Martes, 28 de julio de 2026
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El día después de que se acaben los fondos europeos, la economía los seguirá exprimiendo

España ha ejecutado ya buena parte de las reformas vinculadas a los fondos Next Generation y encara años de grandes proyectos en marcha. Belén Carreño, periodista económica, despeja dudas al afirmar que "el efecto de los fondos se seguirá notando en el medio plazo". Además, apunta que existen "palancas" internas las cuales refuerzan un crecimiento que, aunque afronta retos, tiene su origen "en múltiples causas" más allá de los recursos que llegan desde Bruselas.

Belén Carreño Bravo Belén Carreño Bravo 9 de diciembre de 2025
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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen en Chipre. | Pool Moncloa/Fernando Calvo / Europa Press / ContactoPhoto
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen en Chipre. | Pool Moncloa/Fernando Calvo / Europa Press / ContactoPhoto
¿Habrá un efecto precipicio cuando se acaben los fondos Next Generation? La inyección tan brutal de dinero en la economía española —80.000 millones de euros a gastar en poco más de cinco años— ha planteado esta cuestión durante el despliegue del plan. Pero las diferentes modificaciones que se han ido aprobando para suavizar la ejecución han desdibujado ese escalón hasta el punto de que ahora mismo no está claro cuándo acabarán de llegar los fondos a la economía real y cuánta mejora de la productividad traerán las reformas que se vincularon a los desembolsos.

"Ahora mismo no está claro cuándo acabarán de llegar los fondos a la economía real y cuánta mejora de la productividad traerán las reformas derivadas de estos"
El plan ha sido moldeado con varias adendas —este martes el Consejo de Ministros aprobará la séptima y casi con toda seguridad última— para hacer una aproximación más realista de la ejecución de los fondos que permita maximizar el desembolso completo. La posibilidad de que cuente como hito final la concesión del dinero a los grandes proyectos ha ampliado el horizonte de los años para que el dinero siga fluyendo a la economía hasta, al menos, 2030, fecha de finalización de muchas de estas grandes obras (gigafactorías, plantas de hidrógeno, fábricas de obleas de silicio…). Eso en cuanto a la puesta en marcha, pero será precisamente a partir de ese momento cuando más se perciba el cambio en la estructura económica del país, porque será cuando estos centros de tecnología puntera comiencen a estar operativos. 

Con el planteamiento inicial de que los proyectos tenían que estar finalizados en agosto de 2026, las previsiones eran que el mayor impacto en la economía fuera precisamente durante el próximo ejercicio y 2027. Sin embargo, la flexibilidad introducida en el programa, que se verá ampliada con esta última adenda, extiende a un plazo más largo el bálsamo del efecto positivo. Además, habrá un efecto compensación por el ajuste fiscal que se prevé en los próximos años y que neutralizará en parte la inercia de los fondos.

Un impacto más diluido y menos precipicio del esperado

Con todo, el grado de incertidumbre —la palabra de moda— es alto y hasta no conocer la letra pequeña del margen de flexibilidad que ha aceptado Bruselas será difícil modelar el impacto. En cualquier caso, agosto de 2026 no marcará un antes y un después tan determinante como se fijó en un principio.

Más difícil es todavía atribuir la mejora económica de las reformas aprobadas para recibir los desembolsos. España ha cumplido con alrededor de un 79% de las reformas comprometidas. En este caso, el esquema ideado fue un acierto. Se concentró la parte de reformas al inicio y se dejó la parte de inversiones para el final. Aunque la fragilidad parlamentaria del Gobierno no permitirá cumplir con el 20% pendiente, hay un consenso de que las reformas que se han implementado subirán el nivel de PIB y mejorarán la productividad

"Serán importantes las lecciones aprendidas para que el siguiente presupuesto europeo mejore el desempeño del Next Generation y cubra importantes como el de la IA"
Será en 2028 cuando se realizará una evaluación independiente del impacto del fondo, el mismo año en el que comenzará a operar el próximo Marco Financiero Plurianual (MFP) europeo. Como en el Ejército, serán importantes las lecciones aprendidas para que el siguiente presupuesto europeo —que está abocado a ser reformista— mejore el desempeño del Next Generation y cubra los huecos que este ha dejado, principalmente en la parte de la IA.

Aunque positiva, la pegada de los fondos en el crecimiento actual tampoco es tan elevada como para que su desaparición frene el actual dinamismo, que tiene su origen en múltiples causas. 

"La economía no está dopada, al contrario de lo que dicen algunos", comenta Ángel Talavera, economista jefe para Europa de Oxford Economics. Talavera reconoce que es muy difícil aislar el impacto de los fondos, pero estima que no superan una contribución de dos o tres décimas anuales al crecimiento

El país que más crece de entre las grandes economías bebe de una pócima compleja y algo secreta porque no todos los componentes son fáciles de explicar y por ahora interactúan de forma beneficiosa entre sí.

Entre los primeros está la llegada masiva de mano de obra que mantiene al mercado dinámico y con menos tensiones que países similares. La energía barata y la mayor porción de autonomía renovable también impulsan el crecimiento. Unos tipos de interés bajos; una deuda privada saneada; una tasa de ahorro que comienza a fluir a la economía; una capacidad de financiación exterior nunca vista; una bajísima exposición a Estados Unidos y a otros mercados cerca de conflictos; una red de infraestructuras ya amortizada y en pleno rendimiento… y la positiva sorpresa de unos servicios profesionales competitivos exportando con una fuerza insospechada. 

Son muchos los elementos que se suman y coadyuvan para darle un chute a la economía española. La interacción de los Next Generation con el resto de factores que impulsan la economía es, sin duda, beneficiosa, pero los economistas han ido rebajando su impacto en el PIB a lo largo de los cuatro años de implementación.

También se muestra muy escéptico Raymond Torres, economista jefe de Funcas, que ha hecho una aproximación keynesiana para calcular el impacto de la implementación de los fondos en la economía. "Ha aportado tanto al PIB como dinero se gastaba. Le hemos puesto, siendo optimistas, un multiplicador de uno", dice Torres. Para este experto, el multiplicador mayor es la inversión en energías renovables, porque pone en una situación ventajosa en términos de competitividad a España sobre otros países.

En definitiva, no hay que temer al 1 de septiembre de 2026. El efecto de los fondos se seguirá notando en el medio plazo y los réditos de la transformación de las reformas se comenzarán a percibir con más claridad.
Belén Carreño Bravo
Belén Carreño Bravo
Periodista económica
Es autora de la 'newsletter' semanal 'Inteligencia Económica' en 'El País', analista en televisión, conferenciante y docente. Durante casi siete años fue corresponsal sénior de la agencia Reuters en España. Antes formó parte del equipo fundador de 'elDiario.es', donde ejerció como redactora jefa de Economía.
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