

"¿Tiene usted mayoría en su partido?". Con esta pregunta formulada desde el atrio del Congreso, Gabriel Rufián, el portavoz de ERC se dirigía al presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, en la sesión de control del pasado miércoles. Rufián ha sabido tomar el testigo parlamentario del próximo presidente del PNV, Aitor Esteban. La moderación se ha puesto de moda, en tiempos de grandes turbulencias. ¿Cuántos diputados tiene Aznar y cuántos tiene Feijóo? Venimos haciendo esta pregunta desde septiembre de 2024. Aznar volvió a estar presente en la Carrera de San Jerónimo como el maligno, sin ser expresamente citado. Los viejos rockeros nunca mueren. De una u otra forma, siempre están presentes.
Aznar ha vuelto a cobrar protagonismo cuando la geografía parece contarnos una historia terriblemente contradictoria. Trata de estar en Europa después de haber manifestado abiertamente en su último documento FAES el rechazo al presidente Donald Trump. Trata de estar en España, sintiéndose más afín a Felipe González que a Vox. En las nuevas coordenadas geopolíticas, Aznar se resitúa buscando coherencia a la Europa de la contradicción. La política es el arte de la situación. En FAES, Trump es, además, de presidente de los EE. UU., el "cliente de la actriz porno Stormy Daniels". El amigo de Bush y Cheney busca espacio en Europa y distancia en el planeta EE. UU.. O eso, al menos, ha interpretado una parte de la prensa española tras su último viaje a Bruselas.
"Aznar se ha convertido en el Señor Lobo del PP. Soluciona problemas"Los exégetas del aznarismo no han tardado mucho en extender una alfombra sembrada de conjeturas para dar sentido a un viaje que, primordialmente, trató de poner cierto orden en las relaciones del PP español con la derecha conservadora residente en el corazón belga de la UE. Aznar se aleja de Trump, sí, y afirma, además, sentirse más cerca de Felipe González que de Vox. Pero en el PPE europeo de Úrsula von der Leyen no entienden nada. Las palabras del refundador del PP no se corresponden con los gestos de Alberto Núñez Feijóo, quien ha permitido que su presidente en València, Carlos Mazón, pacte los presupuestos con Abascal en su comunidad. No será el único líder autonómico que busque el apoyo en Vox. Feijóo cede ante el club de las Pitiusas y ante la ultraderecha. Minipunto para Víctor Orbán y Robert Fico.
Regresemos a Bruselas. La agenda de Aznar fue intensa. Demasiados platos rotos, demasiadas contradicciones y mucha tarea que hacer en tan poco tiempo. El miércoles 19 de marzo, se reunió con el vicepresidente ejecutivo de la Comisión Europea para Cohesión y Reformas, Raffaele Fitto, exministro de Asuntos Europeos y miembro de Los Hermanos de Italia de Giorgia Meloni. Posteriormente, se trasladó al Wilfried Martens Centre for European Studies, donde mantuvo una reunión con el ex primer ministro de Eslovaquia, Mikulás Dzurinda. Conviene saber que decenas de miles de personas salieron a la calle el pasado día 25 en toda Eslovaquia para expresar su oposición a la política del primer ministro, Robert Fico, declaradamente prorruso. A continuación, Aznar intervino con una ponencia titulada Democracy in the digital age: the impact of social media, donde analizó el impacto de las redes sociales en la democracia digital moderna. Inmediatamente después, el expresidente español se trasladó a la Comisión Europea, donde se reunió con el comisario de Defensa y Espacio, Andrius Kubilius, en el edificio Berlaymont. El lituano cree firmemente en el rearme de Europa, con o sin el apoyo de la OTAN. Al día siguiente, miércoles, Aznar mantuvo otra reunión con Roberta Metzola, presidenta del Parlamento Europeo y otra con el presidente del PPE, Manfred Weber.
Aznar se ha convertido en el Señor Lobo del PP. Soluciona problemas. Busca soluciones homogéneas en una marejada de contradicciones. Hace dos semanas se paseaba por Bruselas con el objetivo de recomponer el hilo que comunica a su partido con el PPE de Úrsula von der Leyen, Manfred Weber y Björn Seibert. Sabe que los presidentes pasan y que la derecha siempre permanece. Aznar busca foco en los medios, entre partidos democristianos disgregados por el miedo —emergentes en unos casos, declinantes en otros—, tratando, en cualquier caso, de anudar la cuerda que Dolors Montserrat, portavoz de los conservadores españoles en el PPE, rompió tras bloquear, durante los días más críticos de la DANA de València, la reelección de von der Leyen y su nueva Comisión, donde también está incluida la vicepresidenta primera y exministra socialista Teresa Ribera.
Pero la gramática europea es más compleja que la norteamericana. Como Kissinger, Aznar no sabe con quién tiene que hablar para dirigirse a la derecha europea. Con Úrsula von der Leyen, ya no. Todos saben que la escena inédita del hearing de noviembre pasará factura a Feijóo dentro de un mes.
"Aznar necesitará algo más que aguja y sedal para volver a coser la relación entre Feijóo y los alemanes Friedrich Merz y Von der Leyen"Se impone el control de daños. Aznar se arremangó y bajó a la arena europea a limpiar y despejar el destrozo de Feijóo. Llegó para ofrecer garantías a las múltiples derechas y para colocarse de parapeto ideológico ante la internacional ultraderechista que ya ocupa el 25% del Europarlamento. Pero la palabra de Aznar en Bruselas ya no vale mucho. Úrsula von der Leyen no se reunió con el expresidente español.
Aznar necesitará algo más que aguja y sedal para volver a coser la relación entre Feijóo y los alemanes Friedrich Merz y Von der Leyen. El expresidente español maneja con más soltura la gramática anglosajona que la germánica, y en Bruselas, además, los expresidentes son un ornamento que poco o nada pueden añadir. Todos ellos cuentan poco, salvo si te llamas Angela Merkel. El pragmatismo europeo es escrupuloso en las formas y complejo con las interlocuciones. En el Berlaymont solo atienden a aquellos que detentan poder formal y autoridad real. Los romanos lo llamaban imperium y Aznar lo perdió en 2004.
Habrá que estar atentos a lo que suceda en València el próximo mes. Nos dará la medida de cómo está la derecha conservadora en España. No esperen a Donald Tusk, ni a Úrsula von der Leyen. Las estrellas del rock de la UE prefieren no verse manchados por la falta de autoridad de Feijóo: el hombre que no quiso gobernar, el que se aproximó al bávaro Weber para impedir que Leyen fuera reelegida presidenta de la Comisión de UE, el responsable de paralizar su nombramiento en noviembre, el que ha puesto trabas al Pacto Verde Europeo y ahora obstaculiza los compromisos de España con la autonomía estratégica europea.
"Aznar es el principal adversario de Sánchez"La política es el arte de la situación. Aznar se mantiene, no obstante, bien situado. Continúa siendo la referencia hispana del republicanismo estadounidense en Europa, aunque el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, haya perdido influencia sobre Donald Trump. Aznar no tiene en estos momentos la acción de la Casa Blanca, pero continúa detentando la del australiano Rupert Murdoch en News Corp. El magnate ultraconservador de los medios de comunicación fichó al español en junio de 2006 como consejero independiente de 21st Century Fox. Aznar ocupó ese puesto hasta junio de 2013, cuando fue nombrado vocal del imperio mediático, uno de los mayores grupos de comunicación del mundo propietario del diario económico The Wall Street Journal, además de The New York Post, The Sun, The Sunday Times o The Times en Reino Unido, junto a varios portales inmobiliarios y la editorial Harper Collins. Murdoch aupó a Trump a la presidencia de los EE. UU. en su anterior mandato. Practica la discreción y delega en sus hijos. Es astuto. De momento, nadie quema sus periódicos en las calles. En cambio, en Filadelfia, todas las mañanas arde un Tesla en una esquina con la firma de Elon Musk dibujada en el asfalto.
Finalizamos el tour de Bruselas. Durante su visita, el presidente de FAES reclamó a Pedro Sánchez la convocatoria de elecciones si no tiene apoyos suficientes para aumentar el gasto en defensa. Aznar es el principal adversario de Sánchez. Sabe dónde colocar la cuña. ¿Tiene el presidente del Gobierno los apoyos parlamentarios que le brindaron la investidura? En estos momentos no, pero sería demasiado precipitado afirmar que no los tendrá nunca. Siete días después del encuentro de Aznar en Bruselas, Sánchez compareció ante el hemiciclo y propuso un plan de industria que reactive la inversión pública en seguridad y defensa. Aznar y Feijóo aprietan, pero habrá que esperar a abril para saber si el presidente del Gobierno tiene el respaldo suficiente a unos presupuestos que incluyan un aumento de la inversión pública en Defensa y garantías de sus compromisos con la OTAN. Conviene apuntar que abril es un mes especial para el presidente del Gobierno. Hace un año, en abril, cambió todo.

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