacional, sino también generando lo que algunos —como el propio G— ya llaman "una guerra civil" dentro del Partido Republicano. Y la guerra en Irán puede representar el inicio del declive de un imperio que cada década echa a andar la maquinaria industrial bélica para reivindicar su hegemonía. O, por otro lado, podría ser, a pesar del desastre, la materia prima para la construcción del relato intervencionista y ultranacionalista que tanto le reclaman los férreos votantes conservadores a Trump. Por ahora, solo sabemos que el tiempo dará las respuestas.
Mauricio Hernández Cervantes
Mauricio Hernández Cervantes
Periodista y escritor
Es autor del libro 'El silencio del diente que quiso ser una flor. Textos de un periodista mexicano en España: un país donde el pasado (siempre) es un tema de actualidad'. Actualmente, escribe en la sección internacional de 'El Confidencial' y en la revista 'ETHIC'. Ha colaborado en medios como 'El Mundo', 'La Vanguardia', 'La Voz de Asturias' o el diario mexicano 'Reforma'.
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