Martes, 28 de julio de 2026
40º. ANIVERSARIO

Encuesta: Catalunya apoya más Europa, pero prioriza vivienda frente a defensa

"La ciudadanía catalana no parece cuestionar su vínculo con la Unión, pero sí empieza a exigirle algo más que continuidad simbólica", escribe el analista político Eduardo Bayón. Analizando los datos de la encuesta del CIS catalán para la Oficina del Parlamento Europeo en Barcelona, hace un repaso del posicionamiento de la ciudadanía en temas clave como la integración europea, la política exterior del bloque o la crisis de vivienda.

Eduardo Bayón Eduardo Bayón 5 de mayo de 2026
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El eurodiputado Javi López (centro) presenta los datos de la encuesta del CEO junto al director del centro, Joan Rodríguez Teruel (derecha) y el director de la Oficina del Parlamento Europeo en Barcelona, Sergi Barrera (izquierda). |  Oficina del Parlamento Europeo en Barcelona
El eurodiputado Javi López (centro) presenta los datos de la encuesta del CEO junto al director del centro, Joan Rodríguez Teruel (derecha) y el director de la Oficina del Parlamento Europeo en Barcelona, Sergi Barrera (izquierda). | Oficina del Parlamento Europeo en Barcelona
Cuatro décadas después de la adhesión, la sociedad catalana ofrece un europeísmo particular. La encuesta del Centre d'Estudis d'Opinió (CEO) encargada por la Oficina del Parlamento Europeo en Barcelona ofrece la mejor radiografía disponible para entender qué Europa quiere Catalunya en plena negociación del marco financiero plurianual 2028-2034 y a tres años vista de las elecciones europeas.

El barómetro subraya, con razón, que el sentimiento europeísta crece y que el 87% quiere que Catalunya siga participando activamente en programas de la Unión Europea. Ahora bien, existe una segunda capa: la que emerge cuando se cruza la simpatía partidista y se atiende a la comparativa temporal con la encuesta de 2024. En este caso, el resultado es más matizado y políticamente más útil: identidad firme, satisfacción operativa erosionándose y un mapa interno de fracturas.

Identidad firme, interés a la baja

El sentimiento europeísta sube tres puntos en dos años, del 55% al 58%, un ligero ascenso que rompe la narrativa del repliegue identitario frecuente durante la última década. Pero este dato tiene otra cara de la misma moneda: el desinterés por la política europea alcanza el 59%, quince puntos por encima del desinterés general. Esto refleja una adhesión sin implicación como actitud generalizada entre la población catalana.

"Vox queda en una posición intermedia que rompe la equivalencia simple entre derecha radical y antieuropeísmo"
El cruce de los datos con simpatía partidista ofrece un mapa en el que conviene detenerse. El partido con más simpatizantes europeístas —quienes se sienten mucho o bastante europeístas— no es ninguno de la izquierda cosmopolita, sino el PP (86%, con la cautela del tamaño muestral), seguido de PSC (74%) y Junts (73%). En el extremo opuesto, Aliança Catalana (28%) y CUP (42%) marcan los dos polos del antieuropeísmo catalán: uno por la derecha identitaria, otro por la izquierda alternativa y antiglobalista. Vox queda en una posición intermedia (48%) que rompe la equivalencia simple entre derecha radical y antieuropeísmo.
 

Otro dato poco subrayado: los nacidos fuera de España son los más europeístas (69%), frente al 56% de los nacidos en Catalunya. El europeísmo catalán no responde al patrón clásico de élites cosmopolitas urbanas.

El desencanto silencioso

La valoración positiva del funcionamiento de la UE cae siete puntos en dos años (del 44% al 37%) y la posición intermedia sube del 23% al 29%. Quien capitaliza la caída no es el polo abiertamente crítico —que se mantiene estable en torno al 31% de valoración negativa—, sino esa zona intermedia que crece. El desencanto catalán con la UE no es ruptura: es duda y cuestionamiento. Y la duda es más peligrosa para la legitimidad europea que el rechazo, porque no se moviliza ni se argumenta en un momento de desafección política e institucional.
 

En este sentido, el 90% considera que su voz cuenta poco o nada en la UE, y dentro de ese bloque la categoría "poco" gana seis puntos. Lideran la valoración negativa Aliança Catalana (57%) y los Comuns (54%), que coinciden en el rechazo desde flancos opuestos. Junts y la CUP alimentan también el flanco crítico (35% y 40%). PP (59% de valoración positiva) y PSC (55%) sostienen el bloque de la satisfacción institucional. ERC se queda en un 46% de valoración positiva.

Y, sin embargo, el 69% sigue considerando positivo formar parte de la UE. La identidad europea aguanta cuando la satisfacción operativa se erosiona. Pertenecer está bien, pese a que el funcionamiento tenga momentos en los que no convenza.

Instituciones desconocidas, demanda de más Europa

El distanciamiento con las instituciones europeas aflora en el propio desconocimiento existente. El 54% no sabe nombrar ni una sola institución europea cuando se pregunta espontáneamente. La más conocida es el Parlamento Europeo (33%). La Comisión, el Consejo, el Tribunal de Justicia y el Banco Central Europeo no superan el 11% cada una. Es una tasa de notoriedad escandalosa para una arquitectura política que debería ser parte del sentido común democrático. Más aún cuando se destinan partidas presupuestarias a dar visibilidad a sus actividades.

"El mandato federalista latente es uno de los grandes consensos de esta encuesta: PSC 88%, Junts 96%, ERC 81%, Comuns 93% y PP 89%"
Pese a estas cifras, el 77% quiere un Parlamento Europeo más fuerte: dieciocho puntos más que en 2024. La opción "que se quede como está" se desploma del 22% al 8%. El mandato federalista latente es uno de los grandes consensos de esta encuesta: PSC 88%, Junts 96%, ERC 81%, Comuns 93%, PP 89%. Solo CUP (65%) y AC (61%) se quedan por debajo. La jerarquía de confianza institucional, además, invierte la realidad competencial: el Parlament de Catalunya genera más confianza (44%) que el europeo (36%) y este más que el Congreso de los Diputados (27%).
 

Defensa: el bloque más fracturado

El gasto militar divide a la sociedad catalana en tres tercios casi simétricos: 26% aumentar, 36% mantener, 34% reducir. El informe oficial presenta el resultado como "opiniones divididas" sin profundizar. El cruce por simpatía partidista, accesible solo desde los microdatos, ofrece un mapa más preciso.

"Los simpatizantes del PSC catalán están más cerca del PP que de ERC en política presupuestaria de defensa"
El partido cuyos simpatizantes más apoyan aumentar el gasto militar es Vox (68%), seguido del PP (45%) y el PSC, con un 36,5%, por delante de AC (26%), Junts (20%) y, muy por detrás, Comuns (13%), ERC (11%) y CUP (2%). Los simpatizantes del PSC catalán están más cerca del PP que de ERC en política presupuestaria de defensa, un dato que refleja el alineamiento con el giro defensivo que el Gobierno de Sánchez sostiene en Bruselas. En el flanco opuesto, CUP (68%) y Comuns (62%) lideran el rechazo al rearme.
 

Cuando la pregunta cambia de "gastar más" a "tener defensa común", el consenso se restablece transversalmente. El 82% considera necesaria una política común de seguridad y defensa, con apoyos transversales superiores al 75% en todos los partidos excepto la CUP (47%). Sobre la respuesta conjunta ante una amenaza territorial a un Estado miembro, el sí alcanza el 89%, con el PP unánime (100%) y PSC, ERC y Comuns por encima del 93%.

El análisis de los datos se vuelve claro: la sociedad catalana quiere arquitectura europea de defensa, pero esto no supone necesariamente un militarismo presupuestario. Se distingue así, de forma relevante, entre integración y rearme, entre soberanía estratégica y gasto militar. Esta distinción debería estar en el centro de cualquier debate político serio, sin fundir ambos planos en un mismo rechazo.

Sobre Ucrania, el 74% apoya mantener las sanciones a Rusia y el 67% considera adecuado el paquete europeo de 90.000 millones. El consenso pro-Ucrania alcanza el 90% en ERC y el 86% en Junts, pero baja en CUP (59%) y AC (58%), donde se concentra una corriente equidistante o filorrusa minoritaria pero detectable.

La disonancia entre agenda ciudadana y agenda de Bruselas

El dato más político de toda la encuesta es la jerarquía de prioridades para el presupuesto 2028-2034. Sumando primera y segunda preferencia: vivienda, 53%; agricultura y mundo rural, 46%; clima, 26%; investigación, 26%; migración, 25%; y, en último lugar, seguridad y defensa, con un 15%.

"La defensa, que domina el debate europeo de los últimos meses, es la última prioridad para la sociedad catalana"
La defensa, que domina el debate europeo de los últimos meses y consume volúmenes crecientes del próximo marco financiero plurianual, es la última prioridad para la sociedad catalana. Solo entre simpatizantes de Vox (44%) y PP (51%) figura entre las prioridades altas. Para el PSC, apenas un 19%; ERC, 10%; Junts, 9%; AC, 2%; Comuns, 2%; y CUP, 2%. Mientras tanto, vivienda —una competencia que ni siquiera es estrictamente de la UE— es la primera prioridad ciudadana.

En conjunto, la encuesta no dibuja un europeísmo en retirada, sino un europeísmo consolidado pero cada vez menos automático. La pertenencia a Europa sigue siendo un marco de consenso amplio, pero ya no basta por sí sola para sostener legitimidad política ni para generar adhesión activa. La ciudadanía catalana no parece cuestionar su vínculo con la Unión, pero sí empieza a exigirle algo más que continuidad simbólica. Ese giro obliga a las instituciones europeas y a los partidos catalanes a responder no solo en términos de relato, sino de prioridades, eficacia y utilidad percibida. El riesgo no es un desplome repentino del europeísmo, sino algo más lento y más difícil de detectar: que una adhesión asentada se convierta en pura inercia.
Eduardo Bayón
Eduardo Bayón
Analista político y consultor en comunicación pública
Autor del libro 'Lucha de tribus' (La Esfera de los Libros, 2024), en el que analiza las dinámicas identitarias y emocionales del debate político contemporáneo. Colabora habitualmente en medios de comunicación y es docente en programas de posgrado en comunicación política y asuntos públicos.
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