Europa atraviesa un momento decisivo. "El Consejo tiene un problema serio de liderazgo", advierte
Pablo García-Berdoy, exembajador ante la UE. A su juicio, "los grandes países, París y Berlín, no están en su mejor momento", y eso dificulta que el Consejo asuma el papel que tuvo en otras crisis, como la del euro o la del COVID.
En conversación con el editor y director de
Agenda Pública,
Marc López Plana,
María Martín-Prat, directora general adjunta de Comercio en la Comisión Europea, señala: "Es un momento complicado, tanto por factores internos como externos. Tenemos divisiones y decisiones europeas interpretadas en clave nacional". Sin embargo, mantiene la fe en el proyecto: "Europa es la solución; si no existiera la Unión, estaríamos mucho peor".
Ambos alertan del riesgo de una excesiva complacencia frente a China. "Las inversiones chinas no pueden verse con ingenuidad: una relación privilegiada no va a frenar el dumping ni la coerción económica", señala Martín-Prat. García-Berdoy añade una preocupación estructural: la lentitud de la toma de decisiones. "Deberíamos acortar los procesos legislativos y usar mecanismos más ágiles, algo parecido a 'reales decretos europeos'. La lentitud nos resta competitividad frente a China o Estados Unidos".
En un contexto que ambos describen como "prebélico" y "existencial", la conversación termina con una advertencia y una esperanza. "Tiene que ser el principio de una reacción —afirma Martín-Prat—, porque la alternativa sería terrible".
La conversación se desarrolló alrededor de la idea de que Europa está en un momento crítico. Foto: Agenda Pública / Yanka Soto
La idea de esta conversación es hablar con dos personas que conocen muy bien Europa desde dentro. Me gustaría tener una primera impresión sobre el momento que vive ahora Europa. Y si, como se ha dicho en el Foro La Toja, deberíamos pensar más en nosotros y menos en lo que pasa fuera.
María Martín-Prat (M. M-P.): Si me pregunta en general, diría que es un momento complicado, tanto por factores internos como externos que afectan en particular temas que requieren unanimidad, como las sanciones contra Rusia.
Desde el punto de vista económico, los retos también son importantes. No me gusta criticar a Europa, porque creo que Europa es la solución. Si no existiera la Unión Europea, estaríamos mucho peor. A veces se dice que deberíamos centrarnos solo en nosotros mismos, pero eso no tiene sentido: sería un empobrecimiento brutal. Además, Europa sigue siendo atractiva; hay muchos países que nos miran como un anclaje de estabilidad, un socio fiable. No es casualidad que estemos cerrando acuerdos con una velocidad que antes no teníamos.
Pablo García-Berdoy (P. G-B.): Añadiría que la Comisión está haciendo un trabajo potente e innovador, pero debemos mirar también al Consejo. El Consejo tiene un problema de liderazgo. Antes, en las crisis —la del euro, o la pandemia—, los líderes del Consejo asumían gran parte de la carga. Ahora, los grandes países, pensando en Francia o Alemania, no están en su mejor momento.
Es fundamental mejorar el funcionamiento del Consejo Europeo para hacerlo más ejecutivo. Necesitamos combinar políticas nacionales y comunitarias si queremos avanzar hacia las soluciones que propone Draghi.
M. M-P.: Y muchas críticas que se hacen a Europa deberían dirigirse en realidad a los Estados miembros. Hay una gran divergencia entre lo que deberíamos hacer y lo que se permite hacer, cuando se interpretan decisiones estratégicas europeas en clave de política nacional, y además a corto plazo.
Todo el mundo habla del "shock Trump", pero el "shock China" puede ser más fuerte y en España pasa desapercibido. Por ejemplo, el puerto de Valencia, uno de los más importantes de Europa, tiene gran afluencia proveniente China. No he visto en España un debate de ese nivel. ¿Por qué?
P. G-B.: Tienes razón. Es algo que los que hemos trabajado en temas europeos hemos sufrido siempre. Lo preocupante es que no mejora. Los liderazgos españoles no han integrado el tema europeo en su proyecto político. Eso se refleja en las elecciones europeas, los programas, los debates… Y ahora, con China, que es un tema estratégico, tampoco hay discusión real. Esa falta de atención nos hace más débiles como Estado miembro.
M. M-P.: Es necesario tener un debate sobre las inversiones chinas, por ejemplo: una inversión como la de Stellantis con CATL no parece que nos vaya a traer tecnología; traerán a sus propios ingenieros. Una relación privilegiada con China no va a frenar medidas de coerción o
dumping. Hay que tener muy claro con quién tratamos. Y España está más relajada de lo que debería.
Marc López Plana preguntó a los expertos en política europea sobre China. Foto: Agenda Pública / Yanka Soto
¿Y a nivel europeo? ¿Estamos poco pendientes por desconocimiento?
M. M-P.: No, no es desconocimiento. Hay más conciencia que antes, aunque faltan sinólogos y conocimiento real. En la Comisión estamos reforzando los equipos sobre China. Tenemos buena gente en la delegación en Pekín y trabajamos con información seria de las empresas europeas. Pero las dependencias críticas existen: tierras raras, semiconductores, imanes permanentes… Algunas tardaremos una década en reducirlas.
Europa tiene posiciones distintas a nivel de los estados miembros. En todo caso, tenemos que hablar menos y hacer más, incluso de forma unilateral, porque nuestra capacidad de cambiar el curso de China es limitada.
P. G-B.: Coincido. El problema no es solo la falta de posición, sino la falta de conocimiento. En España no hay datos suficientes ni masa crítica sobre China. Deberíamos empezar por ahí.
¿Creéis que hay una "Von der Leyen I" y una "Von der Leyen II"? La primera, fuerte durante la Covid-19, y una segunda más dependiente y pendiente de los Estados miembros.
P. G-B.: Sin duda. El cambio de mayorías en el Parlamento ha afectado a su base de poder. En su primera legislatura tenía apoyo socialdemócrata, popular y liberal; ahora hay una mayoría alternativa, y el Partido Popular Europeo está en posición de condicionar su agenda, reflejando una mayoría alternativa. Esta situación, que responde a un cambio en el voto ciudadano, genera una mayor inestabilidad en la relación Comisión-Parlamento.
Von der Leyen tiene defectos de liderazgo, sí, pero también está sola. Cuando eres muy presidencialista, te quedas aislado si las cosas van mal. Las fuerzas políticas europeas deben preguntarse si pueden permitirse debilitar a la Comisión en un momento de crisis existencial.
M. M-P.: Hay un juego político inútil en el Parlamento que debilita a la Comisión. Es una batalla política en un mal momento.
P. G-B.: El problema viene de cuando se introdujo la figura del spitzenkandidat. Algunos advertimos que era un error politizar al garante de los tratados. Y ha pasado: ahora la Comisión está demasiado condicionada por las mayorías parlamentarias. No puedes tachar de "antieuropea" una legislación solo porque no coincida con la ideología de antes. Ese es el error.
Pablo García-Berdoy habló de una propuesta de 'real decreto europeo' para mejorar la competitividad. Foto: Agenda Pública / Yanka Soto
María, con todo esto —mayorías cambiadas, Consejo sin liderazgo, momento "prebélico"—, ¿estamos ante el principio de una reacción o el final de una forma de entender Europa?
M. M-P.: Tiene que ser el principio de una reacción, porque la alternativa sería terrible. Espero que no lleguemos a un conflicto bélico real, pero vamos a tener problemas muy graves, también con Estados Unidos. Aun así, confío en que prevalezca la responsabilidad. Pese a las dificultades, seguimos avanzando: vamos por el 19º paquete de sanciones a Rusia. No tan rápido como deberíamos, pero avanzamos. Si estuviésemos separados, estaríamos mucho peor.
¿Cómo afecta la lentitud europea en la toma de decisiones a nuestra capacidad para competir con China o EE. UU.?
P. G-B.: Es un problema grave. Deberíamos acortar los procesos legislativos y usar mecanismos más ágiles. He propuesto algo parecido a "reales decretos europeos". Se trataría de aprobar legislación provisionalmente, con ratificación posterior. Sería un paso enorme hacia la integración. Y todo debería ser mediante reglamentos, no directivas, porque perdemos mucho tiempo en las transposiciones nacionales.
M. M-P.: Estoy de acuerdo, pero también hay que legislar menos. La calidad de la legislación europea ha bajado mucho; hay que usar ese poder con parsimonia. Los temas son cada vez más complejos, incluido para los legisladores.
P. G-B.: Cierto, pero es clave crear instrumentos de reacción a nivel europeo. Como decía Draghi, debemos tener el bazuca preparado.
María Martín-Prat recalcó la necesidad de ratificar el acuerdo UE-Mercosur Foto: Agenda Pública / Yanka Soto
María, una última pregunta: el acuerdo con Mercosur. ¿Qué papel juegan estos tratados en la reducción de dependencias de las grandes potencias?
M. M-P.: Son esenciales. Con Chile, por ejemplo, ya hemos diversificado en litio. Australia también es clave. Los acuerdos comerciales crean estructuras que permiten seguir avanzando. Con Japón y Corea, por ejemplo, ahora discutimos política de seguridad económica: ayudas de Estado, semiconductores, mercados públicos… Todo ello en confianza.
Mercosur ha sido dificilísimo de cerrar pero espero que estemos en el camino de la ratificación.
Muchas gracias a los dos.