Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea se reúnen este próximo jueves y viernes en Bruselas en un Consejo Europeo ordinario marcado por dos elementos clave:
el futuro de Ucrania respecto a la UE y la negociación del próximo marco financiero plurianual (MFP),
el presupuesto conjunto de los Veintisiete que cubrirá de 2028 a 2034. También se espera un debate respecto a los desequilibrios comerciales entre la Unión Europea y China, con la Comisión Europea impulsando
el uso de instrumentos de defensa comercial más robustos frente a Pekín, aunque los primeros borradores de conclusiones no incluyen menciones a China.
"Hace cuatro meses, los Veintisiete se reunieron para un encuentro informal para tener un debate en profundidad y estratégico sobre la dirección de la Unión"
En la cumbre hay un hilo conductor para casi todos los debates:
a los líderes europeos que se reúnen en junio les están pisando los talones los líderes europeos de febrero. En aquel momento, hace cuatro meses, los Veintisiete se reunieron para
un encuentro informal en el castillo de Alden Biesen, en el este de Bélgica, para tener un debate en profundidad y estratégico sobre la dirección de la Unión. En varios de los puntos clave se puso la vista en el Consejo Europeo de junio.
Tanto Emmanuel Macron, presidente francés, como Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, expresaron su voluntad de ver
un progreso real en la agenda de relanzamiento del mercado interior en la cumbre de junio. Es hora de tomar la temperatura al debate y decidir qué ocurre a partir de ahora. En febrero, Macron pidió "actuar de inmediato".
"Si en junio no contamos con perspectivas concretas ni avances tangibles, tendremos que avanzar con la cooperación reforzada", aseguró el francés. Von der Leyen también respaldó el uso de esa herramienta para que un grupo de Estados miembros avance en la agenda de reformas, siempre que se mantenga la puerta abierta a que otros países del club se sumen.
"Si no hay respaldo a avanzar con la agenda de reformas, esta camarilla de países usará la cooperación reforzada"
El E6,
el grupo de seis grandes economías de la Unión Europea, entre ellas España, ha avanzado con
una agenda de propuestas de reformas en materia de titulizaciones, y el asunto ha sido presentado a los ministros de Finanzas del resto de socios del club en una reunión mantenida este pasado viernes en Luxemburgo. El mensaje que están enviando es claro:
si no hay respaldo a avanzar con la agenda de reformas, esta camarilla de países usará la cooperación reforzada. El Consejo Europeo servirá para ver en qué punto se encuentra este debate, y el objetivo del E6 es tener un acuerdo antes de verano en el Consejo.
Presupuesto y Ucrania
El MFP era el otro asunto que
no se podía seguir dejando aparcado durante demasiado tiempo. António Costa, presidente del Consejo Europeo, había tratado de ponerlo sobre la mesa ya antes de Alden Biesen, sin éxito, y de nuevo se abordó, muy por encima, en la cumbre de Chipre. Ahora sí,
los jefes de Estado y de Gobierno tienen que arremangarse y empezar a hablar en serio sobre el próximo marco financiero: de dónde sale el dinero y para qué se utiliza, si se plantea un nuevo uso de deuda comunitaria, como solicitan el Gobierno español y, por ejemplo, el Banco Central Europeo (BCE), o si se confirma el rechazo de Alemania y otros Estados miembros.
La presidencia chipriota ya ha presentado la primera
caja de negociación, lo que en el argot comunitario se conoce como "
negobox", con
recortes horizontales en todas las partidas respecto a la propuesta de la Comisión Europea, pero proporcionalmente mayores en las partidas consideradas novedosas. Países Bajos, Suecia o Alemania ya han sido tajantes respecto a la propuesta de Chipre: de ninguna manera es aceptable. El Ministerio de Finanzas neerlandés lo ha bautizado como una "
no-go box".
La cuestión de
la credibilidad del proceso de adhesión de Ucrania es el otro asunto candente que tendrán que abordar los líderes europeos, y tendrán esta discusión solamente unos días después de que muchos de los líderes acudieran al encuentro con los Balcanes Occidentales en Montenegro,
una región clave para la Unión Europea y que está sintiéndose desplazada por Kiev. En todo caso, el Consejo Europeo tendrá el respiro político del acuerdo formal alcanzado la semana pasada
para abrir los primeros capítulos de negociación con Ucrania y Moldavia.
"La cuestión de la credibilidad del proceso de adhesión de Ucrania es el otro asunto candente que tendrán que abordar los líderes europeos"
Los Veintisiete se reúnen con
la propuesta planteada por Friedrich Merz, canciller alemán, de ofrecer a Ucrania
un estatus similar al de observador dentro de la Unión, con derecho a asiento, pero no a voto, en una serie de instituciones comunitarias, con acceso a partes del presupuesto común y con el compromiso político de estar cubierta por
el artículo 42.7,
la cláusula de defensa colectiva de los tratados europeos que no está operacionalizada ni lista para ser utilizada en un contexto bélico. La propuesta está generando recelo en Kiev,
no tanto por el formato, sino por la poca confianza que el Gobierno ucraniano tiene en que ese estatus no vaya a convertirse en un limbo del que después el país no pueda salir y quede de forma estructural como un miembro de segunda categoría en la Unión.
Los jefes de Estado y de Gobierno se reunirán solamente unas horas después de la cumbre del G7 en Évian (Francia), y
la sombra de ese encuentro se proyectará sobre el Consejo Europeo. Altas fuentes comunitarias dan por hecho que en el G7 se abordará la cuestión de las negociaciones de paz sobre Ucrania, y los líderes también tienen previsto reflejar en las conclusiones
el respaldo europeo a un diálogo con Rusia respecto a Kiev, sin entrar en la idea de un enviado especial europeo para tratar con el Kremlin.