En todos los informes, reportes técnicos y listados de recomendaciones sobre emprendimiento y nuevas tecnologías escritos en Europa (y España),
la conclusión principal es la misma: sabemos crear conocimiento y lanzar nuevas
startups, pero en comparación con Estados Unidos y China somos incapaces de crear verdaderos campeones tecnológicos.
Las causas de este fenómeno son múltiples, y sus principales consecuencias están a la vista de todos:
dependencia de la tecnología de un aliado cada vez más inestable e impredecible, falta de control sobre las decisiones corporativas que afectan a grandes partes de nuestra economía y la pérdida de grandes flujos de capital que cruzan el Atlántico en lugar de generar puestos de trabajo e impuestos en Europa.
Un caso paradigmático del problema, y a la vez una de las principales esperanzas de su solución, está en las
startups deeptech, empresas de
tecnologías muy avanzadas no comunes ni accesibles al resto de empresas. Al ser compañías muy intensivas en I+D y con largos plazos de desarrollo de tecnología y producto,
el sector deeptech refleja quizás mejor que ningún otro las dificultades europeas para escalar sus empresas emergentes.
"Sabemos crear conocimiento y lanzar nuevas 'startups', pero en comparación con Estados Unidos y China somos incapaces de crear verdaderos campeones tecnológicos"
Pero, por otra parte, también son la mejor oportunidad para desafiar a las
big tech estadounidenses. Buena parte del motivo por el que la posición de mercado de estas empresas es tan sólida y abrumadora se debe a los llamados
"efectos de red", que hacen que dominar un mercado (por ejemplo, las búsquedas por internet) lleve a una empresa a ganar otros (navegadores de internet, correo electrónico,
streaming de vídeos, etc.) y a retener a los consumidores porque
el "coste" de salir de la burbuja de esa compañía es demasiado alto.
Sin embargo, nuevas empresas que tengan nuevas tecnologías disruptivas (deeptech) pueden ofrecer una ventaja tecnológica lo suficientemente grande como para superar la inercia de los efectos de red. Es lo que le está pasando, por ejemplo, al automóvil europeo, superado por la innovación (y generosas ayudas estatales) de los coches eléctricos chinos.
Por tanto,
impulsar el desarrollo de las startups deeptech debería ser una piedra angular de la política industrial española y europea. Y, en particular, las empresas plataforma ofrecen una serie de ventajas importantes para el desarrollo equilibrado y basado en la innovación de la economía española.
Tecnología y diversificación: la empresa plataforma
En contraposición a una
startup deeptech construida alrededor de un único producto o tecnología, una
startup o empresa plataforma (por analogía con una plataforma tecnológica, que permite desarrollar múltiples aplicaciones de una única tecnología) es una que
ha logrado diversificar su oferta de productos y servicios hasta alcanzar múltiples sectores o aplicaciones.
Cabe clasificar las empresas plataforma en distintos tipos. Las de
plataforma pura son aquellas que, en el transcurso del desarrollo de su producto principal,
elaboran de manera natural una serie de tecnologías relacionadas susceptibles de ser comercializadas de manera separada si hubiera necesidad o interés comercial.
Mientras tanto, las de tipo
integrador vertical son las que se convierten en una empresa plataforma al ocupar más eslabones de su cadena de valor a partir de su producto inicial, cuya gran competitividad y rentabilidad les da el músculo financiero necesario para acometer el desarrollo de tecnologías en los otros eslabones de la cadena de valor. Finalmente,
un diversificador puro es una empresa plataforma lo suficientemente madura y exitosa financieramente como para diversificar hacia productos y sectores no relacionados con su actividad inicial.
En la figura 1 se puede ver un mapa (no exhaustivo) con
algunas de las principales empresas plataforma de España, que están en distintos estados de madurez. Así, casi todas estas empresas no son todavía realmente empresas plataforma, al tener un único producto en el mercado o en desarrollo, pero
por su trayectoria y tamaño tienen altas probabilidades de convertirse en plataformas en el futuro.
Figura 1: Localización y tipología de algunas empresas plataforma y candidatas a empresa plataforma españolas
Las empresas seleccionadas son meramente ilustrativas y no es un mapa exhaustivo. Fuente: elaboración propia.
Por ejemplo, la donostiarra Multiverse Computing actualmente solo comercializa sus modelos comprimidos de inteligencia artificial (IA), pero en el futuro es altamente probable que se integre verticalmente hacia arriba en su cadena de valor, desarrollando chips para IA o modelos de IA enteramente propios (actualmente solo mejora los modelos de terceros), o hacia abajo, desarrollando aplicaciones de IA (como el conocido ChatGPT) basadas en sus modelos comprimidos. Por ejemplo,
la empresa ya ha recibido 12,7 millones de euros para el desarrollo de microchips avanzados.
Por otra parte, Qilimanjaro es una empresa plataforma pura, ya que
desarrolla ordenadores cuánticos que incluyen tanto el hardware (el ordenador) como el software cuántico, además de acceso a la nube. Si bien la compañía actualmente solo comercializa sus tecnologías como un paquete único, en el futuro podría vender por separado su
hardware,
software e incluso su tecnología de conexión y gestión de ordenadores cuánticos en la nube.
Finalmente, Arquimea es un diversificador puro. Originalmente estaba presente únicamente en el sector del espacio, y desde entonces
ha entrado en muchas otras áreas como aeroespacial, defensa, robótica, tecnologías digitales y cuánticas, etc. Mientras tanto, el fabricante de cohetes PLD Space es principalmente un integrador vertical, pero también podría comercializar algunas de sus tecnologías actuales por separado como una plataforma pura, mostrando las fronteras a veces borrosas entre estas categorías.
"La empresa donostiarra Multiverse Computing ya ha recibido 12,7 millones de euros para el desarrollo de microchips avanzados"
La diversificación comercial de las empresas plataforma tiene una serie de efectos beneficiosos. El primero, y más obvio, es que al disponer de más productos, sus ingresos totales aumentan, ganando volumen de mercado y aumentando el tamaño de la compañía. En segundo lugar, la empresa plataforma se vuelve más resiliente ante caídas de ventas en uno o varios de sus nichos, estabilizando el futuro de la empresa.
Por otra parte, al ser empresas de muy alta complejidad técnica e industrial y gran tamaño,
van a tender hacia la diversificación territorial. La necesidad de infraestructuras, entornos y ecosistemas industriales especializados y variados, y su demanda de personal altamente cualificado y especializado, las obligan a crear sedes a lo largo del territorio.
Este último punto es particularmente importante a nivel de políticas públicas. Como muchos otros países, España tiene un problema de excesiva
concentración regional de la actividad innovadora y de
startups (en Madrid y Barcelona, y en menor medida en País Vasco y València), unido al problema (más específico de España) de la
despoblación de muchas zonas del interior del país.
Al crear sedes repartidas por distintos puntos del territorio,
las empresas plataforma crean empleo de forma geográficamente diversa, y actúan como empresas tractoras de proveedores que se instalen en esas nuevas localizaciones. Además, uno de los principales indicativos de un ecosistema
startup maduro es el
efecto multiplicador de las startups de éxito: los fundadores de nuevas
startups exitosas tienden a provenir de
startups exitosas de la anterior generación. Así,
la diversificación territorial de las empresas plataforma descentraliza por todo el territorio la siguiente generación de innovación tecnológica.
La figura 2 refleja, como ejemplo, la dispersión territorial en España de Multiverse Computing, PLD Space y Arquimea Group. Mientras que Multiverse Computing (desde su sede central en Donostia-San Sebastián) ha abierto oficinas en Zaragoza, Barcelona y Madrid buscando acceder a más talento especializado en computación cuántica e IA avanzada, PLD Space mantiene sus instalaciones principales en Elche (Alicante), pero
dispone de infraestructura de pruebas de motores cohete en las instalaciones industriales del aeropuerto de Teruel y de su instalación de lanzamiento en el complejo público-privado El Arenosillo en Moguer (Huelva).
Figura 2: Localizaciones de las instalaciones en España de Multiverse Computing, PLD Space y Arquimea Group
Fuente: páginas web de las empresas.
Pero quizás el mejor ejemplo sea el efecto de Arquimea Group en Canarias. Desde su llegada a las islas por una colaboración de investigación previa, y atraída por los incentivos fiscales a la I+D,
Arquimea ha construido allí su centro de I+D principal, el Arquimea Research Centre.
Este centro de I+D, con casi cien investigadores,
ha llevado desde 2020 a la fundación de cuatro startups del Arquimea Group, además de iniciativas público-privadas locales como el operador de satélites de comunicaciones
CanarySat o el centro de investigación de tecnologías cuánticas
QCircle. Todo ello con el apoyo de Kaudal, la empresa de Arquimea especializada (desde Santa Cruz de Tenerife) en la financiación de I+D privada.
El apoyo público como palanca para el crecimiento deeptech español
Dada la importancia a largo plazo de las grandes empresas
deeptech,
resulta primordial que el sector tenga un decidido apoyo público. La necesidad de un apoyo público diferenciado para las empresas
deeptech surge de la mayor dificultad de desarrollo de estas tecnologías frente a las
startups digitales tradicionales, y
de su mayor potencial para ganar cuota de mercado gracias a su tecnología disruptiva.
Frente a esto, se podría argumentar que gigantes como Google o Amazon surgieron como simples
startups digitales y posteriormente crecieron hasta los colosos que son hoy, pero la cuestión es que
sus nichos de tecnología originales (un buscador de internet y una plataforma e-commerce) sí que se podrían haber clasificado como deeptech en el momento en el que surgieron, aunque hoy sean tecnologías comparativamente simples y comunes.
Pero a la hora de generar nuevas empresas plataforma que pueden convertirse en verdaderos campeones industriales,
casi nunca se puede optar por la inversión dirigida y desde cero en un sector o sectores deeptech particulares, ya que la incertidumbre tecnológica y de mercado no permitiría la correcta identificación de las empresas con más probabilidades de éxito. En su lugar, las instituciones deben apoyar al ecosistema
deeptech en su conjunto, y solo dirigir esfuerzos a empresas específicas cuando se identifiquen como prometedoras y competitivas
a posteriori. En parte, esto ya se está haciendo a través de herramientas como la Estrategia DeepTech 2026-2030, pero hacen falta más acciones.
En primer lugar, es necesario reforzar el ecosistema de I+D español, no solo
fortaleciendo los centros de investigación y universidades actuales, sino creando nuevos centros e incrementando el número de instalaciones público-privadas enfocadas al testeo, escalado y comercialización de tecnologías avanzadas desde el laboratorio.
La dispersión de estas nuevas instalaciones por todo el país ayudaría de por sí a un desarrollo económico territorialmente equilibrado, además de favorecer la diversificación territorial de las empresas plataforma.
"Las instituciones deben apoyar al ecosistema deeptech en su conjunto, y solo dirigir esfuerzos a empresas específicas cuando se identifiquen como prometedoras y competitivas 'a posteriori'"
Asimismo, es necesario reforzar los mecanismos de compra pública innovadora, por los cuales las instituciones públicas
se comprometen a comprar en condiciones de cuasimercado tecnologías avanzadas en desarrollo. Aunque las instituciones públicas ya utilizan estas herramientas (por ejemplo, en el caso de
PLD Space), sería necesario aumentar las cantidades y sectores a los que se dirige esta política para aumentar la tasa de éxito en la comercialización de productos y servicios
deeptech.
Para ayudar a las empresas deeptech exitosas en su nicho inicial a diversificarse, convendría reforzar la compra pública innovadora y el apoyo a la I+D con convocatorias específicas para empresas que sean exitosas en su nicho y deseen expandirse a otros nuevos. Al ser empresas ya exitosas comercialmente, el uso de mecanismos como préstamos, cofinanciación o compra pública a cambio de acciones garantizaría el verdadero interés comercial de la empresa en la nueva tecnología y reduciría el gasto público necesario.
A través de todo este proceso,
es preciso que las instituciones públicas actúen como inversores ancla en estas startups, que casi siempre necesitan grandes cantidades de capital que no siempre pueden lograr de fuentes privadas, especialmente en fases iniciales. Instituciones como el Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI) y la
Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT) ya están haciendo este papel, pero
urge reforzarlo con más fondos y sobre todo continuidad temporal, especialmente ante cambios de gobierno y el fin de los fondos Next Generation (que aportan la vasta mayoría de recursos de la SETT).
Sin embargo, la parte crucial para la consolidación de la mayoría de empresas plataforma (y del ecosistema
startup en general) es el
exit. En la jerga del sector, el
exit o salida es la venta de las acciones de los inversores de una
startup, que están contractualmente obligados a vender sus acciones tras unos años.
Buena parte de los beneficios obtenidos tiende a reinvertirse en la siguiente generación de startups, generando un círculo virtuoso de inversión y crecimiento económico.
"La parte crucial para la consolidación de la mayoría de empresas plataforma (y del ecosistema 'startup' en general) es el 'exit'"
Las salidas se producen, generalmente, de dos maneras: venta de la
startup a una empresa más grande o salida a bolsa. Ya que la primera opción solo tiende a consolidar el mercado en manos de los grandes campeones actuales (que suelen ser las
big tech estadounidenses),
desde el punto de vista de las políticas públicas es deseable promover las salidas a bolsa de las startups más prometedoras.
Una salida a bolsa encaja además mejor con el perfil de las empresas plataforma, más diversificado y especializado (lo cual dificulta que a ninguna
big tech particular le encaje completamente una adquisición de la compañía) y de mayor valor empresarial,
lo que dificulta una compra completa por un único actor, que la
startup promedio.
Las salidas a bolsa de
startups en Europa, sin embargo, son mucho más infrecuentes que en Estados Unidos, debido entre otros motivos a la falta de capital inversor, la fragmentación regulatoria y los trámites burocráticos. Esto limita las salidas a bolsa de las mejores
startups europeas, y hace que muchas opten por salir a bolsa en Estados Unidos,
detrayendo recursos y retorno de inversión necesarios en Europa para sostener el círculo virtuoso de la reinversión en startups.
"Urge implementar reformas a nivel europeo para facilitar que nuestras mejores 'startups' puedan salir a bolsa y lo hagan en Europa"
Por tanto, urge implementar reformas a nivel europeo para facilitar que nuestras mejores startups puedan salir a bolsa y lo hagan en Europa, en lugar de que lo hagan en Estados Unidos o acaben adquiridas por sus grandes tecnológicas. A largo plazo, España debería tratar de consolidar un nutrido grupo de nuevas empresas tecnológicas cotizadas, con una estructura accionarial con un núcleo inversor con vocación de apoyo a largo plazo y no meramente financiero.
Este núcleo debería estar formado por inversores públicos (traspasando las acciones del CDTI o la SETT a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales, SEPI) e inversores privados nacionales y europeos con vocación industrial y visión a largo plazo (como
CriteriaCaixa), que
garanticen la "españolidad" y la "europeidad" de la compañía y de su toma de decisiones frente a inversores financieros oportunistas extranjeros.
Con esto, España habría consolidado empresas sólidas y altamente competitivas, que actúan como tractoras del ecosistema industrial y tecnológico nacional y a lo largo de todo el territorio,
cerrando el círculo al ser capaces de generar, apoyar y finalmente adquirir la siguiente generación de startups tecnológicas, apoyando el círculo virtuoso de la innovación, la productividad y la prosperidad.