Martes, 28 de julio de 2026
NUEVAS CONDICIONES DEL GOBIERNO

OPA al Sabadell: una operación incierta y desgastante para el BBVA

El Gobierno ha acordado que, en caso de prosperar la OPA del BBVA al Sabadell, ambas entidades no puedan fusionarse al menos durante tres años para proteger el "interés general". A juicio del periodista económico Bernardo de Miguel, "la condición anunciada por el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, aboca al BBVA a arrojar la toalla", sobre todo "en un escenario económico tan volátil como el actual".

Bernardo de Miguel Bernardo de Miguel 27 de junio de 2025
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El ministro Carlos Cuerpo tras el Consejo de Ministros en el que se fijaron las nuevas condiciones a la OPA. | Alejandro Martínez Vélez / Europa Press / ContactoPhoto
El ministro Carlos Cuerpo tras el Consejo de Ministros en el que se fijaron las nuevas condiciones a la OPA. | Alejandro Martínez Vélez / Europa Press / ContactoPhoto
La OPA del BBVA por el Banco Sabadell ha entrado en su recta final tras la decisión del Gobierno español de impedir durante al menos tres años la fusión de ambas entidades si la oferta sale adelante. La condición anunciada por el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, aboca al BBVA a arrojar la toalla so pena de embarcarse en una operación de incierto recorrido, sin beneficios claros y con un desgaste difícilmente asumible en un escenario económico tan volátil como el actual.

El veredicto gubernamental también deja fuera de juego a la Comisión Europea, que había advertido, con la boca chica, contra cualquier intento de interferencia política que pusiese en peligro la libre circulación de capitales y el derecho de BBVA a expandirse una vez que había recibido el visto bueno de las autoridades de competencia (CNMC) y de las supervisoras del sector (BCE). El argumentario esgrimido por Cuerpo, invocando el interés general, deja a Bruselas sin apenas margen de maniobra para defender la oferta, más allá de iniciar algún expediente contra España uno más conforme a las normas sobre mercado interior.

El ministro impasible ha disparado contra la línea de flotación de la oferta del BBVA sin aspavientos ni grandilocuencia, pero con una mortífera efectividad. Las condiciones impuestas frustran en gran medida los réditos de la operación lanzada por Carlos Torres, presidente del BBVA. El aplazamiento de la posible fusión durante al menos tres años coloca una peligrosa interrogante sobre las sinergias previstas y deja sin apenas incentivos a los accionistas para respaldar la algarada de Torres. Y, por si acaso, Cuerpo se reserva la puntilla de añadir otros dos años de aplazamiento si el interés general, arma de mil caras en manos del Gobierno de turno, así lo aconsejara. En el peor de los casos, la fusión no podría comenzar hasta finales de 2030. Cinco años de espera que al ritmo económico de este siglo XXI equivalen a cinco lustros del XX.

"El Gobierno ha justificado su dureza, sobre todo, por la necesidad de mantener los canales de financiación de las pequeñas y medianas empresas (pymes) y de los autónomos"
El Gobierno ha justificado su dureza, sobre todo, por la necesidad de mantener los canales de financiación de las pequeñas y medianas empresas (pymes) y de los autónomos. Esos dos segmentos del mercado se sienten a menudo ignorados por la banca tradicional porque sus necesidades y riesgos no suelen encajar del todo en los modelos de negocio destinados a las grandes corporaciones ni en el de las cuentas bancarias individuales. Entidades como el desaparecido Popular o el mismo Sabadell han explotado con éxito ese filón olvidado y han ofrecido una savia financiera que el Gobierno central y las autoridades autonómicas desean preservar.

La resolución del Ejecutivo, a la que ha tenido acceso El País, subraya que las últimas fusiones bancarias, como la absorción de Bankia por Caixabank o la de Liberbank por Unicaja, han reducido de manera sustancial la financiación empresarial. Y considera "esencial" que esa merma no prosiga con la desaparición de Sabadell, una entidad que, según la resolución, concentra casi el 7,5% del crédito a las pymes y supera en 20 puntos al BBVA en la exposición a ese tipo de empresas, con un 47% por parte del banco catalán.

El veredicto de Cuerpo tal vez acabe en los tribunales si BBVA impugna las condiciones impuestas por el Gobierno. Y tampoco cabe descartar un procedimiento cursado por la Comisión Europea. Pero ni una vía ni otra le sirven a Torres para acortar plazos o suavizar condiciones por lo que difícilmente le ayudarán a salvar la operación.

La ofensiva del BBVA parecía condenada al fracaso desde el primer momento, tanto por la resistencia numantina de la presa como por la hostilidad de las autoridades nacionales y de las autonómicas más directamente implicadas (Catalunya, Comunidad Valenciana y Baleares). El rechazo a la venta de Sabadell a la entidad de origen vasco se ha convertido, de hecho, en uno de los pocos puntos en común entre socialistas y populares. Tampoco el PNV se ha fajado para defender a una entidad con raíces en su territorio pero que ya hace años juega en una liga nacional e internacional.

"Frente a la agresividad comercial de Torres, el presidente de Sabadell, Josep Oliu, ha jugado sus cartas con mucho más tiento y efectividad"
La actitud de ambas entidades también ha influido en el desenlace. Frente a la agresividad comercial de Torres, que ha lanzado una OPA hostil en un sector donde raramente triunfan ese tipo de operaciones no consensuadas, el presidente de Sabadell, Josep Oliu, ha jugado sus cartas con mucho más tiento y efectividad. Nada más iniciarse la ofensiva, Oliu repatrió a Cataluña la sede social del Sabadell, trasladada a Alicante en los momentos de turbulencia del procés. El regreso le congració tanto con el socialista Salvador Illa, presidente de la Generalitat, como con los líderes independentistas de Junts, disgustados con la fuga de empresas que ellos mismos desencadenaron.

Sabadell también ha mimado a los accionistas desde que se lanzó la opa en mayo de 2024. El año pasado se convirtió, según proclama, en "la entidad con mayor rentabilidad por dividendo en efecto de las empresas del IBEX 35". La acción se revalorizó un 79% y ya dejado en negativo la prima ofrecida por la opa de BBVA (una acción del banco de Torres más 0,39 euros en efectivo por cada cinco acciones de la entidad opada). Al BBVA no le queda más remedio que mejorar la oferta y apechugar con las condiciones de Cuerpo o rendirse a la evidencia de que la OPA ha nacido muerta.

La unión bancaria, paralizada

Las dificultades con que se ha topado esta operación muestran el dilema que afrontan los bancos españoles y europeos. La crisis financiera de 2008 resquebrajó el sistema y obligó a las entidades a replegarse en sus mercados nacionales. La unión bancaria de la zona euro anunciada en 2012 para contrarrestar la situación debería haberles abierto un campo de expansión para adquirir, al menos algunas entidades, una dimensión continental.

Pero el proyecto de unión bancaria lleva casi tres lustros embarrancado y sin visos de llegar a buen puerto a medio plazo, lo que ha dejado a los bancos europeos en tierra de nadie. Sin apenas posibilidad de crecer a nivel local, por la tremenda concentración del mercado, y con un sistema regulatorio y de supervisión que complica sobremanera las fusiones transfronterizas. Consecuencia: la zona euro cuenta con grandes bancos nacionales, que reducen la competencia, pero ninguno de la talla suficiente para medirse de igual a igual con los gigantes internacionales, en particular, los estadounidenses.
Bernardo de Miguel
Bernardo de Miguel
Corresponsal para asuntos europeos
Es conocido por su labor en distintos países, como México, Tailandia o Reino Unido, y, sobre todo, por la corresponsalía que ejercía en Bruselas para el diario económico Cinco Días y para El País.
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