La CNMC ha dictado su resolución favorable sobre la
OPA hostil del BBVA sobre el Banco Sabadell. El regulador ha aprobado la operación a cambio de introducir una serie de requisitos
Dos aspectos aparecen como críticos sobre si la oferta atenta contra la competencia en el mercado específico de financiación de pymes, que es lo que realmente debería contemplarse.
"El mercado específico de financiación de pymes es crítico por su escasez y su impacto social y económico"
Este es un producto-servicio para especialistas; se requiere una curva de experiencia, que pasa necesariamente por el conocimiento de este cliente tan específico, durante distintas fases del ciclo. La decisión de la entidad de involucrarse en esta modalidad significa asumir más riesgo que en otros productos (por ejemplo, la hipoteca).
En este segmento específico de financiación a pymes en España destacan el BBVA y el Banco Sabadell, quizá porque su base social, sus clientes y accionistas, provienen de empresas pequeñas y medianas que protagonizaron —ya hace tiempo— la industrialización de nuestro país. Las asociaciones empresariales son muy conscientes de que tanto el Banco Santander como CaixaBank (los otros dos grandes bancos españoles), por distintos motivos, no tienen el mismo nivel de arraigo.
Este segmento de negocio bancario es crítico por su escasez y su impacto social y económico. Este aspecto se pone de manifiesto si analizamos cómo se comporta el mercado.
Por norma, los bancos no conceden a un cliente más del 25% de su riesgo total. En otras palabras, no quieren concentrar el riesgo —manera de hacer razonable y estandarizada en la banca española—.
Imaginemos un modelo en el que, de cuatro bancos, se pasa a tres.
La sustitución del 25% no parece nada fácil, dado el nivel de competencia en España, y el peso de los competidores. ¿Quién va a atender a este 25% del riesgo del cliente? ¿El mismo BBVA? Contra sus normas. O los otros bancos, superando su límite. ¿Y si la empresa tiene dificultades, continuarán dándole el mismo apoyo y las mismas condiciones?
"En el caso de que se acordara la compra, se producirá una escasez de financiación al tejido empresarial"
En este modelo teórico, pero perfectamente factible de la financiación a pymes, en el caso de que se acordara la compra,
se producirá una escasez de financiación al tejido empresarial. Y esto afecta a lo que se ha venido en llamar el bien común de la economía española. Por decirlo más claro,
eliminar un competidor de cuatro perjudica a todos porque trastoca la competencia.
A los grandes bancos ya les va bien porque pueden fijar mejor sus condiciones. Pero al conjunto de la población es evidente que no, y al tejido de las pymes, mucho menos. De ahí el clamor contrario a la OPA de todas las organizaciones empresariales. Por cierto, falta la CEOE.
Desde el segundo ángulo de análisis, siguiendo con la lógica de mercado de mejorar la competencia,
no parecen aceptables ni razonables las limitaciones que se impone el BBVA, para que le aprueben la fusión.
Sería conveniente conocer cómo va a comprobar y certificar, a posteriori, el mantenimiento de idénticas condiciones de crédito y coste de los servicios, a clientes de BBVA y Sabadell. Y, como es sabido, lo que no se puede medir… es como si no existiera.
"Unas condiciones a la fusión serias deberían pretender que la competencia no se alterara sustancialmente y que fueran comprobables y certificables a posteriori"
Unas condiciones (
remedies) a la fusión serias deberían pretender que la competencia no se alterara sustancialmente.
Existe experiencia de otras fusiones en las que se ha obligado a la entidad opante a desprenderse de parte de la cartera de clientes para favorecer la entrada de nuevos operadores. En pública subasta y al mejor postor.
Pero claro, entonces desaparecerían buena parte de las razones que tiene BBVA para la fusión.
Por consiguiente,
la operación cae ahora en la mesa del ministro de Economía cuando, después de un año, la CNMC podría haberla condicionado técnicamente, y no dejar bloqueados, con otras posibles soluciones, a los dos bancos.
Mientras, los dos bancos se han dedicado principalmente a intentar mejorar sus resultados, para repartir a sus accionistas parte del capital acumulado en circunstancias coyunturales muy favorables, intentando convencer a
no clientes que la prima propuesta era (o no era) beneficiosa.