

"El saldo vegetativo fue negativo en 2024 en casi 115.000 personas y mantiene ese signo desde el año 2015"Este crecimiento no se explica por la dinámica natural de la población, sino exclusivamente por la inmigración. El saldo vegetativo fue negativo en 2024 en casi 115.000 personas y mantiene ese signo desde que en 2015 el número de defunciones fue mayor que los nacimientos por primera vez. Desde 2017 hasta comienzos de 2025, la población extranjera se ha incrementado en casi dos millones de personas y de acuerdo con los últimos datos del mes de julio, han superado los siete millones de personas: el 14,3% del total nacional. A ellos se añade un promedio de 190.000 personas que se nacionalizan anualmente desde 2020, una cifra que ha alcanzado su máximo de la serie el pasado año con más de 250.000 nacionalizaciones tramitadas. Actualmente, 8,8 millones de ciudadanos que viven en España han nacido en el extranjero, es decir, el 18,2% del total de la población.
"España está definiendo una vía alternativa para afrontar el futuro dentro de un marco occidental de limitación de la inmigración"La capacidad para atraer e integrar talento extranjero se está convirtiendo en una de las principales fortalezas de la economía española, reconocida y envidiada por analistas internacionales. Los mismos analistas observan con preocupación cómo en muchos de los países de Europa y en Estados Unidos se aplican políticas restrictivas a la inmigración, pese a que todos los elementos objetivos recomiendan lo contrario. España está definiendo una vía alternativa para afrontar el futuro dentro de un marco occidental de limitación de la inmigración.
"Medidas como introducir visados de entrada supondrían un cambio importante en la relación con la mayor parte de los países latinoamericanos"Ninguno de los factores estructurales que determinan la inmigración va a cambiar a corto y medio plazo. Los modelos gravitacionales, los mejores predictores de los flujos migratorios, indican que su intensidad depende fundamentalmente de las diferencias entre la situación económica de los países de origen y los de destino, así como de la existencia o no de redes de compatriotas y afinidades culturales y lingüísticas. Las políticas migratorias de los países de acogida pueden contribuir a reducir los flujos migratorios, pero para que su efecto sea significativo son necesarios cambios profundos. Hasta ahora, las propuestas del Partido Popular (PP) se han orientado a introducir criterios de selección para los inmigrantes, vinculados a su inserción en sectores con escasez de mano de obra o a la demostración de afinidad lingüística o cultural para obtener la residencia o la nacionalidad. No se han propuesto medidas como introducir visados de entrada u otro tipo de actuaciones con efectos reales en el flujo de entrada de inmigrantes, medidas que, por otra parte, supondrían un cambio importante en la relación con la mayor parte de los países latinoamericanos que no parece estar en la agenda.
"El avance demográfico de España duplicará el de Francia y contrastará con las pérdidas de población de Italia y Polonia"De hecho, tanto el INE como Eurostat proyectan la singularidad demográfica como una tendencia estructural para la próxima década. El instituto español prevé que en 2030 la población española habrá aumentado en más de tres millones de personas, mientras que la Comisión es más prudente y reduce el crecimiento en torno a los 2,1 millones. Sin embargo, prevé un avance demográfico que superará en casi un 4% al de Alemania, duplicará el de Francia y contrastará con las importantes pérdidas de población de Italia y Polonia.
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