Sánchez volverá a despertarse temprano. Habrá vuelto a soñar con una cifra, la que dibujó Diego Rubio, su jefe de Gabinete, cuando aterrizó en Moncloa: el 35%. Después se despojará de las sábanas, contemplará a su mujer, pensará en sus hijas y observará los jardines de la Moncloa desde la ventana. ¿Dónde estamos? ¿En qué punto de la legislatura me encuentro? Sánchez es un político shakespeariano.
El presidente del Gobierno tiene una mentalidad trágica. El domingo se desayunó con todos los análisis del CIS publicados en los digitales y este lunes con la protesta palestina en La Vuelta.
En los dos últimos días ha obtenido respuestas para sus dos preguntas. La encuesta mensual ya lo sitúa por encima del 30%. GAD3 certifica la inercia descendente del PP. En el horizonte de su pensamiento asoma la nebulosa de un Gobierno que no ha perdido el rumbo en mitad de la tormenta.
Su declaración contra el genocidio israelí en Gaza le ha dado energía, fuerza, legitimidad moral. En la estación espacial PSOE la órbita es estable. El
cráter lunar ocasionado por Santos Cerdán,
su anterior secretario de organización y hoy, jueves, en la cárcel, parece haber sido cubierto por las llamas y el fuego de este verano. Israel y la posición del PP han hecho todo lo demás. De momento no hay rastro de financiación ilegal en su partido. La imputación de su mujer y de su hermano no han hecho más mella que hace un año y
Álvaro García Ortiz se ha convertido en el caballero sin espada que defiende la democracia y la división de poderes ante los jueces de Marchena.
"Después de 2667 días de Gobierno, 160 leyes y 155 reales-decretos, Pedro Sánchez sigue siendo el hombre del mañana"
Los pensamientos de Sánchez no tardan mucho en ser interrumpidos por la insistente vibración de su móvil, como si este hubiera detectado que su dueño ha despertado un nuevo día. Al otro lado de la pantalla, como cada mañana, se suceden los mensajes, los avisos, los titulares, la actualidad, la vida. Hoy, jueves, se cumple su 2267º día de Gobierno. Nadie reparará en esta cifra. Sánchez sigue siendo el hombre del mañana. 2667 días. Se trata de un monto alcanzado desde el 1 de junio de 2018, en tres periodos distintos que comenzaron con el triunfo inédito de una moción de censura al entonces presidente, Mariano Rajoy, a los que le sucedieron dos elecciones generales y dos presidentes del PP. Esa es la cuenta exacta. 721 fases lunares completas. En todo ese tiempo, el Congreso de los Diputados ha aprobado 160 leyes y ha convalidado 155 reales-decretos. El Gobierno da señales inequívocas de continuidad, arrastrado por el tiempo y la gravedad, dos fuerzas universales que nada ni nadie parece, por el momento, poder parar.
En todo este viaje, el Gobierno ha dejado la estela de unas cuantas leyes que, en cierta manera, han sido el combustible de su propia nave. La Ley de Amnistía,
la reforma laboral, la ley de Libertad Sexual, la Ley Trans, la Ley de la Memoria Democrática, la ley del Cambio Climático, la Ley ELA y una reforma constitucional que otorgaba dignidad a las personas con discapacidad. Desde el 23 de julio de 2023 han transcurrido 784. La suma de 18.886 horas. 112 consejos de Ministros matinales. 112 sesiones plenarias en la Corte de los Leone
s. Su Gobierno ha ganado 717 votaciones. Aunque no se dispone de una cifra exacta de los kilómetros que ha recorrido, el presidente ha realizado más de seiscientos vuelos oficiales y es razonable estimar que la distancia total recorrida supere el millón de kilómetros. Esta cifra equivale, aproximadamente, a veinticinco vueltas al mundo.
El presidente se ha levantado este jueves. Ha cumplido 371 jueves completos en los que ha engullido la pasta de dientes, se ha duchado y ha elegido un traje y una corbata diferentes. Últimamente ha desterrado el color verde y el color berenjena de su vestuario. Ahora se decanta por los azules y los grises en sus comparecencias institucionales. En todo ese tiempo ha observado auroras, crepúsculos, pandemias, guerras, genocidios, volcanes, un apagón, varias sequías, miles de tormentas y cientos de incendios forestales. Ni la catástrofe natural ni tampoco la política han logrado que el Gobierno se desviara de su órbita. El fuselaje de la estación espacial PSOE sigue resistiendo los ataques de la oposición. La palabra clave que alimenta la nave puede ser "continuidad".
"La nave del PP gravita fuera de órbita: no está en la de Palestina, ni en la de la amnistía o la reducción de la jornada laboral"
Desde que Pedro Sánchez asumió la presidencia del Gobierno tras la moción de censura del 1 de junio de 2018, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha publicado al menos 30 barómetros de estimación de voto en los que se incluye al PSOE como partido en el Gobierno. Estos barómetros se han publicado con una frecuencia mensual o bimestral, y en cada uno se ha incluido la estimación de voto para las elecciones generales. El barómetro de septiembre de 2025 muestra por primera vez al PSOE como la principal fuerza política con un 32,7% de intención de voto,
nueve puntos por encima del PP, que ha obtenido su peor resultado de la legislatura con un 23,7%. Este lunes, otro
dios de la guerra llamado José María Aznar ha advertido a Ana Rosa Quintana que las próximas elecciones tendrán carácter constituyente. La nave PP gravita fuera de órbita. No está en la órbita de Palestina, no está tampoco en la órbita de la amnistía, tampoco está en la órbita de la reforma de la reducción de la jornada
. Quién sabe si quizá esté en la órbita de Vox. En cualquier caso, unas elecciones constituyentes implicarán un partido constituyente, un nuevo PP. Esa es la órbita de la estación
FAES, esa es la fuerza gravitacional de José María Aznar.
El PSOE lidera con un 32,7%, a menos de tres puntos de la cifra soñada por Diego Rubio, lo que representa una subida de 5,7 puntos respecto al mes de julio. Sopla un viento cósmico a favor de la nave de Pedro Sánchez que ha desplegado velas para verse impulsado por la fuerza de gravedad y esa fuerza es el pueblo español y su compasión por el pueblo palestino. La compasión, querido y desocupado lector, es una enorme fuerza electoral que ya vimos en 2004 con el "No a la guerra". Por su parte, el PP se sitúa en un 23,7%, con su peor resultado en la legislatura. Se deja 2,8 puntos desde el anterior sondeo. No logra conectar con los jóvenes ni, sobre todo, con los masculinos, que se han subido a la cubierta de un galeón llamado Vox, que defiende su posición como tercera fuerza política, aunque sufre una ligera caída al situarse en un 17,3%. Pierde 1,6 puntos respecto al mes anterior.
En el laboratorio Vox, los experimentos de este verano en Murcia han servido para desgastar a Alberto Núñez Feijóo. El pasado miércoles parecía cansado, desubicado. Ha perdido la órbita marcada por José María Aznar en el último congreso ordinario. El CIS ha dicho que no puede gobernar sin Vox. El binomio PP-Vox está invirtiendo la polaridad. La palabra sorpasso vuelve a ser pronunciada por algunos diputados con la misma agitación que en 2016 lo hicieron algunos socialistas. Entonces, el partido que se deslizaba sobre ese abismo conceptual era el PSOE y el monstruo que le comía los talones se llamaba Podemos.
"Aunque el asesino de Charlie Kirk era un joven procedente de una familia mormona y republicana, se ha calentado la sopa sobre la que se intentará diluir todo el ecosistema del partido demócrata"
La nave de Abascal ha cogido fuerza y velocidad, sostenida desde Europa por los patriotas de Viktor Orbán y alimentada por la inmigración. La órbita de Vox arrastra al PP y está mejor alineada con la de Donald Trump. Esta semana, el espectro del francotirador volvía a dibujarse en la mitología norteamericana, como un relato escrito por el maestro Don DeLillo. Aunque el asesino de Charlie Kirk era un joven procedente de una familia mormona y republicana, la muerte del
influencer evangelista, genuinamente MAGA, ha calentado la sopa sobre la que se intentará diluir todo el ecosistema del partido demócrata: universidades, museos, fundaciones, asociaciones y despachos de abogados al servicio de la América de la diversidad y la igualdad.
Sumar y Podemos permanecen estancados, con un 7,9% y un 4,3% respectivamente. Se han convertido en satélites menores orbitando alrededor de la estación Sánchez y no tanto alrededor del planeta España. El Gobierno ha superado el meridiano de la legislatura con más músculo del que sus ministros podían llegar a imaginar. Se diría que el PSOE, con esas estimaciones, es un ave marina planeando con la brisa, pero es tan sólo un espejismo que pronto se disipará ante la cruda y áspera realidad política.
En realidad, el Gobierno de Sánchez se parece más a una nave espacial que orbita impulsada por el tiempo y la gravedad de los acontecimientos. Desde el interior, sus tripulantes observan lo que sucede en un planeta llamado España que depende de las decisiones de una veintena de astronautas. A todos les llega, durante su estancia, un deseo que se impone: el deseo de no irse jamás. Lo vimos el pasado miércoles, en boca de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, antes de que su ley de reducción de jornada laboral se estrellara ante los muros resquebrajados de Junts. Durante la tarde del miércoles, Díaz se reivindicó como líder de la clase obrera y, sobre todo, como líder de Sumar. Con esos mimbres, es difícil encontrar acuerdos con Junts. En su escafandra estaba cosida una bandera roja que destacaba ante una soledad inopinada. Solo Bolaños acompañó desde la bancada socialista a la ministra de Trabajo, cuya figura se parecía más a la del Mayor Tom flotando, triste y solitaria en el espacio, un espacio que le arrebató su principal ley en esta legislatura.
"Según Dominique de Villepin, España salva el honor de la UE denunciando oficialmente el genocidio del Gobierno de Netanyahu en Gaza"
Pero el Gobierno está en órbita. Es una órbita fiable pilotada por el ministro de Economía, Carlos Cuerpo. S&P ha mejorado la calificación de la deuda española gracias al impacto de la migración, el crecimiento económico y la inversión. En esa misma órbita, la Nueva Diplomacia Española implantada por José Manuel Albares ha permitido que España salve el honor de la UE, según Villepin, denunciado oficialmente el genocidio del Gobierno de Netanyahu en Gaza. En la misma órbita también comanda la ministra de Defensa, Margarita Robles, que ha logrado cumplir con el compromiso OTAN.
Cuando estás en órbita eres resistente y nada puede hacerte daño. Óscar Puente, ministro de Transportes, lo sabe bien. Es el Gavin Newsom que dispara tuits desde la red social asimilando la artillería del Gobierno a la gramática de la oposición, con agilidad y perspicacia. Quien a fuego mata, a fuego muere. Hay que seguir moviéndose. Ese es el mensaje orbital. La gravedad transmite mensajes a través del tiempo. Cuando la economía galopa a través del espacio y el Gobierno galopa tras él, a través de la luz y la oscuridad, con el cerebro ebrio del 35%, nada tiene final. El presidente lo volverá a decir: habrá legislatura larga.
Adenda: en una galaxia lejana...
Durante el debate parlamentario a las enmiendas totales de PP, Vox y Junts se articuló el clásico discurso de las derechas. Ninguno celebró su triunfo después de haber tumbado una reducción de jornada que situó en la escena las coordenadas en las que se mueve la tripulación de Míriam Nogueras. Los hijos de Carles Puigdemont no aprobarán una reducción de jornada ni tampoco los próximos presupuestos generales del Estado. Como ya hemos dicho otras ocasiones,
el gen convergente sólo se activará cuando el líder de Junts aterrice en el aeropuerto Josep Tarradellas y proclame casi cincuenta años después otra vez el "Ja sóc aquí".
Conviene no perder de vista la estela que dejan las palabras de Nogueras a Yolanda Díaz, cuando esta le reprochó haber votado con Vox y PP. El miércoles hubo algo más que un debate sobre la reducción de jornada. Junts no perdona la pérdida de Barcelona: "Los únicos que pactan con la derecha aquí son ustedes. El Gobierno español. Ustedes nos han echado de Barcelona pactando con PP, Vox y el señor Valls". ¿Acaso alguien quiere ver la cabeza de su alcalde Collboni flotando en el espacio? Atentos.