Martes, 28 de julio de 2026
A PLUMA Y ESPADA

Velázquez en Bruselas y Rembrandt en Madrid

El curso político va tomando forma de "grandes épocas de la pintura europea" tras la reunión entre Illa y Puigdemont y la inauguración del año judicial. Para el periodista Víctor Guillot, estos dos eventos "guardan un mismo origen y una misma solución" y señala que marcan la frontera entre "la España plurinacional que se configura desde la llegada de Pedro Sánchez y el centralismo de José María Aznar".

Víctor Guillot Víctor Guillot 10 de septiembre de 2025
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Salvador Illa y Carles Puigdemont se reunieron en Bruselas por primera vez desde la investidura del socialista. | Jasper Jacobs / Europa Press / ContactoPhoto
Salvador Illa y Carles Puigdemont se reunieron en Bruselas por primera vez desde la investidura del socialista. | Jasper Jacobs / Europa Press / ContactoPhoto
El siglo XXI vuelve a repetir estampas del Siglo de Oro. El PSOE y el PP manejan diferentes escenas. Todas remiten a una de las grandes épocas de la pintura europea, con enormes reminiscencias que, después de cuatro siglos, siguen explicando en gran parte lo que somos hoy. La rendición de Breda y la lección de anatomía volvieron a ser actualidad la semana pasada. La pintura reclama su espacio en los análisis y parece haber marcado con enorme solemnidad, incluso ritual, el nuevo curso político. En Bruselas, asistimos a una pintura de Velázquez y en Madrid a otra de Rembrandt. Los maestros intercambiaron localidades.

Sendos cuadros, circa 1635, volvieron a iluminar el imaginario político español cuatro siglos más tarde con el encuentro entre Salvador Illa y Carles Puigdemont, primero, y la inauguración del año judicial, después, en la sede del Tribunal Supremo, ubicada en el Palacio de la Marquesa de Braganza. En Bruselas asistimos a una reconciliación y en Madrid a una clase de anatomía donde las miradas se trataron de abrir en canal el cuerpo incorrupto del fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz. 

 

El cielo de Velázquez

Lo que sucedió en Bruselas y lo que aconteció el pasado viernes ante la élite judicial española guardan un mismo origen y una misma solución, el procés de Catalunya y la Ley de Amnistía. Tanto la rendición de Breda como la lección de anatomía huelen a la vieja reyerta secular entre Conde Pumpido y Manuel Marchena; entre la España plurinacional que se configura desde la llegada de Pedro Sánchez y el centralismo de José María Aznar que en breve volverá a hacer acto de presencia desde el faro ideológico de FAES. Esta es la España que hemos heredado, una España más alucinada y dividida y es la que, durante este curso, la política también deberá solucionar, si es que puede. 

"El curso político limita con Bruselas, Madrid, los presupuestos generales, la reducción de la jornada laboral o la financiación singular"
Este es el cuadro. Va de la rendición de Breda al abrazo de Vergara. Habrá que ver cuál es la voluntad de entendimiento entre Illa y Carles Puigdemont, entre isabelinos y carlistas, entre el PSC, el PSOE y Junts. La escena limita al norte con Bruselas y al sur con Madrid, al este con los presupuestos generales y al oeste con la ley que reduzca la jornada laboral o la financiación singular de Catalunya. En cualquier caso, el apoyo de Salvador Illa a Sánchez sigue siendo inquebrantable. Los que piensen que Illa estará dispuesto a matar al padre para poder gobernar se equivocan. 

Esta semana se celebró el milenario del Monasterio de Montserrat y Salvador Illa se reunió en el Parlamento Europeo con el máximo dirigente de Junts. Los caminos de La Moreneta son inescrutables. El encuentro entre presidents transcurrió bajo la regla benedictina de la claridad del lenguaje, pero también de la discreción. Tras la reunión, uno puede concluir que la existencia política de Carles Puigdemont sólo tiene sentido mientras el expresident permanezca en el exilio. El día que pueda poner los pies en Catalunya, Carles Puigdemont sólo será un ciudadano más vestido de cualquiera. Dicho de otra manera más contundente: políticamente no será nada. La declaración de independencia catalana duró un minuto. En cambio, los monjes benedictinos del Monasterio de Montserrat continúan existiendo mil años después. Las raíces y la prudencia importan. 

"La reunión entre Illa y Puigdemont es el paso previo a que este último se reúna con Pedro Sánchez ya en territorio español"
El encuentro entre presidents fue la antesala al encuentro entre Pedro Sánchez y el ciudadano Puigdemont que aterrizará en el aeropuerto Josep Tarradellas, antes de que termine la legislatura. Pedro Sánchez tiene muchas pieles. Una de ellas se llama Salvador Illa. De momento, se espera que el secretario general del PSOE y el líder de Junts estrechen su mano en el primer trimestre de 2026. El "Ja sóc aquí" todavía tendrá que esperar a que Pumpido ponga en práctica sus magias.

Y mientras tanto, suceden otras cosas. Esta semana se ha producido un tema no menor. El exdirector de la Fundación La Caixa, Jaume Giró, hasta ayer diputado convergente de Junts, ha dejado su escaño y el partido de Carles Puigdemont. Giró venía a construir un partido más pactista. No ha podido ser. Con su marcha, el expolítico se une a las bajas de Miquel Buch, Ramon Tremosa, Miquel Sàmper y del diputado David Saldoni en los últimos meses.


El tenebrismo de Rembrandt

Lo dijo Quevedo: "Fuimos doce a cenar / yo fui la cena". Esto debió pensar Álvaro García Ortiz, el Caballero Blanco de la Fiscalía General del Estado. El fiscal estuvo presente el viernes pasado en la inauguración del año judicial, ante Felipe VI, ante Isabel Perelló, ante Félix Bolaños. Volvió a estar presente la España tenebrista, con toda la luz dirigida hacia el rostro de García Ortiz, rodeado de togas y mandas de la cosa judicial. Ortiz defendió el Estado de derecho, las luces y sombras de la verdad, que es, en último término, la defensa de la ley y la división de poderes.

Los cirios de Rembrandt anochecen en nuestra memoria lírica y alumbran, sostenidos por los jueces de Manuel Marchena, el cuerpo desacostumbrado y nervioso del fiscal general del Estado. Los forenses no se aclaran todavía. ¿Celebraban la muerte de Montesquieu o acaso su cuerpo incorrupto de Ortiz sigue todavía vivo?
Víctor Guillot
Víctor Guillot
Periodista y analista político
Periodista y analista político, colaborador en el programa de radio 'Julia en la onda' de Onda Cero. También ha sido director adjunto del diario Nortes. Ha dirigido durante 12 años el Centro de Interpretación del Cine en Asturias y ha publicado, en 2019, el ensayo 'Ceniza a las cenizas, David Bowie y la revolución visual de la cultura pop'.
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