Viernes, 7 de agosto de 2026
ANÁLISIS

Estas son las medidas concretas que necesita la 'España vaciada'

Alonso Campos, investigador doctoral en IMDEA Nanociencia - Fundación "la Caixa", propone un conjunto de medidas concretas para frenar los desajustes de mercado en el fenómeno de la despoblación rural.

Alonso Campos Alonso Campos 27 de febrero de 2025
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Alonso Campos cree que solucionar el desafío de la despoblación pasa por corregir desequilibrios de mercado. | Unsplash / Angel Arcalle
Alonso Campos cree que solucionar el desafío de la despoblación pasa por corregir desequilibrios de mercado. | Unsplash / Angel Arcalle
En los últimos años, el problema del desequilibrio territorial-demográfico de España ha surgido como uno de los principales problemas de nuestro país. Mientras algunas regiones se encuentran saturadas, con serios problemas de acceso a la vivienda, en la España vaciada la población se estanca y envejece ante la falta de oportunidades laborales. A fin de tratar de encarrilar este problema, serán necesarias políticas públicas valientes. 

"El doble fenómeno de la saturación de algunas zonas y la despoblación de otras se debe simplemente al curso natural del libre mercado cuando no se le opone ninguna regulación o política pública"
En primer lugar, hay que hacer una evaluación franca de la situación: el doble fenómeno de la saturación de algunas zonas y la despoblación de otras se debe simplemente al curso natural del libre mercado cuando no se le opone ninguna regulación o política pública. Además de las zonas turísticas masificadas por el crecimiento desmedido del turismo, Madrid (y en menor medida Barcelona y otras ciudades) crece indefinidamente ante la atracción gravitatoria del capital: las concentraciones de población e inversiones atraen mayores inversiones tanto públicas como privadas, reforzando el ciclo. 


Esto se ve exacerbado cuando las instituciones públicas también se concentran en un único lugar. La diversidad de modelos económicos y políticos de los países afectados por este fenómeno (Francia, Reino Unido, Italia, Estados Unidos, etc.) lo confirma:
la metropolización de la economía es un fenómeno global, ejemplificado por Madrid en nuestro país.

Nada de esto es inevitable, pero al ser la tendencia natural bajo el libre mercado, reconducir esta dinámica del desarrollo económico requiere de un esfuerzo público definido y sostenido en el tiempo por parte de todos los niveles administrativos. Así, a largo plazo debería ser posible paliar la saturación de las grandes ciudades al tiempo que se refuerza la demografía de las provincias menos densas si se toma una serie de medidas. 

Expectativas y servicios públicos

En primer lugar, hay que ser conscientes de que la mayoría de pequeños pueblos del interior del país no van a poder recuperar su población: con la mecanización la agricultura ya no aporta tantos empleos, y el empleo industrial o tecnológico (el realmente capaz de retener población) requiere de un mínimo de agrupamiento geográfico para establecerse y persistir. 

Por tanto, en vez de tratar de revivir todos los pequeños municipios españoles, los esfuerzos deberían centrarse en afianzar una serie de ciudades de equilibrio (un concepto rescatado del debate territorial francés) a lo largo de toda la geografía nacional que actúen como epicentros sociales y económicos locales, y anclen a su propia población y la de su entorno.

Para lograr esto, es necesario comenzar por el refuerzo de las infraestructuras y los servicios públicos. Tradicionalmente, se ha priorizado la inversión en las zonas con mayor población, por su mayor peso tanto político como económico. Sin embargo, esto refuerza los desequilibrios territoriales, al reforzar la posición económica de las grandes metrópolis a expensas de la periferia. 

Es por este motivo que es necesario llevar a cabo una política de inversiones con el problema de la despoblación (y no el retorno económico a corto plazo) como motivación primaria. Esto pasa por reforzar los servicios públicos y las infraestructuras más allá de su conexión con Madrid y las demás grandes urbes, porque esto es requisito para poder atraer población y actividad empresarial. Por ejemplo, acelerar las inversiones del corredor atlántico y reforzar la red de carreteras (en los ejes de la Vía de la Plata y del Cantábrico) permitiría fortalecer la posición e interconectividad de las capitales de provincia del oeste y norte del país. 

"Por el bienestar de la población y para que funcionen el resto de medidas, es necesario garantizar los servicios públicos en todo el territorio nacional"
De forma similar, por el bienestar de la población y para que funcionen el resto de medidas, es necesario garantizar los servicios públicos en todo el territorio nacional (más allá incluso de las ciudades de equilibrio): no solo sanidad y educación, sino acceso a telefonía e internet de banda ancha, y a la administración pública y servicios privados esenciales. La propuesta
de los servicios a 30 minutos es prometedora, pero solo si se implanta de manera efectiva con las inversiones necesarias en las zonas despobladas. En este sentido, el acuerdo entre el Estado y las asociaciones bancarias para garantizar el acceso a los servicios financieros en todo el territorio es un caso de éxito que debería replicarse en el resto de ámbitos. 

Seguidamente, es necesario tomar medidas para revitalizar las economías locales de las provincias y la España vaciada. En primer lugar, el Estado debe hacer un mucho mayor uso de la única palanca que controla completamente: la ubicación de las instituciones públicas. Por ejemplo, la economía de Ávila se sostiene en buena parte por la presencia de la escuela de la Policía Nacional en la ciudad, que aporta empleos directos, además de indirectos gracias al impacto económico de su personal y sus alumnos. 

En este sentido, hay una gran oportunidad en trasladar personal de la administración del Estado (actualmente desproporcionadamente ubicado en Madrid) a las capitales de las provincias en mayor riesgo de despoblación: un par de miles de personas son una ínfima fracción del empleo en Madrid, pero una proporción significativa en Soria o Teruel. Para lograr este objetivo no basta con ubicar fuera de Madrid las nuevas instituciones públicas (como ha hecho, correctamente, el actual gobierno), sino trasladar gradualmente el personal actual. Esto se podría hacer mediante traslados voluntarios o el fomento del teletrabajo para el personal actual, pero sobre todo debería aprovechar la oportunidad de la necesaria renovación del personal funcionarial en los próximos años para reubicar los centros de trabajo de la Administración.

Con la reubicación de las administraciones públicas se lograría fijar población en la España vaciada y atraer algo de actividad privada por la demanda generada por esos empleos, pero una política territorial efectiva perseguiría también la instalación de empresas privadas competitivas en estas regiones. Sin embargo, las medidas adoptadas deben ser las apropiadas – por ejemplo, no existe consenso sobre el efecto real en la creación de empleo del descuento para las cotizaciones de la Seguridad Social en las provincias más despobladas. 

"Hay una gran oportunidad en trasladar personal de la administración del Estado (actualmente desproporcionadamente ubicado en Madrid) a las capitales de las provincias en mayor riesgo de despoblación"
En su lugar, las administraciones deberían promover de forma focalizada la instalación de las nuevas industrias verdes y digitales (con más productividad y proyección de futuro) en las zonas despobladas.
La transición verde y su promesa reindustrializadora son una gran oportunidad para reequilibrar el mapa demográfico de nuestro país. Extremadura se va a convertir en un clúster de baterías eléctricas, las rutas de transporte de hidrógeno planificadas corren paralelas a la Vía de la Plata y el Cantábrico (como se sugirió antes para otras infraestructuras), y el potencial de producción de biometano se concentra en las regiones más rurales. 

En el caso de la economía digital, la principal infraestructura son los centros de datos, cuya implantación requiere, sobre todo, de amplio suelo industrial y energía renovable barata. Este nuevo sector está creciendo rápidamente en España, y en particular en zonas como Aragón (los alrededores de Zaragoza y Huesca). La atracción de estas grandes inversiones, si algunas pueden desviarse hacia Teruel y Huesca, generarán cantidades importantes de empleos directos, que a su vez atraerán a otras empresas digitales nacionales e internacionales, fomentando la creación de clústeres digitales en estas provincias. 

Por estos motivos, el Gobierno aragonés se muestra muy interesado en atraer todas las inversiones posibles en centros de datos. Pero también busca solventar su brecha de generación de electricidad. Aragón genera mucha más energía renovable de la que consume, exportando el resto a otras regiones. Impedir que las regiones rurales se conviertan en meras exportadoras de electricidad barata es clave no solo para fomentar su desarrollo económico, sino para solventar la desconfianza social contra la construcción de plantas renovables en el medio rural. 

Por ello, se debería considerar aumentar los impuestos recaudados de las plantas renovables en las regiones con superávit de energía, destinando esos ingresos a los servicios públicos locales y a la atracción de empresas a la zona. Además, se debería priorizar estas regiones a la hora de otorgar ayudas estatales para la instalación de nuevas industrias verdes en nuestro país y otras ayudas. 

Finalmente, hay que considerar que estos sectores son extremadamente intensivos en I+D: la actividad investigadora local es clave para asentar las compañías de estas industrias en un ecosistema empresarial. Por estos motivos, se deberían abrir nuevos centros de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en las provincias despobladas, relacionados con las industrias que se quieran atraer a cada provincia (digitalización, energía renovable, etc.). Esto además ayudaría a paliar el extremado centralismo del CSIC (40% de centros en Madrid, 17% en Barcelona).

"Se podría fundar una nueva universidad politécnica con sus campus repartidos entre varias provincias en riesgo de despoblación"
Además, se podría fundar una nueva universidad politécnica con sus campus repartidos entre varias provincias en riesgo de despoblación (por ejemplo, Soria, Teruel y Guadalajara) y especializados en las nuevas industrias que se quieren promover en estas regiones (industria verde, digitalización, etc.). Estas ramas de ocupación tienen un importante déficit de profesionales ahora mismo, que la nueva universidad ayudaría a paliar, y con su actividad educativa e investigadora ayudaría a atraer a empresas de estos sectores a sus ciudades. Esta línea de razonamiento (priorizar las provincias más despobladas para la expansión de los estudios universitarios) se debería extender también
a los nuevos planes de estudio de las universidades ya existentes

El futuro de la España rural

Como se ha mencionado, esta estrategia está enfocada en apuntalar la población de las capitales de provincia y otras ciudades de equilibrio para estabilizar la demografía de las provincias en riesgo de despoblación, pero es realista sobre las opciones de revertir la pérdida de población en el medio verdaderamente rural. Sin embargo, esto no significa que no se puedan tomar algunas medidas. 

"Permitir que la 'España vaciada' continúe languideciendo es una decisión política, no una conclusión inevitable"
La expansión industrial y digital puede lograr revitalizar zonas rurales, ya que una sola fábrica con un par de cientos de trabajadores puede ser un aumento significativo del empleo (directo e indirecto) en una comarca rural, y atraer a otras empresas a la zona. Además, una mejora de las infraestructuras y del transporte público alrededor de las ciudades de equilibrio puede animar a los ciudadanos a trabajar en las ciudades de equilibrio, pero vivir en las áreas rurales circundantes. Esto se vería potenciado significativamente si se fomentara el teletrabajo a nivel nacional, para mejorar la flexibilidad de la localidad de residencia de muchos trabajadores. 


Finalmente, se debería promover la agricultura regenerativa como el nuevo modelo de desarrollo agrícola. La agricultura regenerativa, aparte de tener importantes beneficios ambientales, es más productiva que la tradicional, y es más intensiva en mano de obra. Esto permitiría incrementar el empleo agrícola sin sacrificar la viabilidad económica de nuestra agricultura. En este sentido, la promoción de la economía del biometano ofrece una nueva fuente de ingresos para los agricultores, a la vez que se crean nuevos empleos rurales en la plantas de producción de biometano.

En conclusión, el reto de la despoblación es uno de los mayores a los que se enfrenta nuestro país a largo plazo. Las dificultades son enormes, y requerirán de una decidida intervención pública, pero permitir que la España Vaciada continúe languideciendo es una decisión política, no una conclusión inevitable. Y por tanto, se puede actuar para prevenirlo.
Alonso Campos
Alonso Campos
Investigador doctoral en IMDEA Nanociencia - Fundación "la Caixa"
Sus intereses de investigación abarcan temas de sostenibilidad, circularidad y criticidad de los recursos y transferencia de tecnología en las áreas de ciencia de materiales, magnetismo y materiales magnéticos. Tiene un Máster y una Licenciatura en Física por la Universidad de Cambridge.
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